México armado 1943-1981

fuente:  WWW.CEDEMA.ORG
México armado 1943-1981 (Cap. II: ‘El Che en Chihuahua’)

Nota del CEDEMA:
México armado es una profunda y muy exhaustiva investigación realizada por Laurea Castellanos y Alejandro Jiménez Martín del Campo sobre la guerrilla mexicana en la década de los setenta.
Debido al interés que el Centro de Documentación de los Movimientos Armados tiene sobre este tipo de aportes, en esta ocasión contamos con la posibilidad de presentar un capítulo de la obra (Cap. II: ‘El Che en Chihuahua’, copia fiel de la edición impresa), elegido por los propios autores.
Además, se le suma una presentación que Castellanos realizó especialmente para el CEDEMA
y una entrevista, que data de principios de este año, confeccionada por el periodista Mario Casasús y publicada en El Clarín de Chile y la portada de la obra.
Jorge LofredoFebrero 2008 MÉXICO ARMADO 1943-1981 LAURA CASTELLANOS Epílogo y cronología de ALEJANDRO JIMÉNEZ MARTÍN DEL CAMPO Ediciones ERA, México DF, 2007.

Presentación de Laura Castellanos para el CEDEMA
El libro México Armado 1943-1981 (Ediciones Era) recoge la
radicalizació n de la juventud que en los sesenta y setenta conformó más de
30 guerrillas en el país. De ésta oleada subversiva proviene la simiente tanto
del Ejército Popular Revolucionario (EPR) como la del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN). A quienes consultan el CEDEMA les parecerá
increíble que tal historia haya sucedido en la misma época en la que México
recibió a cientos de exiliados de las dictaduras sudamericanas,
particularmente de Argentina, Chile y Uruguay. Pero así fue.
Mientras el presidente Luis Echeverría daba la mano a ex
guerrilleros sudamericanos, dentro hacía su propia versión de guerra sucia.
Por supuesto que no hubo el arrasamiento represivo que en el Cono Sur se
vivió bajo el Plan Cóndor, pero también aquí hubo cárceles clandestinas,
comunidades arrasadas –particularmente de Guerrero– y un saldo doloroso e
impune de más de un millar de casos de desapariciones forzadas.
Aunque esta crónica recorre todo el siglo 20, se acerca
particularmente a la generación que durante la Guerra fría atestiguó las
matanzas del 68 y del 71, la cerrazón de la vía electoral, la represión contra
movimientos de oposición y la debacle de la clase media en México mientras
afuera se consolidaba la Revolución Cubana e irrumpían las guerrillas
sudamericanas.
México Armado inicia con el movimiento de autodefensa del
campesino zapatista Rubén Jaramillo, ejecutado en la tierra de Emiliano
Zapata en 1962. Sigue con la historia de la primera guerrilla rural, la del
profesor Arturo Gámiz en la sierra de Chihuahua. Continúa con la actuación
de los maestros rurales Genaro Vázquez y Lucio Cabañas en Guerrero.
Prosigue con la veintena de organizaciones armadas que surgieron en
diversas ciudades, como la Liga Comunista 23 de septiembre, Unión del
Pueblo, una de las raíces del EPR, y las Fuerzas de Liberación Nacional,
antecedente del EZLN.
La obra también incluye la lucha de las madres y familiares de
guerrilleros que, al igual que en Argentina, con valentía desgarraron el cerco
informativo y policiaco militar sufrido. También integra un epílogo, escrito
por el periodista Alejandro Jiménez, que llega hasta el 2006. Ese año la
Fiscalía creada por Vicente Fox para investigar la guerra sucia mexicana es
desaparecida sin pena ni gloria.
Queremos agradecer al CEDEMA su generosidad para que podamos
compartir con sus lectores el segundo capítulo de México Armado. Se llama
‘El Che en Chihuahua’ y narra la historia del primer foco guerrillero
inspirado en la filosofía y la Guerra de guerrillas del Che Guevara. El grupo
fue aplastado el 23 de septiembre de 1965 al intentar atacar el cuartel militar
de Ciudad Madera y marcará a las subsecuentes generaciones guerrilleras del
país.
Laura Castellanos
Febrero 2008
 

Entrevista a Laura Castellanos
“Hablar de guerrilla y Revolución en los mass media es
un triunfo de la memoria y de los movimientos sociales”

Mario Casasús
El Clarín de Chile_1 de enero de 2008
Laura Castellanos ha documentado los movimientos guerrilleros de 1943 a
1981 en su libro México armado (Ediciones Era, 2007) un trabajo minucioso
de 380 páginas con fotografías inéditas, mapas y la referencia de 80 citas en
la bibliografía, pero sobre todo el rescate de la palabra viva en voz de los
sobrevivientes.
