15 de enero: asesinato de Rosa y Karl

«Enero 15

En 1919, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berlín.

Los asesinos la rompieron a golpes de fusil y la arrojaron a las aguas de un canal.

En el camino, ella perdió un zapato.

Alguna mano recogió ese zapato, tirado en el barro.

Rosa quería un mundo donde la justicia no fuera sacrificada en nombre de la libertad, ni la libertad fuera sacrificada en nombre de la justicia.

Cada día, alguna mano recoge esa bandera.»

Eduardo Galeano

 

_________liebknechtluxemburgspartakusbund

Recordando unos hechos propios de la historia de la infamia.

Por Iñaki Urdanibia

Fue en tal fecha, un día 15, el de 1919, que pasó a engrosar la historia de la ignominia, cuando las huestes reaccionarias enfurecidas y alentadas por los miembros de los veteranos de la primera guerra, agrupados en auténticos cuerpos de asalto ( freikorps), con la vista gorda ( tal vez podría cambiarse la expresión óptica por la de: visto bueno) del ministro del interior, el socialdemócrata de derechas ( ?), Gustav Noske…acabaron con la vida de los líderes espartaquistas : Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo.

Ya hacía algún tiempo que el ambiente se estaba preparando con precisión milimétrica, se debía provocar el levantamiento de los obreros , sin que se diesen condiciones propicias para los insurgentes, para pillándoles a traspié, acabar con la insurrección, y con sus promotores, de una vez por todas. La operación se debía apoyar en varios pilares: por supuesto, el beneplácito de la autoridad, la barra libre, en lo que hace a desmanes, para los freikorps y los sectores más retrógrados de la policía y el ejército – que con el tiempo jugarían un papel esencial en la instauración del dominio nazi-, y la prensa que debía elogiar a los liberadores del desorden y la anarquía y cargar todas las culpas en la chusma dirigida por los espartaquistas y otras gentes de mal vivir.

El 4 de enero , en la tribuna desde la que asistían a un desfile militar , Noske se giró hacia Ebert y le dijo : “ ¡ estate tranquilo, las cosas van a volver rápidamente al orden !”…La operación preparatoria estaba en marcha, organizada unos días antes: a Noske, que había aceptado voluntariamente unos días antes el cargo de ministro de Defensa, no le dolían prendas a la hora de declarar que « alguien debía ser el verdugo ( Bluthund, literalmente: el perro sanguinario)» , con ocasión de una inspección , en las afueras de Berlín, de seis cuerpos de voluntarios compuestos de oficiales de extrema derecha; días antes en la sede del Estado mayor del ejército, con la presencia de Noske, se celebró una reunión de los freikorps con el fin de organizar la marcha, aniquiladora, sobre Berlín.

Rosa Luxemburgo había previsto los peligros de desatar la insurrección, y el tiempo le dio la razón: ella pensaba que los obreros tenían ganas pero todavía no estaban preparados para el combate abierto, al tiempo que denunciaba las intrigas de las fuerzas gubernamentales, afilando los cuchillos con el fin de acabar con la revolución , ante lo cual se debía tratar de desarmar a la reacción y armar al pueblo. Los espartaquistas no tenían la fuerza suficiente para organizar la lucha y el gobierno estaba dispuesto a obtener beneficios de la indecisión y la desorganización de sus adversarios.

El día 6, Gustav Noske había otorgado el poder de las fuerzas de policía al general Lüttwitz con lo que la actuación por libre de los paramilitares de los freikorps quedaba garantizada. El gobierno ante la desorganización revolucionaria organizó un contingente de alrededor de 5000 hombres, en la misma sede del Reichstag, para acabar con la revolución. La represión, con las medidas adoptadas por Noske, recaía, en gran medida, en manos de militares monárquicos…que al final, por encima de las fuerzas republicanas y las socialdemócratas, querían llevar las cosas más lejos, como de hecho hicieron; su intención era controlar Berlín con la ayuda de tropas más “seguras”, fuerzas que no titubeasen, ni mostrasen blandura alguna, así los miles de monárquicos agrupados en las filas de los freikorps, en las afueras de Berlín, comenzaron su brutal marcha el 11 de enero, logrando entrar en la capital en treinta y seis horas. Su actuación fue expeditiva: quitaron los brazaletes a los miembros de los cuerpos de soldados republicanos, insultando a cualquier que se interpusiera a su marcial paso. Instalaron metralletas en los puntos clave, y situaron vehículos blindados en las plazas principales. La brutalidad imperaba desatada: así cuando una delegación de siete personas fue enviada con el fin de negociar, la rendición pacífica, a la sede del Vorwärts, éstos fueron asesinados sin más; bombardearon la fachada de la sede principal de la policía…y la caza de los espartaquistas se disparó con furia salvaje. La prensa atribuía el baño de sangre a los espartaquistas, y la búsqueda de sus dirigentes se convirtió en el objetivo principal. El diario socialdemócrata Vorwärts, alentaba abiertamente la histeria mortífera, llamando al asesinato de los dirigentes espartaquistas, invitando al pueblo a la delación y a que no se prestase ningún tipo de ayuda a « Karl, Rosa , Radek y compañía ».

