Venezuela: El liderazgo Yukpa y su descentralización organizativa

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Lusbi Portillo
homoetnatura@gmail.com

El liderazgo Yukpa y su descentralización organizativa

XIII Jornadas Académicas de la Facultad Experimental de Ciencias. Simposio Sueños de
Interculturalidad: relaciones intra e iterétnicas, conflictos y negaciones en territorios
multiétnicos y pluriculturales. División de Investigación. Facultad Experimental de
Ciencias. La Universidad del Zulia. Maracaibo, Estado Zulia. 16 pp.

Resumen

Este trabajo tiene como objetivo analizar las relaciones existentes entre el liderazgo
indígena Yukpa en la lucha por la defensa y posterior recuperación de su territorio,
el Estado venezolano y los movimientos sociales nacionales de solidaridad con el
pueblo indígena en su lucha territorial. Teniendo en cuenta la complementariedad
entre el liderazgo plural y diverso del pueblo Yukpa y el trabajo mancomunado de
las organizaciones sociales solidarias en coordinación con la organización Sociedad
Homo et Natura. Interpretado este devenir histórico a través del análisis etnográfico
e histórico del período 2000-2014 que comprende el período pre, en y pos proceso de
demarcación del hábitat y tierra del pueblo Yukpa por parte del Estado venezolano.

Surgiendo como conclusión que la falta de un liderazgo interno centralizado y único
del pueblo Yukpa pudo perimir el avance de sus lucha por el territorio en coordinación
con las organizaciones aliadas externas; estos dos factores pudieron neutralizar por una
parte la violencia de los ganaderos de Machiques y por otra la política gubernamental
de no pagar las bienhechurías de las haciendas recuperadas por parte del pueblo Yukpa.

Obteniendo como resultado la profundización de los conocimientos recíprocos entre
líderes Yukpa, Estado – Gobierno y organizaciones sociales en una dinámica histórica
de poder tensa en la Sierra de Perijá límite fronterizo con la república de Colombia.

Introducción

Los Irapa vivían en las altas montaña, en el extremo suroeste del territorio Yukpa,
en las cabeceras del río Tukuko límite con Colombia para 1939 cuando llegaron los
Misioneros Capuchinos (De Vegamian, 1978: 40), quienes los atrajeron lentamente
para que vivieran en la misión que fundaron el 2 de octubre de 1945 en la ribera
sureste del bajo Tukuko, denominada Los Ángeles del Tukuko por ser este día la
“fiesta de los Santos Ángeles Custodios” (De Vegamian, 1972: 248), hacía unos 10
años aproximadamente pertenecía dicho territorio al guerrero pueblo Barí, que para
ese entonces libraba dos sangrientas guerras en todo su territorio contra las invasoras
compañías petroleras norteamericanas e inglesa holandesas y la enofagia ganadera
de Machiques, la Villa del Rosario, la Cañada, Maracaibo y del Sur del Lago, y los
parceleros o campesinos colombianos y venezolanos. Ya para 1970 habían perdido el
90% de su territorio original de 1900 (Lizarralde y Beckerman, 1982). De igual manera
el pueblo Yukpa había perdido las tierras planas del norte bañadas por los río Apón,
Negro, y estaban ya en el río Yaza y Tukuko, pasando al territorio Barí del río Santa
Rosa conjuntamente con las compañías petroleras.

Con el permiso y apoyo del Gobierno, posteriormente con las empresas petroleras
Shell y Creole, los comerciantes de Maracaibo, entre ellos el Presidente del Banco
Maracaibo (1945-1988) Joaquien Mac Gregor quien siempre estuvo interesado desde
1931 en cultivar las tierras de los indígenas perijanero (Portillo, 2014: 15-18) le propone
la “Campaña área para la pacificación de los Motilones”: “Bombas de paz”, con la
consigna “Dádivas quebrantan peñas”, el inicio de la campaña aérea se inicia el 20
mayo de 1947. El objetivo de dicha fundación misional era la integración a la sociedad
nacional criolla a través de la evangelización de estos pueblos amerindios perijaneros
en guerra contra hacendados, petroleras y criollos en general que pretendían despojarlos
de sus territorios; uno a corto plazo con los pueblos Caribe Yukpa y Japreria que aún
permanecían vivos pese a la fundación y desarrollo de la Villa del Rosario y Machiques,
otro a mediano plazo la pacificación y posterior aculturación del pueblo Chibcha Barí
en guerra contra los invasores desde mediado de 1600 (Armellada, 1954: 45, 51, 78-80
y De Vegamian, 1972: 555-557, 563 y 568).

El establecimiento de los Capuchinos en el bajo Tukuko y la llamada pacificación de
los motilones o Barí fue un negocio redondo pues así tanto el Estado venezolano como
todo los capitales del mundo capitalista y socialista podrían tener acceso al suelo y al
subsuelo sin mayores problemas, La pobreza de los pueblos indígenas de la Sierra de
Perijá y su piedemonte se inicia en esta última investida del capital contra los Yukpa y
los Barí. La riqueza del Estado, madereros como Francisco Di Friori, las petroleras y los
hacendados se montaron sobre las tierras manchadas de sangre de los Japreria, Yukpa y
Barí de Perijá. De la pobreza del indio de Perijá crece la riqueza de los ganaderos de
Gadema y como también el racismo y colonialismo actual de los funcionarios
ministeriales del Estado Gobierno y la sociedad de Machiques y sus instituciones.
Por esta razón es obligatorio leer el libro del Padre Capuchino Félix María de Vegamian
“Los Ángeles del Tukuko 1945-1970”, en especial su penúltima hoja que dice “
Entidades que han contribuido a la publicación de esta obra: Ejecutivo del Zulia,
Compañía petrolera Chevron de Venezuela, Compañía petrolera Shun de Venezuela,
Compañía petrolera Shell de Venezuela, Banco de Maracaibo, Cervecería Zulia,
Cervecería Regional, Cervecería Polar, Instituto Nacional de Canalizaciones,
Embotelladora Pepsi-Cola, Fabrica de Coca-Cola, Fundación Belloso, Plan Purina,
Empresa Café Imperial, Junta Directiva de Corpozulia, Junta Directiva de Promozulia,
Compañía petrolera Creole y CVP (Corporación Venezolana de Petróleo).

