Uruguay_Radio La Kandela: Carta abierta al Movimiento de Radios Comunitarias

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CARTA URGENTE Y ABIERTA AL MOVIMIENTO DE RADIOS COMUNITARIAS

Tacuarembó, Uruguay
Mayo de 2016

LLAMADO A LAS RADIOS COMUNITARIAS

Es para nosotros evidente el fracaso de la ley de radios comunitarias a la hora de promover la existencia de proyectos verdaderamente comunitarios, es decir, medios sin fines de lucro, gestionados por un colectivo social, cuyos contenidos apuntan a manifestar los intereses y opiniones de la propia comunidad.

La ley de radios comunitarias ha fallado en sus contenidos, con exigencias técnicas, jurídicas y burocráticas, que sobrepasan las posibilidades de las mayorías de los colectivos que en forma espontánea desean gestionar una onda de fm como parte del derecho humano a la libertad de expresión, la diversidad y pluralidad de opiniones, a través de la representación de los intereses de minorías o mayorías que se han vistos impedidos de generar a través de la palabra su propia interpretación de la realidad.

Pero mucho más aún la ley ha fallado en su aplicación y posterior control de su cumplimiento. El propio Estado a través de los organismos de ejecución, la URSEC y DINATEL, ha incumplido sistemáticamente con los propios plazos que establece la ley para la realización de llamados (al menos 2 por año según establece la norma). En Tacuarembó por ejemplo, desde que existe la ley 18.232, diciembre de 2007, se realizó un solo llamado en 2013, proceso largo, tedioso en el cuál fue seleccionada Radio La Kandela para obtener el permiso, a partir de ser elegida por el CHARC, mediante la realización de audiencia pública. Sin embargo, estamos ya en 2016, y nuestra radio todavía no está autorizada para estar al aire.

Pero además las radios que fueron habilitadas mediante un censo en 2008 en Tacuarembó, fueron todas micro proyectos empresariales, que han incumplido groseramente con la ley, y no tienen ningún tipo de control. Pero aun aquellos medios que no cumplen al pie de la letra con la definición de lo que sería una radio comunitaria, desarrollan una importante función social en comunidades pequeñas y apartadas del interior del país. Sin embargo, sobre estas también caen, siempre que no cuenten con “padrinos, un hostigamiento sistemático de la URSEC.

En Montevideo, donde se concentra la mayor población del país, nunca se hicieron llamados públicos para radios comunitarias.

Si todo esto fuera poco, la relación del gobierno con los medios micros empresariales “comunitarios” y comerciales no estado ajeno al amiguismo. Conocido públicamente fue el caso de la adjudicación de publicidad oficial en forma directa, a través de ANCAP radio “comunitaria” La Propia de Quebracho que ni siquiera estaba al aire en el departamento de Paysandú. También en Tambores fue grosera la dilación del gobierno de Mujica de una empresa de cable que tenía orden de cierre desde el gobierno de Batlle, por incumplimiento de sus deudas. Y por supuesto se siguen produciendo venta de frecuencias de radio entre particulares, con la vista gorda del Estado, algo expresamente prohibido por la normativa. Tampoco ha cesado la política de represión y persecución a los medios comunitarios y/o alternativos, legitimando una línea institucional de “garrote pero con derechos”.

Los antecedentes últimos de regulación legal del sistema de medios, se explayan en derechos que en apariencia podrían servir para mejorar las condiciones en que trabajamos los medios comunitarios. Pero lejos de ser así ninguna de esas disposiciones están garantizadas para las radios comunitarias, solo existen garantías para los grandes grupos empresariales como DirecTv o Tenfield.

Este cuadro del conjunto mediático de nuestro país, golpea fundamentalmente al sector más débil: el comunitario; colocándolo en franco retroceso, a la mas mínima supervivencia, a su desarticulación como movimiento, a la muerte por burocratismo, quedando cada vez más lejos de representar el tercio del espectro radioeléctrico que, como lo establece la ley, debe ser reservado para radios comunitarias.

Entendemos que la única forma de plantar cara a esta situación es colocando al movimiento de radios comunitarias en su ámbito natural y privilegiado: la denuncia, la protesta, el contacto directo con sus comunidades, la movilización.

Creemos que ha llegado el momento que todos aquellos que abogamos por el derecho a gestionar una frecuencia de radio o televisión comunitaria, nos unamos y generemos una movida para expresar nuestra disconformidad con lo que está ocurriendo. Pero también este es un llamado a todas las radios comunitarias, las que ya tengan permiso o las que transmiten sin tenerlo. Este es un llamado a expresar públicamente nuestra disconformidad y denunciar ante el resto de la población lo que está ocurriendo. Hacemos este humilde y necesario llamado a todos los colectivos del país que se sientan identificados con este reclamo.

Quienes estén interesados comuníquense con nosotros que en esta primera instancia auspiciaríamos de nexo entre las distintas radios, colectivos y o personas interesadas. La Kandela no pretende asumir ningún rol protagónico especial en esta convocatoria, simplemente creemos que alguien tiene que dar el primer paso y pensamos de por qué no nosotros. Esta convocatoria tampoco va en desmedro de las organizaciones ya existentes de Radios Comunitarias como ECOS y AMARC, sino todo lo contrario, busca sumar iniciativas para fortalecer el movimiento de radios comunitarias.

Un saludo fraterno
Colectivo de Radio La Kandela
radiolakandela@gmail.com

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