Argentina_Bélgica: Crónica de la compañera Hilda Presman desde Bruselas

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Argentina_Bélgica:

Crónica de la compañera Hilda Presman desde Bruselas

“Me tocó ver una Bélgica militarizada y disociada entre la solidaridad y la xenofobia, yo elegí unirme a los solidarios”

“La Bourse”, centro de la autoconvocatoria belga/ Hilda entrega el cuadro”La lágrima de la memoria” , de Alejandro Pizarro, a Isabel Aguirre del Cidal/ Memorial por los cáidos/ Panel y exposición sobre las luchas argentinas

Por Hilda Presman (Desde Bruselas)
(APL) www.agenciaparalalibertad.org

“Fui invitada a Bruselas, Bélgica, por los compañeros del CIDAL (Coordinación contra la Impunidad y por la Democracia en América Latina) un colectivo de exiliados argentinos, chilenos y uruguayos, a participar de un extenso programa de actividades político/culturales conmemorativas de los 40 años de la dictadura argentina. Estas iniciativas se vieron entrecruzadas, pero no pospuestas por las explosiones del 22 de marzo”. Así comienza esta crónica Hilda Presman, referente de la Red de Derechos Humanos Corrientes y miembro de la Agencia Para la Libertad.

Cabe destacar que su estadía, coincidió con el triple atentado del Estado Islámico que provocó 34 muertos y 200 heridos en el aeropuerto y en estación del metro cercana a las instituciones de la Unión Europea. Hilda participó de un ciclo de cine/debate, habló de la lucha de las Ligas Agrarisa y sobre la situación actual de los trabajadores rurales. También se refirió a lxs jóvenes que llenan las cárceles de nuestro país y las causas de su encierro. Otro eje de las actividades abordó la “Causa Las Marías”, que involucra al Establecimiento Yerbatero propiedad de la familia Navajas Artaza, con el estado terrorista. También participó de la solidaridad con migrantes sirios, kurdos, afganos, iraquíes, entre otros, que pugnan por el refugio.

¿Por qué el viaje de Corrientes a Bruselas? Uno de los compañeros, núcleo fundante del CIDAL, era Ramón Aguirre, correntino del humilde Barrio “La Vizcacha”, quien tras sufrir cárcel y represión, se exilió en Bruselas. Recientemente fallecido, sus familiares y compañeros quisieron rescatar la lucha por la dignidad de los trabajadores rurales de la zona NEA Argentina, ámbito de la represión del terrorismo de estado no suficientemente visibilizado.

Me tocó participar de tres ciclos de Cine Debate, todas a sala llena y con presencia latinoamericana y belga. Una de las preguntas recurrentes refería a los avances argentinos en la lucha contra la impunidad, rescatando el valor de los juicios,( ya que no en todos los países que sufrieron terrorismo de estado se pudieron hacer) y siempre respondimos que sería impensable esta práctica de justicia militante, aun con sus luces y sombras, sin la lucha durante estos cuarenta años de las organizaciones de derechos humanos, de los familiares de las víctimas y del acompañamiento de la sociedad en general. Esto no es una concesión graciosa de ningún gobierno. No lo fue por parte de los anteriores ni lo será por parte del actual. Su evolución va a depender fundamentalmente, como antes, de la presión, de la movilización de las organizaciones de lucha.

La proyección del 18 de marzo, organizado por ATTAC Bruselas y Cidal, fue el film The Argentina Experiment donde el eje fue la “recuperación” argentina post crisis del 2001, bajo la mirada de de Yorgos Avgeropoulos , director griego inmerso en la actual crisis económica de su propio país. Una mirada global sobre la tecnocracia global que Galeano dixit “socializa las deudas y privatiza las ganancias”.

La actividad central, de la tarde del 24 de marzo estuvo coordinada por el Cidal y la Asociación Bruxelles Laique en su auditorio del centro de Bruselas. El eje temático: las ligas agrarias, su lucha y la represión en el NEA.

El film elegido, “ Los del suelo”, basado en la novela “Monte Madre” fue dirigido por Juan Baldana y nominado al Cóndor de Plata, fue filmado en Reconquista Santa Fe. La presentación la hizo la encargada de la Competencia Internacional de Documentales del Festival des Libertés en Bruselas Olivia Welke, quien fue jurado del festival internacional de BA de cine de derechos humanos en junio 2015, donde la película Los del Suelo recibió una mención especial.

Las Ligas Agrarias

Jorge Miceli, periodista, escritor y titiritero de Reconquista, Santa Fe habló de su libro, Monte Madre, que narra cómo sobrevivieron a la represión, refugiándose en el monte chaqueño, los militantes de las ligas agrarias, Remo Vénica e Irina Kleiner.

A mi cargo, la contextualización de la lucha de las ligas y organizaciones de trabajadores rurales, y la situación actual.

El Movimiento de Las Ligas Agrarias fue uno de los movimientos sociales campesinos más fuertes y de mayor despliegue en el Nordeste desde fines de la década del sesenta hasta mediados de los años setenta, y sostuvo importantes luchas por revertir las profundas desigualdades vigentes en el esquema de distribución de la renta agraria. Agrupó en su conjunto a más de 20 mil familias y 54 mil jóvenes.