Declaración: El producto de la venta de esta obra será empleada íntegramente en construir viviendas
confortables para los indios Yukpa del monte Mareba”.

En el frente del sitio escogido por los Misioneros Capuchinos para fundar su misión,
al otro lado del río, ya estaban recién ubicados los indios Yukpa Schaparu, que
conjuntamente con sus amigos los Yukpa Parirí del río Yaza tenías abierta una guerra
contra los hacendados que recientemente habían pasado el sur del río Yaza; ya habían
despojados a los pueblos Yukpa del noreste de su territorio, de sus únicas tierras
planas y continuaban su conquista a sangre y fuego hacia el territorio norte del pueblo
Barí bañado por las aguas de los ríos Santa Rosa y Aricuaizá conjuntamente con
las compañías petroleras extranjeras. Para los hacendados y el Estado Gobierno los
pueblos amerindios Yukpa y Barí, así como los Japrerias debían confinarse en las altas
montañas como en efecto se logró.

En cierta manera se consiguió esta pretensión inmoral y violadora a la vida de los
últimos pueblos oriundos de América del Sur, a través del llamado “Pacto de Aricuaizá”
publicado en el periódico El Universal el 3 de marzo de 1959 donde se habla de
demarcar un territorio indígena desde el norte de Río de Oro hasta el sur del río Tukuko,
denominado dicho espacio por los misioneros Zona Indígena Reservada (ZIR), la cual
fue aceptada por el Gobierno y firmada por el Ministerio de Agricultura y Cría y el
Ministerio de Justicia el 5 de abril de 1961 (De Vegamian, 1972: 897 y 917-920). De
esta manera, hacendados y petroleras se quedaron con las tierras planas y los indios
con la cruz y las altas Montañas de la Sierra de Perijá; proceso denominado por el
antropólogo francés Robert Jaulin la paz blanca (Jaulin, 1973). No fue sino con la
muerte de Sabino el 3 de marzo de 2013 cuando el Estado Gobierno acepto pagar las
bienhechurías de las haciendas y el miércoles 15 de octubre de 2014 en nombre del
Ministro Jaua, el señor Gobernador del Estado Zulia anunció enviar personal técnico
para desarrollar las tierras de las haciendas entregadas el año pasados las comunidades
indígenas, comenzando por las tierras del Yaza, en especial la comunidad Chaktapa,
antigua hacienda Tizina donde vivía el mártir Sabino Romero Izarra. Nueve indígenas
del Yaza del grupo de Sabino murieron en la recuperación de las haciendas.

Para la llegada de los Padres Capuchinos se encontraban todas las parcialidades Yukpa
dirigidas por figuras representativas, entre los Macoitas por Cipriano y Rubén Paredes,
los Guaxama por Charito y Machiche, los Parirí por Raúl, luego por Huesito Negro, los
Schaparu por Santiago Kunapa, los Irapa por Marete y Arayasi, los Irapa bajo misión
por los policía Anani, Pete y Eua (Vegamian, 1972: 155, 214-219, 305, 387, 647, 647,
686, 690-694, 783, 825 y 896); viviendo en aisladas chozas de palmas lejanas de sus
conucos y dispersos entre las montañas y pequeños valles de la Sierra de Perijá por
cuenca o subcuencas de ríos (Acuña, 1998: 72 y 107), donde realizaban con sus flechas
fuerte peleas entre si al interior del territorio del grupo principalmente en los “chicheos”
(Acuña, 1998: 135-136 y 170-173 y Vegamian, 1972: 806), o entre subgrupos Irapa
contra Schaparu y Parirí, o contra los Viaksi, o entre Schaparu y Parirí con los del río
Atapsi o río Negro, o estos con los de Guaxama (Vegamian, 1972: 64-82, 243-244, 248-
257, 691 y 812).

Los Schaparu y Parirí del río Yaza, emparentados entre sí, vivían guerreando contra
los hacendados que recientemente habían llegado a su territorio, también sufrían los
embate de los Barí o Motilones, y cuando llegaron los Padres Capuchinos y los Yukpa
Irapa también usaron sus flechas o escopetas contra el dúo interétnico aliado invasor.

Los Irapa no pelearon con los hacendados, pues vivían en las altas montañas del río
Tukuko, salvo el caso aislado contra el hacendado Temístocles Rincón de la hacienda
Carlos Eduardo, que conjuntamente con sus otros dos hermanos Teolindo y Teódulo
Rincón fundaron las haciendas Nueva América al sur del río Santa Rosa y el Rodeo a
ambas márgenes del río Aricuaizá conformando un enclave en el territorio noreste del
pueblo Barí. Los Barí hacía menos de 10 años habían perdido las márgenes bajas del río
Tukuko. Para 1930 su territorio llegaba hasta el norte del río Yaza y Negro (Lizarralde
y Beckerman, 1982: 5-19), es decir las tierras que posteriormente ocuparon los Yupa
Atapsi, Schaparu y Pariri a partir de 1930, pues los Yukpa se replegaron a las altas
montañas luego de las fundaciones de La Villa del Rosario y Machiques.

