Madrid: Ya van 4 años de La Oveja Negra

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4 años de una taberna anarquista y vegana: “La Oveja Negra” en Madrid

Periódico Tierra y Libertad

En la calle Buenavista del madrileño barrio de Lavapiés se encuentra una particular taberna vegana de no menos curioso nombre: La Oveja Negra. Poco antes del verano celebraron sus cuatro años de existencia y allí que mandamos a la compañera Estrella Garrido a que les preguntara por su secreto. Nos había llamado la atención lo que decían en el evento que compartieron en las redes sociales: “Ya van 4 años de La Oveja Negra… el proyecto que da a las cinco rarezas que lo conformamos la oportunidad de sostener nuestras vidas. Este barecito llena nuestras bocas (y las vuestras) de una manera política y afectivamente coherente con nosotras mismas. Y esto queridas… ¡Hay que celebrarlo!”

­- Si tuvierais que resumir, a modo de titular, ¿cómo sintetizaríais la experiencia que supone trabajar estos años y sostener este proyecto de taberna vegana?

Aprendiendo de nuestras propias experiencias del trabajo gestionado en colectivo.

­- Contadme un poco cómo nació La Oveja Negra, porque antes se llamaba “Bar Kunin”. ¿Fue solo un cambio de nombre o implicaba más cosas?

El proyecto nació hace cuatro años y medio aproximadamente con un grupo de gente que veníamos de otros proyectos de auto empleo y que teníamos claro que no queríamos trabajar con jefes ni de forma asalariada, y que creemos en la gestión directa de los medios de producción por las trabajadoras.
El cambio de nombre coincide con una época un poco complicada en el bar, donde se fueron algunas de las personas que lo componían, y también de diferencias respecto al concepto de bar; después las que quedamos decidimos cambiar el nombre, que no el proyecto, para marcar una nueva etapa donde mejoramos la gestión y organización interna y redirigimos el bar hacia una franja horaria que se adaptaba más a nuestros intereses, más diurna, saliéndonos de algunos lastres ocasionados por trabajar más la noche y el alcohol.

­- ¿Y por qué el nombre de La Oveja Negra? ¿Qué significa para vosotras?

Para nosotras era un cambio de rumbo, como comentaba antes, y a la vez es un guiño animalista, de un animal no humano que no se deja someter.

­Así es que desde el principio apostasteis por la opción vegana cuando este tipo de lugares hace años eran muy poco frecuentes en Madrid. ¿Fue por una elección personal puesto que vosotras mismas lo sois? ¿Qué otros referentes teníais?

Desde el principio apostamos por la opción vegana, aunque de la gente que empezamos algunas no lo eran, y aunque pareciese una contradicción se debía a que la otra parte importante del proyecto es la gestión colectiva o autogestionaria con el tiempo. Actualmente todas las que formamos el proyectos somos veganas.
Nuestra apuesta era la de montar un bar de “tapas y raciones” veganas que era el espacio que queríamos cubrir y que se adaptaba a lo que queríamos. En Madrid hay muchos restaurantes pero bares de tapas y raciones donde puedas ir a tomar algo rápido y charlar con las amistades o simplemente tomar un café o té y leer alguna revista o libro de nuestra biblioteca no había, y ese es el espacio que queríamos cubrir. Además ese formato de bar nos permite organizar actividades, presentaciones, charlas, etc., pero sobre todo era una apuesta porque algo así, vegano y tan políticamente marcado, no existía y nos arriesgábamos a que el proyecto no fuese viable económicamente, aunque gracias al trabajo nuestro y al apoyo de la gente que vino desde el principio hemos ido creciendo.

­- Como has destacado, otro rasgo particular y valioso de La Oveja Negra es que funciona a modo de cooperativa, ¿cuántas personas trabajáis en este proyecto y cómo os organizáis? ¿Otras maneras de trabajar y de vivir son, entonces, posibles?

Nuestro funcionamiento interno es asambleario, las decisiones se toman por consenso y las tareas y responsabilidades se reparten equitativamente, decidimos nuestros propios turnos de trabajos y nuestros propios festivos (1 de Mayo, 8 de Marzo, etc.). De todos modos seguimos puliendo e intentando mejorar nuestras formas de reunirnos y de repartir el trabajo, aunque seguimos equivocándonos y teniendo fallos de coordinación interna, pero entendemos que esto es un aprendizaje constante. Actualmente somos cinco personas. Desde que el bar se llama La Oveja Negra y éramos dos, hemos ido aumentando las personas que participan en el proyecto, y la idea es seguir creciendo para reducir la jornada y repartir el trabajo.

­- ¿Y extendéis esa manera alternativa de funcionar también en cuanto a los productos y materias primas con las que trabajáis? Quiero decir si provienen de otras cooperativas o acudís a distribuidores habituales de otros locales de Lavapiés?

Sí, entendemos que para crear una economía alternativa también es necesario el apoyo mutuo entre proyectos, por eso algunos de nuestros proveedores vienen de proyectos de autoempleo que están por el barrio; otros son de fuera de Madrid que producen ecológico y de cooperativa; también compramos en comercios tradicionales del barrio, y para el resto usamos mayoristas de la hostelería.

