Paraguay: desalojo en Guahory, una consecuencia de la Masacre de Curuguaty

El 3 de enero, la policía nacional ingresó sin orden judicial pero con el acompañamiento de productores y empresarios brasileños a una extensión de tierras, arrasando con las viviendas, hiriendo y deteniendo a sus habitantes, con el objetivo de utilizar las hectáreas para cultivar soja. Los programas Patria Soñada, que conduce Jorge Soler, y Paraguay Vive-América Resiste, a cargo de Ángel Fernández Schejtman, que se emiten por Radio La Retaguardia, se refirieron a lo sucedido a través de testimonios de campesinos y luchadores sociales. (Por La Retaguardia)

Foto: la vivienda de Antonia Centurión de Méndez, directora de una Escuela. Represalia por Guahory (El Independiente)

“Sin reforma agraria no habrá paz en Paraguay. Una vez más repudiamos el violento desalojo y represión que sufrieron nuestros compañeros y compañeras de Guahory el pasado miércoles 3 de enero. Desalojo y represión implementadas por la Policía Nacional que sin contemplación ni respeto empezó a atropellar viviendas particulares, amendrentando a pobladores, lanzando amenazas y repartiendo balines de goma e improperios contra humildes compañeras y compañeros que luchan por defender sus tierras. Con esta actitud, la policía defendió intereses foráneos, utilizando la fuerza de la represión en contra de sus compatriotas. Reafirmamos que esta policía está al servicio de los sojeros brasileños. (…), agroexportadores que no hacen otra cosa más que concentrar la tierra, expulsar comunidades campesinas e indígenas y producir de acuerdo a los intereses de otros países y mercados. El gobierno de turno, la oligarquía y la policía nacional pueden arrinconarnos momentáneamente pero no renunciaremos a la necesidad de dar los pasos que nos posibiliten avanzar hacia la reforma agraria con un desarrollo nacional (…)”, expresaron desde la Federación Campesina de Paraguay a través de un comunicado.
El texto fue leído por Ángel Fernández Schejtman en su programa Paraguay Vive, para quien en esta oportunidad se utilizaron las mismas excusas que en la masacre de Curuguaty: “invasión de lo ajeno, la supuesta resistencia campesina, la rápida represión preparada y otra vez se justifica lo que ahora ya no es ilegal que es avasallar la libertad de las personas, quedarse con sus tierras, conculcar sus derechos y encima enjuiciarlos por culpables, nada más que esta vez lo hacen ciudadanos brasileños en Paraguay”.
El 3 de enero pasado más de 60 familias campesinas fueron desalojadas en Colonia Guahory, localidad ubicada en el distrito de Tembiaporã del departamento de Caaguazú, a 200 kilómetros de Asunción. El operativo estuvo a cargo de la policía nacional, respondiendo al reclamo de productores brasileños, “brasiguayos” como les dicen, por más de 2.000 hectáreas de tierra de la zona. Una “intervención directa de ciudadanos brasileños comandando a la justicia en Paraguay y los operativos policiales, dando órdenes y bajando línea hasta al propio presidente paraguayo (…). Brasileños ejecutando paraguayos en tierra paraguaya”, tal como describió Fernández Schejtman.
Como consecuencia de la represión, hubo 20 campesinos heridos y 12 detenidos, que fueron liberados recién el miércoles 4 por la noche tras la realización de protestas en distintos puntos del país.

