Argentina: Lock out “campesino”

Argentina_Marzo 29, 2008
Lock out “campesino
Quisiera entender
por Rodolfo Olivera

Escriba lo que escriba, a alguno le va a caer mal.
“No me asusta el acertijo” diría Rabinovich (Les Luthiers), en la “Payada de la Vaca”; quizás nunca tan justa la elección del tema. Eso sí, espero que a la horda de detractores de esta sencilla (e intelectualmente honesta) columna, se le responda con números fehacientes, comprobables, y no con ideologismos y dialéctica política. Con datos y números, así aprendo.

Porque los que yo estuve buscando me dicen que la cosecha de soja en el 2003-2004 fue de 34 millones de toneladas, la de 2005-2006 fue de 40 millones, y la última de 45,7 millones pese al mal tiempo. Todas fueron récord de la anterior. Si quiere, podemos desagregar porque me gasté cuatro de cinco días de “descanso” buscando material y fuentes confiables, algunas pro-gobierno, muchas pro-campo, otras estrictamente profesionales. . Así entonces, y disculpe que lo aburra con datos.

Allá por el 2003/4, otros productos como el maíz habían alcanzado el rinde más importante de su historia: 67,1 quintales por hectárea, aumentando 7,4% la cosecha total del año anterior, con 2,34 millones de hectáreas sembradas. Por ese entonces la soja cubría 12,9 millones de hectáreas (10,3% más que en 2002), con rinde 16,3% superior.
El sorgo, de paso, también era récord superando los 3 millones de toneladas. En aquel momento el país estaba pensando cómo salir de la crisis. Fuente: Infobae; no se puede decir que en el 2003 fuera pro-K.

También supe que el precio había caído un poco, pero que eso tenía que ver con una merma en la calidad porque el parque tecnológico era viejo y eso tenía fuerte incidencia sobre el producto final (Fuente: INTA, Departamento Nacional de Agricultura de Precisión).

Justamente en el mismo artículo se planteaba la buena expectativa por una venta mayor de cosechadoras.
Por eso los fondos a futuro se vendieron con firmeza, mientras el mercado de la soja en Chicago subía y bajaba 5 dólares según sus intereses (como siempre), China regulaba sus importaciones y el Mercosur retenía ventas. Dicho de otro modo, estricta “economía de mercado” a pleno, como a los productores les gusta.

Para el 2005 Argentina y Brasil generaban el 46% de la producción mundial, superando en un 10% a los EEUU.
Los fondos de inversión en mercado de commodities en nuestro país se mostraban exultantes: “la soja llegó para quedarse” (AACREA, asociación de productores agropecuarios fundada en 1957).
Según su informe, se abrían “nuevas oportunidades” con una proyección creciente del 5% anual del área sojera.

Así fue. Nuevamente la oleaginosa fue récord –datos de la Bolsa de Cereales- con muy fuerte inversión en fertilizantes y tecnología.
Los precios “fueron interesantes” (especialistas de Agronegocios) : soja u$s 175/ton (hoy u$s 351), girasol u$s 182 (hoy u$s 370), maíz u$s 84,5 (hoy u$s 169), trigo u$s 105 (hoy u$s. 202). Una lectura simple: desde el 2005 a hoy, todos subieron más de 100% en dólares; los datos son de Cargill.
Ayúdeme, que a esta edad me falla la memoria: ¿qué sueldos subieron eso en dos años? El de los docentes no. El de los peones rurales tampoco.

Sigamos.
La reconocida consultora Grimaldi Grassi, entusiasmada con los resultados y las proyecciones coincidentes con la de observadores norteamericanos, anunciaba “firmeza en el mercado para la campaña 2006”.
La Nación (no es precisamente oficialista) ratificaba la esperanza: “La cosecha de soja alcanzaría una marca histórica de 40 millones de toneladas”; y sigue: “Expertos de los EEUU hablan de un rinde de bueno a muy bueno”; “La soja se vuelve federal, con 15,2 millones de hectáreas sembradas” (Franco Varise, para la sección Campo, del diario de los Mitre, varias notas de marzo de 2006).
Un dato, la superficie citada es cuatro veces más grande que la de toda Holanda.

