Argentina: Una experiencia de cartografìa social en una Comunidad de los Montes santiagueños

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Montes santiagueños y campesinos: una experiencia de cartografía
social en una Comunidad de la Cuenca Foresto-Industrial de
Monte Quemado, Argentina

Mayo de 2019

Autoria:

Paola Griggio*
Melisa Erro Velázquez**
Analía Guzmán***
Matías Carignano****

* Licenciada en Educación para la Salud. Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Docente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE).
Contacto: paola_griggio@hotmail.com

** Licenciada en Economía. Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICET). Contacto: melisaerro@gmail.com

*** Ingeniero Forestal. Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(CONICET). Docente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE). Contacto:
matiascarignano@gmail.com

**** Doctora en Ciencias Forestales. Ingeniera Forestal. Docente de la Universidad Nacional de la
Santiago del Estero (UNSE). Contacto: analiaguzman@gmail.com

OFICINA DO CES
ISSN 2182-7966
Propriedade e edição
Centro de Estudos Sociais
Colégio de S. Jerónimo
Apartado 3087, 3000-995 Coimbra, Portugal
Coordenação da publicação
Paula Sequeiros, Teresa Cunha
E-mail: oficina@ces.uc.pt

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Resumen:

El presente escrito busca presentar una experiencia socio-ambiental con y desde una comunidad de la Cuenca Foresto-industrial Monte Quemado, Santiago del Estero, Argentina. La cuenca se encuentra dentro de la eco-región chaqueña, la cual representa la segunda cobertura boscosa más grande y continua de Sudamérica, después de la Amazonas, zona históricamente estuvo ligada a la actividad forestal, aunque también acompañada por la ganadería criada a monte.

Las comunidades y familias que se encuentran en estos territorios se encuentran en situaciones precarias con respecto a le tenencia de la tierra y con las lógicas de organización y planificación socioambientales diferentes a las lógicas capitalistas y neoliberales. Por lo que el objetivo de este trabajo es socializar una experiencia de cartografía social que se acerque a la complejidad de las realidades rurales.

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Fuente: Elaboración propia a partir de imágenes, consultadas el 31.01.2019, disponibles en
https://es.wikipedia.org/wiki/Departamento_Copo y
https://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Santiago_del_Estero.

 

Introducción

Copo y Alberdi constituyen los departamentos con mayor extensión de bosque nativo de la provincia de Santiago del Estero, Argentina (Imagen

1). Esta zona históricamente estuvo ligada a la actividad forestal, aunque también acompañada por la ganadería criada a monte. Los períodos de mayor actividad forestal en la zona tuvieron lugar entre 1880-1915 y 1950-1970 (Brassiolo, 2001). En especial, la llegada del ferrocarril permitió la extracción de madera para abastecer al país, bajo la organización social del obraje.

No obstante, en los últimos años se produjo el avance de la frontera agrícola dando lugar a lo que algunos autores denominan pampeanización, por el predominio de lógicas de producción intensivas y cultivos de exportación asociados a aquella región del país. Este proceso estuvo acompañado por cambios en los regímenes de tenencia de la tierra y una creciente privatización de tierras, en especial desde el inicio de esta etapa en la provincia a partir de la década de 1970. En este contexto, los obrajes característicos a mediados de siglo pasado dieron lugar al desarrollo de actividades productivas diversificadas por parte de familias campesinas.

En el presente trabajo nos proponemos presentar una experiencia de cartografía social realizada con una comunidad de la Cuenca Foresto-Industrial. Dicha comunidad se encuentra en cercanías de la ciudad de Monte Quemado y está conformada por más de 10 familias

Para contextualizar al lector en el marco en el cual se realizó dicha experiencia, en primer lugar caracterizaremos la zona y la Cuenca Foresto-Industrial; en segundo lugar el proyecto que permitió su realización; y en tercer lugar el proceso de construcción de la cartografía.
Cabe destacar que el material contenido en este trabajo constituye una primera aproximación que nos permite reflexionar sobre la investigación que se lleva a cabo. No se especificará la información respecto de localización, nombres y datos
económicos para preservar los procesos de construcción de confianza con las familias y porque el objetivo del trabajo es exponer el proceso de cartografía. Consideramos que la difusión de los mapas debe ser consensuada sin vulnerabilizar los procesos en relación a la tierra y demás bienes comunes.

