Paraguay: Campesinos presos del caso Curuguaty fueron homenajeados por el Día de los Héroes

El pasado 1 de marzo, casi un centenar de personas realizaron una visita de homenaje a los campesinos presos por la masacre de Curuguaty, quienes se encuentran en huelga de hambre desde el 14 de febrero.

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 Paraguay, 3 de enero de 2014 (http://ea.com.py/).   -Por Paulo Lopez

Unas pañoletas blancas con las leyendas de libertad, tierra, justicia, inocente y perseguido ceñían las cabezas de Néstor, Rubén, Adalberto, Arnaldo y Felipe. Los labriegos, que el pasado 14 de febrero se declararon en huelga de hambre indefinida, se muestran decididos a mantener la medida hasta las últimas consecuencias.

Casi un centenar de personas vivieron el emotivo homenaje realizado el pasado 1 de marzo por el Día de los Héroes a los campesinos presos por la masacre de Curuguaty, quienes el próximo 26 de junio serán sometidos a un viciado juicio con una condena dictada de antemano.

En el sótano de la cárcel de Tacumbú, la ronda de presentaciones transcurrió con la intervención de miembros de organizaciones internacionales como el Frente Darío Santillán, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, el Partido Comunista Argentino, así como estudiantes ecuatorianos y bolivianos de IALA Guaraní.

Los campesinos presos fueron reivindicados como símbolos de la lucha por la reforma agraria en Latinoamérica y por la segunda y definitiva independencia.

Agustín Acosta, uno de los seis campesinos condenados bajo la acusación de haber participado de una reunión política en la que supuestamente se decidió la muerte de Cecilia Cubas, señaló que la historia los ha llevado al mismo lugar en que en la época de la dictadura se torturaba a los presos políticos. Apuntó que los métodos de tortura y criminalización de la lucha social continúan, pero en formas más sutiles.

“Convivimos hace pocos meses con estos héroes de la patria que sufrieron tortura, atropello y muerte con una masacre que se montó para cortar un proceso democrático”, expresó.

A su turno, Roque Rodríguez destacó el papel de la solidaridad como el principal apoyo de los presos políticos. Rememoró que el apoyo recibido en la Argentina fue fundamental para soportar los primeros tiempos de encierro.

 

Hasta el final

Tras un fugaz intervalo de silencio, las miradas se centraron en los cinco. El primero en hablar fue Néstor. De aquel taciturno labriego de hablar pausado, ahora se escucha a alguien cuyo temple ha sido fortalecido por la dura experiencia de la cárcel. Afirma decidido que va a llevar la huelga de hambre hasta el final.

“Agyuje peême peju haguére ore rendape por el Día de los Héroes. Peikuaama voi mba’ére roî ko’ápe: por querer recuperar tierras públicas ha’éva entero mba’e. Once asesinados, además de torturados y heridos. Por qué no se investiga. Porque mboriahupe guarã ndaipóri justicia y los vendepatrias son los que gobiernan”, expresó.

Precisó que la lucha que llevan adelante no es solo por estar libres, sino para que haya justicia para todo el pueblo paraguayo.

“Siempre fui perseguido”, dijo, por su parte, Rubén Villalba. “Las empresas no solo nos quitan nuestras tierras, sino que mata a nuestra gente, las enferma, provoca malformaciones”, agregó.

Advirtió que no negociar con el régimen significa la cárcel o la muerte y denunció que el martes de la semana de la masacre la firma Campos Morombí intentó sobornarlo con 450 millones de guaraníes para que abandone la lucha por la recuperación de esas tierras.

El principal pedido que Villalba hizo a los presentes fue el de anteponer la unidad, ya que la dispersión existente garantiza la permanencia de este modelo de concentración de la tierra que desarraiga a la población.

“La poder-pe oîa nhaha’éi paraguayo. Pehechána mb’aéicha Cartes he’i umi brasileño-pe: peju katu. Si tenía conciencia de patriotismo no iba a decir eso”, sentenció.

“Ko huelga ha’e indefinida. Ha amanórô aipota pende mandu’a que frente a 300 policías solo ro’e chupe kuéra tohechuka la kuatia he’iva que la Marina Cue ha’e Riquelme mba’e, ha hikuái oho oreatropellá. Aipota pendemandu’a avei que che ha’eha soldado del pueblo”, aseveró.

Más conciso fue Adalberto, quien recordó a su hermano Adolfo, caído el día de la matanza. “Rojapo ko huelga no solo por nuestra libertad ni por nuestros familiares, sino por todo el pueblo paraguayo”, manifestó.

“Esta lucha es con el corazón. Vencer o morir”, exclamó sintéticamente Felipe Benítez Balmori.

Por último, Arnaldo Quintana, joven de apenas veinte años, agradeció a los presentes por el gesto y ratificó que no se entregarán.

“Roagradecé peju haguére pehecha mba’éichapa roime ha jaseguita hasta el fin”, aseguró.

 

La vida y el canto

Pachín Centurión disparó los primeros acordes de “Ha mboriahu”, de Teodoro S. Mongelós y Emilio Biggi. “Ha mboriahu omanóro ni yvyguýpe ndahendái”, cantaba.

“A la huelga compañeros, no vayas a trabajar”, prosiguió entonando la canción que se ha convertido en el himno de la huelga general del 26 de marzo.

Le siguió Hugo Flecha con “Hermano campesino” y “Ñemitÿ”, además de Hugo Sandoval con una canción a la esperanza de Chester Swann.

“Que este país sea para quienes luchan y no para quienes la subastan”, expresó Camila Giménez después del “Todo cambia” para cerrar luego con “Mi patria soñada”.

Tras los efusivos abrazos y la despedida, se abre el camino de regreso sobre los lúgubres pasillos que cruzan esa maquinaria de la degradación humana. No obstante el encierro, el clamor de tierra, justicia y libertad permanece encendido como llamas indestructibles en medio de la borrasca.

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