Afirma el antropólogo Ángel Acuña que se halla distribuido en estos momentos en siete
zonas o áreas geográficas dentro de la Sierra de Perijá, en el noroeste de Venezuela.
En cada una de estas zonas se reúne un desigual número de comunidades que suman
un total de 38” (Acuna, 1999: 1), pero atendiendo la variedad idiomática y lingüística
el Padre Capuchino Félix María de Vegamian los divide de norte a sur en 5 grupos:
Macoa-Apomsito (ríos Apón), Kamarachon-Ayajpaina (rio Atapsi o Negro), Guaxama
(cabeceras del río Yaza), Pariri-Schaparu (río Yaza), Irapa (río Tukuko) y Biaksi
(cabecera del río Santa Rosa) (Vegamian, 1972: 72-82); hoy están ubicadas de norte
a sur entre los ríos Aroy, Apón, Negro, Yaza, Tukuko y Shukumo o Santa Rosa, y sus
subcuencas internas; se organizan por relaciones de familias extensivas y aliados en
torno a la figura de un hombre conocedor, de carácter y representativo de las familias
de una zona, en principio se casaban entre familias del mismo subgrupo o de la misma
zona (Acuña, 1998: 29 y 116-129).

Con los Padres Capuchinos llegaron la iglesia, el internado para la educación primaria,
una hacienda para que los capuchinos le instruyera a los Yukpa Irapa en la ganadería
y otros rubros agrícolas, las casas de adobe y zinc, maquinarias, nuevos hábitos
alimentarios y vestimenta europea, el salario y una nueva estructura social organizativa,
a saber la figura del cacique de base, hoy expresada un total aproximado en unas
120 comunidades, con su respectivo cacique, nucleadas en unos 20 centros pilotos,
que posiblemente evolucionará por presión del gobierno en consejos comunales y en
comunas en territorios continuos o consejos comunales vecinos.

De la colonia a la revolución

Fueron asechados sus territorios noreste desde 1603 cuando fueron dados en
encomiendas los indígenas Macuaes (hoy los Yukpa de los ríos Apón y Aroy): 1) por
Real Cédula a Don Simón Fernández de Carrasquero (Romero, 2009: 163-164), de éste
a su heredero Capitán Don Diego Fernández de Carrasquero, luego a su comprador
Capitán Don Antonio Bracho de la Barreda, así a su heredero Padre Don Thomás
Bracho de la Barreda, quien a su vez se la donó a Chourio en 1720 si asumiese la
fundación de la Villa (Laurenz, 2005: 31 y Romero, 2009: 119), 2) 1628 a Pedro
Hernández Castellanos, 3) en 1647 al Alférez Martín de Licona y Gamboa (Romero,
2009: 166), y heredada en 1651 por el Alfére Diego de Licona y 4) el 9 de mayo de
1722 cuando el Rey de España Felipe V aprobó la propuesta de Don Juan de Chourio e
Iturbide de pacificar y poblar las tierras de los Macuaes y Perijá mediante Real Cedula
firmada por el ministro del Rey Don Francisco de Arana en Aranjuez (2009: 35) y con
ésta el inicio del despojo de sus tierras con la llegada de los españoles, (1722) residentes
de Maracaibo para fundar la Villa del Rosario ese mismo año (Mato, 1956: 21) y
posteriormente 25 familias procedentes de la Islas Canarias (1724), luego con la
fundación de Machiques en 1890 (Mato, 1956: 27) con familias descendientes de estos
primeros españoles y canarios; para finales de 1940 el pueblo Yukpa (Macuaes,
Coyamos, Aratomos y Chaques ) ya habían perdieron sus mejores tierras planas, fueron
convertidas en verdes potreros y cruzadas por carreteras y miles de kilómetros de
estantillos y alambres de púas desde el río Laja hasta el río Tukuko. Los hacendados
transformaros sus bosques en tablas para la ventas en los aserraderos (Ortega y otros,
1995:153-154 y 319-321) y paja para más de 80.000 cabeza de ganado vacuno en 1919
y más de 2.000 fundos agropecuarios para 1989 (Ibid, 309-312). De este despojo fueron
testigos los antropólogos y los Padres Misioneros Capuchinos, en este asunto lo
desarrollaremos tomando el resumen presentado en un documento anterior presentado
3er. Seminario Internacional Miguel Ángel Jusayú: Pueblos indígenas, demarcación del
territorio, tierras y hábitat con el nombre de “Reterritorialización indígena del estado
Zulia” (Portillo, 2006: 5-6):

El 18 de agosto de 1920 en Gaceta Oficial No. 14.142, el Presidente Provisional de los
Estados Unidos de Venezuela, Vitorino Márquez Bustillos, les adjudica gratuitamente
a los hermanos José Trinidad García y Joviniano García tres lotes de terrenos de 4.500
hectáreas de superficie al oeste de la Sierra de Perijá con indios, bosques, montañas,
fauna y ríos. Son hoy sus descendientes directos los actuales dueños de la hacienda
El Capitán (Portillo, L. 09/01). Los linderos de la hacienda el Capitán nunca dejaron
de “caminar” hacia las tierras indígenas tal como atestigua Helmuth Straka B. “Vino
corriendo un muchacho a avisarnos que los peones de una hacienda vecina, (Aponcito,
hoy El Capitán) –otra vez-, adelantan el alambre de púas, para robar así nuevamente
tierras a los más puros americanos que existen. Y, naturalmente, sin pagar ni un
centavo” (Straka, 80: 20).

