Argentina: Los pibes de la quema

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Los pibes de la quema

Por Facundo Barrionuevo, desde Mar del Plata

(APe) www.pelotadetrapo.org.ar

“¿Dónde anda el Víctor, doña?”.

-“Fue al Basural…”, responde desde el otro lado del portón de chapa y alambre, la mamá. El pibe tiene 14 recién cumplidos, ya conoce el oficio de sobrevivir de la basura y el reciclado y se maneja solo. La madre, va cada vez menos para aquellos lados ya que tiene hijos más chicos, y los mayores ahora hacen todo el trabajo. En Avenida Antártida al 8300, uno de los tantos fondos de la Mar del Plata oculta, atrás de las escenografías de alfajores y lobos de mar, se levanta el basural en la salida del camino a Miramar.

“¿Quién lo busca..?”, pregunta la mujer. “De la Iglesia, cuando venga dígale que estuvo Juan…”, responde un educador que se vuelve con el mate, en el Barrio Parque Hermoso.

Mar del Plata, vaya a saber con qué dibujo censal, arrojó 600.000 habitantes en el 2010. Los que entienden en la Universidad Nacional, en off claro, dicen que tiene que estar cerca del millón de habitantes, sin contar los cientos de miles de turistas que se suman en el verano, cuando también la competencia de buscadores se duplica en el Predio de Disposición Final de Residuos.

Camiones y camiones de la empresa Tucsan S.A. (perteneciente al Grupo Roggio, el mismo de Metrovías) con toneladas y toneladas de basura se abren paso entre los pibes y sus familias, que se apiñan frente a la catarata de bolsas, todos los días llueva o truene. Pibes y jóvenes que fueron empujados al oficio de “la Quema”. Nadie elige comer de la basura que genera este sistema del derroche y el hambre.

Algunos números…

Desde 2012, la Secretaría de Ambiente de la Nación, con apoyo del Banco Mundial, creó el Programa GIRSU (Gestión de Residuos Sólidos Urbanos) que preveía numerosas medidas para el saneamiento del tratamiento de los residuos. Entre ellas figuraba un programa de inclusión social el cual tenía por objeto la integración de los trabajadores informales en una planta de reciclado y la eliminación del trabajo de los niños y adolescentes mediante un programa de inclusión que recién comenzó hacia fines de 2015. En 2014 según un informe, la fundación Alameda denunció la presencia de cerca de 100 adolescentes y niños trabajando en el Predio junto a otras 400 personas adultas.

En 2011, la Cooperativa CURA, fundada por recicladores recibió, videoconferencia nacional mediante, la gestión de un galpón dispuesto para el trabajo de 120 personas y hoy son 33 trabajadores-socios con serias dificultades para subsistir. En los días que se redactan estas líneas, la cooperativa se encuentra de paro por tiempo indeterminado.

Prácticamente ganan lo mismo que un recuperador informal de los que entran al predio.

El municipio abona mensualmente al Grupo Roggio 60 millones de pesos por mes y a “9 de Julio” (empresa dedicada a la recolección) 45 millones mensuales. “La nueve de Julio” como se dice usualmente, tiene una importante capacidad de extorsión en sus paros (que fueron cuatro en lo que va del año) ya que en un día sin recolección el Municipio pierde un millón y medio de pesos.

Un negocio de pocos

El ENOSUR (el ente municipal dedicado a los Servicios Urbanos, cementerios, espacios públicos, higiene, etc.) es el responsable del área. Mantiene en su estructura un equipo de profesionales a cargo del programa de inclusión que coordina, junto a educadores ad honorem de algunas ONG y la Iglesia, la tarea de acompañar las historias de 40 pibes, muchos de ellos sostén de familia con su trabajo. Entre otras cosas, el programa se proponía: que vuelvan a la escuela, que hagan trámites de programas o derechos que les corresponden, tratamiento de la salud, de adicciones, que puedan participar de espacios deportivos y artísticos. Para esto último el Municipio firmó un convenio con la Mutual de los trabajadores de YPF para uso de un predio aledaño.

El “programa de inclusión” se parió en un contexto de cambio de gestión política, recorte de presupuestos en educación, en cultura y amenazas de arancelamiento en los polideportivos barriales.

De los 120 millones de pesos que el municipio recauda por “la tasa especial GIRSU” deberían salir algunos recursos para que la propuesta de inclusión sea más efectiva y de calidad. Para que el Equipo Social cuente con un móvil para visitas o traslados de los chicos. Los $1500 pesos por módulo que recibe la mayoría de los adolescentes, no representan ni un tercio de lo que ellos con ese oficio pueden generar para su familia. No parece ser entendible para el Programa que los trayectos de vida de muchos de estos pibes del nylon y el humo puedan tener altibajos, por eso muchos de ellos, a la primera de cambio, reciben la baja de la beca si no van a la escuela o los profesionales del equipo no los ubican en su casa.

No queda otra que volver “al predio”. Vale el riesgo de enfrentar la violencia cotidiana, la comercialización de drogas, los accidentes, la tuberculosis. Ya saben que “los de la bonaerense”, que custodian la entrada, les hacen la gamba mintiéndole a los operadores sociales o ayudándoles a esconderse. No alcanzan “los circuitos de la buena voluntad” entre los trabajadores municipales que atienden diversas áreas, para ofrecer propuestas atrayentes y que los chicos se sientan tentados a no volver “a la quema”.

El anterior intendente, Gustavo Pulti, enfrenta varias causas por uso indebido de fondos en los fueros de delitos económicos. En 2008 año de la final de Copa Davis que se disputó en Mar del Plata, el ex intendente había firmado un decreto que disponía de fondos de emergencia de Desarrollo Social para ser utilizados en las instalaciones del Polideportivo donde se jugaría la final. El informe citado de la ONG La Alameda, denunciaba que los fondos del BID para el Programa Social llegaban desde 2006.

La cuestión se acarrea de hace muchos años, muchos gobiernos de diverso signo (en algunas cosas). Algunos padres y madres de los adolescentes de hoy se criaron en el basural. El único “derrame” que parece ofrecer el sistema del capital es el de los líquidos lixiviados.

La tasa GIRSU se actualizó recientemente, los vecinos ahora pagan un 27% más, el Programa, las becas y la vida de los pibes y pibas del fondo marplatense sigue igual.

Casualidades misteriosas

Hace muy poco, conocí la obra del artista plástico argentino Daniel Corvino. Una de sus pinturas más conocidas es titulada increíblemente, “Carlitos Arroyo, cartonero”. Mueca del destino será que esta obra de 2010, tiene como homónimo al Intendente municipal de General Pueyrredon.

Intuyo que Corvino, habrá pensado más en una seña al entrañable Juanito Laguna de Antonio Berni que al cuestionado intendente de esta ciudad. Misterio del arte.

 lustraciones: Daniel Corvino

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Edición: 3199
http://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2016/3255-los-pibes-de-la-quema.html

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