No todo es mecánico en la sala de tortura

por Jorge Zabalza.  

https://redlatinasinfronteras.files.wordpress.com/2014/02/4e712-1.jpg

 

El miedo infinito, el pavor que aterroriza al torturado es el más humano de los sentimientos; aún hecho un piltrafa y arrastrándose por el suelo a besar las botas, el torturado es un ser humano. Puede ser hundido en el infierno y regresar del infierno.

El que pierde su condición humana para siempre es el torturador; el sadismo y la morbosidad, el deleite al provocar sufrimiento niegan todos los valores éticos y humanos propios de los seres humanos. Se bestializa… y se hunde para siempre en el infierno.

Mientras la víctima se aferra a la vida desesperadamente, el torturador se adueña de su voluntad y quiebra sus convicciones más íntimas: la dignidad, el orgullo y la solidaridad. El torturador puede entonces triunfar sobre su víctima y llevarlo a que abandone sus principios y la lucha contra el sistema, ello puede ocurrir en la sala misma o treinta años más tarde. .

En el momento en que la víctima se da por muerto –siente que ya murió- y deja de pelear por la vida, el torturador pierde su dominio sobre la voluntad y las convicciones del torturado. El torturado se hace dueño de sí mismo, es la derrota del torturador. A veces el torturado sobrevive, hecho pelota pero sobrevive, fue el caso de Arturo Dubra y muchxs más, muchísimxs anónimxs compañerxs más. A veces, aun manteniendo el dominio de sí mismo, el torturado no sobrevive y, sin rendirse, es asesinado en la sala, como Pedro Lerena, Edison Marín, Walter Arteche, Gerardo Alter, Juan Fachineli, Nelson Berreta que se hizo matar y Aldo “Chiquito” Perrini, un hombre común pero comprometido con su condición humana, malamente lastimado por los torturadores, al parecer aún en esas condiciones salió en defensa de las compañeras y fue asesinado a golpes por el hoy general Barneix, cuya impunidad encubre la Suprema Corte de In-justicia del Uruguay.

No todo es mecánico en la sala de tortura, las reservas morales de las mujeres y los hombres pueden ser inagotables, la víctima puede resurgir de sus propias cenizas y derrotar mano a mano al victimario. Así es desde Espartaco a esta parte…

 Jorge Zabalza.

Nota: introducción crítica de Jorge Zabalza al artículo de Rafael Narbona “Un Mundo sin tortura” 

http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.com.ar/2014/02/zabalza-no-todo-es-mecanico-en-la-sala.html 

Anuncios

About this entry