Con una trayectoria en el periodismo nacional, que incluye su paso por La
Jornada, El Universal, Reforma, Radio Bilingüe y actualmente en la revista
Gatopardo (donde Laura publicará una extensa entrevista y fotorreportaje
con el Subcomandante Marcos; en la edición enero de 2008). La periodista e
investigadora conversa con la confianza de tener un dominio absoluto del
tema, recita fragmentos completos de su libro, fechas exactas y anécdotas
increíbles. Desde que Carlos Montemayor escribió Guerra en el paraíso
(1991) y Las balas del alba (2003) no había leído un trabajo con semejante
fluidez y perfeccionamiento del lenguaje sobre las guerrillas en México.
En entrevista exclusiva para El Clarín.cl Laura Castellanos hace un análisis
de los antecedentes históricos de los movimientos políticos guerrilleros.
Hablamos de la importancia de: Fidel, Che Guevara y “los barbudos” y cómo
un exiliado de la Guerra civil española, Alberto Bayo, los asesoró en México;
del líder campesino Rubén Jaramillo y su compadre el ex presidente Lázaro
Cárdenas; de Lucio Cabañas y otro asesor republicano en el exilio, Antonio
Palós; hasta llegar al 1ero de enero de 1994 y la coherencia ética del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
MC.-En tu libro México armado (Era, 2007) registras a 30 grupos
guerrilleros entre 1943 a 1981, tres corresponden a las zonas de pobreza
extrema del país ¿Por qué sólo Rubén Jaramillo, Lucio Cabañas y el EZLN
han trascendido a su tiempo?
LC.- Los movimientos armados inicialmente surgen del campo, luego hay
una fase de guerrilla urbana en la década de 1970 y finalmente la lucha
regresa al campo. Se puede decir que el EPR (Ejército Popular
Revolucionario) fue alimentado por la simiente –efectivamente– del Partido
de los Pobres (de Lucio Cabañas) y también por Unión del Pueblo, entonces
se reivindica a un Comando Jaramillista de una de estas organizaciones que
actualmente está en actividad. Lo interesante es que las condiciones en el
campo se han agudizado, yo pienso que mi libro recoge: ¿qué pasó después
de la revolución de 1910? desafortunadamente la tierra –que la hubo-, la
corrupción, la creación de instituciones corporativas y la cerrazón política
hicieron que no hubiera el reparto agrario y que una nueva generación de ex
revolucionarios, ex generales, ex gobernadores se quedaran con la posesión
de la tierra. Entonces, las condiciones de lucha por las que se alzó Jaramillo y
el espíritu del Plan de Ayala son retomados por el EZLN, porque la lucha no
ha perdido vigencia.
MC.-Después del asesinato de Rubén Jaramillo se produce una
sobreideologizació n a partir del estallido revolucionario en Cuba, en tu libro
mencionas que Lázaro Cárdenas presenta al joven Fidel Castro con Jaramillo,
ambos vivieron en Morelos –mi tierra natal-, Fidel en Cuautla y Jaramillo en
Tlaquiltenango. Haciendo a un lado lo anecdótico ¿Cómo se impregna la
ideología marxista en los movimientos post Jaramillo?
LC.- Rubén Jaramillo nunca se asumió como militante comunista –bueno
sólo un año- él tuvo un acercamiento muy entrañable con Lázaro Cárdenas
que le presentó la lucha del pueblo cubano; la ideologizació n de la siguiente
generación tiene que ver no únicamente con la revolución cubana. La
generación inmediata de Jaramillo, la de Chihuahua de mediados de los 60 sí
escuchaba las transmisiones del Che Guevara en Radio Rebelde; pero la
generación posterior que toma las armas en las ciudades, rompe con la idea
de hacer la revolución a partir de una influencia de la experiencia cubana,
sino con la idea vía Sudamérica, con el Manual del guerrillero de Carlos
Marighela: el campesino ya no será el factor revolucionario sino los
universitarios y los maestros como punta de lanza de la revolución. En el
marco del bloqueo a Cuba y en plena guerra fría comienzan a llegar pocos
materiales a los círculos politizados de las normales rurales, de las
universidades, de las juventudes comunistas, así que ellos crean su propia
filosofía revolucionaria, como fue el caso de la Liga Comunista 23 de
septiembre.
