Argentina: Liberación y dependencia

Liberación y dependencia

Por Alfredo Grande

(APe) http://www.pelotadetrapo.org.ar

En los encuentros inolvidables en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, que supo ser de lucha y resistencia allá por los lejanos años donde marchábamos en la Plaza de mayo cantando La Internacional los estudiantes, los docentes y las Madres, digo, en esos lejanos y añorados años, le dije a un alumno estudiante militante, Roberto Font, que la libertad era un valor burgués. Roberto, hombre inteligente, creativo y cuestionador, me miró sorprendido y me pidió algún fundamento de mi temeraria afirmación. No supe hacerlo.

Cuando me brotan algunas ideas, tardo mucho, y varias veces no llego, a encontrar su fundante conceptual y político. Así que espero que tardíamente este texto contribuya a responder aquel interrogante.

La cultura represora tiene una operación que es transformar un dispositivo en un ideal, un ideal en una idealización y una idealización en un mandato. Cuando esta operación semiótica está finalizada, puede durar muchos años, incluso 200. Y conmemorar algo que fue, o que quiso ser, una loable expresión de los mejores deseos y más justos anhelos, pero que ya no es. Incluso, que a lo mejor nunca fue.

Una cosa es la idea de la independencia, y otra cosa es la cosa independencia. O sea: la materialidad concreta, política, histórica, social, económica, ideológica, de eso que llamamos independencia. Declarar el amor sin amor es tan perverso como declarar la independencia sin independencia. Pero más perverso es enarbolar ese mandato libertario, cuando en forma simultánea se lo traiciona.

Algunos pueden llamar a esto discurso del 9 de Julio a cargo del presidente de la nación. La libertad, transformada en mandato absoluto, escrita siempre en mayúscula y en singular, o sea LIBERTAD, deviene encubridora y mistificadora de su condición de clase. De la misma manera que en la democracia griega los ciudadanos eran los pocos y los muchos no lo eran, la triple invocación a la LIBERTAD en nuestro amputado y castrado himno nacional, deviene burla y estafa.

Nuestro himno era un himno de guerra. Fue mutilado y hoy es una canción de cuna. Por eso la LIBERTAD deviene abstracta y lo abstracto es patrimonio de todas las derechas. Incluso las más camaleónicas y napoleónicas.

Erich Fromm escribió que tenemos miedo a la libertad. Me permito agregar que no sentimos pánico por la esclavitud. Todo tipo de esclavitud es añorada. Y lo que se conoce como “relación de dependencia laboral” en realidad es una forma encubridora del sometimiento. En la paradoja permanente de la cultura represora la LIBERTAD es simultánea con la esclavitud. Y la INDEPENDENCIA es simultánea con la más absoluta pérdida de la autonomía.

Tenemos INDEPENDENCIA política, pero no podemos mediante un plebiscito vinculante revocar ningún mandato, ni siquiera el más pérfido. Nuestra INDEPENDENCIA está rigurosamente vigilada. Algunos llaman a esto “servicios de inteligencia”. Pero entonces: ¿puede haber INDEPENDENCIA sin liberación política y social? Si. Porque la clonación del dispositivo libertario por el cual lucharon mujeres y hombres para construir patria justa y soberana, fue cooptado por las hegemonías económicas y culturales para eviscerarlo de su matriz clasista. Entonces el dispositivo deviene mandato. Y hasta un femicida puede ir a una marcha #niunamenos. Entonces la más siniestra ecuación surge inapelable: la libertad y la dependencia coexisten en armonía democrática, traicionando orígenes y destruyendo destinos.

Una operación lingüística y política que me parece interesante es sustituir el concepto ambiguo y por lo tanto peligroso de independencia por autonomía. Porque la autonomía exige como paso previo la dependencia, pero nunca el sometimiento.

Depender es un necesario pasaje por etapas de aprendizaje, maduración, identificaciones múltiples. Y entonces la autonomía deviene posible y necesaria. Y es deseada. El sometimiento te quema la cabeza y sólo pretendemos tener fines de semana largos, vacaciones cinco estrellas, o al menos algunos mates con amigos.

Estamos quemados, achicharrados, devastados. Pero el sometimiento tiene trampas. Ante todo, niega su condición de tal. “Ya vas a entender cuando seas grande” “Esto me duele más que a vos” “Ya me lo vas a agradecer”. Los bastardos sin gloria que se
 empalagan con el futuro mientras logran demoler todo presente. LLamalo segundo semestre, llamalo final del túnel, llamalo capitalismo serio. O mejor: no lo llames más. Combatilo. Enfrentalo.

No escribamos nada con mayúscula y en singular. Lo abstracto es un enemigo invisible, pero letal. Porque si no volvemos a lo concreto, a la materialidad real de la producción de cosas y personas, dormiremos con nuestros enemigos y nos transformaremos en nuevos mercaderes de nuevos templos. La liberación democrática hoy es sometimiento. Y recordando mal a Shakespeare digo que solamente los que tienen la certeza de los esclavos podrán señalarme con el dedo acusador al blasfemo.

Cantaré como siempre nuestro himno de guerra, por eso de liberación y por eso sin sometimiento.

De los nuevos campeones los rostros 

Marte mismo parece animar; 

La grandeza se anida en sus pechos,

A su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas

Y en sus huesos revive el ardor,

Lo que ve renovando a sus hijos

De la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten

Retumbar con horrible fragor:

Todo el país se conturba con gritos

de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia

Escupió su pestífera hiel

Su estandarte sangriento levantan

Provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre Méjico y Quito

Arrojarse con saña tenaz?

¿Y cuál lloran bañados en sangre

Potosí, Cochabamba y la Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas

Luto y llanto y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras

todo pueblo que logran rendir? Coro A vosotros se atreve ¡Argentinos!

El orgullo del vil invasor,

Vuestros campos ya pisa contando

Tantas glorias hollar vencedor. Mas los bravos que unidos juraron

Su feliz libertad sostener. A esos tigres sedientos de sangre

Fuertes pechos sabrán oponer.

Libros de APE

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