Elementos socio-económicos locales

En el noroeste de Santiago del Estero, específicamente en los Departamentos Copo y Alberdi, se encuentran las mayores reservas forestales de la provincia, y también una de las principales del país (Dargoltz, 2003). Esta zona históricamente estuvo ligada a la actividad forestal, aunque también acompañada por la ganadería criada a monte. La mayoría de la población residente estuvo y está relacionada con la actividad del obraje, hacheros que durante el siglo XX (en particular, en los períodos 1880-1915 y 1950- 1979), se emplearon en los antiguos obrajes forestales.

El obraje forestal se instaló en Santiago del Estero alrededor de 1880 con la llegada del ferrocarril, para responder a la necesidad de durmientes para la extensión de las vías férreas y tanino para curtiembres. El obraje era una forma de prestación del trabajo caracterizada principalmente por el sometimiento tanto de los hacheros como del bosque; de los hacheros porque en esta configuración económico-social la relación laboral entre el obrajero y el hachero era de un régimen de trabajo casi forzoso, basado en el perpetuo endeudamiento del hachero con su empleador, ya que la forma de pago era con comida que solo podía obtener en la proveeduría de los dueños del obraje (Di Lullo, 1937; Guaglianone, 2001). El obraje, a su vez, era el sometimiento del bosque debido a que la extracción de madera, principalmente de quebracho colorado, se efectuaba con la lógica del obrajero que consiste en sacar hasta que se acabe y cuando se acabe nos vamos (Guaglianone, 2001), impidiendo la regeneración del bosque. Es decir que la extracción forestal se centró principalmente en individuos de gran fuste para postes y durmientes, lo que implicaba una extracción selectiva de individuos adultos y sanos (Torrella y Adámoli, 2005), lógica incompatible con el
aprovechamiento sustentable de un recurso renovable.

Como toda industria capitalista, la forestal ha tenido momentos de expansión, en los que ha absorbido mano de obra, y de crisis, en los que los ha expulsado. En la década de los sesenta, cuando la actividad se agotó definitivamente, las empresas se retiraron del país. Las tierras que utilizaban quedaron “liberadas” y fueron tomadas por los ex obreros forestales y sus familias (Guaglianone, 2001).

En la actualidad, y de acuerdo al Censo Nacional de Población y vivienda 2010, la población del Departamento Copo es de 31.304 habitantes y la de Alberdi de 17.174 habitantes, siendo considerada un 40 % y 45 %, respectivamente, como población rural.

Las principales actividades productivas de las familias que habitan en los diversos parajes de estos departamentos son producción maderera, ganadería asociada a monte y complementada en algunos casos con agricultura de secano, artesanías, caza, entre otras.
Un elemento común para las diversas actividades son las limitaciones para la comercialización de su producción, entre otros aspectos, por el mal estado de los caminos de acceso, sumadas a otras deficiencias estructurales de infraestructura y servicios.

 

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Caracterización de la Cuenca Foresto-Industrial Monte Quemado en el contexto local

La cadena productiva forestal es la principal actividad en la zona en cuanto a familias vinculadas, presencia de intermediarios y generación de puestos de trabajo. Las tres actividades predominantes que se desarrollan en el monte con destino comercial son: la producción de postes, durmientes y carbón; y también producción de leña para autoconsumo. En el caso de durmientes la producción se vincula mediante ferrocarriles, y en carbón la línea se construye mediante acopiadores, distribuidores y centros de
consumo.

En el año 2014, en Monte Quemado (localidad cabecera del Departamento Copo) y a partir de la crisis tanto por la falta de acceso a las guías para la comercialización de la producción forestal, como por el cansancio de los participantes de ser tratados o sentirse como delincuentes por desarrollar la actividad, se crea la Cuenca Foresto Industrial Monte Quemado que abarca a los Departamentos Copo y Alberdi.

Diversos estudios de principios del siglo XX realizados por autores de las Ciencias Sociales analizaban el impacto de la actividad forestal sobre el bosque con una visión pesimista. Podría mencionarse que incluso hoy recae una cierta “estigmatización social” sobre quienes desarrollan la actividad forestal, lo que difícilmente les permite constituirse como sujetos de derecho para hacer reclamos que mejoren sus condiciones productivas.

