Chile: NO al salmòn quìmico

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Declaración pública

Por la defensa de la salud pública, los ecosistemas acuáticos, la soberanía alimentaria y los derechos de la ciudadanía, pescadores y pueblos originarios.


Las organizaciones sociales, académicas, comunidades costeras y de pueblos originarios, abajo firmantes, hacemos un llamado a los ciudadanos y ciudadanas de Chile y el mundo a privilegiar el consumo de pescado de origen artesanal, capturado de manera selectiva y sustentable, por sobre el salmón proveniente de crianza industrial, debido al abusivo empleo de químicos, tales como antibióticos, antiparasitarios y colorantes, entre otros. Esta situación constituye un grave riesgo para la salud pública y una amenaza para los frágiles ecosistemas acuáticos del sur de Chile. Además, el actual proceso de destructiva expansión territorial de los monocultivos industriales de salmónidos impactan la seguridad alimentaria y los derechos ancestrales de acceso y uso a los territorios marino-costero y aguas continentales de los pueblos originarios Mapuche y Kawésqar de la Patagonia.

El 98% de la producción de salmones y truchas en Chile se destina a la exportación, lo que evidencia que esta mega industria transnacional se comporta como un enclave económico en nuestro país, con escaso vínculo con las necesidades de alimentación nacional, donde la fase sucia de producción (alta contaminación química y orgánica), asociada a graves impactos ambientales, sanitarios y sociales, convierten a los territorios costeros locales en “zonas de sacrificio”, mientras que la producción salmonera se destina a cubrir las necesidades de los mercados y consumidores en Estados Unidos, Japón, Brasil, China, Federación Rusa y Unión Europea, entre otros.

Esta racionalidad corporativa, basada en la maximización del lucro y las ganancias, explica que los cultivos industriales de salmónidos del sur de Chile sean los que utilizan los mayores volúmenes de antibióticos y químicos de esta industria global, superando en 700 veces el empleo de antibióticos que realiza Noruega, primer productor mundial.

Entre 1998 y el 2015, Chile importó 381.000 kilos de antibióticos de última generación del tipo quinolonas, además de tetraciclinas y fenicoles para su empleo en medicina humana. En tanto, para medicina animal, es decir para la utilización industrial en aves, cerdos, bovinos, salmón y mascotas, ingresaron al país 7,7 millones de kilos de antimicrobianos, de los cuales el 95% fue utilizado por la industria salmonera.

Los antimicrobianos utilizados indiscriminadamente en la salmonicultura industrial chilena tienen la capacidad de modificar la flora bacteriana normal en los seres humanos. A su vez, diversas investigaciones realizadas en la región de Los Lagos indican la presencia de residuos de tetraciclinas y quinolonas en peces silvestres y sedimento marino adyacente a los centros de cultivo. El principal riesgo del empleo masivo de antibióticos es el desarrollo de agentes microbianos contenidos en el alimento medicado para salmónidos y las fecas de estos peces, los que transfieren genes de resistencia a las bacterias que habitan en los seres humanos, animales y los ecosistemas terrestres y acuáticos del país.

Luego de 25 años de intensa actividad de la industria salmonera, el archipiélago de Chiloé constituye un laboratorio mundial para la evaluación de los efectos de la resistencia bacteriana en las cadenas tróficas, la biodiversidad marina, y la salud de los trabajadores del salmón, sus familias y comunidades.

La Organización de las Naciones Unidas ha advertido que de no tomarse medidas urgentes para el control del empleo abusivo de antimicrobianos, para el 2050 morirán anualmente 10 millones de personas por falta de antibióticos eficaces.

Las masivas producciones de salmónidos, que ubican a Chile como el segundo productor mundial de salmón Atlántico (Salmo salar) detrás de Noruega y el primero de trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), están asociadas íntimamente a procesos industriales intensivos en el uso de recursos naturales (agua dulce, territorio costero, pesquerías silvestres convertidas en harina de pescado), además de energía, capital financiero y una gran variedad de insumos químicos y farmacéuticos.