En menos de 30 años de norte a sur, todas las tierras bajas del piedemonte de la Sierra
de Perijá fueron invadidas por los hacendados y algunos comerciantes de la ciudad de
Maracaibo. Teodoro de Booy en 1918 afirma que ningún habitante de Machiques se
aventura más allá de Los Cañitos, potrero situado en las márgenes derecha del río Yasa,
hacia el sur de la ciudad (Booy, 18: 487), en 1937 Bolinder cuando atravesó la Sierra de
Perijá desde Colombia hacia Venezuela a través del río Negro, también asegura que los
criollos no habían logrado pasar el río Yasa (Bolinder, 58: 24), afirman los antropólogos
Ruddle y Wilbert “los ganaderos que anteriormente habían estado guerreando con
estos indígenas, siguieron con su colonización de las tierras bajas y, para 1946, habían
alcanzado el río Tukuko, antiguo límite meridional del territorio Yukpa” (Ruddle y Wilbert, 83: 46).

El 15 de enero de 1931 el Gobernador del Distrito, Coronel Humberto Méndez recibió
en su casa a los señores Joaquín T. Mac Gregor (Presidente del Banco de Maracaibo
en el período 1945-1948), Armando Romero (socio de los Brillembourg), Dr. Régulo
March, Sr. Levi Romero, Samuel Meléndez, y Emilio Socorro. El fin de esta visita no
era otro que explorar y reconocer las tierras llanas y las montañas de la Sierra de Perijá,
para “estudiar la región para el desarrollo de la agricultura”. Parte de este viaje fue
reseñado por la revista El Farol de la compañía petrolera Creole “Joaquín Mac Gregor,
entusiasta promotor de la civilización de los indios perijaneros, efectuó el ascenso a
la mencionada Sierra (…) Muy satisfactorios resultaron los exámenes hechos, pues se
constató que aquellas tierras son ricas en humus y son adecuadas no sólo para sembrar
café, maíz y caña, sino cereales de todas clases” (Creole, 43).

De esta manera, todo estaba listo para comenzar una nueva reducción ya no del Valle de
los Macoaes o Macuayes, sino del piedemonte de la Sierra de Perijá.

Desde la colonia hasta se ha impuesto el hambre, la pobreza, el desarraigo y la muerte,
hasta llegar en este tiempo el asesinato de Sabino Romero Izarra el 3 de marzo de 2013,
entre otros líderes como Alexander Fernández Fernández y el inicio del juicio a sus
asesinos materiales, y por verse el juicio a los actores intelectuales en la figura de varios
pujantes ganaderos de la Asociación de Ganaderos de Machiques, Gadema. 301 años
(1606-2014) tienen los Yukpa guerreando por la defensa de su territorio. Aún siguen
grupos indígenas gestionando la entrega de tierras ante el Instituto Nacional de Tierra
(INTI) y la Gobernación del Zulia, principalmente sectores de Guaxama y el Tukuko.

Los Irapa no pelearon tierra desde los tiempos de Nemesio Anani hasta hoy, con
excepción de su hijo Juancho Anane y Aristides Maikishi. Hoy más bien se movilizan
para ocupar tierra que le pertenecen a los grupos Schaparu, Parirí y Waxama vinculada
a Sabino, Lucía Martínez del grupo Waxama, su esposa y a su prima Carmen Fernández
Romero, a quien el sicariato ganadero y la Guardia Nacional Bolivariana GNB) le ha
matado tres hijos y un sobrino y le han herido cinco hijos.

En este devenir del tiempo se conformó dos grupos históricos en constante relaciones
tensas, por un lado los ganaderos, campesinos, parceleros, así como sicarios ganaderos,
Guardia Nacional, Ejército, policía, Alcaldía e instituciones gubernamentales, y por
otra parte, los indígenas, algunos universitarios docentes, investigadores, estudiantes,
abogados, antropólogos, Misioneros Capuchinos, movimiento ecologistas y sociales,
medios comunitarios y la Radio Fe y Alegría, y tímidamente algunas instituciones
gubernamentales como la Dirección de Asuntos Indígenas, el Instituto Agrario Nacional
(IAN), la Procuraduría Agraria, Funda Ayacucho, Fundacite, Misión Cultura, entre
otras, que tienen en ciertos momentos una mirada fuera de la óptica colonial.

De Santiago Kunapa a Sabino Romero Izarra

Santiago Kunapa cacique de Shaparu y Raúl de los Parirí para 1939 cuando llegaron los
Misioneros Capuchinos tenía fama de ser fieros en la defensa de sus tierras y de tener
a su haber varios muertos (De Vegamian, 1972: 156). Fue Santiago asesinado el 4 de
abril de 1946 conjuntamente con Marino en horas de la noche por un grupo de criollos
supuestamente pagado por hacendados asentados en el bajo Tukuko “La Misión elevó
queja oficial ante las autoridades competentes, exigiendo justicia, según ley; pero nadie
hizo caso. Para las pobres víctimas no había ya justicia, ni misericordia en la tierra…

Se informó a las Autoridades del Distrito Perijá y del Estado, tras de haber enviado una
comisión investigadora, pero nada hicieron aquéllas” (1972: 158 y 734).

Fueron los Schaparru y Parirí los más activos defensores del territorio, los que
realizaban incursiones en las haciendas para flechar a los obreros, para llevarse
instrumentos de trabajo, de cocina y otros objetos de los cuales carecían, igual
operaciones contra los misioneros y los Yukpa que bajaron de Irapa para vivir en la
Misión Los Ángeles del Tukuko. Fueron estos guerreros Santiago, Raúl, Huesito Negro,
Suegro, dos de sus hijos Matuito y Cabezón, Kaírko, Agustín, Helímenas, Roberto,
Bonifacio, Kipa, José Manuel (De Vegamian, 1972) esposo de Nerua en 1951 (tía
materna de Sabino), más tarde casada por la iglesia con Anani (Nemesio) en 1957,
primer policía del Tukuko, pero ya vivían juntos desde 1952 (1972: 893 y 896), algunas
de las mujeres de este grupo histórico se casaron con hombres de Irapa, o de Guaxama,
y algunos hombres con mujeres de Guaxama.