Los problemas y desafíos que llevaron a reunirse a los productores y a las instituciones en torno al uso del bosque fueron los bajos precios que recibían por las diferentes producciones, la dificultad de acceso a las guías, la inseguridad en la fuente de trabajo para producir madera y los problemas para la defensa de la tierra. Los demás actores de la cadena se enfrentaban al decomiso de las cargas de producción, la
dificultad para asegurar el origen de la madera, la desgravación del impuesto al valor agregado (IVA), entre otros. Por tanto, surgía la necesidad de registrar lo que se producía para conocer la capacidad productiva del bosque, pero también para conocer qué poblaciones estaban asociadas a ese bosque y las características de la región.

Esto mantiene relación con diversos estudios de principios del siglo XX por autores desde las Ciencias Sociales que analizaban el impacto de la actividad forestal sobre el bosque con una visión pesimista.

Para contextualizar la cuenca forestal en términos sociales y económicos (y en especial productivos) recurrimos a datos secundarios provenientes de una encuesta realizada por la Dirección de Bosques en el año 2015 a familias productoras en los Departamentos Copo y Alberdi. Además de las características de las familias, un dato relevante fue la dispersión de la población en dichos departamentos, evidenciada por la numerosa presencia de parajes rurales en los mismos.

De acuerdo a la encuesta el tamaño promedio de las familias es de 4,5 habitantes por hogar. Al mismo tiempo, algunos de sus miembros viven fuera del predio por razones de salud, educación o trabajo, en especial niños y jóvenes. No obstante, mantienen una vinculación constante y suelen realizar aportes monetarios. Mientras que la mayor parte de las personas que viven en estas tierras realizan actividades
productivas prediales.

Los centros educativos y de salud se encuentran alejados de algunos parajes, en especial los que ofrecen nivel secundario. Esto dificulta el acceso a la educación, lo que podría profundizarse por el mal estado de los caminos –que en algunos casos es intransitable–. Esta debilidad de acceso también se manifiesta en servicios de electricidad y agua, donde cerca de la mitad de la población asegura que la calidad del
agua que consume es mala.

En casi la totalidad de las familias alguno de los miembros recibe un beneficio de protección social, ya sea asignación universal o pensiones. Estos ingresos constituyen una importante proporción de los ingresos permanentes de las familias (más del 50 %), que se complementan con los provenientes de otros trabajos. Entre los no permanentes se encuentran los ingresos por ventas y también las remesas que envían familiares, y trabajos extraprediales temporales.

Una problemática que atraviesa a toda la provincia está relacionada con la tenencia de la tierra. Entre los encuestados, tres cuartas partes de las familias son poseedoras con ánimo de dueño (con una antigüedad promedio de posesión mayor a 50 años), y en proporciones más reducidas se encuentran propietarios con título y posesión, sucesores, adjudicatarios, entre otros. La superficie promedio declarada como posesión es de 500 hectáreas.

En términos productivos, la cuarta parte de las familias diversifica su producción entre ganadería y actividad forestal, alrededor de la décima parte se especializa en una producción (agricultura, ganadería o actividad forestal), mientras que las demás diversifican entre ganadería y forestal pero también realizan apicultura, caza, artesanías, elaboración de subproductos, recolección de yuyos medicinales, entre otras actividades.

En suma, la actividad forestal, sin embargo, aporta recursos monetarios a tres cuartas partes de las familias, aproximadamente.

 

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Marco del Proyecto Bosques Nativos y Comunidad

Dentro de la Cuenca Foresto-Industrial de Monte Quemado, en la actualidad existe una serie de proyectos en ejecución, uno de ellos es el Proyectos Bosques Nativos y Comunidad de la Dirección de Bosques Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación, a través del Préstamo BIRF N.° 8493-AR PNUD ARG 15/004.

El proyecto busca fomentar el aprovechamiento productivo mediante la implementación de planes de manejo forestal sustentable que beneficien a pequeños productores, comunidades originarias y campesinas. Actualmente se encuentran trabajando en las provincias de Chaco, Salta y Santiago del Estero. De esta última, en los Departamentos Copo, Alberdi y Pellegrini. El proyecto busca promover la mejora de
la calidad de vida de las comunidades que habitan los Bosques Nativos respetando su cultura ancestral, fundamentalmente a través de la promoción de la conservación, restauración y uso responsable de sus servicios y productos; la producción y comercialización de los mismos mediante instancias locales de transformación; y la desde instancias hegemónicas y funcionales al desarrollo del capitalismo (Risler y Ares,
2013). Esto nos permitió construir conocimiento de manera colectiva, posibilitando nuestra transformación a través del ejercicio de diagnóstico y planificación participativa.

