Argentina_Represión: Acusaciones falsas contra periodista popular

___Oscar Castelnovo_Arg

Por las denuncias de asesinatos y torturas en las cárceles: “Me armaron una causa anónima, telefónica y embustera”
Por Oscar Castelnovo
(APL)

“En 30 años de ejercicio del periodismo es ésta la primer causa judicial, truchísima por cierto, que desde el poder armaron en mi contra para neutralizar la denuncia, que realizamos cada día, de asesinatos, torturas y el quebranto de la entidad humana de presos y cautivas”. Así empieza Castelnovo, coordinador de nuestra Agencia, su respuesta a la imputación telefónica y anónima que lo acusó de narcotraficante. La causa radica en el juzgado criminal Nº 12, cuyo titular es Sergio Torres. El hecho se enmarca en los procesos armados a numerosos militantes para socavar la batalla contra la represión estatal y la impunidad. Por caso, lo atestiguan las denuncias falaces contra Pablo Pimentel de la APDH-La Matanza, contra siete compañeros de la automotriz Valeo y contra el delegado del Mercado Central de Misiones, Diego Silveira, por nombrar alguno. Desde el interior de las cárceles proviene un masivo apoyo al periodista (ver más abajo). A la vez, habrá una respuesta colectiva de organizaciones populares frente a las causas armadas y otros hechos represivos; para solidaridad y sumarse a la organización de la misma: contacto@agenciaparalalibertad.org

En 30 años de ejercicio del periodismo es ésta la primera causa judicial, truchísima por cierto, que desde el poder armaron en mi contra para neutralizar la denuncia, que realizamos cada día, de asesinatos, torturas y el quebranto de la entidad humana de presos y cautivas, consumados por agentes del estado en todo el país.

A través de una llamada telefónica, anónima y embustera, dirigida al Departamento Central de la Policía Federal, fui acusado de narcotraficante, en noviembre de 2013, aunque recién me enteré en mayo de 2014. De ese modo, se instruyó un expediente en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 12 a cargo de Sergio Torres quien, dado la inconsistencia de la imputación no me procesó, sino que se disponía a archivar la causa. La compañera y abogada de la Agencia para la Libertad, Rosario Fernández, activó los papeles y no habrá “archívese” por ahora. No queremos el silencio “tranquilizador”. Recién empieza esta pelea que no empezamos nosotros.

Destaco que al enterarme de estos hechos, llamé inmediatamente al Negro Soares, titular de La Gremial de Abogados, Myriam Bregman del Ceprodh y Carmen Verdú de Correpi, quienes por enésima vez, ofrecieron sin vacilaciones su fraternal apoyo. También recibí la inmediata solidaridad de Alicia Bernal, (Cadh Rosario), Hilda Presman, (Red de Derechos Humanos, Corrientes), Adriana Revol (Anticarcelaria Córdoba); Alejandra Camilo (Universidad Trashumante-Neuquén), y de mis compañeros de la Coordinadora Antirrepresiva del Oeste y los de la Red Nacional de Medios Alternativos. Con ellos, y muchos otros, daremos respuestas colectivas a estos ataques dirigidos contra luchadores populares.

No, nunca, jamás

Nunca en mi vida trafiqué ni una minúscula hoja de comino. Ni una sola vez en esta reencarnación y de las otras no tengo recuerdos sobre el tema. Solo cuento con tres propiedades a mi nombre: el DNI, la Cédula de Identidad y la credencial de la APL. Como puede apreciarse, sin esfuerzos, de haber sido “narco” hoy sería un fracaso rotundo. No estoy diciendo que soy un hombre santo, nada más alejado de mí, lo que simplemente sostengo es que no trafiqué drogas. No estoy diciendo que esto me hace mejor que otros hombres y mujeres que sí lo hicieron, solo digo que en ningún tiempo y lugar trafiqué drogas. No digo nada más que lo que digo: jamás trafique drogas. Y también afirmo que los muchachos “serviciales”, kirchneristas y/o del Servicio Penitenciario Federal que urdieron esta movida consumaron una jugada taimada.

