Uruguay: Las estacas

por Jorge Zabalza

“El otro aspecto a estudiar es la desideologización de la sociedad. Nuestra idea es que el pueblo se apropie de determinados instrumentos para profundizar la democracia y eso no se da. ¿Qué pasa si mañana las elecciones no son obligatorias?” Daniel Marsiglia (PCU) entrevistado por Víctor Abelando en “Brecha” (06/06).

El gobierno es el promotor político del agronegocio, el modelo productivo que obedece a intereses corporativos trasnacionales, cuyas consecuencias son tanto la expansión del uso de agrotóxicos y transgénicos como la concentración y extranjerización de la propiedad de nuestras tierras. Es responsable de regalar cada año 1.800 millones de dólares en exoneraciones fiscales a las grandes empresas y de los privilegios otorgados a esos enclaves extranjeros llamados “zonas francas”. Responsable de un modelo que para reproducirse debe mantener una profunda brecha social (el 1° que se apropia de ingresos mayores que los del 50 %) y a ochocientos mil trabajadores ganando menos de la cuarta parte de la canasta familiar. Todo induce a creer que se integraron a las filas del capitalismo y adoptaron sus ideas, la ideología de la clase dominante, encubriéndola con la simbología del movimiento revolucionario de los ´60. Para ganar las elecciones en el 2004 renunciaron a todo y, una vez instalados en el gobierno, cada mañana sorprenden con una nueva renuncia…. ¿cuáles son entonces esos instrumentos de los que debe apropiarse el pueblo?

Si para estrechar vínculos con el aparato policíaco militar, el gobierno desempeña el rol de operador político del pacto de silencio que protege a los criminales de lesa humanidad y silencia también las torturas a adolescentes en los hogares del INAU y la violencia policial en los barrios. Si la fuerza política de gobierno consiente peligrosas relaciones político-militares con los EEUU (que pronto se harán más íntimas) y las fantochadas de Mujica con la embajadora yanqui en el quincho de Varela. Si aprueba el envío de tropas uruguayas a ocupar el territorio de los pueblos haitiano y congoleño, convirtiendo a a las fuerzas armadas en mercenarios de las corporaciones y del Pentágono. Si el gobierno permite el ingreso de tropas SEALs para instruir a las nuestras en tácticas terroristas y adjudica el 10% del presupuesto a armar, fortalecer y desarrollar el aparato que amenaza a la sociedad desde los cuarteles y las comisarías. Si el aparato represivo municipal se ensaña con los clasificadores de residuos urbanos, los vendedores ambulantes, los limpiavidrios de los semáforos, los que venden tortas fritas y panchos, los que duermen en la calle y los que venden en los ómnibus… ¿cómo impedir que la gente sea proclive a incorporar los sentimientos y las ideas más reaccionarias?, ¿cuál es el mensaje ideológico que está recibiendo el pueblo trabajador?

Como los cuatro candidatos a presidente postulan el mismo modelo de producción y las mismas políticas macroeconómicas, es muy difícil distinguir la “derecha neta” de la derecha frenteamplista. Por supuesto, para diferenciarlas queda el recurso de recordar el 2002, pero el ejercicio de memoria no puede ir mucho más allá, hacia los tiempos fundacionales del Frente Amplio, porque quedarían en evidencia las incoherencias e incongruencias del presente con el pasado. Compadezco a quienes intentan sostener en el marxismo su apoyo a Tabaré Vázquez, pues resulta muy difícil convencer de que desarrollando el capitalismo se puede avanzar hacia el socialismo, los malabarismos dialécticos sólo aumentan la decepción y el escepticismo. Es una trampa atroz.

En la medida que se evita criticar pública y abiertamente al capitalismo, las fuerzas de la alienación carecen de contendores que las rebatan y, en consecuencia, la oscuridad gana cada día terreno en el campo de la consciencia popular. El desideologizado es el Frente Amplio que, en primera instancia, enajena militantes en el electoralismo y, paso seguido, se intenta estupidizar a la gente diciéndoles por ejemplo que están arribando al nivel de desarrollo del primer mundo. La abstención y el voto en blanco, el fenómeno principal de las primarias, son el producto de más de una década de versos engañosos. Una forma de resistir el engaño, de decir “déjense de joder con esos versos”. Compañeros, estáis recogiendo las tempestades que provocaron los vientos que vosotros sembrasteis. ¿De qué os quejáis entonces?

