Cuba: Economìa y algunas ideas del Che al respecto

ALGUNAS CUESTIONES CLAVE EN LA HISTORIA DE LA ECONOMÍA DE CUBA TRAS LA REVOLUCIÓN, Y ALGUNAS IDEAS ECONÓMICAS DEL CHE
Sirio López Velasco
lopesirio@hotmail.com
La historia de la economía en la Cuba revolucionaria marca un alejamiento de muchas de las ideas económicas del Che Guevara, y mantiene alguna continuidad con su tesis de la necesidad de una economía planificada, que supere la dispersión atomizada capitalista. Aquí trataremos de explicitar una y otra realidad, al tiempo en que intercalamos a veces nuestro punto de vista ecomunitarista. Para tanto nos basaremos principalmente, en lo que a Guevara se refiere, en la carta que le dejó a Fidel el 26 de marzo de 1965 al partir en misión de combate al Congo (carta que fue publicada integralmente recién en junio de 2019 y de la que sus editores de 2006 recogieron sólo un fragmento, que intitularon “Algunas reflexiones sobre la transición socialista”) y en la minuciosa crítica que el Che hiciera al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS (que estudió en su versión española de 1963, en su estadía clandestina en Tanzania y en Praga en 1965 y 1966, y comentó, casi página por página, ubicando su crítica inmediatamente después de reproducir cada uno de los pasajes criticados); una parte de la mencionada carta y la crítica al Manual aparecieron por primera vez en un libro publicado en Cuba en 2006 (Guevara 2006), o sea, 40 años después de escritos.
Nuestras citas referentes a ese libro de Guevara publicado en 2006 es indicado como ACEP. A su vez, en lo que respecta a la historia económica de la Cuba revolucionaria, nos basaremos en los datos a los que, desde el extremo sur de Brasil, hemos podido tener acceso (que distan mucho de ser completos y sistemáticos). En esta revisión recurriremos abundantemente a sendos escritos de Tablada (de 1987) y de García Molina (2005), cuyas referencias completas están en nuestra bibliografía final. Los nuevos Lineamientos Económicos, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba en mayo de 2011, serán indicados por “Lin”, seguido del número del correspondiente lineamiento en aquel documento; las citas referentes a la nueva Constitución aprobada en 2019 serán indicadas por el artículo correspondiente. Tanto los Lineamientos como la nueva Constitución se encuentran en internet.
Somos conscientes de que en las líneas que siguen no hemos siempre sabido separar y articular adecuadamente los temas, y por eso aquí o allá puede aflorar alguna repetición o la falta de secuencia o de estructuración. Pero esperamos que este escrito no sea del todo inútil para todos aquellos que luchan por el socialismo ecomunitarista, al comprender las dificultades que llevaron a la Isla a tantos cambios en su trayectoria económica desde las ideas fundadoras del Che, y puedan así aclararse mejor lo que desean y lo que sea factible en sus respectivos países (sobre todo si son países pobres en recursos naturales y/o tecnologías propias y/o industria pesada, como Cuba, que era/es pobre en esos tres campos simultáneamente).
Los períodos económicos en Cuba y el guevariano Sistema Presupuestario de Financiamiento-
Por lo que sabemos la Cuba revolucionaria ha pasado hasta ahora por los siguientes momentos en materia de directrices económicas, que por sus características e implicaciones, traducen directa o indirectamente visiones acerca de cómo construir el socialismo y caminar hacia el comunismo: a) el Sistema Presupuestario de Financiamiento, SPF (ideado por el Che y que en la parte de salarios rigió en Cuba sólo desde 1963 a abril de 1965), b) el Cálculo Económico implementado simultáneamente al SPF en 1963 por el Ministerio de Agricultura e INRA (dirigidos por Carlos Rafael Rodríguez), c) el Sistema de Registro de Control Material (que sustituyó al SPF en 1965), d) el Cálculo Económico implantado en 1975 cuando Cuba ingresó al CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica, que nucleaba al llamado campo socialista europeo, bajo la dirección de la URSS; en 1975 gozaba yo de la generosa acogida solidaria de Cuba, pero mi juventud y dedicación a las cuestiones del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros de Uruguay, me impidieron apreciar la trascendencia de ese cambio), e) las directrices de la «Rectificación de errores y tendencias negativas» (de 1986), f) el «Período especial en tiempos de paz» (instaurado tras la caída de la URSS y el fin de la ayuda soviética), y, g) los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en mayo de 2011, y contemplados en la nueva Constitución aprobada en 2019. Cuando estos últimos lineamientos empezaron a ser discutidos en 2010 le preguntamos a varios intelectuales revolucionarios cubanos si de ese debate haría parte alguna especie de balance del SPF instaurado por el Che. Recordemos que en el resumen que le dedicó a ese sistema, Guevara decía que es “un concepto global” aplicado a “todos los aspectos de la economía”, donde el Ministerio de Industrias “tiene también autoridad para mover los medios básicos entre distintas empresas (y) los fondos no tienen carácter mercantil, solamente se hace la correspondiente anotación de los libros, dándoles de baja de un lado y de alta en otro”; y aclara: “Nuestro concepto fundamental es que en todo este proceso el producto va adquiriendo valor por el trabajo que se ejerce sobre él, pero que no hay ninguna necesidad de relaciones mercantiles entre empresas…” (Guevara 1970, p. 278-279).
