Argentina_Tomás Di Toffino: Ejemplo siempre!

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 Argentina
Di Toffino, el líder sindical que bailaba tango en La Perla

Tuvo un rol protagónico en el Cordobazo y sucedió a Agustín Tosco al frente de Luz y Fuerza en la resistencia. En una nueva audiencia del juicio, alegó la querella que representa a los hijos del dirigente. Según diversas pruebas, la empresa de energía eléctrica provincial en la que trabajaba colaboró con su entrega. “A mí me van a llevar al pozo con una sonrisa dibujada”, le había dicho a una detenida.

En la Navidad de 1976, Susana Sastre y Tomás Di Toffino bailaron tango. Con las mejillas pegadas, se deslizaron sutiles, como flotando, por el piso mugriento de La Cuadra, el galpón donde alojaban a los prisioneros de La Perla. Los tangos los cantaba Horacio Dottori, otro de los detenidos. Los carceleros –que, por lo general, ni siquiera permitían que los presos hablaran–, los dejaron hacer.

“Quién iba a pensar que todavía me podía dar estos gustitos, eh”, dijo Di Toffino, aquella vez. Luego, habló al oído de Sastre: “Sé que es muy difícil pero tenés que pensar que la vida también tiene estos momentos en los que tenés que respirar por cada poro”.

Tomás era uno de los presos más grandes de La Perla. Tenía 37 años cuando fue secuestrado, el 30 de noviembre de 1976. Fue el dirigente que sucedió a Agustín Tosco en la resistencia, al frente del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba. Por su rol protagónico en el Cordobazo, había pasado un tiempo detenido en Rawson. Para el carnaval de 1977, fue fusilado en inmediaciones de La Perla, junto con otras dos detenidas. Según testimonios de los sobrevivientes, Luciano Benjamín Menéndez presenció la ejecución.

Ayer, en la audiencia 281 del juicio La Perla –que lleva adelante el Tribunal Oral Federal N°1 de Córdoba–, la querellante de H.I.J.O.S. Liyan Luque alegó por su caso, incorporado en la causa “Chechi”. La organización representa a su esposa  Dalinda Olmos y a sus cuatro hijos: Hernán, Tomas, Silvia y Agustín, éste último actual presidente del Consejo Federal de Derechos Humanos de la Nación.

Complicidad empresaria

Tomás fue secuestrado cuando salía de su trabajo, la Empresa Provincial de Energía Eléctrica de Córdoba (EPEC), en pleno centro de la ciudad. Ese día, había cobrado su salario y lo llevaba en el bolsillo. Según explicó la abogada Lyllan Luque, “por las pruebas aportadas en el juicio, se inició una investigación para determinar el rol de EPEC en la desaparición de sus empleados”.

Di Toffino era un hombre de peso para los militares al mando de Luciano Benjamín Menéndez. En las fotos del velorio de Tosco, está marcado con un círculo. Todos los oficiales querían estar en su interrogatorio. Sin embargo, en el juicio, también quedó demostrado que el interés por eliminar a la resistencia sindical no era sólo de los cuadros militares.

En su declaración, Silvia Di Toffino, hija de Tomás, exhibió una carta escrita por Menéndez en la que define a José Luis Palazzo, gerente de EPEC, como “un luchador frontal contra los elementos comunistas que, en su oportunidad, infestaron nuestra provincia, en particular, la Empresa de Energía de Córdoba. Allí, en Epec, desactivó y desplazó a los seguidores, nada menos, que de Tosco”, escribió el jefe del Tercer Cuerpo del Ejército.

En el juicio, que ya lleva casi tres años, Silvia fue una de las primeras testigos. El 6 de abril de 2013, ante los jueces y los imputados, se preguntó: “¿Por qué luchaba mi papá? Luchaba para que no hubiera chicos pobres, para que todos pudieran ir a la escuela. Y eso sólo se entiende cuando hay amor. Mi papá, señores jueces, luchaba por los trabajadores”, agregó.