Mirado en perspectiva, la desideologización del Frente y el desengaño de la gente, representa un tremendo retroceso del movimiento popular que pretendía transitar hacia el socialismo. Probablemente se ahonde aún más la desmovilización de las grandes mayorías. Hay que recordar las expectativas y el fervor de 1990, cuando se ganó al gobierno municipal en ancas del proyecto que trasladaba poder hacia los vecinos montevideanos (Documento 6 del Frente Amplio). Hoy parecen tan distantes esa primer frustración y ese primer engaño… pero luego de un proceso de 25 años puede inferirse que Tabaré Vázquez conduce al Frente Amplio hacia el mismo destino que tuvo la socialdemocracia española con Felipe González y Rodríguez Zapatero. Algún día tendrá que asumir su responsabilidad en la domesticación de la izquierda y del movimiento popular. La responsabilidad de abrir espacios al fascismo, ¡nada más ni nada menos!

No todo está perdido, sin embargo. El 9 de mayo la Asamblea Nacional Permanente puso un pueblo en la calle y el 20 de mayo, como todos los años, hizo lo mismo Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos. Sus movilizaciones rechazan de plano el modelo y sus consecuencias sociales. Son estacas de pura ideología anti-sistema clavadas en la punta izquierda de los movimientos sociales. Sus miembros votan a diferentes listas y candidatos, pero su acción apunta a una sociedad sin oprimidos y sin explotados. Son dignos herederos de las luchas sociales de los ´60 y los ´70, una forma de acumulación en ideas y sentimientos anticapitalistas, en consciencia de la realidad y prácticas de participación política…es un rumbo totalmente opuesto al emprendido por el frenteamplismo, el del movimiento social altamente ideologizado, capaz de confrontar con gobiernos y Estado. Una esperanza para quienes llevamos medio siglo sin perderla.

 
Foto: URUGUAY

LAS ESTACAS

por Jorge Zabalza 
“El otro aspecto a estudiar es la desideologización de la sociedad. Nuestra idea es que el pueblo se apropie de determinados instrumentos para profundizar la democracia y eso no se da. ¿Qué pasa si mañana las elecciones no son obligatorias?” Daniel Marsiglia (PCU) entrevistado por Víctor Abelando en “Brecha” (06/06). 

Jorge Zabalza 

El gobierno es el promotor  político del agronegocio, el modelo productivo que obedece a intereses corporativos trasnacionales, cuyas consecuencias son tanto la expansión del uso de agrotóxicos y transgénicos como la concentración y extranjerización de la propiedad de nuestras tierras. Es responsable de regalar cada año 1.800 millones de dólares en exoneraciones fiscales a las grandes empresas y de los privilegios otorgados a esos enclaves extranjeros llamados “zonas francas”. Responsable de un modelo que para reproducirse debe mantener una profunda brecha social (el 1° que se apropia de ingresos mayores que los del 50 %) y a ochocientos mil trabajadores ganando menos de la cuarta parte de la canasta familiar. Todo induce a creer que se integraron a las filas del capitalismo y adoptaron sus ideas, la ideología de la clase dominante, encubriéndola con  la simbología del movimiento revolucionario de los ´60. Para ganar las elecciones en el 2004 renunciaron a todo y, una vez instalados en el gobierno, cada mañana sorprenden con una nueva renuncia....  ¿cuáles son entonces esos instrumentos de los que debe apropiarse el pueblo?