Como cuarta ventaja del SPF anota el Che: “…integrado en un sistema único de normas, hace de todo el Ministerio (de Industrias), en un caso, y de todos los Ministerios, si fuera posible, una sola gran empresa estatal en la cual se puede pasar de un lado a otro e ir ascendiendo en ramas distintas y en lugares distintos sin que haya problemas salariales y simplemente cumpliendo una escala de tipo nacional”; y agregaba: “Es importante señalar que se va creando en el obrero la idea general de la cooperación entre todos, la idea de pertenecer a un gran conjunto que es el de la población del país; se impulsa el desarrollo de su conciencia del deber social” (ídem p. 283); y remataba: “Con respecto al interés material, lo que queremos lograr con este sistema es que la palanca no se convierta en algo que obligue al individuo o a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros por asegurar determinadas condiciones de producción o de distribución que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo del obrero, pero vigilar la labor consciente de sus debilidades, premiar o castigar, aplicando estímulos o desestímulos materiales de tipo individual o colectivo, cuando el obrero o la unidad de producción sea o no capaz de cumplir con su deber social” (ídem p. 284). Recordemos que el Che preferirá el estímulo material individual indirecto al directo, al tiempo que instauró tan sólo ocho fajas salariales para todo el país; además, como se vio, consideró que en el socialismo las transacciones entre empresas no deberían tener el carácter de intercambios de mercancías, y aclaró luego que no siempre se ajustarían necesariamente a la ley del valor.
En la carta que el Che le dejó a Fidel Castro el 26 de marzo de 1965, antes de partir al Congo, y cuyo texto completo fue publicado por Cubadebate sólo el 14 de junio de 2019 (está en internet), el segundo punto está dedicado a “una pequeña explicación de nuestro concepto sobre esa entelequia llamada, ‘El Sistema de Financiamiento Presupuestario’». Y allí, tras hacer el resumen histórico de las respectivas ideas de Marx y Lenin acerca del pasaje al socialismo y al comunismo, y de manifestar sus críticas a la economía de la URSS (y en especial a la NEP) que en parte recogeremos aquí, dice lo que sigue:
“Estas ideas nacen de una experiencia práctica y después se han convertido en teoría. Por razones de exposición, haré aquí unas consideraciones históricas, en primer lugar, para tratar de redondear la concepción…Nosotros pretendemos que nuestro sistema recoja las dos líneas fundamentales del pensamiento que deben seguirse para llegar al comunismo. El comunismo es un fenómeno de conciencia, no se llega a él mediante un salto en el vacío, un cambio de la calidad productiva, o el choque simple entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El comunismo es un fenómeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, de donde la educación individual y colectiva para el comunismo es una parte consustancial a él. No podemos hablar en términos cuantitativos económicamente; quizás nosotros podamos estar en condiciones de llegar al comunismo dentro de unos años, antes que los Estados Unidos hayan salido del capitalismo. No podemos medir en términos de ingreso per cápita la posibilidad de entrar al comunismo; no hay una identificación total entre estos ingresos y la sociedad comunista. China tardará centenares de años en tener el ingreso per cápita de los Estados Unidos. Aún si consideramos que el ingreso per cápita es una abstracción, midiendo el salario medio de los obreros norteamericanos, cargándole los desocupados, cargándole los negros, todavía ese nivel de vida es tan alto que a la mayoría de nuestros países le costará mucho llegar a él. Sin embargo, vamos caminando hacia el comunismo.