¿Por qué lo hicieron? En primer lugar, no soy el único que tiene este “privilegio”, es una política del poder. Por caso, Pablo Pimentel de la APDH-La Matanza fue acusado por abogados de efectivos policiales bonaerenses, detenidos por la muerte de Gabriel Blanco en una comisaría, de “sugerir” a presos que declaren en contra de la policía. El pasado 28 de mayo marchamos, en San Justo, contra esta injusticia.
Por su parte, el delegado del Sindicato de Trabajadores del Mercado Central, Diego Silveira marchó preso, en marzo de 2013, por “tentativa de homicidio”, verdadera patraña pergeñada por los uniformados. Sus compañeros y la militancia sostuvieron que su prisión era “parte del hostigamiento policial y judicial del que vienen siendo víctimas desde el momento en que comenzaron a reclamar mejores condiciones laborales y salariales dentro del Mercado”.

A la vez, 7 compañeros de la automotriz cordobesa Valeo fueron imputados por causas penales armadas con insostenibles denuncias de particulares organizados por la empresa y defendidos por el abogado de la misma, días atrás.

Presos garrón

Queda claro que desde distintas instancias del poder político, policial, judicial, penitenciario o patronal, se “empapelan” causas contra militantes cuestionadores. Y, también, comprobamos que uno de los segmentos que más creció en la década ganada por Chevrón, la Barrik Gold y Monsanto, fue el de los llamados “presos garrón”. Es decir, jóvenes del pobrerío quienes por distintos motivos, como tener “diferencias” con la policía del lugar, o para el cierre de causas que siempre exhibe “eficacia” u ocupar el lugar de un protegido, terminan tras las rejas, sin comerla ni beberla. En tal sentido, la Coordinadora Antirrepresiva del Oeste denunció reiteradamente los casos de Orellana, Núñez y Gómez-Romero, por citar algunos ejemplos de este momento.

Cabe enfatizar que a Luciano Arruga, la negativa a robar para la policía le costó la desaparición. Que además, los ocho policías implicados en este crimen fueron repuestos en funciones por el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados; y que la presidenta Cristina Fernández se mostró sonriente junto a este fascista, organizador de escuadrones de la muerte (así lo denunció Horacio Verbitsky en Página 12), para masacrar a los “pibes chorros”, a los sospechados de serlo y a los por las dudas.

La Argentina está viviendo una cruenta ferocidad represiva, en todas las modalidades, junto al festival de la impunidad. Así, tienen vigencia la picana, el submarino seco o mojado, el pata-pata, el puente chino y la bienvenida, en los sitios de encierro. Así, muere un preso o una cautiva cada 37 horas, en un lugar como la prisión donde NADIE debe morir. Así, desaparecieron 83 personas en estos 10 años como Luciano y Julio López. Así, el gatillo fácil, en cifra record, exterminó a miles de pibes que antes fueron excluidos. Así, hay más de 5000 trabajadores judicializados. Así, fue infiltrada la Agencia Rodolfo Walsh y un número aún incierto de organizaciones populares, por el agente federal Américo Balbuena. Y, según, supimos existen 1000 “federicos” cumpliendo idénticas tareas.

El estado, durante la gestión “K”, mató la mayor cantidad de hijos e hijas del pueblo más vulnerable, envió a la justicia pinochetista y stronista a presos políticos chilenos y paraguayos, y, al tiempo, encerró al mayor número de prisioneros por luchar, en la etapa pos dictadura cívico-militar.
Claro que el kirchnerismo no estuvo solo, TODOS los gobernadores, del palo o de la oposición, despliegan en sus distritos el plan represivo, estatal y clandestino para arrasar con presos y cautivas.

