Andalucia: Condena a dos recolectoras de aceitunas

 

 

Condena a dos recolectoras de aceitunas

Por su interés pedagógico, por solidaridad con las desposeídas, comparto con ustedes esta reflexión sobre una condena judicial a dos trabajadoras agrícolas, pobladoras, recolectoras, habitantes del campo o como las prefieran llamar. Más me ha llamado la atención el caso, cuando tras leerme la sentencia, el juez resulta que es un tipo joven que va de progresista concienciado, y da conferencias con una chaqueta blanca y pulseritas, sobre el tema de Violencia de Género en escuelas y entes públicos.  Un fantoche increíble de verdad, un mamarracho con estética que mejor ni os cuento. Algo espantoso, aunque tenga que haber de tó en esta vida. Pido que compartan en las redes y muestren apoyo, ya que por lo que sea estoy bloqueado y no me llevo bien con la tecnología moelna.

Un pequeño caso más de represión, criminalización de la pobreza y la autonomía.

Nos encontramos en tierras devastadas del valle del Guadalquivir (Provincia de Córdoba), tierra de olivos. Vivimos en un mar de olivos, monocultivo, agricultura intensiva, uso de pesticidas, fertilización química…, con todo lo que ello conlleva (contaminación de acuíferos, envenenamiento de animales, insalubridad alimentaria, ambiental).

Llevamos tiempo tratando de buscarnos la vida sin caer en la esclavitud del trabajo asalariado. Recolectamos aceitunas de olivos que están en terreno “propiedad del Ayuntamiento del Pueblo”. Árboles que están en estado de abandono y cuyo fruto acaba cayendo al suelo.

Son los dueños de las fincas los que contratan seguridad privada para que vigilen sus propiedades, y de paso cualquier espacio rural, sea o no sea de su propiedad. De esta forma se adueñan del campo, y así impiden que cualquier persona se busque la vida. Son ellos los que llaman continuamente a la guardia privada cuando te ven recolectando en estos árboles abandonados, en “suelo público” (Ayuntamiento). Son los mismos que quieren recoger estos olivos, (no tienen suficiente con lo suyo y con las subvenciones que reciben de la Junta de Andalucía). Este caso la Guardia Civil no les pone problemas pues son propietarios. Encima este año han tenido que parar la recogida varias veces por el exceso de aceituna, y aun así su avaricia no tiene límite. Ya se sabe: los ricos más ricos, las pobres más pobres y presas…

Nosotros lo hacemos a cara descubierta, por el día, pues no estamos robándole a nadie. El fruto no es reclamado por nadie, y el suelo es de “titularidad pública”, que nos daría igual la misma, si fuese privada lo haríamos igual, pero el hecho de que sean los dueños de las fincas privadas y no el Ayuntamiento (este no dice nada) quienes denuncian, demuestra una vez más cómo los intereses de los dueños de la tierra están por encima de todo. Preferimos recolectar arboles abandonados que llevan tiempo sin ser tratados con pesticidas o fertilizantes químicos. De esta manera el aceite no está contaminado… O lo está menos.

Formamos parte de esa gran multitud, esa larga lista de desposeídas, desheredados, las nadie, que no somos propietarias de nada ni queremos serlo, que sentimos el gran robo que significa la propiedad privada. No nos adueñamos de nada. Simplemente aprovechamos un alimento que se va a caer al suelo. Es una manera de reapropiarnos de nuestra vida y hacer uso de la tierra que se nos niega sistemáticamente. Ocupamos el espacio temporalmente y recuperamos un fruto que nos permite alimentarnos y subsistir parcialmente, pero se nos niega, se nos persigue y se nos condena.

Somos conscientes del mundo en el que estamos y en ningún momento tratamos de victimizarnos, simplemente dar a conocer unos hechos que demuestran una vez más cómo funciona este asqueroso modelo socioeconómico criminal y asesino, en el cual aprovechar un alimento que se va a quedar tirado, es considerado un robo. Dicen que hemos cogido algo ajeno a nuestra propiedad, sin permiso, pero no pasa nada con lo que hacen banqueros, políticos y capitalistas varios.

Una demostración más de que lo que se criminaliza es nuestra forma de vida. Una demostración de que sus leyes franquistas están hechas para el/la “roba gallinas”.

No quieren dejar que vivamos por nuestra cuenta, pero ya no nos sorprende: es su manera de hacernos claudicar, de que nos sometamos a su maquinaria laboral, a su robo, a su atraco institucional y “legal”.