Muchos de estos guerreros pagaron condena en la Cárcel de Maracaibo como Cabezón
desde agosto de 1954 hasta el 12 de diciembre de 1955 (1972: 865) por acusaciones
infundadas de los hacendados, pero también por cuestiones menores fuero a esa misma
cárcel por orden de los Capuchino para proteger a los Yukpa Irapa: Papachi, Helímenas,
Roberto, Bonifacio y Kipa (1972: 793) o, al contrario, sacar a Abel Pete detenido en
Machiques por haber asesinado a Carmelito, Yukpa Parirí en un chicheo en Schaparru
el 19 de noviembre de 1953 de un tiro de escopeta de dos cañones entregada por los
misioneros en calidad de policía de la Misión. Fue detenido el 22 de noviembre y sale
en libertad el 8 de diciembre de 1953, por las diligencias de los Padres Capuchinos
“regresa PETE a la Misión, tras prolijas diligencias en Machiques y Maracaibo” (1972:222-223).

Parte de esta narrativa del Padre Félix María de Vegamian para celebrar los 25 años de
la fundación de la Misión Los Ángeles del Tukuko sirve como registro de una muestra
de los antecedentes de la lucha de los Yukpa Schaparu/Parirí por mantener la integridad
de su territorio del piedemonte de la Sierra de Perijá (Tukuko-Yaza). Es este núcleo
histórico no Irapa la vanguardia (1930-2014) de la que se nutrió Sabino, de relatos y
vivencias con su padre, quien muere el 22 de junio de 2008 en la hacienda Tizina recién
ocupada por segunda vez por su hijo, luego de unos palos y maltrato ocasionado por
obreros en presencia del hacendado Alejandro Chávez Vargas de la hacienda Kusare,
quien llegó dispuesto a matar a Sabino acusándolo de robarles unas vacas.

José Manuel Romero el padre de Sabino para la llegada de los Padre Capuchinos
ya había bajado de Guaxama, cabeceras del río Yaza y se casa con Neria del grupo
Schaparu, vivió la penetración y despojo de los Vargas de todas sus tierras planas,
por esta razón la lucha de Sabino por recuperar el territorio ocupado por la hacienda
Tizina de Guillermo Vargas, pero también de sus otras haciendas Kusare de Alejandro
Chávez Vargas, Brasil de Tirzo Vargas, Paja Chiquita de Neuro Chacín, Medellín
de Francisco Vargas. Sabino fue el último guerrero del valle del río Yaza, hoy casi
totalmente recuperado por los Yukpa, donde se suma a las haciendas antes nombradas
Rancho Alegre de Lurba Roja, Rancho Grande de David Romero, Maraquita de Miguel
Quivera, Agua Caliente de Ángel Landino, El Paso de Alis Suárez de Molleda, La
Materita de y El Cedral de Alsa Rosa Núñez. Faltaría por pagar las bienhechurías de
las haciendas El Carmen de Iván Morán, Araguaney de Alfredo Socorro, Mi Deleite de
Heberto Romero, Las Delicias de Emer Darío López, Barranquilla de Gonzalo Méndez.
San Salvador de Alfredo Socorro y San Luis de José Romero. Algunas de las haciendas
ocupadas por lo Yukpa del Yaza no han sido canceladas por el Gobierno a sus presuntos
propietarios, como la hacienda Cedral; también falta por ubicar 26 parceleros del
Parcelamiento La Estrella.

Dado este temperamento rebelde y libertario los Schaparu/Parirí han recuperado casi
todo su territorio. No así los Irapa, debido a varias razones; primero, el ajo Tukuko no
es territorio original, pero sí de los Barí, al igual que los Schaparu, sólo que estos
últimos llegaron una década antes al perder los Barí el territorio noreste del río Negro o
Atapsi y Yaza. Los Irapa llegaron temerosos atraídos poco a poco por los Misioneros
Capuchinos a la Misión de los Ángeles del Tukuko, pues temían la presencia de sus
enemigos tradicionales los Schaparu/Parirí y los Barí que subía a las montañas altas del
río Tukuko a raptar niñas o mujeres, así nos los contó Araktiso (Benito Askerayá) que
vivía cuando niño cun sus padres Bashoudou y Askeraya, sus abuelos Kanyadou y
Mashka en el Valle de Los Motilones en el Bohío Karíbaidakaek ubicado en el río
Barakae afluente sur del río Aricuaizá cuando llegaron los Padres Capuchinos
Romualdo y Vicente el 22 de julio 1960 donde se encuentra ahora la comunidad
Saymadoyi (Portillo, 2010: 29). Benito vive ahora en la comunidad Akodakaek a orilla
del río Aricuaizá en un pedazo de tierra de un potrero de la hacienda Puerto Estrella.

Cuenta que la abuela del anciano Román Eskambio que vive en Karañakak en la
hacienda El Rodeo su abuela matera Eskambio era Yukpa raptada cuando niña en la
expediciones a las montañas del río Tukuko, de igual manera en Pisicacao en las
cabeceras del río Tukuko el viejo Cacique Itekape nos contaba que los “motiru”
llegaban y los sorprendían en sus vivienda para matarlos y llevarse las niñas, “salían
como hormigas debajo de las esteras”. En segundo lugar, los descendientes de los Irapa
en cargos de mando y el poblado en generar que viven en el bajo Tukuko debido a la
influencia de la educación misional son más respetuosos con las “propiedades” de los
ganaderos y mantienen con ellos unas mejores relaciones. Para Sabino en cambio esas
eran las “Leyes Romanas”. Y que sobre su territorio la única ley imperante era la Ley
Yukpa y los acuerdos asumidos entre los Yukpa; consideraba a los ganaderos sus
enemigos y los causantes al reducir su territorio del hambre y la pobreza de su pueblo.

