MEX_Entrevistas a Jacobo Silva y Gloria Arenas, presos políticos del ERPI

Entrevistas a Jacobo Silva y Gloria Arenas, presos políticos del ERPI
x Alejandro Jiménez – El Universal.
 
Entrevista a Jacobo Silva Nogales, “Comandante Antonio”
La vía armada no es la única posible para la transformación social; existe también la pacífica y sería erróneo descartar una u otra, considera Jacobo Silva Nogales, el comandante Arturo del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), quien desde el penal de máxima seguridad del Altiplano revela que quiso ser guerrillero desde que tenía 16 años de edad.
“La guerrilla no es fácil de hallar”, afirma este hombre nacido en en Miahuatlán, Oaxaca, en 1958, y lamenta no haber crecido donde hubiera posibilidades inmediatas de conocer a los combatientes. A falta de ellos, participó en la Juventud Popular Socialista del Partido Popular Socialista y en el Partido Comunista Mexicano.
“Asistía a manifestaciones de todo tipo contra la política gubernamental, a veces incorporándome a los contingentes de los CCH o de diversas escuelas superiores del Politécnico o de alguna facultad de la UNAM o de la Tendencia Democrática del SUTERM, con la esperanza siempre de ver aparecer por ahí a los guerrilleros repartiendo propaganda para decirles ‘¡quiero irme con ustedes!’. Lo más que llegué a encontrar fueron volantes de la Unión del Pueblo regados en el suelo porque ya habían pasado antes y nunca los pude ver.”
Finalmente, un amigo que conocía su pensamiento radical, lo llevó a conocer a integrantes del Partido de los Pobres, fundado por Lucio Cabañas, que se convertiría en el Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo (PROCUP) y más tarde en el Ejército Popular Revolucionario (EPR), del que él habría de escindirse para formar el ERPI.
Preso desde 1999, cuando fue detenido y torturado junto con su esposa Gloria Arenas, la coronel Aurora, Silva Nogales responde por escrito a un cuestionario de EL UNIVERSAL. Lamenta la dispersión actual de los grupos guerrilleros, que hacen inviable, de momento, cualquier tipo de unidad.
“¿Cómo podrían, por ejemplo, unirse dos grupos si uno plantea y realiza actos de sabotaje y el otro no desea verse comprometido en actos de ese tipo porque utiliza más la vía política?
“¿Cómo podrían unirse ahora grupos que tienen y quieren mantener un bajo perfil con otros que desean estar presentes en cada coyuntura?”, afirma, al considerar que no podrían soslayarse las diferencias en cuanto a la toma de decisiones, que van desde los que realizan los mandatos de líderes hasta quienes no acostumbran hacerlo y son acérrimos enemigos de ello.
Considera que las acciones armadas de la guerrilla no son deseables, pero en cierto contexto son explicables, como los atentados contra instalaciones de Pemex del año pasado, con los que el EPR pedía la liberación de sus dos combatientes.
“¿Que se daña a la economía nacional? Es cierto, como lo es que la tortura y la desaparición de personas son crímenes de lesa humanidad y como tales dañan a la humanidad entera.”
Considera, en cambio, que quien afecta en realidad la economía nacional es el gobierno del presidente Calderón por su integración a Estados Unidos y Canadá y por el empeoramiento de las condiciones de vida de la población.
“México no es más que un botín para quienes ahora gobiernan, lo que se puede atestiguar con la codiciosa mirada con que ven a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, de los cuales quieren apoderarse directamente, aunque sea como socios menores de inversionistas extranjeros con quienes tienen el compromiso de entregarles la tajada principal.”
Percibe que el escenario de la lucha social en el país está polarizado entre los que han hecho de la lucha electoral su principal actividad, en la que se busca el poder por el poder mismo, y los que buscan solución a problemas específicos que enfrenta la población en su vida diaria, que son celosos de su autonomía y que no quieren ser manipulados por los partidos políticos.
En ese sentido, asegura que la vía electoral no es una opción en el país, por lo que EZLN, EPR, ERPI y otros grupos hacen bien en mantenerse al margen de ella.
Silva Nogales, condenado a 14 años de prisión, después de haber ganado un amparo directo por el que le fueron recortados 41 años de cárcel, no rechaza una ley de amnistía, si es completa y abarca también los delitos considerados graves, aunque no se atiene sólo a esta opción para ser liberado.
Entrevista a Gloria Arenas, “Comandante Aurora”
 
