Colombia: “Las” violencias

_____FARC-EP-Colombia

La violencia en Colombia
por Borroka Garaia

No es un secreto que numerosos guerrilleros de las FARC-EP nunca abandonaron sus frentes y probablemente confluirán ahora además de tejerse alianzas con el ELN

Si existe una muerte que puede ser fácilmente evitable, esa es la causada por la desnutrición. En Colombia mueren entorno a 6 niños y 10 ancianos cada día por desnutrición (1). La población más afectada son los menores de cinco años y las personas mayores de 65. De entre ellos, los niños generalmente no llegan a 1 año de vida muriendo de hambre de una forma muy directa y asquerosa.

En el último grupo de edad, la mortalidad está ligada a un conjunto de patologías que acompañan el proceso de envejecimiento y son reflejo de la ausencia de seguridad social, las deficiencias en prevención y promoción de la salud y las condiciones de pobreza y desprotección que arrastra la población durante todo su ciclo macabro vital. Esta es la lucha armada de la “democracia” colombiana, pues es con armas defendiendo los intereses de los ricos colombianos de la única forma que ese genocidio puede mantenerse al mismo tiempo que las hinchadas cuentas de las oligarquías.

Claro que esa “lucha armada” del capital no parece importar a los mercaderes de la paz, porque saben que el o la que está desnutrida no puede defenderse. El problema aparece cuando los y las pobres cogen las armas que por ley del capital solo corresponde tenerlas a la burguesía. Entonces es cuando aparece el problema, que no es otro que el monopolio de la violencia, y no al parecer el vertedero inmundo que supone la falsa democracia colombiana.

Ni que decir tiene que es el estado, la oligarquía y sus colaboradores, el responsable de las causas estructurales que padece Colombia y que originan y mantienen la miseria, la discriminación, la represión, la violencia y el terrorismo de estado, que en las últimas décadas desapareció más de 80 mil colombianos y colombianas, la mayoría humildes, líderes políticos de izquierda y luchadores populares. Son responsables del genocidio de miles de líderes sindicales y de miles de indígenas, afros, campesinos, mujeres y estudiantes. Este genocidio, contra el movimiento social y popular, en los últimos tres años le ha costado la vida a casi mil líderes y lideresas de las regiones, así como la judicialización de cientos de ellos por no hablar del asesinato de numerosos ex-combatientes desarmados.

La vida de los pobres no vale nada en Colombia. Claro que siempre hay excepciones. Hace unas horas el presidente de la falsa democracia colombiana ofrecía $3.000 millones por cabeza de los que no se les ocurriría invertir para salvar vidas de niños y ancianos de la clase trabajadora por información de cada guerrillero que aparece en un vídeo de las FARC-EP donde anuncian una segunda Marquetalia.

Lo cierto es que ya para el 2017 la mayoría de los 8.000 exguerrilleros de las FARC-EP que se acogieron al acuerdo de paz abandonaron las 22 zonas creadas para su tránsito a la vida civil por “desilusión”, ausencia de oportunidades y por la pérdida de confianza en las perspectivas que ofrecen los ETCR.

Así como que tampoco es un secreto que numerosos guerrilleros de las FARC-EP nunca abandonaron sus frentes y probablemente confluirán ahora además de tejerse alianzas con el ELN. Tampoco es un secreto que no es solo que los acuerdos de paz nunca se implementaron sino que el estado colombiano ha intentado aprovechar la coyuntura para hacerse fuerte con violencia y sacarse de en medio sus obstáculos, mediante la pseudo-pacificación y control territorial mientras se extendía el terror en el movimiento popular mediante sicarios para-militares, además de aliarse con la OTAN en el 2018 como previo paso también para una posible invasión militar de Venezuela con plataforma colombiana para lo cual la insurgencia era su única piedra en el camino.

Y hoy mismo morirán unos 6 niños y 10 ancianos sin nombre por desnutrición en Colombia, los cuales no aparecerán en ninguna estadística de la industria de la paz (imperialista). Es la pasta la que manda.

(1) Mortalidad por desnutrición en menores de cinco años. Pobreza y desarrollos regionales. Colombia. Nubia Janeth Ruiz-Ruiz* http://www.scielo.org.mx/pdf/est/v18n56/2448-6183-est-18-56-35.pdf

fuente: 

https://borrokagaraia.wordpress.com/2019/08/30/la-violencia-en-colombia


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