El otro aspecto es el de la técnica; conciencia más producción de bienes materiales es comunismo. Bien, pero qué es la producción si no el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica; y qué es el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica si no el producto de una concentración cada vez más fabulosa de capitales, es decir, una concentración cada vez más grande de capital fijo o trabajo congelado con relación al capital variable o trabajo vivo. Este fenómeno se está produciendo en el capitalismo desarrollado, en el imperialismo. El imperialismo no ha sucumbido gracias a su capacidad de extraer ganancias, recursos, de los países dependientes y exportarles conflictos, contradicciones, gracias a la alianza con la clase obrera de sus propios países desarrollados contra el conjunto de los países dependientes. En ese capitalismo desarrollado están los gérmenes técnicos del socialismo mucho más que en el viejo sistema del llamado Cálculo Económico que es, a su vez, heredero de un capitalismo que ya está superado en sí mismo y que, sin embargo, ha sido tomado como modelo del desarrollo socialista. Debiéramos, pues, mirar en el espejo donde se están reflejando una serie de técnicas correctas de producción que todavía no han chocado con sus relaciones de producción. Podría argumentarse que no lo han hecho por la existencia de este desahogo que es el imperialismo en escala mundial pero, en definitiva, esto traería algunas correcciones en el sistema y nosotros solamente tomamos las líneas generales.
Para dar una idea de la extraordinaria diferencia práctica que existe hoy entre el capitalismo y el socialismo se puede citar el caso de la automatización; mientras en los países capitalistas la automatización avanza a extremos realmente vertiginosos, en el socialismo están mucho más atrasados. Se podría argumentar sobre una serie de problemas que afrontarán los capitalistas en el futuro inmediato, debido a la lucha de los trabajadores contra la desocupación, cosa aparentemente exacta, pero lo cierto es que hoy el capitalismo se desarrolla en ese camino más rápidamente que el socialismo…En la parte técnica, nuestro sistema trata de tomar lo más avanzado de los capitalistas y por lo tanto debe tender a la centralización. Esta centralización no significa un absoluto; para hacerla inteligentemente debe trabajarse de acuerdo con las posibilidades. Podría decirse, centralizar tanto como las posibilidades lo permitan; eso es lo que guía nuestra acción. Esto permite un ahorro de administración, de mano de obra, permite una mejor utilización de los equipos ciñéndonos a técnicas conocidas. No es posible hacer una fábrica de zapatos que, instalada en La Habana, reparta ese producto a toda la república porque hay un problema de transporte de por medio. La utilización de la fábrica, su tamaño óptimo, está dado por los elementos de análisis técnico-económicos. Tratamos de ir a la eliminación, en lo posible, de las categorías capitalistas, por lo tanto nosotros no consideramos un acto mercantil el tránsito de un producto por fábricas socialistas. Para que esto sea eficaz debemos hacer toda una reestructuración de los precios. Eso está publicado por mí, no tengo más que agregar a lo poco que hemos escrito, salvo que hay que investigar mucho sobre estos puntos. En resumen, eliminar las categorías capitalistas: mercancía entre empresas, interés bancario, interés material directo como palanca, etc. y tomar los últimos adelantos administrativos y tecnológicos del capitalismo, esa es nuestra aspiración. Se nos puede decir que todas esas pretensiones nuestras equivaldrían también a pretender tener aquí, porque los Estados Unidos lo tienen, un Empire State y es lógico que nosotros no podemos tener un Empire State pero, sin embargo, sí podemos tener muchos de los adelantos que tienen los rascacielos norteamericanos y técnicas de fabricación de esos rascacielos aunque los hagamos más chiquitos. No podemos tener una General Motors que tiene más empleados que todos los trabajadores del ministerio de Industrias en su conjunto, pero sí podemos tener una organización, y, de hecho la tenemos, similar a la General Motors. En este problema de la técnica de administración va jugando la tecnología; tecnología y técnica de administración han ido variando constantemente, unidas íntimamente a lo largo del proceso del desarrollo del capitalismo, sin embargo, en el socialismo se han dividido como dos aspectos diferentes del problema y uno de ellos se ha quedado totalmente estático. Cuando se han dado cuenta de las groseras fallas técnicas en la administración, buscan en las cercanías y descubren el capitalismo. Recalcando, los dos problemas fundamentales que nos afligen, en nuestro Sistema Presupuestario, son