Di Toffino padre había ingresado a EPEC a los 14 años y, durante el Cordobazo, tuvo un rol protagónico junto a Agustín Tosco. En su sindicato fue Tribunal Paritario, Subsecretario Administrativo, Secretario Gremial y Secretario Adjunto y, tras la muerte de Tosco, asumió la resistencia con el sindicato intervenido, a fines de 1975. En aquel entonces, muchos decidieron abandonar el país. Él no. “Si el Gringo estuviera vivo, seguiría resistiendo”, decía. Se quedó en Córdoba y siguió haciendo su trabajo, hasta ese mediodía del 30 de noviembre, cuando una brigada del denominado Grupo de Operaciones Especiales (OP3) del Batallón de Inteligencia 141, lo trasladó, a los golpes, hasta La Perla.

Peón 4 Rey

En el Espacio para la Memoria que funciona en La Perla, hay un ajedrez cuyas piezas están construidas con miga de pan. Las negras están pintadas con lapicera. Las usaban Di Toffino y Héctor “el Ruso” Kunzman, para jugar en La Cuadra. “Bonyi” era el sobrenombre que Kunzman le puso a su amigo, por la historieta “Boogie, el aceitoso”.

“Originariamente, fue nuestra manera de comunicarnos y, para ello, ni la venda fue un impedimento. Él en su colchoneta, con su tablero de papel dibujado a mano y sus piezas de miga de pan cuyo autor ignoré siempre, y yo en la mía, con idénticos utensilios. Con los tableros separados por apenas 3 o 4 metros, pero en total silencio, nuestras manos dibujaban códigos inventados sobre la marcha que solamente él y yo (y a veces ninguno) entendíamos. Daba lo mismo. Lo realmente importante era nuestra comunicación y ese vuelo extraordinario que emprendíamos surcando las distancias y los tiempos”, escribió Kunzman en un texto que está junto al ajedrez.

Menéndez Benz

De acuerdo con los testimonios de los sobrevivientes, en enero de 1977, la elite del OP3 se tomó vacaciones y las sesiones de torturas disminuyeron. Los “traslados”, como se denominaba a las ejecuciones masivas de detenidos, habían cesado y La Perla seguía teniendo momentos absurdos, de risas en medio del dolor. Como aquel día de carnaval, en febrero, cuando los detenidos se trenzaron en una guerra de agua y –según relata Kunzman– Di Toffino no se la perdió.

El lunes 21 de febrero, junto a Juana Avendaño de Gómez y Graciela González de Jensen, fue sacado de La Cuadra y subido a un camión que era llamado, eufemísticamente, “Menéndez Benz” (tal esa su marca). La testigo Graciela Geuna declaró que ese día estuvo Menéndez “de botas de montar y fusta”, en La Perla, y se cree que presenció el fusilamiento.

El traslado de Di Toffino marcó una época en el campo de concentración. Dejaron de hacerse traslados “a camión lleno” y comenzaron a ejecutar a los detenidos de a tríos, en un pacto de sangre del que participaban todos los integrantes del OP3.

Una sonrisa puesta

El 24 de diciembre de 1976 había arrancado con mucho calor y una muerte. Erminia Falik, obrera y sindicalista del gremio del calzado, no soportó la sesión de tortura y falleció. La noticia llegó a La Cuadra y entristeció a sus compañeros. A la noche, cuando bailaban, Di Toffino le confesó a Susana Sastre que hubiera preferido ocupar el lugar de Falik. “Ojo que yo quiero vivir, pero a mí me van a llevar al pozo con una sonrisa dibujada”, dijo.