Sobre los productos que usamos hay de todo; intentamos trabajar y ofrecer productos ecológicos en los que podemos mantener precios ajustados y populares, sobre todo en los refrescos, zumos, café, vino y cerveza. Para el resto, si vemos que usar producto ecológico podría encarecer mucho el precio final, pues usamos productos del mercado. Nuestra idea es ofrecer un veganismo de precios populares puesto que pensamos que el veganismo no es una opción elitista.

­- Hay otros locales similares a La Oveja Negra por Lavapiés o que ofrezcan también una carta de productos veganos?

Sí, últimamente están surgiendo más locales veganos y hay muchos más que ya cuentan con una opción vegana.

­- Hay otro detalle particular que llama la atención en La Oveja Negra, y es que no tenéis bebidas de alcohol “duro”, tipo ginebra, whisky, etc. ¿es una elección vuestra? ¿Y por qué?

Al principio sí teníamos alcohol “duro”, pero fue a partir del cambio de nombre que decidimos quitarlo, precisamente para salirnos de las dinámicas de la noche y alcohol que no nos gustaban y que generaban un ambiente a veces incompatible con la gente que quiere cenar y tomar algo más tranquilo, además de los problemas derivados del exceso de consumo de alcohol en algunos individuos que nos generaban problemas en el bar tanto a nivel interno como de usuarios.
Además otro de los puntos que vimos es que no queríamos alcoholizar a nuestras propias compañeras, y cada vez éramos más críticas con el alcohol como forma de ocio.

­- ¿Qué tipo de gente viene al local? ¿Y por qué creéis que vienen?

Al principio la gente que venía era sobre todo gente de los movimientos sociales, y con el tiempo hemos conseguido diversificar el tipo de público que nos visita. Ahora sigue viniendo la gente del principio pero se mezcla con turistas veganos que encuentran aquí una opción vegana en un Madrid donde predomina la “carnaca”; otros vienen a probar la comida vegana, y los sábados y domingos a medio día el local es más familiar y viene mucha gente con niños, así que ahora tenemos un público variado.

­- Además de funcionar como restaurante y bar también ofrecéis conciertos. Yo misma estuve en uno de guitarra hará uno o dos años. ¿Es una actividad habitual o lo hacéis esporádicamente?

A veces hacemos conciertos, presentaciones, charlas y comedores solidarios. No tenemos una agenda fija porque los ritmos del trabajo nos absorben y no podemos mantener la constancia que nos gustaría, pero cuando algún colectivo nos propone actividades les facilitamos el local para poder desarrollarlas. Donde más actividad hemos conseguido ha sido abriendo el bar los lunes para hacer actividades y charlas transfeministas; los lunes es el día que cerramos por descanso así que las compañeras abrían algunos lunes para hacer actividades, con la particularidad de que ese día el bar era un espacio no mixto, sino solo para mujeres y trans.

­Ya que me hablas de esas actividades y también por la decoración, por el tipo de revistas y demás lecturas que se encuentran a mano en el local, se aprecia una implicación ideológica y un cierto estilo vital de las personas que trabajáis en este proyecto…

A las personas que componemos la asamblea de trabajadoras del bar lo que nos une es la gestión colectiva de nuestro propio trabajo, y partimos de unos principios mínimos que son nuestro carácter antiautoritario, contrarios a la explotación de los animales y los humanos, y gracias también a la militancia de varias compañeras del proyecto hemos incorporado la crítica al heteropatriarcado, convirtiendo el bar también en un punto de encuentro transfeminista, donde nadie se siente juzgado ni observado, un espacio libre.

Una de las cosas que nos caracterizan, aparte de ser un bar vegano, es que somos un bar políticamente muy definido, tenemos varias estanterías con libros y publicaciones libertarias (incluido el Tierra y Libertad), feministas, ecologistas, anarcosindicalistas, de liberación animal, literatura, libros infantiles, etc. para que se puedan leer y que tienen muy buena acogida por parte de la gente que nos visita, y siempre hay alguien ojeándolos. Otra parte del bar la tenemos dedicada a carteles y convocatorias de los movimientos sociales; los requisitos para que pongamos propaganda y convocatorias es que no sean de organizaciones autoritarias, ni partidos políticos, ni convocatorias comerciales.

– Ha sido un gusto compartir con vosotras estas impresiones pero hemos de ir concluyendo, ¿queréis añadir alguna cosa más?

Para terminar, agradeceros la entrevista e invitaros a pasar por el bar a tomar algo, que la revolución se hace con buenos alimentos. Liberación animal, liberación humana.

Un abrazo enorme y ¡salud!

[Publicado originalmente en el periódico Tierra y Libertad # 339, Madrid, octubre 2016. Numero completo accesible en http://www.nodo50.org/tierraylibertad/339articulo5.html ]

difusión de http://periodicoellibertario.blogspot.com

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