Fue una herramienta fundamental para la organización de los pequeños y medianos agricultores y la defensa de los intereses del trabajador campesino, históricamente perjudicado por los monopolios comercializadores, los latifundios y la omisión de un Estado cómplice de las patronales agropecuarias.

Hoy esas luchas siguen vigentes, y se continúan en la defensa de nuestros recursos naturales, contra todas las formas actuales del extractivismo y el despojo: la sojización, la deforestación, las grandes represas, la migración rural y los asentamientos en las periferias urbanas, los agrotoxicos, los transgénicos. Donde ayer hubo monte y hacheros formando cooperativas de carbón, hoy hay desmonte, leishmaniasis, inundaciones y éxodo. Planteamos que hace falta una mirada integral, respecto a la lucha por los derechos conculcados, no solo el tema de los desaparecidos y la reparación a los militantes de la decada del ’70. Por eso el tema de la retrospectiva de la lucha campesina, hoy se empalma por las luchas contra la contaminación ambiental,, por la soberanía alimentaria, contra la sojizacion, la deforestación, la megamineria,

Y también le encontramos un nexo con el trabajo que desarrollamos en las cárceles. Porque la exclusión que genera el extractivismo, obliga al exodo de jóvenes y campesinos a los centros urbanos, a sumar filas a la marginalidad, a la desocupación, a ser blanco de la violencia institucional. Con el cambio de gobierno se profundiza ese modelo, habrá mayor ajuste y represión. Despidos y represalias a los que reclaman.

Yaha Pora

Quiero destacar también que el Colectivo Solidario Yaha pora (de artistas y artesanos en contextos de encierro) estuvo presente en Bruselas, en esta conmemoración de los 40 años del golpe.
Antes de las proyecciones y el debate se hizo entrega a María Isabel Aguirre, del Cidal, de un cuadro dibujado al grafito “La lágrima de la memoria”, del Artista Alejandro Pizarro. Fue parte de la muestra La Resistencia de la Memoria, realizada en agosto 2012 en el Museo de la Memoria, ex Brigada de Investigaciones, CCD de Resistencia, Chaco.
Simboliza la lucha de las Madres de Plaza de Mayo en su permanente reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.
Fue realizado en contexto de encierro, en el taller de Yaha Pora en Unidad Penal n 1, de Corrientes.
Quedaron en Exhibición para una muestra de arte láminas, artesanías en madera y cuadernos de encuadernación artesanal realizados por este colectivo de artesanos solidarios que funciona en el penal n 1 de corrientes.

El tema del trabajo con las personas en situación de cárcel y la rica experiencia del colectivo Yaha Pora, no la vemos disociada de la lucha contra la impunidad y las consecuencias nefastas del terrorismo de estado. Hay un hilo conductor con la dictadura, la represión, los desaparecidos, para imponer un modelo de exclusión que llevó a la perdida de perspectivas laborales y de educación a grupos sociales enteros, que hoy son los “candidatos” seguros para poblar nuestras prisiones. Fundamentalmente muchachos jóvenes, hijos y nietos de desocupados o precarizados laborales, con bajos niveles de recursos, de instrucción, de posibilidades de acceder a vivienda digna, que ingresaron al circuito de la delincuencia y las adicciones.

La posibilidad de exponer esta experiencia de conformar un colectivo de trabajadores, artistas y artesanos en contextos de encierro que rompen la lógica del individualismo y del “sálvese quien pueda” para buscar herramientas que permitan reconstruir (o construir) estrategias de supervivencia, pese al sistema represivo de la cárcel, es, desde nuestra militancia por los derechos humanos una forma de no quedarnos en la referencia pasiva del pasado, sino involucrar/nos seriamente en las situaciones de vulnerabilidad social del presente.

Cerramos las actividades el 31 de Marzo, con la proyección del film “La Mirada Invisible” de Diego Lerman y un análisis del autoritarismo, la represión y la censura, en postrimerías de la dictadura.

Establecimiento Las Marías. Complicidad Civil e Impunidad

Otro eje de las actividades estuvo puesto en visibilizar la situación de impunidad de la llamada “Causa Las Marías”, que involucra al Establecimiento Yerbatero de la localidad de Gobernador Virasoro, propiedad de la familia Navajas Artaza, que hasta ahora han zafado de responder penalmente por las desapariciones, secuestros, torturas, y cárcel padecidos por los trabajadores rurales de la Empresa. Es un caso paradigmático porque condensa características de procedimientos aplicados en otras empresas productivas, como el Ingenio Ledesma en Tucumán:

El circuito represivo estaba articulado con Misiones que junto a Corrientes son las provincias que concentran de modo excluyente la producción yerbatera de nuestro país.

La ubicación en una zona ajena al país central, con protagonistas extremadamente vulnerables y condiciones de explotación laboral naturalizadas durante largo tiempo. No ocuparon el centro de las agendas de reclamos por violaciones a los DDHH. Existen escasas investigaciones, salvo esfuerzos de familiares de víctimas; sobrevivientes, periodistas y dirigentes de organizaciones de DDHH.