Según relata Kunzman, el día que fueron a buscarlo, Di Toffino saludó con entereza a todos y, antes de salir, le dijo: “Chau, Bonyi”. “Me regaló su sobrenombre y pasó a ser mi herencia durante los 23 meses que permanecí en ese infierno”, escribió.

fuente:

http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/di-toffino-el-lider-sindical-que-bailaba-tango-en-la-perla-10518.html

MEGACAUSA “LA PERLA” 

TOMAS CARMEN DI TOFFINO

A CONTINUACIÓN REPRODUCIMOS LA MINUTA DE LA AUDIENCIA DE ALEGATO DE LA DRA. LYLLAN LUQUE, DURANTE EL JUICIO DE LA MEGACAUSA LA PERLA,  REFERIDA A NUESTRO COMPAÑERO DESAPARECIDO TOMÁS CARMEN DI TOFFINO:

Día 281: Miércoles 11 de noviembre // Audiencia de alegatos de los abogados de HIJOS y Familiares

14:00 Se reanuda la audiencia de alegato. La Dra. Luque da comienzo con la lectura de la Causa Cecchi que reúne los hechos de 12 detenidos desaparecidos que fueron asesinados en febrero de 1977 después de su permanencia en el Centro Clandestino La Perla.

El día 30 de Noviembre del año 1976, aproximadamente a las 13:30 hs. en momentos en que Tomás Carmen Di Toffino al término de su jornada habitual de trabajo en la Empresa Provincia de Energía de  Córdoba (EPEC), circulaba por la calle Sucre entre Tablada y Av. Humberto Primo,  fue interceptado por cuatro personas vestidos de civil, integrantes del Grupo de Operaciones Especiales OP3, del Destacamento de Inteligencia “General Irribarne” 141, que funcionaba bajo las directivas y órdenes del titular del Área 311 y del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, que se conducían en un vehículo marca Renault 12 dominio X- 287.131, color blanco y presumiblemente en otro vehículo marca Fiat 1500. En esas circunstancias tres de esos individuos encañonan con armas de fuego de grueso calibre a Tomás Carmen Di Toffino, quien tenía las manos en alto  apoyadas contra la pared mientras era palpado de armas. Inmediatamente Di Toffino es introducido por la fuerza en el automóvil Renault 12 mencionado. Una vez privado  ilegítimamente de su libertad Tomás Carmen Di Toffino, es conducido por el personal del grupo operativo de inteligencia arriba mencionado, al Campo de Concentración de Detenidos que funcionaba en el predio conocido como “La Perla”.

Tomás Carmen Di Toffino ingresó a la Perla el día 30 de noviembre de 1976, por la tarde, donde fue sometido a malos tratos y torturas en intensos interrogatorios, donde participaron entre otros, los capitanes Jorge Exequiel Acosta, José Carlos Gónzalez, Guillermo Ernesto Barreiro y el sub-oficial Luis Alberto PanfiloManzanelli, según  relató con posterioridad Tomás Di Toffino a otros detenidos.

El mismo día 30 de noviembre de 1976 después del interrogatorio, Di Toffino fue introducido a la cuadra a la hora de la cena, la cual estaba poblada de prisioneros. Allí permaneció sometido a condiciones indignas e infrahumanas de vida,  tales como ser identificado y conocido por un numero de revista, permanecer todo el tiempo con una venda sobre sus ojos, incomunicado, acostado en el piso sobre colchones de paja, escuchando los gritos que proferían el resto de detenidos  que eran sometidos a torturas, ante la total incertidumbre de cual sería su destino, sin comunicación con el exterior en especial su familia, con mala alimentación y casi nula asistencia médica. Estas entre otras condiciones debió soportar hasta presumiblemente el día  lunes 21 de febrero de 1977, en que por  intermedio de la guardia hicieron llamar a Juana Avendaño de Gómez, Graciela González de Jensen y a Tomás Di Toffino quienes fueron llevados a las oficinas, allí atados y amordazados, luego subidos al camión (llamado Menéndez Benz). En este fue “trasladado” (eufemismo con el cual el grupo de operaciones especiales OP3 del destacamento de inteligencia 141 “GralIrribarne”, que funcionaba bajo estricto  control, dependencia y ordenes de los responsables el Área 311 y del Tercer Cuerpo de Ejercito, denominaba a los asesinatos y fusilamientos que efectuaban), siendo asesinado  en las inmediaciones del Campo de Concentración de Detenidos de  La Perla, y  sus restos enterrados ilegalmente en un lugar hasta ahora no ubicado.-

