México_Michoacán: La Mujer P´urhépecha en la Historia

Foto: Comité Anticlerical y Liga Antialcohólica de Puácuaro / Archivo Prescott López- GHS.

La Mujer P´urhépecha en la Historia

El 8 de marzo se conmemora el “Dia Internacional de la Mujer”, acontecimiento que simboliza la lucha de las mujeres por su emancipación y por la construcción de un mundo mejor, ocasión idónea para evocar también las luchas y resistencias de las mujeres p´urhépecha.

Las mujeres p’urhépecha, han participado activamente en la mayoría de los grandes procesos sociales de Michoacán, sin embargo, la historia oficial, nada o poco habla de ello. En distintos momentos históricos, las mujeres p´urhépecha, han dado ejemplo de lucha, jugando un papel central como sujeto histórico, capaz de trasformar su realidad y con ello generar historia

En la época prehispánica en el siglo XII, las mujeres p’urhépecha fueron un factor imprescindible de aculturación entre los recién llegados P’urhépecha uacúsecha y los p’urhépecha agrícolas ya asentados previamente en Michoacán. Gracias a alianzas matrimoniales, los uacúsecha lograron establecerse cerca del entonces Señorío de Naranja e iniciar un proceso de aculturación en el que las mujeres, entre ellas la esposa de Hireti Ticáteme, llamada Pisperama, encabezaron un proceso gradual de intercambio e identificación de preceptos sociales, incorporando y/o mejorando elementos como el idioma, la agricultura, los patrones culturales, etc. (Fuente: Alcalá Jerónimo / Relación de Michoacán).
A continuación, también en la etapa precolombina, las mujeres p’urhépecha fueron un elemento indispensable de unión, entre los entonces errantes uacúsecha y el Señorío de Jarácuaro, mediante matrimonios colectivos, se estableció una alianza teológico-militar, misma que sentó las bases ideológicas y aceleró la acumulación de fuerzas para el proceso de expansión, esta alianza puede representarse mediante el enlace de “Patzimba” hija de Cúriparaxan, principal de la isla de Jarácuaro y Pauácume Señor uacúsecha, naciendo de esta unión el gran Tariácuri. La asociación ideológica se representa en la incorporación de Xaratanga, diosa lunar, como esposa de Curicaueri, dios solar (Ruiz Eduardo / Michoacán: Paisajes Tradiciones Y leyendas).

En éste mismo periodo, resalta la figura de Quenomen, “mujer de Carocomaco”, originaria de Uruapan y de condición humilde, quien en un contexto histórico adverso, logró convertirse en Señora de Zacapu, al morir su marido, ocupa el Señorío de Zacapu, cambiando el sistema de mando, hecho histórico único en la historia prehispánica de Michoacán. “Hacía traer leña para los templos, se pintaba la cara con dos bandas negras, portaba rodela y una porra para hacerse temer” (Reyes Cayetano/Tzacapu: Las Piedras Universales).

Quenomen que significa “subir cubriéndose con el agua o envuelto en el agua”, era esposa de Carocomaco que quiere decir “el que se hunde en el agua” (García Ángel/Paisaje mítico y paisaje fundacional en las migraciones mesoamericanas,2006) ambos eran de condición “pobre”. Quenomen era originaria de Uruapan y en sus inicios, vendía agua y molía maíz “por ahí anduvo a vender agua y se alquilaba para moler maíz en piedras”.

Así mismo, en el ideario colectivo P’urhépecha, resalta la figura mítica de Eréndira, líder de la resistencia indígena en contra de los españoles. Sin embargo, esta construcción literaria, sin duda alguna desata polémica, pero al final, el discurso oficial y la “tradición michoacana”, la convirtieron en mito fundacional anticolonialista e indigenista. (Ramírez Ana/Eréndiras de Leyenda y de Carne y Hueso).

Posteriormente, durante la Colonia, en los años de 1766 y 1767, con el estallido social que tuvo mayor significancia en el siglo XVIII en la entonces “Nueva España”, bajo las Rebeliones de Pátzcuaro, las mujeres p’urhépecha al lado de sus hombres, y en conjunto con cientos de comunidades indígenas, se rebelaron en contra de las Reformas Borbónicas, el aumento de impuestos, la leva forzada y sobre todo la profunda desigualdad social (Gómez Mazín/Pátzcuaro Subversivo 1766 y 1767).