Allá por el año ’74, se conforman dos sindicatos que abarcan todo el circuito productivo de la Yerba Mate: el Fatre ( trabajadores rurales y estibadores) cuyo secretario general fue el correntino Ramón Aguirre, posteriormente exiliado en Bruselas, y el STia (Sindicato de la Industria de la Alimentación) a cargo del camionero Marcelo Acuña. Estos dirigentes sindicales trabajaban por reivindicaciones laborales básicas:

SALARIOS DIGNOS, VIVIENDA, SALUD, EDUCACIÓN PARA LOS HIJOS, TRANSPORTE SEGURO, EN UN COLECTIVO Y NO EN ACOPLADOS. 8 HORAS Y MEDIA DE TRABAJO. COBRAR TODAS LAS HORAS TRABAJADAS. ASISTENCIA MÉDICA Y APORTES PREVISIONALES.

Los testimonios refieren una histórica huelga general en el año 1975, primera, única y última huelga, que ya en dictadura, retornó en venganza con persecución, detención y muerte de los trabajadores que osaron enfrentar a la patronal, aliada a todos los gobiernos militares de turno, y siempre pletórica de poder económico.

Fueron presos Marcelo Acuña, Ramón Aguirre, Pablo Franco y otros gremialistas. Luego, un tiempo después desaparecen Neri Pérez tractorista y secretario adjunto de Fatre, y Marcelo Peralta delegado de Fatre es asesinado en el galpón donde pernoctaba. Otros delegados fueron secuestrados, trasladados a CCD en Misiones y torturados.

Está causa va camino a la impunidad ya que luego de inhibirse el juez federal natural, en el juzgado de Paso de los Libres, 18 con jueces se excusaron de participar de esa causa, por razones de amistad, parentesco o qué sé yo. El con juez Nº 19, Tomás Challup aparta a Adolfo Navajas Artaza de la causa, sobreseyéndolo sin indagatoria. La Fiscalía no apela y la causa sigue solo con los militares involucrados. Hoy, además, la causa está suspendida por senilidad de casi todos los militares imputados. Impunidad biológica, que le dicen. Cerco de impunidad que no hemos podido superar…

Europa convulsionada, Bélgica militarizada
Actividades de Memoria y Justicia cruzadas por una Europa convulsionada por el belicismo, y la intolerancia.

Yo había estado hace unos años en Bruselas, y quedé fascinada por su cosmopolitismo, su diversidad cultural, los colores y olores del mundo, todas las comidas, todos los vestidos. En el metro seguro te encontrás con una rubia holandesa, con un negro del Congo, un colombiano, una marroquí, un turco, una india…. Migración que en muchos caso fue alentada, por razones económicas por el gobierno belga. Nos cuentan que en la década del 60, fueron los inmigrantes marroquíes los que construyeron el metro…. Esos mismos marroquíes que viven hoy en el mil veces rastrillado, denigrado, segregado, barrio de Mobeldeek.

Bélgica sufrió en su propio suelo el dolor y la pérdida de vidas humanas que sacude – casi sin que lo notemos, porque no son europeos, y occidentales, diariamente a sirios, iraquíes, africanos de Mali, a paquistaníes, a palestinos…Producto de ese ciego sometimiento a las decisiones de la Unión Europea y la Otan.

Me toco ver una Bélgica militarizada y disociada entre la solidaridad y la xenofobia, yo elegí unirme a los solidarios. Acompañé el dolor de los belgas que hicieron un memorial espontaneo y autoconvocado en las escalinatas de La Bourse, lugar que fue destrozado por una “patota” de 200 neonazis, hooligans, que por la pasividad de autoridades y fuerzas de seguridad, ingresaron en tren desde pueblos vecinos, todos armados, uniformados, exhibiendo impúdicamente su desprecio. Y también participe con un grupo espontaneo de intérpretes del parlamento europeo en uno de los desayunos, que de manera solidaria organizan a las puertas de la Oficina de Extranjeros.

Allí migrantes sirios, kurdos, afganos, iraquíes, hacen fila desde tempranas horas de la mañana para registrarse como refugiados. Esa condición es la que habilita su permanencia legal en el país. Diariamente aguardan bajo, frío o lluvia que a las 8:30 se abran las puertas de la oficina, con un cupo de atención de unas 50 personas por día. Hoy por hoy, con las dificultades que el cierre de fronteras está generando, el flujo de migrantes es menor. De todos modos me toco presenciar la solidaridad efectiva y militante de un grupo de intérpretes de la Comisión Europea, que todos los días de 6:30 a 8:30, en una parada de colectivos, frente a la Oficina de Extranjeros, organizan un desayuno para quienes están en la cola. y lentamente se acercan las familias, algunas con timidez casi vergonzante y otras con una voracidad reflejo de sus penurias, pero todos agradecidos por el abrazo solidario que estos desayunos significan, en un contexto mundial de brutalidad, saqueo e injusticia.

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