Los estallidos revolucionarios armados nunca se dan por un deseo arbitrario ni por gusto: responden a condiciones concretas, generalmente derivadas de la represión, como las que se dan en el gobierno de Felipe Calderón, que usa la fuerza como forma de gobierno, asegura Gloria Arenas, la coronel Aurora del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), detenida en 1999 y sentenciada a 14 años de prisión.
“Este gobierno está parado sobre una bomba de tiempo social y durante su primer año no ha hecho otra cosa que acelerar la velocidad del reloj”, comentó.
También señaló los factores que legitiman la vía armada para propiciar el cambio social: los fraudes electorales de 1988 y 2006, que “han cancelado para muchos la opción electoral”, el descrédito de la clase política, la decepción del sexenio de Fox, la criminalización del movimiento social, la represión contra manifestaciones pacíficas de inconformidad y el cierre de espacios de disidenciaAun así, Arenas, presa en el penal de Chiconautla, estado de México, y quien espera respuesta en su favor de un amparo, asegura que el uso de las armas debe supeditarse a la voluntad popular, a lo que consiga la movilización pacífica del pueblo, no a una vanguardia de personas, por muy revolucionarias o consecuentes que sean.
“El movimiento social pacífico realiza esfuerzos heroicos por salir adelante y sería catastrófico descalificarlo”, indica, al mencionar que la razón de que la estructura guerrerense del Ejército Popular Revolucionario (EPR) se escindiera en 1998 para formar el ERPI radicó en diferencias sobre la concepción que se tenía del poder popular en la lucha social.
“Las comunidades nos enseñaron que no se podía llegar de fuera a dirigir o a imponer por muy vanguardia que nos creyéramos o por muy idealistas que fuéramos.
“Nos enseñaron que cualquier cosa que asumieran tenía que provenir de una decisión de la propia comunidad.
Comprendimos que la estructura militar tenía que ser muy respetuosa de esto y que esa estructura debía ser de las comunidades, no ajena a ellas”.
Y añade: “Cuando llegamos creíamos que éramos parte de la vanguardia, que teníamos las respuestas para un cambio profundo, que íbamos a dirigir.
Y lo que aprendimos en la práctica fue un choque con eso. Tuvimos que aprender a escuchar, a respetar, a avanzar juntos, a construir desde abajo.
“Pensábamos que la vía armada era una forma ‘superior’ de lucha y que el movimiento social pacífico debía supeditarse a ella.
Pero del movimiento social aprendimos que eso no era cierto”.
Dice que los planteamientos resultaron diferentes a los de la dirigencia del EPR. No se entendieron, el debate se fue cerrando y sobrevino la desconfianza que acabó en separación.
Gloria Arenas, quien está dispuesta a acogerse a una eventual ley de amnistía, pone como ejemplo de movilización social pacífica a La Otra Campaña del EZLN, pues desde su punto de vista ha permitido al movimiento social de izquierda anticapitalista definirse a sí mismo y coordinarse.
No piensa lo mismo del PRD ni de Andrés Manuel López Obrador, “que no son de izquierda”. Define al PRD como estructura de Estado y parte del sistema de partidos con el que se ejerce el poder en México.
Reconoce que no todos los que creen en este partido son de derecha y anticipa que definirlos así no contribuye a la dispersión de la izquierda, “al contrario, la fortalece, porque se desmiente uno de los grandes mitos políticos de los últimos 20 años”.
Considera desproporcionado calificar de terroristas los ataques del EPR a Pemex del año pasado, porque, asegura, no hubo víctimas y tuvieron un fin concreto: exigir la presentación de sus compañeros desaparecidos y lograron introducir en la agenda nacional las desapariciones políticas.
“Se habla de cerca de mil 500 desapariciones de disidentes políticos, y luchadores sociales o miembros de alguna organización político-militar. 108 de ellas se dieron durante el sexenio de Fox y el primer año del de Felipe Calderón. Se trata de un crimen de Estado”.
Califica como incapaz a la administración del presidente Calderón para administrar la economía del país, ya que se ha orientado, dice, a privatizar la energía, la educación y los recursos naturales, a dar el tiro de gracia a la autosuficiencia alimentaria y a contener las demandas laborales.
Le preocupa que el Ejército mexicano sea, “hoy por hoy una estructura de poder que, lejos de defender a la nación y supeditarse a las estructuras civiles, ejerce un poder autónomo de las estructuras civiles”.

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