Si para estrechar vínculos con el aparato policíaco militar, el gobierno desempeña el rol de operador político del pacto de silencio que protege a los criminales de lesa humanidad y silencia también las torturas a adolescentes en los hogares del INAU y la violencia policial en los barrios. Si la fuerza política de gobierno consiente peligrosas relaciones político-militares con los EEUU (que pronto se harán más íntimas) y las fantochadas de Mujica con la embajadora yanqui en el quincho de Varela. Si aprueba el envío de tropas uruguayas a ocupar el territorio de los pueblos haitiano y congoleño, convirtiendo a a las fuerzas armadas en mercenarios de las corporaciones y del Pentágono. Si el gobierno permite el ingreso de tropas SEALs para instruir a las nuestras en tácticas terroristas y adjudica el 10% del presupuesto a  armar, fortalecer y desarrollar el aparato que amenaza a la sociedad desde los cuarteles y las comisarías. Si el aparato represivo municipal se ensaña con los clasificadores de residuos urbanos, los vendedores ambulantes, los limpiavidrios de los semáforos, los que venden tortas fritas y panchos, los que duermen en la calle y los que venden en los ómnibus… ¿cómo impedir que la gente sea proclive a incorporar los sentimientos y las ideas más reaccionarias?, ¿cuál es el mensaje ideológico que está recibiendo el pueblo trabajador?    

Como los cuatro candidatos a presidente postulan el mismo modelo de producción y las mismas políticas macroeconómicas, es muy difícil distinguir la “derecha neta” de la derecha frenteamplista. Por supuesto, para diferenciarlas queda el recurso de recordar el 2002, pero el ejercicio de memoria no puede ir mucho más allá, hacia los tiempos fundacionales del Frente Amplio, porque quedarían en evidencia las incoherencias e incongruencias del presente con el pasado. Compadezco a quienes intentan sostener en el marxismo su apoyo a Tabaré Vázquez, pues resulta muy difícil convencer de que desarrollando el capitalismo se puede avanzar hacia el socialismo, los malabarismos dialécticos sólo aumentan la decepción y el escepticismo. Es una trampa atroz.

En la medida que se evita criticar pública y abiertamente al capitalismo, las fuerzas de la alienación carecen de contendores que las rebatan y, en consecuencia, la oscuridad gana cada día terreno en el campo de la consciencia popular. El desideologizado es el Frente Amplio que, en primera instancia, enajena militantes en el electoralismo y, paso seguido, se intenta estupidizar a la gente diciéndoles por ejemplo que están arribando al nivel de desarrollo del primer mundo. La abstención y el voto en blanco, el fenómeno principal de las primarias, son el producto de más de una década de versos engañosos. Una forma de resistir el engaño, de decir “déjense de joder con esos versos”.   Compañeros, estáis recogiendo las tempestades que provocaron los vientos que vosotros sembrasteis. ¿De qué os quejáis entonces?

Mirado en perspectiva, la desideologización del Frente y el desengaño de la gente, representa un tremendo retroceso del movimiento popular que pretendía transitar hacia el socialismo. Probablemente se ahonde aún más la desmovilización de las grandes mayorías. Hay que recordar las expectativas y el fervor de 1990, cuando se ganó al gobierno municipal en ancas del proyecto que trasladaba poder hacia los vecinos montevideanos (Documento 6 del Frente Amplio). Hoy parecen tan distantes esa primer frustración y ese primer engaño… pero luego de un proceso de 25 años puede inferirse que Tabaré Vázquez conduce al Frente Amplio hacia el mismo destino que tuvo la socialdemocracia española con Felipe González y Rodríguez Zapatero. Algún día tendrá que asumir su responsabilidad en la domesticación de la izquierda y del movimiento popular. La responsabilidad de abrir espacios al fascismo, ¡nada más ni nada menos!

No todo está perdido, sin embargo. El 9 de mayo la Asamblea Nacional Permanente puso un pueblo en la calle y el 20 de mayo, como todos los años, hizo lo mismo Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos. Sus movilizaciones rechazan de plano el modelo y sus consecuencias sociales. Son estacas de pura ideología anti-sistema clavadas en la punta izquierda de los movimientos sociales. Sus miembros votan a diferentes listas y candidatos, pero su acción apunta a una sociedad sin oprimidos y sin explotados. Son dignos herederos de las luchas sociales de los ´60 y los ´70, una forma de acumulación en ideas y sentimientos anticapitalistas, en consciencia de la realidad y prácticas de participación política…es un rumbo totalmente opuesto al emprendido por el frenteamplismo, el del movimiento social altamente ideologizado, capaz de confrontar con gobiernos y Estado. Una esperanza para quienes llevamos medio siglo sin perderla.
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