Uruguay: Plenaria Memoria y Justicia sobre el juicio al Plan Cóndor en Roma

_____roma2017

enviado por Irma Leites  irmaslejos@gmail.com

Plenaria Memoria y Justicia sobre el juicio al Plan Cóndor en Roma:

El largo brazo de la impunidad

No fueron sólo los 15 años de proceso en Italia, ni los 40 desde que se iniciaron las denuncias.

No fueron sólo las interminables sesiones de testimonios por las que tuvieron que pasar las compañeras y compañeros que declararon. La tensión, la bronca y al final, con la última frase, ese vacío frio que hace eco en la sala protocolar. El cansancio de todo el proceso interno y por momentos la sensación de que los nombres de todos esos desaparecidos no merecen decirse en esas sesiones inconmovibles. Teniendo que  quedar solos con la pregunta ¿habrá servido?.

Daniel Rey Piuma, quien aportó la mayor parte de todo lo que se sabe de la tortura en los calabozos de la unidad SII (los servicios de inteligencia del Fusna) volvió por enésima vez a ofrecer las pruebas de la barbarie, hasta el último el último aliento, padeciendo una enfermedad terminal.  Escribió el 17 de diciembre de 2015 desde Ámsterdam:

“Queridos amigos/camaradas:
Voy a declarar mañana, viernes, en Roma.
No estoy con miedo, pero si muy triste.
Que esto tuviera que ser así. No sé donde están sus sonrisas ni sus sueños…
Voy a declarar como los torturaron y como los “desaparecieron” en la marina uruguaya.
No tengo orgullo de ser uruguayo”

Fallecería pocos meses después de esto.

Fueron decenas de compañeros que depositaron sus esperanzas, muchos ya ni en la justicia que siempre se inclina a favor del poder, ni en el Estado uruguayo. Pero si en la convicción de que cada golpecito, cada paso, cada palabra edifican eso imposible de definir y que sin embargo nos hace humanos y que se ha denominado dignidad.

Y creyeron (creímos varios) que había un margen para que torturadores como Jorge Tróccoli pudieran  tener un pasar menos cómodo que en este paraíso de impunidad en el que se ha constituido el Uruguay. Ahora confirmamos, que el largo brazo de la impunidad no conoce de fronteras.

Mientras que el represor Pedro Mato se lo identificó disfrutando sin sobresaltos en las playas de Brasil, Tróccoli  huyó a Italia en el 2007.  Ocho años antes sin embargo recibiría la única condena a la que realmente tuvo que exponerse, cuando en 1999 acompañamos a HIJOS para escracharlo en su domicilio en Malvín. Y podemos recordar aún, cómo en aquella ocasión el Senador Rafael Michelini nos intentaba persuadir de que no nos movilizáramos porque si no “los militares no iban a aportar información”.

Pues Tróccoli ni habló ni recibió condena. Y  ahora resulta evidente que la trama estaba tejida ya desde entonces. Llámese Servicios de Inteligencia, mafia italiana, Gonzalo Fernández, Carlos Abín, Suprema Corte de Justicia o Estado uruguayo, todos aportaron su eslabón en esta larga cadena de impunidad, por acción y omisión.

Es hora de preguntarnos seriamente a donde nos llevan estos métodos, estos corrales perpetuos de trámites y energías vertidas en procesos judiciales donde se nos imponen reglas  de juego aparentemente imparciales, para resolver una historia que nada tuvo de ecuánime. Pasan los años y van quedando las compañeras y los compañeros por el camino, sin justicia. Es hora de hacer un balance, tomar un respiro y revalorizar los métodos de siempre.  Porque al fin y al cabo los tenemos identificados a los más de 600 torturadores que caminan por nuestras calles, sabemos cómo ubicarlos, y de la condena social no podrán escapar.

A quebrar la impunidad.
Ahora Justicia!

Plenaria Memoria y Justicia / 18 de enero de 2017

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