la creación del hombre comunista y la creación del medio material comunista, dos pilares que están unidos por medio del edificio que deben sostener. Nosotros tenemos una gran laguna en nuestro sistema; cómo integrar al hombre a su trabajo de tal manera que no sea necesario utilizar eso que nosotros llamamos el desestímulo material, cómo hacer que cada obrero sienta la necesidad vital de apoyar a su revolución y al mismo tiempo que el trabajo es un placer; que sienta lo que todos nosotros sentimos aquí arriba. Si es un problema de campo visual y solamente le es dable interesarse por el trabajo que hace a quien tiene la misión, la capacidad del gran constructor, estaríamos condenados a que un tornero o una secretaria nunca trabajaran con entusiasmo. Si la solución estuviera en la posibilidad de desarrollo de ese mismo obrero en el sentido material, estaríamos muy mal. Lo cierto es que hoy no existe una plena identificación al trabajo y creo que parte de las críticas que se nos hacen son razonables, aunque el contenido ideológico de esa crítica no lo es. Es decir, se nos critica el que los trabajadores no participan en la confección de los planes, en la administración de las unidades estatales, etc., lo que es cierto, pero de allí concluyen que esto se debe a que no están interesados materialmente en ellas, están al margen de la producción. El remedio que se busca para esto es que los obreros dirijan las fábricas y sean responsables de ellas monetariamente, que tengan sus estímulos y desestímulos de acuerdo con la gestión. Creo que aquí está el quid de la cuestión; para nosotros es un error pretender que los obreros dirijan las unidades; algún obrero tiene que dirigir la unidad, uno entre todos como representante de los demás, si se quiere, pero representante de todos en cuanto a la función que se le asigna, a la responsabilidad o el honor que se le confiere, no como representante de toda la unidad ante la gran unidad de Estado, en forma antagónica. En una planificación centralizada, correcta, es muy importante la utilización racional de cada uno de los distintos elementos de la producción y no puede depender de una asamblea de obreros o del criterio de un obrero, la producción que se vaya a hacer. Evidentemente, cuanto menos conocimiento exista en el aparato central y en todos los niveles intermedios, la acción de los obreros desde el punto de vista práctico es más útil. Eso es real, pero también nuestra práctica nos ha enseñado dos cosas para nosotros axiomáticas; un cuadro técnico bien situado puede hacer muchísimo más que todos los obreros de una fábrica y un cuadro de dirección colocado en una fábrica puede cambiar totalmente las características de ellas, ya sea en uno y otro sentido. Los ejemplos son innumerables y, además, los conocemos en toda la economía no solo en este Ministerio. Otra vez se vuelve a plantear el problema. ¿Por qué un cuadro de dirección puede cambiar todo? ¿Por qué hace trabajar técnicamente, es decir, administrativamente mejor a todo el conjunto de sus empleados, o por qué da participación a todos los empleados de manera que estos se sientan con una nueva tónica, con un nuevo entusiasmo de trabajo o por una conjunción de estas dos cosas? Nosotros no hemos hallado respuesta todavía y creo que hay que estudiar un poco más esto. La respuesta tiene que estar íntimamente relacionada con la economía política de este período y el tratamiento que se les dé a estas cuestiones debe ser integral y coherente con la economía política. ¿Cómo hacer participar a los obreros? es una interrogante que no he podido responder. Considero esto como mi obstáculo más grande o mi fracaso más grande y es una de las cosas para pensar porque en ello también está implicado el problema del Partido y del Estado, de las relaciones entre el Partido y el Estado”.
Los salarios
En el libro de Carlos Tablada Pérez de 1987, o sea en el período de “Rectificación de errores y tendencias negativas” (Tablada, 1987) se cita con bastante detalle (aunque infelizmente sin exponer todos los detalles) la escala salarial de ocho franjas que el Che propuso dentro de su SPF, ajustadas según la normalidad-nocividad-peligrosidad del trabajo, y según las primas (o castigo-reducción) por sobrecumplimiento (o infracumplimiento) de las normas (metas) establecidas (y que admitió como excepción transitoria los «salarios históricos» conquistados por los viejos sindicatos, pero que no serían pagados a los nuevos trabajadores que relevasen a esos viejos obreros en sus funciones; también establecía que el valor de la prima no podría hacer alcanzar el valor de la franja salarial superior, a la que sólo se podría acceder por calificación, para incentivar la calificación de todos los trabajadores).