Consideraba que los ganaderos debían salir de su territorio a través de un pago de las
bienhechurías de sus haciendas por parte del Gobierno. Esta narrativa de vida y
denuncia la podemos apreciar muy bien en los testimonios recogidos por el
“comprometido humanista” cineasta y documentalista Carlos Azpurua, Premio
Nacional de Cine en el año 2006 (Fundación Cinemateca Nacional, 2014: 14), en la
película “Sabino, La Última Frontera”. A presentarse el 1 de noviembre de 2014 en el
Primer Festival Nacional de Documentalista. Caracas 27 de octubre al 2 de noviembre
de 2014. Al respecto dice el antropólogo Johnny Alarcón “A lo largo del período
democrático, los derechos indígenas han sido atropellados por la políticas
gubernamentales que sólo busca beneficio económico. Los lazos de dependencia con la
sociedad criolla se han acrecentados en las poblaciones indígenas, además los niveles de
pobreza son altos y han tenido que emigrar hacia los grandes centros urbanos e
incorporarse en condiciones precarias a la sociedad mayoritaria” (2012:65).

Estas dos circunstancias, más la negativa del Gobierno de reconocer sus derechos
territoriales ha determinado que los Yukpa Irapa del Tukuko se quedasen sin tierras
planas, le entregaron los espacios de tierras donde tienen sus viviendas y las altas
montañas hacia Colombia. Las tierras planas ocupadas por haciendas solicitadas en el
proceso de demarcación no fueron entregadas, salvo un 20%. Se quedaron esperando.
Ezequiel Anane, hijo menor del viejo Vicente Anani, Cacique Mayor del Tukuko en el
2008 nos decía que no iba hacer como Sabino y la gente del Yaza de ocupar haciendas
por cuenta propia, él esperaría que el Gobierno se las asignara al terminar el proceso de
demarcación del hábitat y tierras indígenas. El título de propiedad colectiva entregado
no incluye tierras planas salvo unas dos haciendas. Ante el temor y la amistad histórica
con los ganaderos (1945-2014) ha encaminado la lucha contra los descendientes de
los Schaparu y Parirí del Yaza de 1939. Del grupo de donde viene Sabino y Carmen
Fernández Romero la hija de Carmen Romero, hermana de Nerua, esposa de Anani, la
mamá de Lida Nerva, casada con un hombre de Schaparu y Neria, la mamá de Sabino,
casada con un hombre de Guaxama.

El peso histórico y educativo cristiano, así como la imposición de la geometría del
poder del nuevo Estado Gobierno hacen hoy que José Miguel Chokape del Centro
Piloto Sur (del Tukuko) dentro de la conformación territorial de la comuna socialista
incluya dos haciendas Perijá y la Frontera para que el Gobierno asigne el dinero para su
adquisición al conformarse dicha comuna, pero al mismo tiempo aparecen solicitadas
en el acta de cuatro páginas levantada en las reuniones con representantes del Ministerio
del Poder Popular para los Pueblos Indígenas y del Consejo Nacional de Derechos
Humanos de la Vicepresidencia Ejecutiva de la República realizadas los días 30 y
31 de julio de 2014 Federico Mike del Centro Piloto Kanobapa ubicado en las altas
montañas del río Tukuko también solicita en tierras sur del bajo Tukuko las haciendas

Las Delicias y Rosario, el documento puntualiza “No han ocupado las haciendas
solicitadas”. Allí se expresa dos desenvolvimientos históricos distintos, dos visiones
distintas de la política y de las relaciones con el Estado Gobierno. Una la de los Yukpa
de Schaparu y Parirí, sin mayor peso misional y los Irapa del Tukuko

Es preocupante que en esta acta firmada en Caracas en la sede Ministerio del Poder
Popular para los Pueblos Indígenas el 31 de julio de 2014 por 18 de los máximos
dirigentes Yukpa muestra desconocimiento sobre: los títulos de propiedad colectiva de
sus tierras entregadas personalmente por el Presidente Chávez y la carta topográfica de
escala 1: 1000.000 donde se señala los linderos de su territorio reconocido, es decir “las
poligonales que señala el título de propiedad colectiva del pueblo Yukpa en la realidad
del terreno”. Por otra parte, aún anda los líderes Yukpa Macoitas de los río Negro y
Apón solicitando el pago de la hacienda El Capitán de Diego García Ortiz donada sus
tierra “porpiedad” de los Macuaes o Macoitas por el dictador Juan Vicente Gómez en
1920, porque el Gobernador del Zulia Francisco Arias Cárdenas en conchupancia con
el hacendado ha hecho todo lo posible para cerrar todas las alternativas institucionales,
pese a que el Gobierno nacional entregó el dinero para que los Yukpa del norte terminen
de ocupar y disfrutar dichas tierras originales, allí vemos los nombres del Cacique
de Sirakta Clemente Romero, Maikelyz Núñez de Wochi Kapita, Jesús Peñaranda de
Toromo, Leonel Romero del Centro Piloto Cherepta, Efraín Romero del Cento Piloto
Karetou, Miguel López de Yapotopona, Jaime Corona del Centro Piloto Karnapa y de
Ciro Landino que fue el único Yukpa que firmó el título de propiedad colectivo de tierra
conjuntamente con el Presidente Chávez.