La comunidad está conformada por catorce familias que habitan en varios parajes, entre las cuales existe una relación de organización comunitaria. La extensión del territorio de las familias es de más de ocho mil hectáreas. El paraje que da nombre a la comunidad, y es el centro geográfico, está ubicado cerca de Monte Quemado, sobre la ruta provincial, la cual se encuentra en pésimas condiciones. Las estrategias de vida de las familias se reducen en la producción forestal (carbón, postes y rollos), ganadera (ganadería mayor y menor) y agrícola de secano destinada a autoconsumo. Algunas familias realizan productos artesanales.

La construcción de los mapas comunitarios se realizó en varios encuentros. En cada uno de ellos se expresó con claridad el objetivo, la estrategia utilizada y la intencionalidad de la misma. El primer mapeo tuvo relación con el estado del bosque según la percepción de las familias. La técnica de la pregunta ayudó a avanzar en el proceso de construcción. Algunas de las preguntas fueron las siguientes: ¿Cómo es
nuestro bosque? ¿Siempre ha sido igual? ¿Qué uso le damos? ¿Quiénes son partes del territorio? ¿Con quiénes compartimos nuestros territorios? ¿Cómo es nuestro espacio de vida, ej.: cercos, represas, áreas de pastoreo, límites de predios, escuelas, salas de
primeros auxilios, entre otros? ¿Quiénes hacen uso de estos espacios? ¿Cómo son nuestros caminos? ¿Cómo se relaciona el bosque con nuestra producción y nuestro modo de vida?

El espacio construido permitió la expresión de todos los participantes, en diferentes momentos del proceso participativo. Toda esta información que parecía imposible de recolectar, se hizo muy sencilla de obtener a través de la cartografía social, obteniendo muchos más datos de los que nos imaginamos, como también generando espacios para la reflexión y debate. Podría considerarse a la instancia de cartografía como un punto de partida para la problematización del territorio y la construcción conjunta de conocimiento.

Empezando por lo más sencillo, las familias comenzaron a construir el pictograma en base a las respuestas sobre los bienes naturales (Imágenes 2 y 3). La comunidad consensuó que símbolo se utilizaría para cada objeto a quedar plasmado en el mapa.
Esta es una instancia muy interesante para profundizar, ya que se visualizan en los dibujos seleccionados las diferentes representaciones que hay sobre los bienes naturales. En este sentido la utilización de los íconos potencia e impulsa el trabajo creativo y anima la intervención de los participantes a partir de la utilización de imágenes simples y representativas, que informan, señalizan y permiten elaborar lecturas complejas sobre el territorio (Risler y Ares, 2013).

 

Imágenes 2 y 3 – Elaboración del pictograma para la cartografía

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Créditos: fotografias de los autores de este texto (2017).

 

Una vez diseñado el pictograma, se comenzó a construir el mapa. Las/os técnicas/os brindaron afiches y marcadores de colores, y se alejaron del espacio de construcción para no interferir sobre la comunidad en el armado del mapa, pero sí observaron cada detalle.
La comunidad comenzó dibujando un bosquejo del territorio sobre la hoja de un cuaderno, para luego plasmarla en el afiche definitivo

(Imagen 4)

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La construcción del mapa con las familias llevó a que poco a poco se fuera creando un campo estructurado de relaciones sociales, económicas, políticas, culturales, históricas entre otras. En este sentido, en primera instancia se dibujó la Ruta Provincial (5) que divide a la comunidad en dos grandes partes. Entre todas las familias se dibujó los límites de la comunidad. Luego cada familia dibujó con más detalles el interior de su predio, respondiendo a las preguntas antes mencionadas.

La contribución de cada familia sobre el diseño de sus predios puso en evidencia que existe un conocimiento complejo, multidimensional sobre todo el territorio por parte de la comunidad. Cada
línea trazada por las familias sobre el papel en el cual se trabajaba se constituyó como un espacio de construcción de conocimientos que permitió comprender poco a poco sus medios de vida, como también sus percepciones y significaciones del paisaje y de los procesos de transformaciones o cambios socio-ambientales.

(Imagen 5).