Breve caracterización del capitalismo y del socialismo, en lo económico-
El capital es la relación social que media entre los dueños de medios de producción y los que trabajan para ellos como asalariados en esos medios. El capitalismo reposa sobre la valorización del valor que ocurre a través del robo de plusvalía arrancada por los capitalistas a sus asalariados. El valor es la cantidad de tiempo socialmente necesario para producir una mercancía. La mercancía es la entidad de doble faz constituida por el valor de cambio (llamado simplemente “valor”) y el valor de uso, que es el soporte material del valor (o sea, el “objeto” útil para satisfacer una determinada necesidad, como lo es una olla, para satisfacer la necesidad de cocinar). El valor (a través de procedimientos que no analizamos aquí) se expresa como precio en una determinada suma de dinero. El dinero es la medida universal de valor, que facilita el intercambio de todas las mercancías, incluyendo la mercancía fuerza de trabajo, cuyo valor (que el capitalista paga o debería pagar como salario) es la suma de los valores de las mercancías necesarias para que el trabajador reproduzca en él y sus descendientes la fuerza de trabajo (que el capitalista pondrá a su servicio en las generaciones presente y futuras). La plusvalía es la suma de valor que supera el valor de la fuerza de trabajo (el salario) y que el capitalista se embolsa gratuitamente, a costa del asalariado. Tal remanente deriva del hecho de que el trabajador trabaja más allá del tiempo que equivale al necesario para “pagarle” al capitalista el valor de la fuerza de trabajo, recibido como salario (plusvalía absoluta) y/o del hecho de que disminuye el valor de la fuerza de trabajo por las innovaciones tecnológicas que hacen posible reducir el valor de los bienes que conforman su valor, sin que disminuya la jornada laboral del asalariado (plusvalía relativa). La ganancia es el remanente de valor de que se apropia el capitalista (mediante la plusvalía) luego de haber compensado los desembolsos que hizo por concepto de salarios, materias primas y auxiliares, fracción de las maquinarias desgastadas en el proceso de producción de una determinada cantidad de mercancía, y cualquier otro gasto generado por esa producción. Ahora, como dijo Marx (anticipando la actual devastación ecológica y la mercantilización de todas las dimensiones de la vida humana), en la lógica de la ganancia propia al capitalismo, se ven socavadas la dos fuentes de la riqueza: el ser humano y la Tierra. En esos conceptos simples (y que presentamos de forma simplificada) reside la explicación de la esencia del capitalismo. Y así, como lo señaló el Che, mientras haya aplicación de la ley del valor, mercancía, salario y dinero, el capitalismo no habrá sido superado (y tampoco eventualmente otras formaciones económicas que lo precedieron históricamente y pueden convivir con él, aplicando las categorías mencionadas). Analizando a la URSS el Che previó que la sobrevivencia de esas categorías en su vida económica amenazaban retrotraer a la URSS al capitalismo puro y duro; y 35 años después la Historia le dio la razón.
Socialismo y capitalismo: el punto de vista del Che –
En la carta el Che dice que si Marx había distinguido entre un primer período poscapitalista, llamado “socialismo” y uno más avanzado, denominado “comunismo”, después de Lenin se hizo (en la URSS) una tripartición entre la transición al socialismo, el socialismo, y el comunismo. Y anota que si los soviéticos afirmaban (en 1965) que habrían superado el primer período, se equivocaban pues “existen una serie de propiedades privadas en la URSS”, con lo que da a entender el Che que cree que mientras haya propiedad privada de medios de producción el socialismo no estará instaurado, y que para él la única forma de propiedad de los medios de producción que apunta hacia el socialismo y el comunismo es la estatal; y agrega que “la economía política de todo este período no se ha creado y, por tanto, estudiado” (ACEP, p. 7-8).
Dice el Manual “…En las condiciones del socialismo, por el contrario, rige la propiedad social sobre los medios de producción, bajo sus dos formas: la propiedad estatal (de todo el pueblo) y la propiedad cooperativo-koljosiana. En este régimen no se conoce ya la explotación del hombre por el hombre y los trabajadores producen para sí mismos, para su sociedad. Las relaciones de producción, libres aquí de contradicciones antagónicas, se caracterizan por ser relaciones de fraternal colaboración y mutua ayuda socialista”.