Después, durante el periodo de la Revolución, cuando las tierras fértiles de cultivo, el agua y los bosques fueron acaparados por los hacendados, y las propiedades y salarios de los comuneros fueron brutalmente reducidos. El trabajo como peón no era suficiente para cubrir la alimentación y vestimenta familiar, por lo que las mujeres p’urhépecha ayudaron en su manutención económica, desarrollando la alfarería, la cestería, la confección de sombreros, cobijas y sarapes, al final, se convirtieron en un verdadero sostén de sobrevivencia de muchas comunidades y evitaron aún más la inhumana concentración de mano de obra barata (Méndez Evangelina/Los P’urhépecha en la Revolución 1910-1917).

De igual forma, en la segunda década del siglo pasado, en el marco de la lucha agrarista encabezada por Primo Tapia, en distintas comunidades p´urhépecha, se organizaron Ligas Femeniles. Las mujeres p’urhépecha organizadas, jugaron un papel destacado, creando redes de apoyo al movimiento por la expropiación a latifundistas, creando cooperativas para su propio sostenimiento familiar, luchando contra el fanatismo religioso y combatiendo al alcoholismo (Castellanos Alicia/Primo Tapia de la Cruz, un hijo del pueblo).

Subsiguientemente en la década de los 80´s del siglo pasado, en el movimiento indígena encabezado por Elpidio Domínguez en Santa Fe de la Laguna, toda la comunidad y en especial las mujeres, emprendieron un camino de lucha y conciencia social, movilizándose al lado de sus hombres permanentemente por la recuperación de sus tierras ancestrales, construyendo redes de apoyo, manteniendo en alto la moral combativa y sobre todo, participando activamente en medio del fuego cruzado, en la captura de ganado como medida de indemnización, logrando una victoria en el deslinde de tierras a favor de Santa Fe (Hernández Gerardo/El Liderazgo y la Ideología Comunal de Elpidio Domínguez en Santa Fe de la Laguna).

Consecutivamente en la sesión III del Congreso Nacional Indígena, así como en la Reunión XXIX del Congreso Nacional Indígena, llevadas a cabo en la comunidad de Nurío, se abordó de manera importante la participación de las mujeres en la liberación de los pueblos, estableciendo la necesidad de resistencia y lucha de todos los hombres y mujeres de los pueblos originarios.

Por otro lado en 1988, en el conflicto postelectoral derivado del fraude en el que se impuso a Carlos Salinas, la comunidad de Chéran y en particular las mujeres, participaron activamente en las elecciones, protestaron contra el fraude y enarbolaron la desobediencia civil. Para esto, cerraron la carretera principal, se apoderaron de autobuses para asistir a las manifestaciones masivas en Morelia, pero en específico tomaron un papel clave en la defensa de la plaza principal y del gobierno de oposición, confrontándose a la policía federal y estatal, quemándolos con agua hirviente o café caliente (Pérez Tatiana/Memoria Histórica de la Insurrección Cívica Purépecha en 1988).

Más tarde, en el año 2011, de nuevo las mujeres de Chéran vuelven a desempeñar un papel trascendental, toda vez que fueron ellas quienes iniciaron y encabezaron la rebelión en contra de las desapariciones y asesinatos, así como por la defensa de los recursos naturales de la comunidad, la búsqueda de la verdad histórica y sobre todo justicia (Guerrero Eureka/ Las viudas, las nueve mujeres. Las Lunas Rojas del fuego de Cherán).

En el pasado reciente, en el año 2014, en el pueblo de Calzontzin y bajo el contexto de la lucha de esa comunidad por la autonomía y la autodeterminación, las mujeres organizadas rescataron de manos del Ejército Mexicano, a hombres de la comunidad p´urhépecha detenidos por formar la entonces “Defensa Indígena Autónoma” y recuperaron sus respectivas armas.

Es preciso mencionar, que en las fuentes de la historia en general, y en específico en las fuentes de la historia p´urhépecha, la participación de la mujer es sistemáticamente olvidada, por lo que es preciso realizar diversos estudios cuantitativos y cualitativos sobre la participación de la mujer p´urhépecha como sujeto histórico.

Finalmente, en un entorno donde las mujeres indígenas y con ellas las mujeres p´urhépecha, han padecido humillación, desprecio, indiferencia y marginación, se han convertido en parte esencial de la economía popular, son artesanas, ejidatarias, jornaleras, migrantes y profesionistas que en dura batalla incrementan el presupuesto familiar, pero más allá de esto, en perspectiva histórica, las mujeres p´urhépecha son combativas, estableciéndose como ejemplo de rebeldía, reivindicación y dignidad.

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