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5 La ruta provincial a la que hacemos referencia se encuentra sin pavimentar, de tierra. La misma comunica a las familias de más 100 parajes con ciudades o pueblos. La actividad forestal (la entrada de camiones y acoplados para transportar madera), las inclemencias climáticas (fuertes sequías y lluvias), y la falta de mantenimiento y pavimentación hace intransitable la zona, siendo una desventaja no solo para otro tipo de producciones sino también y sobre todo para el acceso a la comunicación, educación y salud.

Desde un principio se buscó visibilizar no sólo los conflictos y las tensiones de los territorios sino también sus potencialidades. En el momento de compartir, dibujar, reflexionar y debatir, se expresó lo que se siente y lo que se quiere transformar en sus territorios a través del PIC. En el conocimiento de la realidad social y natural, la comunidad tiene mucho por decir, por lo tanto fue protagonista central en el proceso de transformación hacia el desarrollo integral de su territorio.

Es válido aclarar que cada proceso para cartografiar es único, situado y contextualizado a la comunidad con la que se trabajó. En el proceso que presentamos, cada encuentro o reunión tuvo un objetivo y ejes de trabajos. En resumen, el proceso comenzó con la identificación del espacio, el planteo de preguntas, la elaboración del mapa, de algunos registros del diálogo en memorias escritas por las/os técnicas/os y la socialización del mapa construido. En el encuentro siguiente se retomó el mismo mapa y se incorporó el próximo aspecto, y así continuó cada encuentro.
Si bien se planteó así por una distribución de tiempo, es importante aclarar que todos los aspectos o elementos que se fueron agregando estuvieron relacionados. No se podía fragmentar un aspecto sin que estuviese ligado a otro. En este sentido Restrepo,

Velasco y Preciado plantean que la Cartografía Social es la traducción a un mismo lenguaje de todas las distintas versiones de la realidad que empiezan a ser compartidas (Restrepo et al., 1996).

El proceso de construcción del mapa permitió registrar recursos, bienes, actividades productivas, infraestructura (servicios públicos, caminos, instituciones educativas, de salud, sociales, entre otras).

En relación a lo ecológico, los registros posibilitaron el debate sobre la diversidad y las relaciones con la naturaleza, lo que se complementó y profundizó con la realización conjunta entre las/os integrantes de las comunidades y las/os técnicas/os de un inventario del bosque.

En suma, se trata de una apuesta en la que se parte de aceptar que cada persona tiene conocimientos valiosos, y donde la información que cada persona posee unida con la de los demás genera pensamiento y conocimiento colectivo (Restrepo et al., 1999). Como equipo, buscamos constantemente comprender el territorio como una construcción socio-cultural pero también productiva y política, a través del reconocimiento de las dinámicas y con el fin de poder transformarlo.

Para finalizar, podemos destacar que el desarrollo de esta estrategia nos permitió:

a) Percibir los usos y el manejo por parte de las familias del bosque. El manejo del bosque en cada una de las familias está dado en función a la mano de obra disponible. Si la familia está integrada por personas adultas jóvenes, los usos del bosque son mayores, en contraposición a las familias integradas por personas adultas mayores. A través de la cartografía social pudimos identificar cuáles eran los predios cerrados con alambre, y cuales no tenían un límite fijo, lo que permitió una mejor planificación del territorio.

b) Identificar las áreas de uso y manejo colectivo y comunitario. La producción forestal es individual en cada predio. La producción ganadera tiene áreas de pastoreo comunitario.

c) Visualizar el sistema de gobernanza del territorio.

d) Identificar las necesidades, intereses y fortalezas de la comunidad. La comunidad tiene una gran fortaleza en organización, sin embargo tiene escaso acceso a la información.

Reflexión final

Las comunidades campesinas de la zona abordada desarrollan actividades productivas ganaderas y forestales especialmente, en condiciones de inseguridad respecto a la tenencia de la tierra y frente al avance de lógicas productivas diferentes. Sus demandas y necesidades son cruciales para el desarrollo local del territorio, y en este contexto inscribimos este trabajo.

Las comunidades campesinas a diferencia de las urbanas, tienen una visión de territorio, que no tiene nada que ver con el predio delimitado por un agrimensor en un plano. Sus vidas, la de las familias rurales, se circunscribe al territorio y comprenderlas desde su perspectiva es fundamental para proponer políticas públicas de desarrollo comunitario.