Las altas densidades de salmones en las balsas-jaulas los hacen altamente vulnerables al stress y a las enfermedades virales, bacterianas y parasitarias.

Existe amplia evidencia científica de que el uso masivo e indiscriminado de una gran variedad de antibióticos, antiparasitarios, antifúngicos, desinfectantes, y sustancias antifouling (anti adherentes), han generado un devastador impacto sobre el medio ambiente y la biodiversidad acuática y terrestre, especialmente en el archipiélago de Chiloé y la región patagónica de Aysén.

En los últimos 20 años, la expansión territorial y productiva de esta industria transnacional en Chile ha ido aparejada con la introducción secuencial de más de 20 enfermedades bacterianas, virales y parasitarias, comprometiendo irreversiblemente el patrimonio sanitario y acuático nacional.

Durante el 2016, la industria del salmón con base en Chile produjo aproximadamente 700 mil toneladas de peces de criadero, volumen que cuadruplica las capacidades de carga de los ecosistemas acuáticos del sur de Chile. Esta sobredimensionada presión productiva, unida a la emisión de miles de toneladas de residuos químicos y orgánicos al medio ambiente acuático, explican las situaciones de eutroficación/ anoxia que afectan a amplias áreas marino-costero, estuarios, fiordos, bahías y lagos del sur de Chile.

La contaminación por fósforo y nitrógeno, proveniente de la emisión de fecas de salmones y el alimento no consumido que cae al fondo marino, es un factor que gatilla periódicamente los masivos eventos de florecimientos de algas nocivas y tóxicas (mareas rojas), las que tienen graves consecuencias para la salud humana, la biodiversidad marina y la economía de las comunidades costeras, pescadores y recolectores de algas y mariscos.

A la creciente expansión de los centros de cultivo industrial de salmónidos en territorios cordilleranos y costeros del Pueblo Mapuche, se suma el asalto de esta industria a las prístinas aguas del Pueblo Kawésqar en la Patagonia. Esta situación afecta de manera excluyente la vocación territorial y las economías regionales, que son prósperas y rentables, así como el turismo y el comercio justo.

A la abusiva situación anterior se une la entrega masiva y gratuita de parte del Estado de Chile de bienes comunes de la Nación y billonarios subsidios, provenientes de los impuestos ciudadanos, a las grandes empresas pesqueras y salmoneras nacionales y transnacionales para respaldar sus procesos expansionistas, tales como agua dulce, pesquerías pelágicas destinadas a la producción de harina de pescado y extensas concesiones costeras, especialmente en territorios del pueblo Mapuche y de comunidades costeras tradicionales de Chiloé y de la Patagonia.

Por su parte, una intensa utilización de las sobreexplotadas pesquerías de jurel, sardina y anchoveta, entre otras, permite la elaboración de miles de toneladas de harina y aceite de pescado destinadas a la alimentación industrial de salmones y truchas. Se utilizan entre 3 a 5 toneladas de peces silvestres pelágicos, convertidos en pellets de harina de pescado, para la producción de una tonelada de salmones para la exportación.

En lo laboral, las permisivas leyes y normativas vigentes, unidas a débiles mecanismos de control y monitoreo estatal, posibilitan que las empresas salmoneras que operan en Chile, apliquen dobles estándares ambientales, sanitarios y laborales. En la actualidad, la industria salmonera con base en Chile es la que presenta las mayores tasas de accidentabilidad y mortalidad de buzos a nivel global. A su vez, existen los menores salarios, las más extensas jornadas de trabajo, altos niveles de subcontratación y el mayor número de sanciones por incumplimiento de las normativas laborales, ambientales y sanitarias.