Compareció en esta audiencia, Silvia Andrea Di Toffino, hija de Tomás Carmen. Frente al tribunal, manifestó que su padre fue trabajador de la empresa Provincial de Energía de Córdoba, donde se comprometió en la militancia sindical, participando como delegado, incorporándose a la lista de Agustin Tosco. Sindicalmente su militancia lo llevo a ser parte del Consejo Directivo de Luz y Fuerza ya en la década de 1960. El rol desempeñado en lo que se conoció como el Cordobazo, le acarreo las primeras persecuciones y su encarcelamiento en Rawson. A partir del golpe policial de 1974, el gremio es perseguido y finalmente intervenido y sus dirigentes acosados, la testigo relató que a partir de ese momento y para preservar la libertad y la integridad, Di Toffino dejo de vivir en la vivienda familiar. Silvia relató, como la casa de su abuela paterna fue objeto de agresiones por esa época porque pensaban que su padre podía encontrarse en ella. Comentó que a partir de la muerte de Tosco, y siendo su padre secretario adjunto, quedo a cargo del Sindicato de Luz y Fuerza en la resistencia, debido a que el mismo ya había sido intervenido desde fines de 1974. Pese a las persecuciones, la desaparición de otros compañeros del gremio como Caffarati en enero de 1976, Di Toffino concurría todos los días a trabajar. En ese marco y luego de que culminara sus tareas en la tesorería de EPEC, entre las 13,30 y las 13,45 del día 30 de noviembre de 1976, fue secuestrado sobre la calle Sucre, entre la calle La Tablada y Humberto Primo. Que de éste hecho, se enteró su madre el mismo día por un compañero de trabajo de apellido Soria que le comunicó lo que había ocurrido. Soria, le comentó que otro compañero de apellido Ruiz, iba detrás de su padre a la salida del trabajo y “vio a su padre siendo interceptado por el grupo de Operaciones Especiales, que lo secuestra y es subido a un coche Renault 12 blanco mientras estas personas lo encañonaban. Este compañero de apellido Ruiz describe que hay una persona que era rubia, que estaba como a cargo del secuestro, describe que el pudo ver, en el procedimiento, a cuatro o cinco hombres. La testigo manifestó que la primera gestión que realizo su madre Dalinda Olmos de Di Toffino, fue ante la gerencia de personal de la Epec, donde no fue recibida, es más, pese a estar la empresa en conocimiento del secuestro de Di Toffino fue intimado a presentarse a trabajar y finalmente cesanteado cuatro meses después.  En relación a la posible participación de personal de la Epec en el secuestro de empleados de la empresa, y porque esta testigo aporto prueba documental incorporada a este debate, se inició una causa en la que se investiga rol de quien por entonces era Gerente de Personal el Sr. Palazzo, quien fue definido por el imputado Menéndez como “….un luchador frontal contra los elementos comunistas que en su oportunidad infestaron nuestra Provincia, en particular, la Empresa de Energía de Córdoba. Allí en Epec desactivó y desplazó a los seguidores de nada menos que de Tosco.” Siguió relatando Silvia como el estigma de ser la esposa de Tomas Di Toffino afecto a su madre en su carrera laboral dentro de la EPEC. Nada más supieron del paradero de su padre pese a las gestiones realizadas. Recién en la década de 1980, por relatos de compañeros se enteran que habían asesinado al Titi. Silvia relato que amigos que estaban exiliados, en algún momento le “hicieron llegar a mi madre el testimonio de Piero Di Monti, Teresa Meschiati, Liliana Carrizo y Graciela Geuna”. La testigo manifestó que por estos relatos pudo saber, que su padre, quien era mayor que el promedio de los detenidos desaparecidos (36 años), fue alojado en la cuadra de la perla, torturado, colocado primero entre biombos, atormentado y sin posibilidad de recibir atención médica. Así mismo relato que por conversaciones que ha podido mantener con sobrevivientes del campo la perla en sus años de trabajo en la Organización HIJOS, Kunzman le contó sobre las partidas de ajedrez que jugaba con su padre y Susana Sastre le comento del tango que bailaron para las fiestas de 1976. Que también pudo confirmar en sus diálogos con Servanda Santos de Buitrago que su padre permaneció en la cuadra de la perla. Que la única respuesta sobre el destino de su padre, la obtuvo la familia por los relatos de los sobrevivientes y a partir de la publicación del Nunca más.  Así conocieron que su padre había sido trasladado en febrero de 1977 en la época en la que se cambió la metodología de los “traslados”, no ya a “camión lleno” sino de a tres personas. Que por estos relatos conoció que su padre (Bonyi, como lo conocían en la cuadra de la perla) fue retirado para los carnavales de 1977 junto Graciela González de Jensen y de Juana Avendaño de Gómez y que ese operativo iba a ser presenciado por la comandancia del III Cuerpo de Ejército. Que Tita le comentó que su padre estaba delgado, y que cuando lo vinieron a buscar, se le acercó y le dijo “vieja, está bien la camisa?”.

