Uruguay_El triste lugar común: el camino del pez muerto

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El triste lugar común: el camino del pez muerto

Irma Leites
3 de noviembre 2016

¿Dónde estaban los celulares cuando murieron los 34 presos en las cárceles uruguayas este año?
¿Estallan las redes cuando matan los milicos en los barrios a los gurises y cuando se roban la plata para reconstruir Dolores? No me enteré.
¿Estallaron las redes para condenar al que lucra con la vida de jóvenes?
¿Donde están las imágenes de los cuatro jóvenes calcinados en el galpón de Camino del Andaluz? ¿Alguien sabe porque funcionaba sin autorización de bomberos y barrían la pólvora con escobas? ¿Alguien sabe porque el Ministerio de Trabajo e IMM no controlaron eso?
¿Dónde van los celulares cuando un tipo se mete con una joven y la hostiga?
¿Dónde están los celulares para seguir que hace el tipo que golpea a un discapatacitado?
¿Dónde van los celulares cuando matan a las mujeres?
¿Dónde van los celulares cuando en pleno temporal los cientos que viven en la calle son arrastrados por el viento y comen restos de la basura?
Ah, pero los zombis que pululan cazando pokemones a veces reaccionan. Las muletas de Jihad los despertaron y fuimos rodeados por algunos de ellos, otros se escondían tras las góndolas.
La hipocresía llega a límites inauditos, Jihad levantó la huelga que llevó adelante durante 68 días el 22 de octubre. Hoy sigue sufriendo las secuelas de Guantánamo las físicas y las sicológicas, las sociales y los calambres de una huelga prolongada. Pero la sensibilidad reaccionaria lo sigue condenado.
Espero que ante esta reacción social, tal vez algunas personas, dejen de creer entonces que “clandestinamente” Jihad cruzó todo Brasil sin que ningún celular, ninguna cámara de seguridad lo registrara. Porque seguro recuerdan que sostuvieron que era un peligro, que él era un terrorista suelto en Brasil en el marco de las Olimpiadas…

Las mentiras no tienen patas cortas cuando no se piensa.
¿Qué sea noticia salir de su casa a comprar para comer y porque nada impide que circule por el país y lo acechen los buitres para seguirlo despedazando, no es un injuria social inaceptable? Mi sentido gregario me dice que es un atropello a las más caras señales de solidaridad de este pueblo.
¿Después de la huelga de hambre tiene que seguir de huelga el “hombre libre”? ¿Creen que debe seguir la huelga? ¿No era que decían que era un suicida? ¿Ninguno que hizo huelga comió después? ¿Alguno de ustedes fue a preguntarle a Jihad que precisaba para recuperarse y poder seguir la búsqueda de un sitio por el mundo?

Las redes se parecen demasiado a las viejas que levantan la cortina y dicen:
-Mirá a la hora que vuelve la atorrante esa, anda a saber que estaba haciendo y con quien andaba así vestida…
La única libertad que hay es seguir las reglas si no lo haces te linchan
La falta grave fue: Rodeado de guardias de seguridad, compró verduras, fideos, condimentos, semillas y pescado para compartir. ¡Qué horror! colguémoslo en la picota pública. Me ando olvidando que a mí también me condenaron porque le ayudé, ya que como ustedes saben anda de muletas –por lo bien que lo trataron los yanquis.
Es decir, aparte de que es un blanco móvil, porque los yanquis dijeron que era terrorista tiene una discapacidad motriz y eso lo señala doblemente.

En la Tienda Inglesa uno de los que seguramente sacó su celular fue el señor Jorge Azar Gómez, ya que inició la campaña en su cuenta de internet. Ah y muchos pogres internautas sacan leña del palo ajeno. Siguen la corriente como peces inertes ya muertos.

Porque no hay vuelta: Si no se piensa críticamente se consume basura ideológica.
No importa tanto donde compres sino lo que compres y es el terreno de los principios que no está en venta, señores, aunque me sigan quemando en la hoguera. Porque a los muchos que levantan su flash o escriben “Me gusta” no se los ve en el sitio de la solidaridad, allí donde se escriben páginas anónimas de humanidad.

Me invito e invito a tener un poquito de memoria; con un poquito basta: Jorge Eduardo Azar Gómez, fue embajador de la dictadura cívico militar en las Naciones Unidas es el mismo que también injurió en Nueva York al “Toba” Gutiérrez Ruiz y a Zelmar Michelini y quien solicitó al secretario general de la ONU, Kurt Waldheim, la expulsión de Wilson Ferreira, Diego Achard, Julián Murguía, Fernando González, Juan Pedro Eyherachar y Juan Raúl Ferreira, como observadores de la Asamblea General en la década del ochenta. Este honorable heredero de la doctrina de la Seguridad Nacional clama por más represión y obvio su reducto lo tiene entre los militares.

