Brasil_Ciranda: la energía del movimiento

Por Sergio Alvez // Fotos: Joka Madrugao

Ciranda: la energía del movimiento

(APe) agenciapelota@pelotadetrapo.org.ar

En Brasil, la palabra Ciranda designa tanto a una tradicional danza originaria del nordeste, como a un juego infantil en el que los participantes realizan una ronda giratoria, tomados de la mano. Dentro del Movimento dos Atingidos por Barragens (Movimiento de Afectados por Represas), así se llama el espacio infantil, donde coexisten los juegos con la educación popular sobre temáticas ambientales y sociales. O bien, un ámbito lúdico donde se construye sentido de pertenencia, militancia y conciencia. “La Ciranda es la energía fundamental del MAB” define sonriente Liani, una de las tantas coordinadoras de las Ciranda del MAB. Este movimiento con tres décadas de existencia, aglutina a cientos de miles de familias que en todo el Brasil fueron afectados por el accionar de grandes represas hidroeléctricas, siendo obligados al éxodo y el desarraigo, en la mayoría de los casos – como ocurriera en Argentina y Paraguay con los afectados por la represa Yacyretá- sin indemnizaciones justas. El MAB, lucha justamente por los derechos de los afectados, y por evitar que nuevas represas trunquen el futuro de más familias brasileñas.

Para la organización, los niños y niñas deben conocer y ser conscientes de su condición de “afectados” (“atingidiños”), para poder transitar ese camino junto a sus padres, familiares y Comunidad, de una manera menos traumática y más comprometida. Todo, se canaliza a través del juego, y los resultados, son altamente positivos.

“Cuando realizamos encuentros regionales o nacionales, acuden miles de personas. Se acampa y se discute en asambleas durante varios días. Hay marchas y actividades varias. En determinado momento de nuestra historia como organización, nos dimos cuenta de que había un doble problema con respecto a la enorme presencia infantil en los encuentros. Por un lado, los padres y madres no podían concentrarse debidamente en las actividades porque debían dedicarse a sus niños. Por otro lado, los niños y niñas se aburrían y no disfrutaban ni aprendían nada de los encuentros. La Ciranda, vino a cambiar esas dos cosas” cuenta Liani.

Rafaela tiene once años, es de Mato Grosso do Sul y ya participó de tres Cirandas. Nos dice: “en la Ciranda jugamos, hablamos de energía, hacemos maquetas, canciones. Nos enseñan lo que las represas hicieron a nuestros barrios, nuestros pueblos y podemos entender el sufrimiento de nuestros padres y acompañarlos. Se aprende mucho, nos divertimos mucho y hacemos muchas amigas y amigos”.

Una investigación de la comunicadora brasileña Ana Frabetti, expuesta en la X Conferência Brasileira de Mídia Cidadã (2015), plantea que “la experiencia Ciranda Infantil del MAB, tal como fue consolidada desde 2013, va mucho más allá de ser una simple espacio de guardería o juegos para que los padres y madres de los afectados puedan participar de los eventos sin tener que estar pendientes de sus hijos. Si bien ésta es una de las funciones, su objetivo mayor es la formación de nuevos líderes, de seres concientes que den continuidad a la lucha por los derechos de los afectados por represas en Brasil y en la construcción de un proyecto energético popular, de los trabajadores, no capitalista”.

Además, Frabetti sostiene que “para trabajar el imaginario de los niños y niñas, el MAB utiliza el juego como vía pero en base a los valores centrales del movimiento, que pasan por el compañerismo, la solidaridad y la organización. También por la defensa del medio ambiente y contra la privatización de los bienes comunes”.

Si bien todos estos términos parecen complejos para la mentalidad de niñas y niños, al ponerse en práctica una apuesta como la que sostiene el MAB con la Ciranda infantil, se descubre la facilidad con que los niños y niñas incorporan, interpretan y comprenden estos conceptos y sus implicancias. Thiene Ferreyra vive en Minas Gerais y es madre de dos niñas: Luana (11) y Elisa (12). Dice Thiene: “La Ciranda cambió tanto mi vida como la de mis niñas. La mía, porque dejé de ser la que asistía a los encuentros a acompañar a mi esposo y cuidar a mis hijas para ser una militante activa que participa plenamente de los encuentros y asambleas. Y las niñas, además de pasarla mucho mejor, también pasaron a comprender la situación que nos toca vivir como familia y como integrantes de una comunidad, y eso suaviza y hace muchos más interesante nuestros intercambios. Ya no hay que ocultarles nada, ellas entienden y opinan. Es hermoso”.

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Es preciso decir, que las Cirandas – donde las “crianzas” leen, juegan, pintan, crean, plantan y hacen música- forman parte de una estrategia educativa y formativa del MAB, que incluye además la posibilidad de que os afectados y afectadas puedan completar sus estudios secundarios y asistir a la universidad.

En su afán de generar sentimiento de pertenencia al movimiento, la experiencia de las Cirandas se repite cada vez que hay un encuentro regional o nacional. Entre las herramientas que se fueron creando para acompañar y fortalecer el espacio, el Colectivo de Comunicación del MAB elaboró un CD titulado “Na Ciranda Infantil”, que contiene clásicos de la música infantil, con creaciones más políticas, tendientes a que las niñas y niños puedan entender y sentir los valores que la organización sostiene. Una de las pistas principales, declama:  “Esta es la Ciranda del MAB /aquí bailo y hago juegos /soy atingidiño y también participo. Acá tengo diversión y muchos amiguitos…”

Jadir Bonacina, militante del MAB y realizador de estas músicas, señala que “el objetivo es instigar a las crianzas a producir, a gustar del movimiento, a sentirse parte. Además es un modo de plantear un contrapunto al bombardeo de la industria cultural infantil de todos los días”.

En uno de los últimos encuentros nacionales del MAB, las niñas y niños de la Ciranda redactaron colectivamente la “Carta das Crianças Atingidas por Barragens”:

“Nosotrxs, las crianzas afectadas por represas, participamos del Encuentro Nacional, viniendo del norte, del sur, y del centro de este inmenso Brasil, y queremos decir que el Encuentro también es nuestro. En estos días, hicimos muchas actividades, jugamos mucho, y también discutimos los derechos que tenemos las crianzas afectadas por represas. En esta carta queremos expresar la importancia de la niñez y sus derechos a Educación de calidad, merienda en la escuela, educadores para enseñarnos, alimentación saludable, sin agrotóxicos, con mucha fruta, verdura e de vez en cuando unos dulces; tener tierra para plantar y casa para vivir, que tenga espacio para jugar del mismo modo que lo hacíamos antes de la represa. Queremos parques para divertirnos, y ríos libres para poder nada y jugar”.

 

____Arg Pelota deTrapo __

Edición: 3223

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