Igual a Siria

Durante la emisión de Paraguay Vive-América Resiste se pudo escuchar el testimonio del Padre Felipe Osorio desde Guahory, o como él mismo describió: “no estoy en Guahory, estoy en Siria”.
“La semana pasada estuvieron acá 400 policías, se llevaron a 12 campesinos. Nadie da información, no hay un fiscal que pueda mostrar documentos de por qué se hace esto. Esta mañana, vino una comisión de 200 policías, fue tremenda la represalia, justo yo llegué en el momento cuando ya tiraron los gases, hay personas heridas. Ahora están cultivando los brasileños, escoltados por 350 policías de esta zona”, aseveró el Padre.
Fernández Schejtman también se comunicó con la luchadora social María Pueblo, quien viajó a Guahory al día siguiente del desalojo y la represión: “Guahory no está nada cerca de la ruta, no es pararse en una esquina, subir a un colectivo y llegar. Nosotros fuimos la semana pasada (el miércoles 4 de enero), alquilamos un camioncito fletero y llevamos todo lo que pudimos comprar con las donaciones. Más de 500 kilos de alimentos no perecederos, un poco de leche, juguetes, más de 235 chapas de zinc. Lo que encontramos cuando llegamos nos heló el corazón, estaban hacinados en la pequeña escuela, que habían amenazado con derrumbar en cualquier momento estos brasileños criminales con la ayuda de la policía que ya dejó de ser nacional creo yo, porque está al servicio de esos extranjeros invasores de las tierras de los paraguayos, se han transformado en simples capangas uniformados. Había familias enteras, niños de 40 días, otros un poco más grandes, durmiendo en el piso, no tienen colchones, mantas ni sábanas. No duermen, nosotros les dijimos por qué se levantaban a nuestra llegada (medianoche) y Jorgelina, una de las coordinadoras de primera línea, nos dijo ‘nosotros hace tiempo que no dormimos más porque son traicioneros, en cualquier momento aparecen y ya tenemos miedo’. Cuando llegamos no podíamos retener las lágrimas, nosotros habíamos ido a llevar 1500 kilos  de pan dulce y otros alimentos antes de la Navidad, y las casitas estaban hechas con pilares de troncos y techitos de hule negro, y ahora estaban todas destrozadas, las plantas de banana estaban muertas, los maíces que ellos nos habían dicho que usan para la tortilla estaban muertos, secos. No queríamos creer lo que veíamos. Una de las casas donde nos recibieron aquella vez y nos invitaron un poco de chanchito para el retorno estaba hecha trizas”, relató entre lágrimas.
“Realmente lo que vimos es desolador –continuó María–. Ese día habían fumigado por todos lados y los pajaritos alfombraban todo lo que era el monte, las gallinas estaban muertas sobre sus huevos a punto de empollar. Los policías habían entrado a agarrar las gallinas y las mujeres se armaron con garrotes y persiguieron a los policías. (…) Las mujeres paraguayas siguen teniendo las bolas que les faltan a muchísimos hombres”.
Una semana después del desalojo, Jorge Soler, en su programa Patria Soñada, dialogó con Yoni, uno de los campesinos que se encontraba resistiendo en Guahory.
Durante la charla, Yoni contó que la situación en ese momento estaba tranquila, pero que un día antes (martes 10 de enero) había sufrido represalias: “los brasiguayos quisieron cerrar un camino público, pero gracias a Dios los compañeros reaccionaron y se fueron. Esta situación que estamos viviendo no se va a solucionar así nomás, de manera judicial, esto es político. A mí me han confirmado que esto no se va a solucionar mientras este gobierno siga. Una vez que termine este gobierno, tal vez tengamos mejores esperanzas”.
Yoni además explicó que Guahory no es la única zona con problemas de tierras: “muchísimos compañeros campesinos de Paraguay están con problemas, a la vez el distrito de Tembiaporã está teniendo problemas también. Ahora mismo este lugar, un distrito que tiene un municipio activo y reconocido, con más de 15 años, está teniendo problemas judiciales. Una señora reclama 7000 hectáreas y está haciendo una demanda judicial a través de la cual puede embargar todo”.
En este punto, aseguró que es necesaria la unidad para revertir esta situación: “no solamente los campesinos tienen que salir a protestar, hay muchos sindicatos, docentes, enfermeros, trabajadores, si todos nos unimos por una misma causa, un Paraguay mejor, creo que estaríamos ganando todo lo que queremos”.
Tras el desalojo y la represión los campesinos aseguraron que van a resistir y no permitirán el ingreso de los brasileños para cultivar soja. No permitirán que Guahory se convierta en un próximo Curuguaty; es decir, en una nueva masacre que el poder utilice para sembrar miedo y desmovilizar.

fuente:

http://www.laretaguardia.com.ar/2017/01/paraguay-violento-desalojo-de.html

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