Argentina_Memoria histórica: Cumpas de Trelew

Trelew

POR LOS COMPAÑEROS FUSILADOS EN TRELEW
22 de agosto de 1972
Juan Gelman
 
Glorias
¿Era rubia la pulpera de Santa Lucía? ¿tenía los
ojos celestes?
¿y cantaba como una calandria la pulpera?
¿reflejaban sus ojos la gloria del día?
¿era ella la gloria del día inmensa luz?

son preguntas inútiles para este invierno
no se las puede echar al fuego para que ardan
no sirven para calentarse en el país
no sirven para calentar al país helado de sangre.

por una sábana de luz iría la pulpera santa de
voz
graciosamente moviendo sus alrededores sus
invitaciones
y el olor de sus pechos y la penumbra de sus
pechos
hacían bajar el sol sobre la pampa bajaban
a la noche como un telón.

¿quién no se iba a perder en esa noche? ¿quién
no se iba a encontrar allí mesmo pasando
su furia por la suavidad que la pulpera fundó?
horas se podría estar contando esta historia y
otras parejamente tristes
sin calentar un solo gramo del país sin
calentarle ningún pie

¿acaso no está corriendo la sangre de los 16
fusilados en Trelew?
por las calles de Trelew y demás calles del país
¿no está corriendo la sangre?
¿hay algún sitio del país donde esa sangre no está
corriendo ahora?

¿no están las sábanas pegajosas de sangre
amantes?
¿y llena de sangre la pulpera y sus ojos celestes?
¿ahogados en sangre?
¿y la calandria hundida en sangre y la gloria del
día
con las alas empapadas de sangre sin poder
volar?
¿no hay sangre en la penumbra de tus pechos
amada?

¿y dónde no la hay esa sangre caída de los 16
fusilados en Trelew?
¿y no habría que ir a buscarla?
¿y no se la habría de oír en lo que está diciendo
o cantando?
¿no está esa sangre acaso diciendo o cantando?

¿y quién la va a velar? ¿quién hará el duelo de
esa sangre?
¿quién le retira amor? ¿quién le da olvido?
¿no está ella como astro brillando amurada a la
noche?
¿no suelta acaso resplandores de ejército mudo
bajo la noche del país?

con sangre verdaderamente están regando el país
ahora
oh amores 16 que todavía volarán aromando
la justicia por fin conseguida el trabajo furioso
de la felicidad
oh sangre así caída condúcenos al triunfo

como calandria de sus pechos caía y
como sangre para apagar la muerte y
como sangre para apagar la noche y
como sol como día.

TRELEW EN LA MEMORIA DE AGUSTÍN TOSCO
Secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y secretario adjunto de la CGT Córdoba (*)
(Diario El Mundo, Viernes 24 de agosto de 1973)

-¿Puede usted relatarnos sintéticamente qué pasó el 22 de agosto de 1972 en el Penal de Rawson?

-Desde el 15 de agosto, día de la evasión, vivíamos en un clima de gran ansiedad. Habíamos sido reagrupados en pabellones distintos a los que ocupábamos en aquella fecha, y aislados rigurosamente en cada una de las celdas individuales. La puerta de la celda era maciza, con algunos agujeros de un centímetro de diámetro, que hacían de mirilla para los celadores que nos observaban y controlaban constantemente.  Una especie de pequeña ventana, con barrotes cruzados, semejante a una claraboya sin vidrios, colocada sobre la puerta, nos permitía mirar directamente a algunos compañeros, a los ubicados en las cinco o seis celdas de enfrente; para ello debíamos subirnos a la cabecera de la cama y estar en posición muy incómoda. Pero lo hacíamos con entusiasmo, pues eso nos permitía contactarnos de alguna manera, plantearnos los interrogantes que la situación de incomunicación nos obligaba, e ir trasmitiendo las opiniones con el lenguaje mudo de la mano, en lo que ya éramos expertos.

Dados los cuarenta y cinco metros de longitud del pabellón y las dos series de veintiún celdas a cada costado del mismo, la retrasmisión se iba haciendo en forma de zigzag hasta completar la totalidad. Nuestra preocupación mayor era la suerte corrida por los compañeros que se habían fugado. Muchos de los prisioneros pertenecían a organizaciones armadas y otros no; es decir, los que nos encontrábamos en el pabellón. Más a todos nos embargaba una serie inquietud pues la noche del 15 de agosto, habíamos escuchado por radio que todavía en ese entonces se nos permitía tener, que habían sido apresados en el Aeropuerto de Trelew; que se les había dado garantías de reintegrarlos al Penal; que estaban en marcha hacia el mismo, en una columna que encabezaban Pujadas, el juez Godoy, el Dr. Amaya[1] y miembros de las fuerzas de represión. La noche del 15 de agosto, en la que permaneció tomado interiormente el Penal, escuchamos las emisoras de Chile, donde se daba cuenta del secuestro del avión, y que en él viajaban Santucho[2], Osatinsky[3], Vaca Narvaja, Gorriarán, Quieto[4] y Menna[5].