Y fue nomás. En aquella campaña, a precios en alza, alcanzaron récord histórico los productores bonaerenses, tucumanos, chaqueños, santafesinos y santiagueños.
Los pampeanos aumentaron 18% la producción y 27% las hectáreas cultivadas.
En el Sudeste de la Provincia de Buenos Aires el aumento promedio fue del 8% en toneladas. (Fuente: INTA, Ing. Arg (M.Sc.) Ricardo De Carli y Enrique Behr). Eso con mal tiempo
.
Como tampoco puede decirse que haya mejorado el 2007: un clima enrarecido con fríos intensos y lluvias erráticas que, sin embargo, no impidieron una nueva marca.
Anunció Telam: “La producción está a nivel de récord histórico (45,7 millones de toneladas), y aún podría superarse”; fuente: Panorama Agrícola de la Bolsa de Cereales. “El aumento de la productividad supera en 36% la temporada anterior”.
Infobae titulaba “Eficiencia en la cosecha de soja”.
Agroaustral, página especializada de carácter federal, publicó: “Los productores rurales aumentaron su rentabilidad en los últimos meses a pesar del incremento de las retensiones”.
Para fundamentarlo, exhibió estas cifras: la utilidad por hectárea, descontadas las retensiones, entre octubre de 2007 y febrero 2008 daban un aumento del 30% en soja, 20% en girasol, y 77% en maíz.
No me acuerdo que en el colegio ni en las universidades me hayan aumentado los ingresos en esa escala, en ese período.
Creo que a empleados de comercio tampoco.

Dicen los productores que les “subieron los costos”. A mí también, todos. Solicito ayuda (recuerde: cifras, datos y fuentes, no dialéctica. Ciencia matemática, estadística, cuadros comparativos, no imputaciones ideológicas). Gracias.

Otros datos interesantes, digamos de pie de página.
¿Recuerda que hablábamos de un “parque tecnológico vetusto”? Le cuento: de 11,5 años promedio de edad de cosechadora en el 2002, pasamos a 8,5 en 2007 (“rejuvenecieron” 30%).
Desde entonces se vende un promedio de 660 cosechadoras más por año (informe de Expo-Agro 2008).
El avance tecnológico permitió resolver el problema de baja calidad: de pérdidas por cuestiones técnicas de 166 kg/hectárea se bajó a 130.

Contando las áreas sembradas, la ganancia “extra” superó los 100 millones de dólares (suficiente para pagar con creces las cosechadoras y dejar vuelto). Fuente: Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), que agregó: “Las ventas internas se triplicaron”; “Cuando el Gobierno Nacional adoptó una visión estratégica y acciones concretas, las cosas se facilitaron”; “La Argentina es el país del mundo con mayor rendimiento promedio de soja de primera, y el menor costo de producción”.

Otras cositas que se dicen por ahí: la excelente performance sojera implicó la tala de un millón de hectáreas boscosas.
El proyecto de Ley de Bosques que restringiría el desmonte está frenado en el Senado por ocho provincias sojeras.
La tasa de deforestación… también es récord mundial, seis veces más que el promedio. Santiago del Estero, en 4 años, arrasó con 71% de sus bosques nativos.
Salta se lleva el podio con 113% más de desmonte entre 2000 y 2004. Se pierde un promedio de 820 hectáreas de bosque por día, o 34 por hora, como lo quiera calcular (INTA y ONU).

¿Sabía que algunos ganan “sin sembrar ni cosechar”? Porque el comercio ilegal de semillas es fantástico, se usa sólo un 20% de semilla certificada (en Europa 75%) y otro tanto de semilla propia autorizada, el resto va en negro para eludir regalías.
El Estado (usted y yo) pierde u$s 62 millones al año para que otros hagan este negocio. Esos otros se encargaron de que De la Rúa eliminara el Instituto Nacional de Semillas (INASE).

Qué se yo. Me abruman los datos, y a Ud. lo aburren. Pero quería saber cuánta razón tienen nuestros “campesinos” para decir que “ya no tienen nada que perder”. Agradeceré datos (d-a-t-o-s y f-u-e-n-t-e- s) que me ayuden a comprender.


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