Quieren que seamos unas esclavas y nosotros nos negamos, nos declaramos insumisos a su modelo de vida. Insumisas y desobedientes. No podemos, no queremos ser de otra manera. Insumisión a las penas multas.

Nos negamos a pagar un duro al Estado, estamos solas y como tenemos animales y plantas a nuestro cargo quizás se nos haga difícil declararnos insumisas, que es lo que querríamos; tendremos pues 2 meses de arresto domiciliario opcionales. No buscamos protagonismo personal pero nos llena de rabia la impunidad con la que condenan. No reconocemos su autoridad pero somos conscientes de la fuerza de la que disponemos, y del mundo de mierda en el que estamos.

Si no nos defendemos colectivamente de los hachazos del Estado, si no nos reapropiamos de la tierra que nos pertenece y desde donde poder subvertir este modelo de vida depredador, individualista y egoísta; si no organizamos la resistencia… Estamos perdidas.

Una breve narración de los hechos:

Hemos tenido dos juicios, pues nos han cogido dos días diferentes:

El primer día apenas llevábamos una hora recolectando (unos cien kilos de aceitunas) cuando llegaron al lugar varios coches de la guardia rural. Estos llamaron a la Guardia Civil, y nos robaron las aceitunas, las varas, los fardos, sacos y esportones (todo el material que usamos para la recolecta) el coche no fue intervenido ya que no estaba en el lugar.

La segunda vez nos dejaron trabajar toda la mañana, nos estuvo controlando en la distancia un coche de la Guardia Civil secreta. Cuando regresábamos a donde vivimos en el campo ,nos venían siguiendo y en la misma puerta nos abordaron con sus habituales formas de actuar, “poli bueno poli malo” (voces, empujones, amenazas…) nos hicieron llevar la aceituna a un molino para su pesaje, y nos la robaron. Después nos precintaron el coche durante un mes (de esta manera impiden que nos sigamos buscando la vida)

Las condenas son: por la primera, por 96 kilos de aceitunas (valoradas en 30 euros) nos piden 1200 euros, 600 euros por cabeza (2 meses a 10 euros por día para cada una) y por la segunda condena que fueron 239 kilos de aceitunas (valoradas en 84 euros) piden lo mismo: 1200 euros, un total de 2400 euros por apenas 100 euros de aceitunas que se acabaran cayendo suelo y que nadie ha reclamado. Prefieren que se caiga al suelo a que haya alguien que la aproveche.

Llevamos alrededor de 8 años haciendo esto mismo, y aparte de la típica identificación por parte de la madera o guardia privada no habíamos tenido problemas. El hecho de que este año nos denuncien, nos roben y nos impidan buscarnos la vida no nos extraña, pero después de tantos años haciéndolo nos parece una broma que nos tengamos que sentar delante de un juez por ello. De hecho si no hubiera sido porque nos precintaron el coche ni siquiera hubiéramos ido al juzgado pues no creemos en su “in-justicia”. Un solo euro de condena o un solo día de arresto nos hubiera parecido desproporcionado, pero 2400 euros o dos meses de arresto lo que nos demuestra es que lo que se está condenando no es el hecho en sí, sino nuestra manera de pensar ya que así se lo hicimos saber al juez y a sus lacayos.

Conclusión: nos roban alrededor de 330 kilos de aceitunas, dos varas, dos fardos, unos capachos, sacos, nos precintan el coche durante un mes y enciman pretenden que les paguemos 2400 euros, cuando los únicos ladrones son ellos: los propietarios que se adueñan de la tierra, los políticos que dictan las leyes, los jueces que las imponen y sus lacayos que te persiguen. No estamos en contra del robo de conciencia, todo lo contrario, pero en este caso no sentimos que estemos robando, simplemente aprovechando un alimento que se va a desperdiciar. (Sería como recuperar la comida que los supermercados tiran al contenedor, lo que comúnmente se llama reciclar y que te condenen por hurto).

Por la ocupación, por la recuperación de tierras, por la recuperación de espacios que nos ayuden a repropiarnos de nuestras vidas, contra la esclavitud del trabajo asalariado y la mercantilización de la vida y el planeta.

Si hay personas con inquietudes relacionadas con formas de vida autónoma o libertaria, ocupación rural, con ganas de irse al monte, o ya lo están haciendo y necesitan ayuda, así como con ganas de hablar sobre salud mental, insumisión a las penas multa, o cualquier tema que nos permita liberarnos de sus, nuestras jaulas, aquí dejamos un correo de contacto nayutaa@hotmail.com pero preferimos hablar con las personas y no con las maquinas.

 

fuente: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/41371


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