MC.- ¿Es sólo un simbolismo que tanto Lucio Cabañas como Fidel y Che
Guevara fueran asesorados logísticamente por republicanos españoles
exiliados en México?
LC.- Yo no tengo información de que Lucio Cabañas haya sido asesorado por
un republicano español, ¿tú la tienes?
MC.-Luis Hernández Navarro –Coordinador de opinión de La Jornada– me
escribió un e-mail como preámbulo de una entrevista que haremos sobre su
libro Sentido contrario (2007) para Clarín.cl cito: “el doctor Antonio Palós,
un exilado republicano, coronel, con estudios en la Unión Soviética, le
proporcionó a Lucio Cabañas sus primeras armas; Palós emigró a Venezuela
en 1974”…
LC.- Lucio Cabañas se desenvolvía en espacios propios de un círculo
ilustrado del exilio y su punto de encuentro es el Movimiento de Liberación
Nacional cuyo eje fue Lázaro Cárdenas, seguramente por ahí llegó el
contacto, no lo sé. Pero lo interesante con Lucio es que se hizo en el camino.
Yo cito a Adriana Meza Velarde que en una investigación de 8 años, lo que
encontró en Lucio Cabañas fue una coincidencia histórica con el maoísmo, es
decir, la estrategia de ‘hacerse pueblo’, el maoísmo lo veían como una
coincidencia y no una influencia directa; precisamente por el origen
campesino y por el trabajo en las normales para profesores rurales, a
diferencia de Genaro Vázquez que él no se forma en una normal rural sino en
la Escuela Nacional de maestros que tiene otra historia y lo hace conformar
otro tipo de organización armada.
MC.-El asesinato de Lucio Cabañas es recreado en la novela de Carlos
Montemayor, Guerra en el paraíso (1991). No hará falta formular una
pregunta al respecto del asesino Rubén Figueroa Figueroa pionero y oligarca
del transporte público del pacifico mexicano al DF; su hijo el ex gobernador
Rubén Figueroa Alcocer autor intelectual de la matanza de Aguas Blancas
(1995) y el nieto Rubén Figueroa Smutny que en la pasada legislatura (2004-
2007) presidió la Comisión de transporte público de la Cámara de
Diputados…
LC.- Lo que tú estás diciendo resume muy bien el cacicazgo de familias en
regiones tan pobres como el Estado de Guerrero y es uno de los factores de
cómo la violencia institucional genera la violencia popular; la violencia
institucional no es únicamente que se ejerza el uso de la fuerza policial o
paramilitar, sino, violencia institucional es orillar a vivir en la marginación y
en la pobreza a la población de las zonas rurales y conurbanas, es negarles los
accesos básicos y todo porque este tipo de cacicazgos regionales –como la
línea de la familia Figueroa– se han consolidado a través de la corrupción de
los gobiernos en turno.
MC.- al año 2004 el EZLN lo llamó “20 y 10” ¿Crees que hubo un homenaje
implícito en la suma de “20 y 10”, a 30 años del asesinato de Lucio Cabañas?
si la guerrilla le respetó la vida al senador Rubén Figueroa cuando lo tenía
secuestrado (1974) y el EZLN cumplió su palabra de entregar con vida al ex
gobernador Absalón Castellanos luego del secuestro (1994) ¿En el EZLN hay
una continuidad ética aprendida de Lucio Cabañas?
LC.- Se respeta la vida de Absalón y de Figueroa –efectivamente– pero hay
que entender que son diferentes los dos casos, Rubén Figueroa tiene varios
días secuestrado en la sierra con un grupo de Lucio Cabañas (del 30 de mayo
al 8 de septiembre de 1974). Después de más de 3 meses de cautiverio,
Figueroa niega que existieran instrucciones por parte de Lucio de respetarle
la vida, Figueroa insistió en que la instrucción fue que se le matase. Y está la
versión contraria en donde Lucio dijo que se le tenía que respetar la vida a
Figueroa. Lucio lo cuidó muchísimo, particularmente en su guerrilla Lucio
Cabañas habló del respeto de los derechos humanos. En el caso del EZLN a
Absalón Castellanos –después de pasar 45 días de rehén– lo regresan con
vida a la Cruz Roja Internacional en Chiapas, de la misma manera actuó
Lucio, como gesto humanitario y para marcar una diferencia con ellos –
Figueroa y Absalón– que no tuvieron como gobernadores al ejercer la
violencia con impunidad.