Lo peor de todo lo tratado en dicha acta está es que se tomó todo un día para “la
revisión y corrección de los 10 primeros artículos del borrador del documento
normativo” de “las Normas de los Centros Pilotos Yukpa”, asunto este que es
competencia e incumbencia del pueblo Yukpa, sólo que para los funcionarios del
Gobierno le es muy difícil entender la dinámica y manera de ser del pueblo Yukpa,
de sus divisiones, problemas constantes entre sí, con los hacendados e instituciones
coloniales de este estado capitalista venezolano. No controlan al pueblo Yukpa. Los
gobiernos nacional, regional y municipal no entienden a los Yukpa, no los soportan
y por lo tanto no los puede dominar, no conoce sus códigos, su historia y la presión
bajo la cual les ha tocado vivir desde 1603. El mismo Estado venezolano está inmerso
desde su nacimiento en esta dinámica que les presiona y los aniquila como unidad viva,
espiritual, cultural y social. Les ha quitado su territorio y hábitat, sus bosques y ríos, sus
hijos, sus mujeres, sus hombres, los ha sometido por siglos al hambre y enfermedades,
como la hepatitis B y el Virus Delta, los ha asesinados, y tratado de borrar sus culturas,
aún creen que son menores de edad, y muy poco comprenden. Efectivos del Ejército,
de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), de la Policía y de acciones Encubiertas del
GAES los han asesinados, desde la colonia hasta el socialismo chavista los han enviado
a encierros misionales, como en la Misión de Cabimas, o en la Cárcel Nacional de
Trujillo como a Sabino, Alexander y Olegario, o a la Cárcel Nacional de Sabaneta como
a Cabezón de Schaparu en 1954-1955.

Para este pueblo ni Rangel Avalo, ni los Generales Padrino y Rodríguez, ni mucho
menos Maduro Moros hablan de un Plan de Paz y Convivencia, al contrario permiten
en estos momentos, desde hace agosto de 2014, grupos armados colombianos con
Yukpa mestizos presionen a los líderes y las comunidades por largas temporadas, los
humille quitándoles su voz de mando y dirección para imponer la paz de los ganaderos
pagadores de vacunas. Vienen desmoralizando uno a uno a los líderes guerreros Caribe
Yukpa para seguir imponiendo una desgatada moral cristiana de sumisión y obediencia.
Los están quebrando moralmente, mientras los desconocedores de la realidad de
las comunidades y de la Sierra de Perijá y de la ética y la moral Yukpa en Caracas
construyen “Las Normas de los Centros Pilotos Yukpa”.

La debilidad es su fortaleza

El Gobierno gota a gota como una madre pájaro lleva algunas dádivas a las
comunidades Yukpa, nos les respeta sus derechos, no les dice que les lleva cosas porque
es el deber de Estado, de todo Estado, más si se dice socialista; les exige las gracias
y alabanzas al líder guatía, a ser humilde, a acompañarlos en las campañas y pagarles
con votos, y meterse al Psuv, o a ser de Acción Democrática si el que va es el gobierno
municipal de Machiques. Les exige obediencia, no a su pueblo, sino a sus planes y
consignas, a permanecer unidos al líder guatía. Pero el Yukpa no tiene líder, si este no
lo reconoce también como líder, es un compartir de liderazgos e individualidades en
libertad relativa o absolutas para muchas cosas. La libertad absoluta de expresar sus
ideas y movilidad. El respeto al yo frente al otro, o al lado del otro. Con la libertad
absoluta de dejar de hacer lo que venía haciendo.

No le interesa cumplir sólo el interés del otro, si no está por medio su interés o el de la
familia o comunidad; la crítica es permanente entre los Yo. Su voz debe está tambien
por delante en el eterno conversar presente. Hoy una verdad, pero al otro día puede ser
otra, producto en los diálogos cruzados o paralelos con otros. Lo que ocurre se asume
y se le da la cara si es necesario, o se espera alejándose del lugar. No hay miedo, se
desconoce, todo se asume, nadie es poderoso, menos con un arco en la mana o una
escopeta ahora. Cada uno asume su rol con libertad plena y ese es la norma social. Son
intensos, calculadores y apurados..

Todo esto hace que se viva en constantes querellas y desacuerdos, una comunidad puede
pelear y la de alado no la acompaña, si no le incumbe el asunto. Casi nunca se hace
como pueblo único o diferenciado actividad alguna. Se hace sólo o por fracciones, casí
siempre se excluya a otros. Por tanto es muy difícil que derroten a todos, pues siempre
hay unos que acuerdan volver a insistir, o a pelear de nuevo o por vez primera. Y allí
está su fortaleza. No mueren todos, o todos son derrotados. Alguien asume y esta es la
constancia, y la clave para triunfar en un retorno infinito de individualidades. Por esto
hoy asume lucía la defensa de Guaxama en la parte baja, en la vida entre las haciendas
y las relaciones con el Estado. Hoy vive con su familia de origen, con sus padres y
hermanos, tíos y tías. Carmen Fernández Romero se va al interior de la Sierra a su
comunidad Kuse/Las Flores. Sabinito a desarrollar su comunidad Chaktapa y a ayudar a
todas las otras de la cuenca del Yaza de los Schaparu y Parirí.

Conclusión

Todo lo antes dicho nos ayuda a entender algunos elementos subyacente en el devenir
histórico social del pueblo Yukpa desde la perspectiva de sus derechos como pueblos
originarios de esta América india y mestiza. Muchos otros elementos y otras distintas
miradas posibles quedaron por fuera, claro está pues este es el producto de una
respuesta medianamente documentada y razonada a una situación concreta del aquí
y ahora de esta lucha solidaria con nuestros amigos guerreros y guerreras Yukpa
hacedores libertarios de su historia, la historia de América, la historia de la humanidad.

Que es además, la historia desde su nacimiento como pueblo por la lucha de su territorio
para 1600 que nos llega a muchos en el corazón, en el consciente y subconsciente
individual y colectivo.