Las sucesivas crisis sanitarias, ambientales y sociales ocurridas durante la última década en el archipiélago de Chiloé y las regiones patagónicas de Aysén y Magallanes demuestran que la industria salmonera es ambientalmente insustentable y constituye una grave amenaza para la salud pública, la seguridad alimentaria, los intereses de los consumidores y los derechos de las comunidades costeras y pueblos originarios.

A diez años de la mega crisis sanitaria generada por la introducción del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA) en el archipiélago de Chiloé, Aysén y Magallanes, la que superó los 5.000 millones de dólares en pérdidas y la eliminación de 26.000 empleos, debiendo el Estado efectuar un millonario salvataje financiero a la industria de 450 millones de dólares, las organizaciones abajo firmantes respaldamos las acciones impulsadas por la campaña internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), tendiente a la protección de la salud pública y el medio ambiente frente al empleo abusivo y no regulado de antimicrobianos y la consiguiente lucha contra la amenaza de la resistencia bacteriana, y demandamos lo siguiente:

  • Defensa de la seguridad alimentaria nacional mediante la promoción del consumo de alimentos sanos, seguros y de alta calidad nutricional para el pueblo chileno, proveniente de la pesca artesanal y comunidades costeras. Esto, en contraposición a la importación de los denominados “pescados basura” (tilapia y pangasius), que ya están en los supermercados locales junto al salmón químico chileno.

  • Rechazo por parte de los consumidores nacionales e internacionales al consumo de salmón químico industrial por el riesgo que implica para el medio ambiente y la salud de los consumidores, sus familias y comunidades.

  • Prohibir el empleo preventivo (profiláctico) y masivo de antibióticos en la producción de salmónidos en Chile, concordante con el establecimiento del Plan Nacional e Internacional de Vigilancia Epidemiológica a la Resistencia Bacteriana implementado por la Organización Mundial de la Salud.

  • Implementar un sistema de etiquetado informativo a los consumidores de salmón sobre origen, empleo de antimicrobianos y otros químicos en su ciclo productivo, además de elementos usados en la dieta del salmón de cultivo.

  • Eliminar el salmón químico provenientes de granjas industriales de los menús de restaurantes responsables e informados, y que los Chefs privilegien las especies de peces silvestres de origen artesanal, no sobreexplotados y capturados con artes de pesca selectivos.

  •      Aplicar una moratoria indefinida a la expansión territorial y productiva de los contaminantes centros de monocultivo industrial de salmones y truchas en los ríos, lagos y áreas marino-costeras de las regiones de Bío Bío, Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes. Paralización del proceso de entrega de 343 solicitudes de concesiones de salmonicultura en las prístinas aguas de la región de Magallanes.

  •      Establecer estándares internacionales para las condiciones laborales, contractuales, de higiene y seguridad de los trabajadores y trabajadoras en los centros de cultivo, plantas procesadoras y buzos de la industria de cultivo intensivo de salmónidos.

 

Organizaciones:

Agrupación Ciudadana Última Esperanza

Agrupación Defendamos Chiloé

Asociación de Comunidades Indígenas de Puerto Aguirre

Centro de Conservación Cetácea

Centro Ecocéanos

Comité de Defensa del Borde Costero de Cobquecura

Comunidad Mapuche Williche Pu Wapi de Melinka

Comunidad Kawésqar  Aswal Lajep

Comunidad Kawésqar  ATÁP

Comunidad Kawésqar Grupos Familiares Nomades Del Mar

Colectiv@ Chonke Mapu de Chiloé

Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Medioambientales (OLCA)

Mapuexpress

 

 

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Las sucesivas crisis sanitarias, ambientales y sociales ocurridas en el archipiélago de Chiloé y las regiones patagónicas de Aysén y Magallanes demuestran que la industria salmonera es ambientalmente insustentable y constituye una grave amenaza para la salud pública, la seguridad alimentaria, los intereses de los consumidores, y los derechos de las comunidades costeras y pueblos originarios.

#SalmónQuímicoChileno Fuera de nuestro menú y del mar!!!

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