Da cuenta de la privación ilegítima de la libertad de Di Toffino, la declaración prestada por Jorge Eduardo Ruiz, e incorporada al debate por fallecimiento. Ruiz, también empleado de EPEC manifestó que el día 30 de noviembre de 1976, en oportunidad en que iba al encuentro de Di Toffino a la salida del trabajo y siendo las 13.30 hs., cuando ya se encontraba próximo a la víctima y estando sobre la calle Sucre, pudo observar cómo tres personas lo tenían encañonado con armas de fuego, mientras otro lo palpaba de armas y Di Toffino se encontraba con las manos en alto y apoyadas contra la pared. Esas personas, que se conducían en un R12 de color blanco – eran 4 en total- le exigieron a Ruiz que continuara su marcha. Posteriormente, antes de llegar a la calle Humberto Primo el vehículo lo sobrepasó y pudo ver que iban tres personas en el asiento de atrás, entre ellos Di Toffino, y dos en el asiento de adelante. Todos estaban vestidos de civil. El vehículo siguió por la calle Sucre hasta que el testigo lo perdió de vista.

Que a partir de la información transmitida por este compañero de trabajo que hasta tomó el número de patente del vehículo en que fue secuestrado Di Toffino, fue posible averiguar posteriormente que la misma correspondía a una patente falsificada. Es más, se tomó contacto con quien resultó ser el propietario del vehículo (en realidad correspondía a una casilla) quien manifestó a la familia que debía haber algún otro vehículo circulaba en la ciudad debido a que recibió varias multas.  Este hecho confirma lo manifestado por los sobrevivientes del CCD la perla en el sentido que los operativos de eran realizados en autos robados y/o con patentes falsas.

Como manifestó su hija, Tomas Di Toffino, pese a la situación de persecución que padecía, siempre concurrió a su trabajo.

Por ello adquiere particular relevancia la documental incorporada consistente en correspondencia interna remitida con fecha 3/12/76 por la Tesorería de EPEC a la Gerencia de Economía y Finanzas. En la misma  se informa que Tomás Di Toffino no se hace presente a cumplir con sus tareas en Tesorería desde el 1 de diciembre de 1976, comunicando que a las 14 horas del día 30/11/76 el Sr. Tesorero Jorge E Soria fue informado mediante un llamado telefónico a su domicilio por parte del empleado Jorge Eduardo Ruiz, de la presunta detención de Tomas C. Di Toffino, de la cual su interlocutor había sido testigo presencial y que había ocurrido inmediatamente después de las 13.30 hs., al finalizar la jornada de trabajo.