Tanto Rosa Luxemburgo como Karl Liebknecht habían rechazado huir de la ciudad, y aun escondida Rosa Luxemburgo seguía dirigiendo el Die Rote Fahre. El día 15, fueron detenidos y conducidos al hotel Eden, sede de los sanguinarios freikorps; allá un tal capitán Pabst había organizado todos los detalles para el asesinato de Rosa y Karl. Después de haberle interrogado , Liebknecht, medio adormilado a causa de los golpes, fue conducido fuera del edificio y arrastrado al Tiergarten, en donde fue asesinado. Rosa fue llevada poco tiempo después, con el cráneo destrozado, siendo abatida de una bala en la cabeza y arrojada a uno de los canales del Spree. El episodio asesino inspiró a Eduardo Galeano un escrito, Zapato:

«Enero 15

En 1919, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berlín.

Los asesinos la rompieron a golpes de fusil y la arrojaron a las aguas de un canal.

En el camino, ella perdió un zapato.

Alguna mano recogió ese zapato, tirado en el barro.

Rosa quería un mundo donde la justicia no fuera sacrificada en nombre de la libertad, ni la libertad fuera sacrificada en nombre de la justicia.

Cada día, alguna mano recoge esa bandera.»

Al día siguiente , jueves 16, el Vorwäts, fue el primero en dar, a su modo, la luctuosa noticia: Liebknecht había sido abatido mientras trataba de huir y Rosa Luxemburgo fue apaleada, hasta la muerte, por la muchedumbre enfurecida. La noticia causó un enorme júbilo en el seno de la sociedad bienpensante , y en muchos lugares la edición especial, que relataba los hechos, pasaba de mano en mano , originando un alegre griterío, acompañado de bailes. No se cumplió de inmediato aquello de “ muerto el perro se acabó la rabia”, ya que a pesar de haber eliminado a los dirigentes más destacados del movimiento revolucionario, otros continuaron el combate… ante un Estado debilitado, por las embestidas populares y por las presiones y órdenes de los militares; estos últimos vieron reforzada su posición tras la victoria otorgándoles el monopolio de la fuerza armada….preparando el camino de lo que después vino

El mejor resumen de lo que el gobierno había conseguido fue explicado meses más tarde por un jefe de policía, Eichhorn: « el proletariado de Berlín fue sacrificado en una provocación fríamente calculada y cuidadosamente ejecutada. El gobierno buscaba la ocasión de dar un golpe mortal a la revolución: el movimiento de enero se la ofreció.

» El proletariado revolucionario estaba sin duda armado y movilizado, pero no estaba de ninguna de las maneras preparado para combates serios, cayó en la trampa de las negociaciones y en ello perdió fuerzas, en lo que hace al tiempo y al mantenimiento del impulso revolucionario. Durante este tiempo el gobierno, teniendo a su entera disposición todos los recursos del Estado, podía preparar el sometimiento completo»…y así se hizo sin remilgo alguno.

Tal vez esta fue la primera participación de la socialdemocracia en alguna forma de guerra sucia…no tengo intención de pasar lista, los dioses de la revuelta me lo impidan, y recordar las hazañas argelinas de Mitterand, el hundimiento de un barco de Greenpeace bajo la dirección del mismo président de la République, ni me referiré a los GAL, y el cabecilla X, y demás ejemplos de guerras guarras dirigidas por la pacífica socialdemocracia; no me resisto en este orden de cosas, redora una anécdota vivida personalmente: hace unos años cada vez que iba a la sede central del PSOE, en mi ciudad, debido a cuestiones estrictamente laborales ( trabajaba, a la sazón, en un centro de documentación histórica) , me repateaba ver en la pared colgados unos cuadros , con los retratos – que recuerde- de Pablo Iglesias, de Indalecio Prieto, y de…¡ Rosa Luxemburgo!

¡ Hace falta valor ! La blancura de los sepulcros encalados…

N.B.: el relato de los hechos de este artículo es deudor, en gran medida, de la descripción que de ellos se da en : « La révolution allemande ( 1918- 1923) » ( La fabrique, 2015). En el terreno de la ficción (?) puede recurrirse a una obra a la que en otro momento me referí en esta misma red: http://www.2014.kaosenlared.net/territorios/92096-alemania-la-revoluci%C3%B3n-aplastada

fuente:       http://kaosenlared.net/15-de-enero-asesinato-de-rosa-y-karl/

 

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