Uruguay: «Con su permiso voy a dentrar…»

Con su permiso voy a dentrar

Cuando la cosa esta entreverada, lo mejor es apelar a la prudencia. Se lo decimos a AQUILINO IGNORANTE, que no creemos ni por asomo que sea un ignorante. Un poco “calentón” de más nos parece el hombre

Y lo importante no es andar peleándose con todos y todas, por todo, por una máxima sencilla y carcelera, si escupimos todas las paredes después…no hay donde apoyarse

La verdad es que no veo, que Ricardo Ferré, ni la web “Patria Grande”, ni el “Muerto” (a pesar que nos censura), ni el compañero Saracho estén para darle el apoyo a Tabaré Vázquez o a Mujica.

A lo más tienen una inquietud, la plantean, y hay que verla por lo que es, sin mayores aspavientos. Me parece que si nos ponemos subjetivos, podemos cometer el error de “errar feo el bizcochazo”

A Germán Vidal (“ojitos” según Ud.) lo conocimos bien, si no se molesta le diríamos que hasta le hicimos la primera mortaja, y la vela hasta que llegó su hermano Juan.
Después nos fuimos a informar al público del fallecimiento de este gran compañero y amigo. No sé si Vidal se equivocó en traer al Sr. EFH a cierto ámbito. Si lo hizo fue porque creyó que el fulano servía para algo, e ignoraba que sometido a presión, este gran “boquilla” no aguantaba “ni un pedo en el culo”. Estará de acuerdo –sin embargo- que nadie tiene la bola de cristal para ver que va a pasar en el futuro. Así que –discúlpeme- yo lo declaro libre de culpa y cargo

Lo que sí sé es que Germán Vidal (“ojitos”) escribió su carta de renuncia al MLN-T (el de la calle Cebollatí) en la redacción de la radio Sur, con máquina de escribir porque no quería usar computadora.
Y lo hizo después de volver de Montevideo y estar presente en la lamentable “noche triste” donde escuchó lo que se dijo, salió disgustado, y le vió definitivamente “las patas a la sota”. Además de eso, previamente, me dejó un relato pormenorizado del evento. La carta de renuncia debe estar bien guardada en los archivos personales del Sr. EFH, (si no la destruyó) porque Germán Vidal, no era cualquier compañero y su testimonio quemaba.

Debe haber sido de los primeros que protagonizó el “goteo”, como antes fue de los primeros que prohijó “la Orga”

Veo también que “no le cabe” Jorge Torres.
Es lamentable porque (no lo conocí) pero escribe con mucha certeza y además tengo varios testimonios de su honestidad, de su conducta y del respeto que como “Alfil”tenía como crítico. De cualquier manera no me negará que cuando hubo que enfrentar las ínfulas de Regis Debray (y la línea cubana) en Uruguay fue el hombre designado para dialogar y hacerle conocer otro punto de vista (junto con Navillat).

Que sepamos, y no debía ser por casualidad, que para la tarea no fue designado ninguna de las que después fueron “vacas sagradas” en Punta Carretas.

Por “algo” debía de ser.

Al pasar menciona también un Echenique (calculo, son varios hermanos o eran, que debe ser “El Termo” que se calentaba pa adentro). No tiene mucho que ver con el asunto y lo ví en cierta parada de ómnibus de viaje a España, antes de su muerte, y conversamos largamente sobre tiempos pasados.

Bueno, Don Aquilino, que me parece “tirito” reciba Ud. un saludo fraternal y le recomiendo que no se caliente tanto y controle la presión. A nuestras edades es más que saludable

Salute

c.e.r.
postaporteñ@ 1118 – 2014-02-21

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Nota relacionada:

2014-02-25

Sr. Redactor Responsable de “La Posta Porteña”

De mi mayor consideración:

El motivo de la presente es una errata, que no descubría hasta después de enviada cierta nota reciente.

En efecto en la misma hablo de Germán Vidal, cuando debería haber escrito Leonel Vidal, más conocido entre la militancia de Suecia, por “el viejo Vidal”, vecino de Rinkeby (Estocolmo) donde murió.

El motivo del error es simple: Vidal que vivió muchos años en Suecia, militó en la Tendencia Combativa que dirigía Washington “el Perro” Pérez. Fue en esos ámbitos que lo conocimos. Después, algunos años después, producido los sucesos del 85 en Uruguay, Leonel, tomó la repentina decisión de volver a “ayudar” en lo posible y reencontrarse. Sabiendo que había escasez de todo, compró un mimeógrafo, en los depósitos de la Reserva Militar sueca y se preparó para el viaje. Como le faltaban (recursos) para la “vuelta”, les pidió a algunos compañeros si le podían colaborar en la emergencia, en virtud de lo que se proponía. Rápidamente se le solucionó el problema.

Después en varias otras oportunidades volvió a realizar el viaje y transportó (era de total confianza) recursos financieros que se necesitaban urgentemente para los “liberados”.

Fue en esa situación, por los recursos que transportaba, que provenían de diferentes fuentes europeas y basadas en su proverbial desconfianza, que decidió solicitarnos que lo llamáramos “Germán”. Y a mi quedó Germán.

Cuando alguien preguntaba se le respondía, los recursos los lleva “Germán”.

Y me quedó.

Aclarando el pequeño galimatías de su “nuevo nombre de guerra solidario” en la etapa final de su vida, me despido atte. De Ud.

Vale

c.e.r.
postaporteñ@ 1120 – 2014-02-25
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