Este material documental, corrobora los dichos que fueran relatados a la esposa de Di Toffino por Soria y Ruiz. Conviene destacar, al respecto, que   el día cinco de enero de 1977, puesto en conocimiento de la situación laboral, el presidente de la empresa, ingeniero Raúl S. Stinson dispuso sin más, proceder de conformidad a lo dispuesto para los supuestos de “abandono de servicio”, ordenando emplazar al secuestrado –mediante telegrama colacionado a su domicilio- para que se reintegrara dentro de las 24 horas, resolviendo su cesantía el 2 de marzo de 1977, frente a la incomparecencia del emplazado, no obstante haberse presentado la esposa a reiterar que Di Toffino había sido detenido por personas de identidad desconocida, minutos después de haber cumplido su horario normal de trabajo y en las proximidades del edificio en donde realizaba sus tareas, ignorándose pese a todas las gestiones realizadas, el lugar en donde lo mantenían privado de libertad.

No fue casual la pronta disposición de la empresa provincial para eliminar de su dotación a la víctima. El memorando de la Policía Federal obrante a fs. 206/8, incorporado a la audiencia, de fecha 13 de octubre de 1976, da cuenta de un presunto “plan de sabotaje” en centrales eléctricas con el propósito de paralizar las industrias por el “termino de 48 horas”, a concretarse en EPEC por parte de los activistas del gremio Luz y Fuerza “en la resistencia”, entre quienes expresamente menciona a Tomás Carmen Di Toffino y del cual señala que se habría reunido con dirigentes gremiales de Buenos Aires a efectos de “coordinar esfuerzos”. El memorando –elaborado un mes y medio antes de su secuestro- indica que Di Toffino es “un elemento activo e integra la ex comisión de Gremios en Lucha de tendencia izquierdista”, destacando también que “se desempeña como empleado de la Tesorería de la Empresa Provincial de Energía de Luz y Fuerza”.  Destacamos que ya en el memorando del 2/7/1976 se hace un listado de empleados de EPEC entre los que se nombra expresamente a Di Toffino, que están sindicados como elementos agitadores y disociadores, que se identifican con la ideología que sustentara el extinto dirigente gremial Agustín Tosco, incluyéndose los antecedentes de la futura víctima.  Ya hemos en otros casos remarcados como Menéndez y sus subordinados, en otros Memorandos, indicaron como centro de gravedad ubicar blancos entre los dirigentes, gremiales.

Dio cuenta en audiencia oral de las persecuciones a amenazas vividas por dirigentes sindicales, la Sra. Grilli, esposa de Caffarati (secuestrado el 15 de enero de 1976), quien manifestó que antes del secuestro de su esposo, había volanteadas en la empresa EPEC de carácter amenazante en contra de su esposo y Di Toffino entre otros dirigentes.

En igual sentido, refirió las amenazas de la triple a dirigentes sindicales Graciela De Lucca, empleada de la EPEC y compañera de trabajo de Caffaratti y Di Toffino.

Da cuenta del hecho la denuncia formulada por la esposa de Tomas Carmen Di Toffino en Conadep  y el expediente 1-o-84 “OLMOS DE DI TOFFINO DALINDA s/denuncia” incorporados al debate, donde consta la publicación del diario la Opinión del 3 de marzo de 1977, en la que se informaba la presentación por la desaparición de Tomas Carmen Di Toffino, producida en Córdoba el 30 de noviembre de 1976, quien se desempeñaba como Secretario Adjunto del gremio de luz y fuerza. Toda documental incorporada.

Confirma la búsqueda de la familia y relatada por Silvia los Habeas Corpus 19-D- 76; 1-D-77; 6-D-77y 10-D-78 incorporados al debate.

