Uruguay: Memoria compañera del gallego Mas Mas

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El Gallego Antonio Mas Mas lo habían penado con algo así como mil años.
Era un grande de verdad.
La tortura del Gallego se prolongó al Penal de Libertad donde su verdugo mas cercano fue el psiquiatra Martín Gutierrez que le administraba “calmancial”,  una droga que te transformaba en una cosa.
Por otro lado, en una etapa más liberal, los presos disfrutábamos de una misa que oficiaban los compañeros curas donde cantábamos “…“EL SEÑOR HIZO MIL MARAVILLAS, GLORIA AL SEÑOR, GLORIA AL SEÑOR!!”.
Todos cantábamos., hasta que un día cambiamos la letra: “…SI EL SEÑOR HIZO MIL MARAVILLAS QUE HAGA UNA MÁS, SUELTE A MAS MAS…”

fuente: Héctor Spinelli
https://www.facebook.com/hector.spinelli.71

enviado por Nestor Durante    <rana059@gmail.com>
    
De Hugo Leyton <hwleyton@gmail.com>

13 de noviembre de 2016

Por vos, Antonio !!

Hola Nestor me alegra leer algo sobre el gallego, cuando trajeron sus restos aquí fui con unos pocos compañeros a la playa atrás del Faro de Punta Carretas y esto lo escribí al otro día y se lo hice llegar a su compañera. Te lo envío. Abrazo

“ TONY SIEMPRE LLEVABA A URUGUAY EN SU CORAZÓN “

       Con un inconfundible acento español en su aún triste voz, su compañera Margarita abría la modesta ceremonia de sacar parte de las cenizas del Gallego,  de una pequeña caja que había viajado con ella desde Europa, y tirarlas a las aguas de esta playa, aquí junto al viejo faro de Punta Carretas.

Varias manos de compañeros y familiares se extendieron, y  varios puñados cenicientos caían sobre el atardecer como últimas salvas de despedida, en el agua espumosa.

Y hubo entonces el silencio obligado. Los recuerdos , como francotiradores de la nostalgia aparecían desde atrás del muellecito oscurecido por el naranja del horizonte, y la casi veintena que estábamos allí (inmerecidamente pocos en realidad para los tiempos de paz) compartíamos su presencia.

Un Compañero leyó luego un poema y una niña dejó caer un ramo de flores que la débil corriente comenzó a llevarse.

Después de todo, Gallego no está nada mal.

Les ganaste a esos de la obediencia debida, que aún hoy no pueden dejar la puerta a media tranca ni para hacer los mandados.

A los Mitrione, verdugos imperialistas del momento, y a sus discípulos criollos en el Penal, que con sistemático y enfermizo hostigamiento, sitiaban tu celda, cientos de noches reclamando morbosamente las partes de su maestro para enloquecerte mejor, porque ahora sabemos que a esos muertos los matamos todos y que fuimos hijos de esa guerrilla o no fuimos nada.

Les ganaste gallego, y les saliste por la puerta grande del sol, como cuando te veíamos bajando al recreo con tu tranco saltarín y tu panza incipiente ( porque me rectificabas risueñamente: “no es barriga es panza” ), con tu bigote severo, escondiendo la luna aniñada de tu cara.

Así te recuerdo ahora Gallego en este atardecer de febrero con esa fraterna alegría de haberte compartido un tranco de vida que también fue la mía.

GALLEGO

Y en este final
Diremosque no fue
Carne de presidio
como sus verdugos
sentenciaron
y su sonrisa liberada
cruzó los mares
y abrazó la esperanza
hecha pareja
y garra española
y tiempo aún tuvo
de parir más sueños
y añorar tranquilo
su Piedras Blancas barrial.
Sus verdugos fracasaron
Ahora lo se,
Y una brisa marina
Se lleva hoy
Su ceniza integrada
Definitivamente
A la sal de su tierra
Desde este faro
Y esta playa atardecida


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