Puerto Rico: La mentira de la democracia colonial

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Puerto Rico: La mentira de la democracia colonial

Por Carlos Rafael Alicea Negrón

“No hay democracia
En la colonialidad
Y el que afirme
esa ingenialidad
Fumándose algo estará
Que está intoxicando
Y diezmando
Su capacidad para
Pensar…”

La euforia adictiva de la participación electoral se riega en las cotidianidades de la nación borincana.  El suplicio de los tapones, de las caravanas, de los mítines políticos, donde los dos partidos coloniales asimilistas, cómplices,  se derraman en peroratas de promesas buscando acceder nuevamente el control de la administración del gobierno colonial, que les permita, en estos tiempos de “precariedad” económica, asegurarse guisar.  

Pocos se preguntan si  a la luz de que el gringo ya habló, “somos colonia, somos un mero territorio, “que pertenecemos a los EEUU pero no somos parte de los EEUU.”, tiene algún sentido seguir simulando que el ejercicio de ir a votar tiene algún significado real más allá de un juego mental y ser parte del engaño del gobierno propio.  

Darían ganas de reír si no fuera tan serio como el 99% de los analistos y analistas en los medios de desinformación masiva, resbalan en la cascarita de hablar de democracia y de legitimar la desprestigiada constitución del ELA.  Esa herramienta de la mentira, del engaño imperial, que ha servido de disfraz para ocultar la titiritero imperial que impone la explotación económica y la violencia institucional colonial contra la nación borincana.  De eso sí que no se habla.  Violencia que se refleja hoy en la migración de muchas y muchos buscando lo que el gran humorista George Carlin califica como la pesadilla “americana”. Violencia que se refleja en la búsqueda incesante de maneras y formas de josear para sobrevivir. Violencia que refleja en la diaria manifestación de una agresividad horizontal unos contra otros, unas contra otras, porque no se quiere caer de “pendejo.”

En la colonia no hay democracia.  Votar en esta situación no refleja  la soberanía real y efectiva de nuestra gente.   Afirmar lo contrario, es estar en la cantinflada.  

Hay que construir mecanismos y procesos que reten las estructuras para ejercer el poder político paralelos a las instituciones gubernamentales coloniales.  Hay que organizar y reapropiarse de los haberes de la nación boricua y denunciar que este proceso de voto
solo busca el darle un barniz legitimadora lo que será la perpetuación del robo de la riqueza que genera el pueblo trabajador.  Es la legitimación de nuevos mecanismos de expropiación de la riqueza que genera nuestra nación para favorecer a los blanquitos; la entrega a corporaciones y blanquitos extranjeros y criollos de los haberes y recursos naturales del pueblo, para que estos controlen su uso y las
posibilidades de riqueza que estos representan (agua, tierras, costas, bosques, gente).  

Hay que levantar las murallas de resistencia y tomar la ofensiva desde y con la gente creando los espacios de concientización y de acción, para defender la vida de nuestras comunidades.  Y hay que comenzar señalando, afirmando con diáfana claridad que no hay democracia en la colonia, eso es una mentira mendaz.

fuente: http://puertorico.media.indypgh.org/uploads/2016/05/el-bolet_n-mayo-2016.pdf

comitejann@yahoo.com

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