La persecución de Tomas Di Toffino por su carácter de dirigente sindical ligado a Agustín Tosco y legitimado socialmente  por su militancia en defensa de los trabajadores, requirió la elaboración de un plan que “justificara” su secuestro. Así, los acusados en este proceso elaboraron un plan del que nos han podido dar cuenta los testigos que sobrevivieron al campo.

En relación a esto, depuso en la audiencia la testigo Graciela Geuna, quien recordó que antes del secuestro de Di Toffino, el personal de la perla comentaba que iba a haber una huelga en Epec y que iban a poner unos panfletos como si ese hecho tuviera relación con Montoneros para así poder reprimir más y secuestrar a este dirigente sindical. Que para ello utilizaron a Patricio Calloway, quien se encontraba secuestrado con anterioridad en la perla, a quien asesinaron en un enfrentamiento fraguado y le pusieron volantes, tirando su cuerpo frente al Sindicato. Que a Di Toffino como no pudieron relacionarlo con ninguna organización o partido, lo catalogaron como zurdo encubierto.

Esta versión de los preparativos de la privación ilegítima de la libertad, fue narrada en forma coincidente aquí por los testigos Callizo, Meschiatti y Di Monte en esta audiencia.

El 30 de noviembre de 1976, luego de su secuestro en las circunstancias que damos por acreditadas, Tomas Carmen Di Toffino fue ingresado por los imputados en el CCD la perla.

Da cuenta de ello Héctor Kunzman, quien manifestó ante el tribunal, que  conoció a Di Toffino en la cuadra de la perla, que estaba allí cuando llegó él. Recuerda que su primera navidad en el campo en diciembre de 1976, lo vió bailar a Di Toffino un tango. Recordó éste testigo que “En mi caso particular, recuerdo haber -durante muchas veces en ese mes de enero- haber jugado a ajedrez con Tomás Di Toffino a distancia levantándonos un poco la capucha y haciendo, inventando un código de señas como el de la jugada. Él tenía un tablerito hecho en birome azul y blanco con piezas de migas de pan y yo tenía una réplica de eso.

De los tormentos a los que fue sometido Tomas, dio cuenta particularmente en esta audiencia Susana Sastre. Aquí, la testigo manifestó “Pobre Di Toffino! Di Toffino sí, había sido apaleado también, tenía golpes en la cabeza, en los brazos, había sido atormentado.”

Preguntado Di Monte por el Sr. Fiscal quien habría participado en los tormentos a los que se sometió a Di Toffino el testigo ratifico lo declarado con anterioridad en cuanto a que la propia víctima le relato que fueron “Jorge Ezequiel Acosta, José Carlos González, Guillermo Barreiro y el suboficial Luis Manzanelli, quienes trataron de ligarlo a algún grupo armado, pero nada pudieron obtener; todos sabían que Di Toffino era un sindicalista independiente políticamente, declarado defensor de los trabajadores. En el parte diario que se hacía por triplicado para enviar a la sede del destacamento de inteligencia  y el Estado Mayor del Tercer Cuerpo, en cuyo encabezamiento decía ‘lista de detenidos de la Universidad’, según comentarios de algunos compañeros que lo vieron, figura Di Toffino, el número de orden y como afiliación política decía ‘zurdo encubierto’”

En cuanto a su permanencia en el campo, Sastre lo recordó como una persona mayor que ellos, que siempre los contenía, que tuvo oportunidad de bailar con él la noche de navidad de 1976. Servanda Santos de Buitrago recordó que él dentro del campo, le enseño a jugar al truco en la cuadra de la perla, que era un buen tipo. Relato que en sus charlas Tomas le comento que estaba casado con una señora que estaba operada de un pulmón, que tenía hijos, que estaba triste a fin de año por ellos, que bailo tango…que mientras se lo llevaban se fue sonriendo. Que estas pequeñas charlas que Tita relato ante el tribunal, confirman la permanencia de Di Toffino al transmitir a la testigo un hecho que solo la familia sabia: Dalinda, la Negrita su esposa efectivamente tiene en su cuerpo un solo pulmón.

