Frente Patriotico Manuel Rodriguez Autonomo-MIR EGP: Poder Popular desde las Comunidades en Resistencia

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Frente Patriotico Manuel Rodriguez Autonomo-MIR EGP

LA ALIANZA PUEBLO POBRE-PUEBLO NACION MAPUCHE

Nuevos sujetos (pueblo pobre) y un ancestral sujeto resurgente (pueblo-nación mapuche) tienen un carácter transversal respecto a los estados chileno y argentino, con fuertes tensiones locales respecto a los grandes proyectos energéticos, mineros, forestales, turísticos e inmobiliarios a ambos lados de la cordillera de los Andes.

Desde el Pacífico al Atlántico, se reconstruye memoria y resistencia. El Wenu Foye o bandera mapuche, representa esa disposición a construir comunidad desde la resistencia a la ofensiva depredadora de un capitalismo que mediante sus instrumentos estatales y privados, una vez más viene por todo.
En ese escenario, lo Continental será finalmente expresión y construcción desde las realidades locales, en áreas culturales específicas y con sujetos fuertemente vinculados desde lo cultural y valórico. El Abya Yala volverá a ser el continente de pueblos libres y con diversidad cultural y política, a contrapunto de la modernidad capitalista, depredadora, uniformizante y explotadora.

Cada pueblo encontrará su propio camino a la libertad y a un nuevo equilibrio con la naturaleza.

En el marco de la reconstrucción del Wallmapu, se requiere la vital alianza Pueblo Pobre-Pueblo Nación Mapuche. Y esto tendrá que darse a nivel social, como a nivel político y de las mismas organizaciones que expresen esos intereses.

En ese sentido, la acumulación de fuerzas es un proceso de construcción de alianzas sociales, políticas, militares y culturales, en que la articulación estratégica se va definiendo en espacios y tiempos diversos.

La alianza será así un método para garantizar la pluriculturalidad y el respeto a las diversas realidades.

Sólo de este modo garantizaremos la descentralización histórica que existió en el Wallmapu. No de otro modo se entiende la existencia de los Butalmapu (grandes territorios) que siempre preservaron su autonomía política y social.

El Pueblo Pobre es una construcción histórica, como lo es el Pueblo Nación Mapuche, en que lo cultural e identitario serán fundamentales en su constitución como sujetos revolucionarios y de transformación.

El sujeto social histórico no se puede encasillar sólo en la categoría de obrero o proletario. En las nuevas luchas revolucionarias y libertarias otros sujetos emergen de las nuevas condiciones históricas y se comportan dinámicamente y se definen en la acción. Por eso la categoría de Pueblo Pobre hace referencia a una cultura y a una identidad fundada en valores comunes para actores diversos.

En ese sentido, los sujetos sociales históricos los entendemos como una permanente autoconstrucción que los va definiendo de acuerdo a las circunstancias históricas y no sólo por su ubicación dentro o fuera del aparato productivo.

Desde ese punto de vista, el análisis de la estructura social y económica no es suficiente para entender la dinámica de la lucha de clases. En este nuevo contexto, lo económico también debe ser territorializado y convertido en un asunto inmediato y sustentable.

La gran economía a escala nacional o la macroeconomía, no nos sirve en el diseño de nuestro proyecto. Debemos pensar en una economía a escala humana. Reencontrarnos con la concepción originaria de la sustentabilidad.

Incluso en nuestra concepción de Poder Popular, debemos pensar en una economía de tipo comunitaria. En oposición al Estado debemos construir una nueva forma de relación del intercambio. Si es preciso volver a formas como el trafkintu (trueque) o la minga, debemos hacerlo.

La relación economía-ecología, se hace cada vez más antagónica. La superexplotación de los recursos naturales está llegando a sus límites, por lo que la ecología no es un tema más. No es un tema de moda. Es un tema central en la disyuntiva económica y civilizatoria. Hay que romper con la lógica de que todo está determinado por el mercado y no por las necesidades de cada individuo o comunidad.

Hay que romper con la tutela y el paternalismo del Estado, transgrediendo la dependencia y el clientelismo, tan asentado en el Wallmapu, como política de desmovilización y de control. Una nueva economía debe nacer junto con el Poder Popular.

LA RESISTENCIA TERRITORIAL EN EL WALLMAPU

En cuanto a las formas de lucha, sólo decir que el tipo de Estado instaurado tanto en Chile como en Argentina, definitivamente está diseñado bajo una concepción contrainsurgente y al servicio del gran capital.

Por ello, los ejes estratégicos de la acumulación de fuerzas deben ser preservados desde un principio. Esto significa construcción clandestina, utilizando métodos conspirativos que le aseguren continuidad a la resistencia territorial en todas sus formas.

Y estas formas de resistencia serán armadas y no armadas, políticas y culturales, sociales y económicas. Cada comunidad de resistencia determinará su propia forma de lucha. Será la propia intensidad del saqueo y la súper explotación capitalista en el Territorio, la que irá determinando las formas de la lucha y resistencia.

Es sólo desde los territorios y desde los sujetos sociales e histórico-culturales que podremos resistir a los últimos embates del capitalismo más depredador.

Lo que viene es un período de resistencia cultural, valórica y territorial que sólo será posible desde el rearme ideológico, político, organizativo y militar.

La Resistencia de los Pobres requerirá sujetos, territorios, cultura y organización armada. No es posible ser ingenuos. La última gran batalla por la vida y los últimos recursos naturales, ya ha comenzado. El Wallmapu es uno de esos territorios, en que los recursos hídricos, minerales, forestales, energéticos, turísticos e inmobiliarios son el botín en pugna.

Y allí están presentes lo cultural, lo social, lo histórico y sobre todo lo subjetivo para articular esa resistencia.

Apostar a construirnos en ese espacio transversal, articulando la alianza Pueblo Pobre-Pueblo Nación Mapuche, será fundamental en la construcción de la Resistencia Continental.

Como nunca antes, la lucha revolucionaria es la lucha por preservar los ecosistemas y reconstruir las comunidades de sobrevivencia. El poder popular sólo puede ser real si expresa la solidaridad y la voluntad comunitaria.

En síntesis, la batalla por la sobrevivencia sólo podrá realizarse desde las Comunidades de Resistencia, que no son otra cosa que comunidades valóricas ligadas entre sí por identidades históricas y culturales, con intereses comunes y fuertemente ligadas a la Ñuke Mapu (Madre Tierra) y a un territorio político, cultural, social, histórico e identitario como el Wallmapu.

Desde nuestro sur profundo llamamos a construir esta alianza estratégica vital, necesaria y posible.

(Del documento “El MIR-EGP y el Wallmapu)

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