Es la lucha conjunta con el Gran Sabino y con la Gran Lucía que en verdad era más
aguerrida y guía de Sabino, fiel acompañante con sus hijos en cada una de las batallas
por la tierra y la injusticia en el que se jugaron cada uno el pellejo, y por un largo
tiempo con Carmen Fernández Romero y sus hijos e hijas, ejemplo máximo de dignidad
en esta pelea histórica por la recuperación de sus tierras invadidas por las haciendas y
ganaderos antes nombrados. Diez muertos llevan a cuesta, si metemos a Turutuka, en su
dolor infinito, varios huérfanos y mujeres viudas entre sus familias bañadas, sin mojar
sus cuerpos, de todos los improperios y descalificativos de los Yukpa “malinche” que
comen en las manos del Estado Gobierno o de los ganaderos, de los ganaderos mismo
y su asociación Gadema, de los políticos del ministerio indígenas y sus dos ministras,
de la prensa, en especial del diario La Verdad, de un sistema de justicia que los acusa
y defiende sus asesinos a favor del bienestar del Ejecutivo y de los ganaderos. Pero
sobre todo de los pobres desclasados de los barrios de Machiques que con calificativo
de peones de haciendas, empresas petroleras desde 1900 o graduados de sicarios o
guardaespaldas, o Guardias Nacionales Bolivarianos y del Ejército Venezolanos, o
Policía de Machiques los asesinan por una paga o puñado de dinero. El Estado se hace
el loco, de esto no se habla por la televisión, salvo el Presidente Chávez, único de la
historia, para parar la explotación del carbón, la matanza preparada por Gadema y el
General Izquierdo Torres cuando era jefe odiador de indio desde el Fuerte Macoa de
Machiques, luego de los disparo y detenciones en la cuesta del Padre en la entrada a
Kasmera y demás comunidades del Yaza, tierra de Schaparu, Parirí y Guaxameros, y
cuando le dijo al Ministro de Relaciones de Interiores y Justicia Tareck El Aissami y a
la Ministra del Poder Popular para los Pueblos Indígenas que abriera una investigación
sobre la muerte por parte de unos ganaderos del anciano Yukpa Manuel Romero, papá
de Sabino.

Ante el fracaso de las políticas fronterizas e indígena por parte del Gobierno Nacional,
hoy las comunidades Yukpa y Barí están tomadas por factores de la guerra intestinal
imperial de Colombia. Son ellos la ley en las comunidades y en la zona, los ejecutores
de la “Ley Romana” de que nos hablaba Sabino y luego de la muerte de Lorenzo
y su yerno Wilfrido rompió relaciones con uno de los dos grupos armados; rompió
relaciones de paz impuesta con ellos por esta razón y por cobrar vacunas a los
ganaderos para protegerlos a ellos, sus vacas y las tierra, como hace unos años atrás
hacía públicamente lo hacían el Ejército Venezolano que le escoltaba en sus vehículos
cuando transitaba por las calles de Machiques.

Ante tanto poder sobre ellos, sobrevivieron quizás porque su carácter personal y social
estaba marcado por el individualismo y precarias alianzas para abrir distintos focos
de pelea y lucha dispersas continuas o discontinuas de resistencias contra uno u otro
ganadero a lo largo de su territorio ocupado, casi siempre originados dichas disputas
por distintas razones o motivos coyunturales. Ante cualquier maltrato, asesinato de
uno de sus miembros o despreció le ocupaban la hacienda o un potrero. Tampoco los
hacendados tenían descanso cuando tenían cerca una comunidad Yukpa, siempre la
presión y la amenaza estaba presente de ambos bandos.

Los guerreros Yukpa no se quedan tranquilos cuando carecen de tierras y ellas están
siendo usufrutuadas por determinados hacendados, en cualquier momento se prende
la guerra, y si no es canalizada a tiempo la pierde el ocupante invasor ganadero o
parcelero. Desde el 2000 hasta el 2009 se prendieron distintas ocupaciones desde la
ocupación de Arístides Maikishi y Pipo Herrera en Ceilán, la Gran China y Altamira en
el Tukuko, Alirio González, Antonio, Francisco y Sabino Romero en la hacienda Paja
Chiquita en el Yaza, Segundo y Trino Romero, Ciro y Edixo Landino en el río Negro,
Leonel y Efraín Romero en la hacienda el Capitán en el Apón (Portillo, 2014: 22-25).

Este método de guerrear y de prender focos por doquier a distintos momentos sirvió
también para aislar al ganadero y ponerlo a pelar por separado y originar desgasta
en sus aliados a las Fuerzas Armadas y al gobierno local y regional que corrían en
auxiliado constantemente conjuntamente con los periodistas de La Verdad, y algunas
veces Panorama, o más escasamente el Nacional, o alguna televisora. A la final el
Gobierno Nacional se vio obligado en el 2013, luego de la muerte de Sabino, cancelar
las bienhechurías de las hacienda solicitadas dentro del proceso de demarcación que se
inició en el 2006.

Todo ese largo proceso complejo fue acompañado por el movimiento social nacional,
principalmente de Maracaibo, Caracas, Mérida y Trujillo, así como por medios
comunitarios y académicos de las universidades del país. Se estuvo presente en las
calles de distintas ciudades, en las propias comunidades indígenas, en los tribunales,
en las puertas de las instituciones, en las cárceles, hospitales, universidades, en las
Naciones Unidas, en la OEA, en la Unión Europea, entre otras trincheras de peleas
donde se movilizaron los guerreros y guerreras Yukpa con sus familias a exigir
derechos.

Ha sido una lucha fuerte, muchos se quedaron por distintas razones en el camino entre
1985 y 2014, otros continuaron, otros llegan y otros llegarán a esta lucha, como dice la
profesora Ruth Jiménez Fernández, lucha infinita por la inclusión y la democracia que
es una sola que cambia y se transforma, pero la esencia es la misma.

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