También recuerdan haberlo visto en el CCD María Victoria Roca, Andrés Remondegui, Contempomi. Este testigo particularmente lo recordó en la cuadra de la perla como alguien integro, jugaban a las cartas y al ajedrez. Relato que había un personal civil “Palito Romero” que antes de retirarlo de la cuadra  le decía a Di Toffino que lo iban a trasladar a la cárcel, cosa que el sindicalista nunca le creyó. Que luego de que fuera incorporada para ayudar a su memoria la inspección ocular realizada en el año 1984 ante miembros de CONADEP, en la que el testigo participo, ratifico lo que allí había manifestado: que la última vez que vio a Di Toffino fue en una de las oficinas durante los primeros meses de 1977, cerca de las cuatro de la tarde junto con otros detenidos y es allí donde Lardone lo ata de pies y manos para después subirlo al camión…que recuerda ese día también haber visto a Diaz…

Callizo recordó en esta sala que “… su traslado se da en febrero de 1977 junto con González de Jensen y Avendaño de Gómez. Ratificó su declaración de 2007 en donde había expresado que los camiones, traslados de febrero del ’77, se realizaron siguiendo las listas elaboradas por Barreiro quien intervino en la elaboración de las mismas de las personas que iban a ser trasladadas. Las personas que iban a ser trasladadas eran las que Barreiro había dispuesto, tal como el caso de la gorda Doldán, de Ruffa, de Álvarez, de Di Toffino y de la esposa de Jensen.

Recordemos que este punto, también es relatado en la audiencia por la testigo Meschiatti, quien manifestó que los traslados del mes de febrero, representaron “la última garra de Barreiro en la perla.

Los testigos antes mencionados, como también Pussetto, Pinchevsky y Mabel Tejerina, recuerdan el paso de DI Toffino por la perla y su traslado para la fecha de los carnavales de 1977. Refirió Geuna en esta audiencia al manifestar que el día del traslado de Di Toffino estuvo Menéndez en la perla: la testigo describió que el ex general concurrió ese día con botas de montar y la fusta (propias del arma de Caballería a la que pertenece tal como fuera descripto en el libro “Cachorro”), que llego en helicóptero y recuerda que ese día Vega había preparado todas las colchonetas, que estuvieran bien alineadas, como siempre sucedía ante las presencia de jerarcas.

También se encuentra agregado a autos, el libro de autoría de Gustavo Contepomi y Patricia Astelarra llamado “Los Sobrevivientes de La Perla”, en el cual detalla las circunstancias en que se produjo el “traslado”, el fusilamiento de Tomás Di Toffino para la época del carnaval. Gustavo Contepomi, ratificó en audiencia, al incorporarse para ayudarle a la memoria, su declaración del año 2010 donde dice que en febrero de 1977 hubo un traslado importante de gente, entre otros a Di Toffino y Doldán, recuerda perfectamente a Romero trasladar hasta la oficina a Di Toffino ese día, además de la participación de López en los hechos. Esto fue necesario dado que sólo recordaba a Lardone y Díaz.

El cúmulo de testimonios y elementos valorados permite tener por acreditado certeramente el secuestro, tomentos y cautiverio en condiciones inhumanas de Tomás Carmen Di Toffino en La Perla, luego de que fuera detenido el 30 de noviembre de 1976 y hasta aproximadamente el 21 de febrero del año 1977,  en la que se produjo su “traslado”, esto es su fusilamiento en las inmediaciones del Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio La Perla en las condiciones referidas en el marco general del presente y habilita el pedido de condena que haremos.

fuente:   http://www.eldiariodeljuicio.com.ar/

enlace:

http://www.electrumluzyfuerza.com.ar/?p=5831

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