Pero el 16 de agosto a la mañana, que se nos incomunicó, no sabíamos casi nada de los diecinueve restantes. Teníamos la posibilidad de informarnos muy precariamente por dos vías: en la guardia los celadores solían escuchar los informativos y todos hacíamos un profundo silencio para tratar de pescar algo; el contacto con algunos celadores más “flexibles”. Cuando nos abrían la puerta para ir al baño o cuando nos traían la comida, también podía damos una “pista”.

 Antes del mediodía del 22 de agosto, algunos compañeros comenzaron a transmitir con el lenguaje mudo que parecía que tres prisioneros que estaban en la Base Naval de Trelew habían sido asesinados. Una gran angustia experimentó todo el pabellón. Por la mañana habían requisado en forma muy dura -ellos ya sabían lo acontecido en la madrugada- y propinaron golpes de puño a varios, además de hacernos correr desnudos desde el baño a cada una de las celdas.
Habíamos gritado y protestado con toda nuestra fuerza. A medida que lográbamos noticias, precarias todas, iba aumentando el número de muertos. Decían que Pujadas había intentado apoderarse de la ametralladora de un guardia, que se había generalizado un tiroteo y que habían , caído todos. A las 17 horas estaba prácticamente confirmado que habían sido muerto los diecinueve compañeros en la Base Aeronaval. Fueron horas de intenso dramatismo. Todos estábamos encaramados y tomados de los barrotes cruzados de la ventana de la celda hacia el interior del Pabellón. Había rostros enmudecidos.
Otros lloraban con profundo dolor y rabia. Algunos gritaban y daban vivas a cada uno de los caídos y a las organizaciones guerrilleras, a la clase obrera, a la revolución y a la Patria. A la noche se preparó un homenaje simultáneo en los seis pabellones ocupados por los presos políticos y sociales. Espontáneamente cada uno relataba aspectos de la vida, las convicciones, la personalidad de los caídos, hasta completarlos a todos.
Posteriormente hablaron varios enjuiciando y condenando el alevoso crimen y fijando la responsabilidad en la Dictadura y el sistema.
Luego a voz de cuello se gritó el nombre de cada uno y cada vez se respondía en forma vibrante y unánime: ¡Presente! ¡Hasta la victoria siempre! Se entonaron colectivamente las distintas marchas partidarias. Todo quedó en silencio. Los guardias ordenaron acostarse. Esa noche nadie durmió. El recuerdo de los mártires caídos, la imagen de cada uno, el heroico ejemplo de cada uno, llenaba la imaginación, hacía estremecer los sentimientos y daba una pauta más del duro y glorioso camino revolucionario que recorren la Clase Obrera y el Pueblo hasta su total y definitiva liberación.
 
Notas

[1] Mario Abel Amaya, abogado de varios de los prisioneros en Rawson. En 1973 fue electo diputado nacional por la provincia de Chubut en representación de la UCR. Fue secuestrado por la dictadura de Videla en 1976 y murió en prisión luego de las torturas.

[2] Mario Roberto Santucho, secretario general del Partido Revolucionario de los Trabajadores y Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo. Cayó combatiendo a la dictadura el 19 de julio de 1976 en Villa Martelli, Pcia. Bs. As. Junto a Benito Urteaga, también miembro de la dirección del PRT. Su compañera Liliana Delfino, fue secuestrada y llevada a Campo de Mayo.

[3] Marcos Osatinsky, uno de los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, posteriormente fusionados con Montoneros, fue secuestrado el 7 de agosto de 1975 en Córdoba y asesinado por las torturas bajo el gobierno de Isabel Perón, durante la intervención del brigadier Lacabanne en esa provincia. Su hijo Marcos de 18 años y José de 15 años fueron secuestrados por la dictadura en 1976.

[4] Roberto Jorge Quieto, uno de los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarios luego miembro de la conducción de Montoneros, fue secuestrado el 28 de diciembre de 1975 por el Ejército en Martínez, Pcia. De Bs. As. Durante el gobierno de Isabel Perón.
[5] Domingo Menna, miembro del Buró Político del PRT fue capturado en Villa Martelli el 19 de julio de 1976 junto a su compañera Ana María Lanzilloto (embarazada) y llevado al campo de concentración de Campo de Mayo, donde fue asesinado meses después.

Rubén Pedro Bonet (PRT-ERP)
Mariano Pujadas (Montoneros)
Alfredo Elías Kohon (FAR)
Jorge Alejandro Ulla (PRT-ERP)
Humberto Segundo Suárez (PRT-ERP)
José Ricardo Mena (PRT-ERP)
Humberto Adrián Toschi (PRT-ERP)
Miguel Angel Polti (PRT)
Susana Graciela Lesgart (Montoneros)
Mario Emilio Delfino (PRT-ERP)
Alberto Carlos Del Rey (PRT-ERP)
Eduardo Capello (PRT-ERP)
Clarisa Rosa Lea Place (PRT-ERP)
Ana María Villarreal de Santucho (PRT-ERP)
Carlos Heriberto Astudillo (FAR)
María Angélica Sabelli (PRT-ERP)
Alfredo Elías Kohon (FAR)
 
¡PRESENTES, HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

enlace relacionado:
http://www.elortiba.org/trelew.html

enviado por Robert O <erres2003@yahoo.com.ar>

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