Sin embargo, cerca de un centenar de genocidas condenados por crímenes de lesa humanidad, presos en Marcos Paz, fueron trasladados a la Unidad 31 cárcel de mujeres madres con sus hijos hasta de 4 años, recientemente. Decenas de chicas fueron desalojadas a garrotazos y gritos cuarteleros, hacia otros destinos, para dejar un sector de esa prisión de mínima seguridad a los genocidas que estaban en una de máxima. Y las que quedaron están obligadas a coexistir con sus niños, junto a estos repudiables personajes. De acuerdo a lo trascendido TODA la Unidad 31 será para los ex dictadores y, en consecuencia, todas las mujeres de ese penal verán agravadas sus condiciones de detención, luego del “revoleo” vaya a saber adónde.

Con dolor y sin justicia

Sostenemos la existencia de valores que están por encima de las clases y de la disciplina partidaria. Por caso, la tortura es un acto disvalioso siempre. La ejecute un nazi, un miembro de la dictadura argentina o un agente bajo el mando constitucional kirchnerista. No se puede torturar en nombre del proletariado y creer que eso es constituye un acto justo. No se puede asesinar a mujeres encarceladas y silenciar los crímenes “para no hacerle el juego a la derecha”.

Quienes asistimos desde hace 3 décadas a la Cárcel de Ezeiza sufrimos los asesinatos, en pleno gobierno constitucional, de nueve chicas cautivas en la ex Unidad 3, actual Complejo Penitenciario Federal Nº IV. Ellas son Silvia Barby Nicodemo y Romina La Colo Leotta (2009); Noelia Randone y Vanesa García Ordoñez (2010); Ale La Tucu Del Valle (2011); Yanina Hernández Painnenfil, María Laura Acosta, Cecilia Bebu Hidalgo y Florencia La China Cuellar, en 2012. Aún las recordamos, con dolor y sin justicia.

En lugar de armar causas por denunciar estos crímenes, ¿no sería mejor evitarlos? Me pregunto en qué parte de un “proyecto nacional y popular”, “progresista”, cuasi “revolucionario” se integra esta masacre.

Por la publicación de denuncias como las que anteceden armaron una causa telefónica, anónima y embustera.
Ni Clarín, primero amante y luego enemigo del gobierno K, ni otros medios reflejan esta barbarie represiva de modo serio. El mejor, quizá, en una de esas, tal vez, lo haga espasmódicamente. Los presos son noticia cuando se fugan, no cuando los matan. La represión más ocultada es la que ocurre en los campos de concentración Siglo XXI, llamados prisiones. Solo la visibilizan algún Quijote solitario y los medios alternativos, en una lucha gigantescamente desigual. Tan desigual, como el capitalismo que reproducen y sostienen los grandes medios.

Toda visualización represiva se paga, en ocasiones con el cuerpo, el alma y el encierro, como por ejemplo sucedió recientemente con la reportera gráfica Mariana Morena de Souza, colaboradora de la Red Nacional de Medios Alternativos, al cubrir una toma de tierras, o los compas baleados en el intento de desalojo de la Sala Alberdi.

Al enterarme de la acusación que fabricaron pensé en los compañeros y compañeras que concurren a los talleres en la cárcel. Lo que escribieron cautivas y presos, se los comparto, señores “serviciales”, kirchneristas y/o del SPF. Les vendrá bien leerlo, quizá aprehendan algunos valores. Esas palabras expresan el vínculo intenso, valioso, de afecto entrañable que nos une y nos fortalece para pelear por un horizonte de igualdad al sonar la campana de largada, sin torturas ni rejas en los cuerpos y las almas, para la vida: Para la libertad.

Contacto Oscar Castelnovo: (011) 15-3618-7620
Agencia Para La Libertad, periodismo de intervención social
http://www.agenciaparalalibertad.org
contacto@agenciaparalalibertad.org  

___correpi_5

Anuncios

About this entry