¿Donde estaban cuando Jihad fue secuestrado, torturado en Guantánamo y exiliado?
Hoy no salimos a protestar porque el boleto se bancariza y saldrá más para los pobres que no tienen para cargar en una tarjeta. Pero sí condenamos a porque Jihad compró sujeto a una tarjeta, en Tienda Inglesa.
La sociedad más consumista de la región sale a hablar en contra de un exiliado por comprar en una gran superficie de venta. Bien correcto.

Propongo:

1- Invito a todos los que se sumaron a la campaña contra Jihad (y claro contra mí) al Boicot a Tienda Inglesa y a las grandes superficies explotadoras. Es decir a una Huelga de consumos.

2- Paralelo a este boicot tendríamos que cruzar por su apartamento y mirar alrededor haber si alguno de los casi 600 refugiados que hay en Uruguay vive en nuestro barrio por si precisan algo y compartir con ellos nuestro pan y sus angustias exiliadas.

3- A su vez pensemos en comer menos porquerías y armar quintas comunitarias y rechazar que nos roben a diario cuando compramos un morrón o un atado de espinacas. Expropiemos las tierras que hoy son propiedad de capitales extranjeros y de las 500 familias ricas en este territorio. Ocupemos las miles de vivienda vacías. Todo eso apoyado en que la Constitución “garantiza” el derecho a la vida, el alimento y la salud. No paguemos más para que nos empastillen y enchalequen.

4- Propongo que a la próxima movida de los trabajadores de los supermercados (en particular de Tienda Inglesa) vayamos todos los que alguna vez compramos allí a apoyar los justísimos reclamos de los trabajadores –que dicho sea de paso- ayer hablé con alguno de ellos para enterarme de las reivindicaciones y de cómo había estado la movida de paro del día anterior. Y según entendí no tuvieron mucho apoyo. Pero soy consciente, de que los que nos sacaron fotos y grabaron no se interesaron por esto y no hay registros hoy en la prensa. Porque estaban muy ocupados en las muletas de Jihad.

5- Para informarnos: Esta cadena de supermercadismo invierte también en el país en soja transgénica, maíz y el 90% del capital es de origen estadounidense perteneciente al grupo Albertsons y Safeway, que tienen más de dos mil locales en EEUU y resulta que son 4000 familias las que son afectadas por la explotación de esta cadena en Uruguay. Así que ¡arriba! a apoyar los reclamos a través de no comprar más y apoyar a las familias afectadas por estos pulpos capitalistas.

6- Sería más humano destruir las mentiras acercándonos, no dejando de que los yanquis nos digan quien es terrorista o no.

7- Preguntando, conociendo llegamos a la verdad. Dejando de discriminar porque de alguna manera si él no tuviera muletas y yo porte de cara nadie se hubiese enterado.

8- Como quiero seguir sin patrón y sin Estado y sin que me señalen que debo sentir, pensar y hacer seguiré siendo políticamente incorrecta.

9- La mejor estrategia para los que mandan es colonizando nuestro pensar, meterse en nuestras cabezas, es matar, es criminalizar, es estigmatizar y hacer que temamos ser solidarios. Que temamos reaccionar y acercarnos a conocer por nosotros mismos que hay detrás del antifaz.

Irma Leites.

Pd: Recuerdo las palabras de Maren y Marcelo Viñar en Fracturas de la Memoria: ¿Cómo se puede medir, no digo un mes de tortura, tan sólo una hora del plantón, el insulto, el puñetazo, la picana? ¿Cómo resarcir años de cárcel? ¿Cómo se saldan doce años de exilio? ¿Se puede recuperar un hijo muerto? No. No se trata de eso porque no hay proporción entre el delito cometido y cualquier forma de sanción que se promulgue ya que no nos va a devolver los muertos, la vida consumida en la cárcel, ni va a hacer desaparecer el miedo que padecimos. Hay un alogón, como decían los griegos, algo fuera de la proporción, de la lógica, de la palabra. La verdad y la justicia eran el acto simbólico de rescate de una memoria imprescindible para la vida de los pueblos y la cultura. Pero el trabajo de la memoria es implacable y si no se recupera simbólicamente reaparece como síntoma en lo individual y en lo colectivo”

fuente:
Plenaria Memoria y Justicia
https://www.facebook.com/Plenaria-Memoria-y-JusticiaUruguay_El triste lugar común: el camino del pez muerto


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