MC.- En el prólogo de tu libro insistes en no utilizar fuentes y documentos
militares (archivos públicos desde 2002), una vez en Cuernavaca yo
comentaba con Javier Sicilia del peligro que representó al EZLN el libro de
Carlos Tello Díaz (La rebelión de las Cañadas; 1995) ¿Qué lección te dejó el
libro de Tello Díaz?
LC.- Mira, a mí me parece que debe haber una responsabilidad periodística,
yo no pretendí hacer un libro policíaco ni un registro del aparato de
inteligencia militar como Tello Díaz. En el caso de los documentos de la
‘Fiscalía Especial’ del gobierno de Fox, buena parte de esos documentos
fueron obtenidos por medio de la tortura –en las décadas 60 y 70– y eso le da
un sesgo poco fidedigno a la información, he visto material procesado a partir
de esos archivos y no necesariamente es información real. Por un lado
cuando iniciamos la investigación -con Alejandro Jiménez, Cristina Winkler,
Edith Pérez Carbot y Juan Carlos Campuzano hace ya 10 años- quisimos
acudir a las fuentes directas, porque queríamos registrar esta historia con una
intención subjetiva y eso no quería decir que no fuera ética la investigación,
porque en ningún momento se tergiversó la información. En el libro quedan
los claroscuros; finalmente los dos únicos documentos oficiales que yo cito
fueron proporcionados por los mismos familiares de los guerrilleros. Con los
testimonios de los participantes y la información documental y hemerográfica
cruzada ya no necesitaba más.
MC.- En Nicaragua está documentada la participación de combatientes
internacionalistas ¿Tienes una línea de investigación sobre la participación de
exiliados chilenos o argentinos en las guerrillas mexicanas?
LC.-No, ninguna, el caso en México es muy particular –después de Luis
Echeverría ya teníamos casi todo el Siglo XX gobernado por el PRI– las
guerrillas mexicanas no tuvieron ningún vínculo, a diferencia de las
Sudamericanas donde sí hubo una interconexión por el contexto geográfico.
En México sí admiraban por decir a los Tupamaros del Uruguay, sí se
alimentaron del Manual del guerrillero del brasilero Carlos Marighela fue un
documento básico, también de las tácticas militares del Che Guevara –
Guerra de guerrillas–, pero no en este caso, la Liga Comunista 23 de
septiembre fue la que más priorizó el estudio ideológico, ellos mismos
crearon su propia filosofía y propaganda ideológica en su ‘Universidad
Fábrica’. De manera individual menciono a un sudamericano, que más que
venir en nombre de una organización, participó en la guerrilla a título
personal, el venezolano Daniel Camejo Guanche y el salvadoreño Silvestre
Marenco (pertenecieron a un grupo sofocado en su formación) pero antes de
la época de los golpes de Estado en Sudamérica, son los días previos a la
Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS; Cuba, 1967). Hubo un
peruano (en la Liga Comunista 23 de Septiembre) Miguel Morón Chiclayo,
responsable de la clínica médica que se puso en una casa de seguridad por la
zona de Aragón (DF), fue ejecutado en la cárcel de Lecumberri. Y una
referencia aparte merece el guatemalteco José María Ortiz Vides que estuvo
en la guerrilla de su país, estuvo en Vietnam y él es quien introduce a México
el método de sabotaje por medio de explosivos, él enseña a Unión del Pueblo
a utilizar los explosivos y quedan marcados al punto que el EPR todavía
recurre al sabotaje, lo hemos visto –en 2007– contra los oleoductos de
PEMEX.
MC.- ¿Qué piensas del doble estándar del gobierno de Luis Echeverría al
recibir a los exiliados de Sudamérica, cuando al mismo tiempo mantenía una
guerra sucia en México?
LC.- Me parece de una total hipocresía, porque Echeverría por un lado
mostró una cara al exterior, pero al interior no quiso abrir los canales
políticos, lo vimos el 2 de octubre de 1968 –cuando era Ministro del Interior–
y ya como presidente de México el 10 de junio de 1971. Esos dos hechos
hablan por sí mismos de lo que fue el PRI y Echeverría, con él quedó
implantado que las instalaciones militares del país fueran utilizadas como
cárceles clandestinas para los luchadores sociales o guerrilleros.
MC.- Finalmente, ¿Ya no es subversivo hablar de guerrilla y Revolución en
los mass media? Te lo pregunto porque durante 2007 vimos en cartelera o
DVD el documental sobre Lucio Cabañas de Gerardo Tort y la película El
violín de Francisco Vargas…
LC.- Es un triunfo de la memoria y de los movimientos sociales, aquí no
hubo concesiones del gobierno.

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