La cartografía social es una herramienta con gran potencialidad para comprender el territorio, los medios de vida de las comunidades, sus estrategias y dinámicas, y que facilita la problematización de dicho territorio. Por tanto, es una herramienta valiosa para la construcción de conocimiento potenciando a las organizaciones (Risler y Ares, 2013).

En esta experiencia en particular se constituyó una herramienta que facilitó a la comunidad involucrarse, apropiarse y empoderarse en el proceso de diagnóstico territorial, formulación, planeación, monitoreo y evaluación de su plan de manejo integral comunitario. Cabe destacar que la experiencia compartida refiere puntualmente a un proceso construido con las/os integrantes de esta comunidad. No obstante, existen
otras comunidades que, por las propias dinámicas de sus territorios, dan lugar a procesos cartográficos diferentes.

Transformar el mapeo en un proceso participativo de cartografía social es un ejercicio en sí mismo y una oportunidad para la visibilización, la posibilidad de enunciar lo que no se dice de entrada (conflictos, tensiones internas-externas, familiasfamilias, familias-comunidad, comunidad-comunidad), y de poder sistematizar los conocimientos locales sobre el espacio habitado así como también el espacio donde se
conjuga e interrelaciona lo político, lo ético, lo cultural y lo ideológico por parte de la comunidad como también del equipo técnico. La descripción crítica y el análisis de este proceso nos aporta a la complejidad de reflexionar en la construcción de la cartografía
social, pero también de la educación popular en relación hacia nuestra propia tarea o nuestro rol en ese lugar, como técnicos o facilitadores del proceso de empoderamiento.

Y en este sentido, la Cartografía Social se nos constituye en una invitación a re-pensar el territorio, a re-inventar colectivamente nuestro futuro.

 

___ayer y hoy

Referencias bibliográficas

Brassiolo, Miguel M. (2001), “Diagnóstico socioeconómico y de uso del suelo en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Copo”. Consultado el 03.04.2018, en http://redaf.org.ar/wp-content/uploads/2010/03/diagnostico-pn-copo.pdf.

Dargoltz, Raúl (2003), “Las economías regionales argentinas y la globalización. El caso de Santiago del Estero y la explotación del quebracho colorado”, Revista Trabajo y Sociedad, V(6). Consultado el 05.03.2018, en http://www.unse.edu.ar/trabajoysociedad/Dargoltz.htm.

Di Lullo, Orestes (1937), El bosque sin leyenda. Ensayo económico y social. Santiago del Estero: Tipografía Arcuri & Caro [1.ª ed.].

Guaglianone, Ariadna Laura (2001), “Análisis y evaluación del impacto del modelo de desarrollo obrajero-forestal en el Chaco Santiagueño. El caso de Los Juríes”.

Presentado en XXIII International Congress of the Latin American Studies Association, 6-8 de Septiembre, Washington, D.C., United States of America. Restrepo, Gloria, Velasco, Álvaro César; Preciado, Juan Carlos, (1996) “Cartografía social: metodología y experiencias”, Revista SIG – PAFC, 3(12), 113-135.

Restrepo, Gloria, Velasco, Álvaro César; Preciado, Juan Carlos (1999), Cartografía social. Tunja: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Risler, Julia; Ares, Pablo (2013), Manual de mapeo colectivo: recursos cartográficos críticos para procesos territoriales de creación colaborativa. Buenos Aires: Tinta Limón.

Torrella, Sebastián A.; Adámoli, Jorge (2005), “Situación ambiental de la ecorregión del Chaco Seco”, in Alejandro Brown; Ulises Martinez Ortiz; Marcelo Acerbi; Javier Corcuera (eds.), La situación ambiental Argentina 2005. Buenos Aires:

Fundación Vida Silvestre Argentina, 75-82. Consultado el 05.05.2018, en
https://www.vidasilvestre.org.ar/sala_redaccion/?2340/la-situacin-ambientalargentina-2005

fuentes:

https://www.ces.uc.pt/publicacoes/oficina/ficheiros/25297_Oficina_do_CES_448.pdf

http://educacionyeconomiasocial.ning.com/forum/topics/montes-santiague-os-cartograf-a-social-catherine-walsh-escuela-de

____Red Educ Ec Social

__Arg__en los montes
foto y nota, enlace externo a este trabajo: https://www.taringa.net/+arte/trabajadores-del-monte-fotografia-de-luciano-guerendiain_12ruz6

 

 


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