Y comenta el Che “Frente a esta justa afirmación es bueno recabar una respuesta con respecto a hechos denunciados por la prensa soviética de casos en que los koljosianos (y hasta ciertos sovjosianos) contratan mano de obra para determinadas cosechas. Si es considerado como un caso aislado o se puede mantener esas explotaciones ocasionales de mano de obra dentro de un régimen socialista. Por otra parte, se anuncia la liquidación de las contradicciones antagónicas, pero el sistema koljosiano permite una forma de propiedad que necesariamente debe chocar con el régimen establecido, y hasta con la misma organización, del koljos, ya que lo que el campesino trabaje para sí le pertenece y tratará de restar trabajo a la colectividad en su provecho”; y agrega el Che: “No es la forma koljosiana propia del socialismo, sino de la URSS”; para terminar anotando: “Ampliar…Ver índice Temático, Tomo 41, El Campesino Pobre (sobre todo la afirmación de Lenin de que el campesinado genera capitalismo). También el campesinado en su conjunto” (ACEP, p. 54-55); y luego se repetirá: “Habitualmente en este libro se confunde la noción de socialismo con lo que ocurre prácticamente en la URSS. La propiedad cooperativa koljosiana debe considerarse como una característica del régimen soviético y no del socialismo, no es imprescindible para la formulación teórica del mismo ni ha demostrado en la práctica ser ineludible” (ACEP, p. 140). Y abordando el inevitable choque entre la propiedad koljosiana y la propiedad de toda la sociedad, dirá el Che: “…cuando choquen (y puede que no sea en un futuro muy lejano) la superestructura tendrá fuerza para exigir más ‘libertad’, es decir, imponer condiciones, vale decir, regresar hacia formas capitalistas” (ACEP, p. 187).
Recapitulando, vemos que el Che propuso un sistema centralizado de planificación y gestión de recursos presupuestarios, naturales y humanos. Según su propuesta todo el país se organizaría como una única gran empresa, cuyas secciones (o sea cada instalación en particular) intercambian productos, servicios y trabajadores entre sí sin que ello sea un intercambio de mercancías, o sea, superando la ley del valor, pues es posible desviarse de ella desde que en el total de la economía se hagan las compensaciones necesarias; en ese contexto al interior del país el dinero pasa a ser dispensable rápidamente, aunque en un inicio se mantengan los precios y salarios, que estarán regulados; en el caso de los últimos la propuesta del Che es que el estímulo principal del trabajador sea el moral, a saber el entusiasmo y orgullo de construir una sociedad mejor que la capitalista, y que cualquier elevación en la tabla salarial fuera el resultado de una mejor capacitación, pero supeditada al esfuerzo colectivo (de tal manera que lo individual se encajase siempre armónicamente con lo colectivo, a saber, en última instancia la gran comunidad nacional). A ese propósito el Che criticó a los koljoses de la URSS porque consideró que tenían intereses de pequeñas comunidades que entraban en choque con los de la gran comunidad, y en ello vio una supervivencia del capitalismo que podría retrotraer a todo el país hacia el capitalismo. La domesticación de la ley del valor en el socialismo, según el Che, debería alcanzar también a los Bancos, que deberían ser simples cajas de registro de los intercambios no mercantiles entre empresas, sin cobro de intereses ni ganancias.
Hay que notar que la Constitución de 1976 decía en su artículo 5 que Cuba se proponía construir el socialismo y avanzar hacia el comunismo. Ahora bien, en el Proyecto de la nueva Constitución (que fue aprobada en 2019) elaborado por los dirigentes, se había omitido ese avance hacia el comunismo; pero tras la amplia discusión popular de ese Proyecto, tal avance fue reintroducido en el texto que fue finalmente aprobado. Otro punto que acompañamos personalmente fue el de la exclusión en el Proyecto de la gratuidad de la enseñanza universitaria de posgrado, que dejaba así la puerta abierta para que fuera cobrada; sin embargo el texto final aprobado consagró la gratuidad de toda la enseñanza, sin excluir al posgrado.
La economía planificada –
El Che asumió como idea central del socialismo enrumbado al comunismo la necesidad de que la economía cubana debía basarse en un Plan de Producción (y Distribución).
Ahora, en su discurso en el evento sobre Planificación, realizado en Argel en 1963, el Che dijo que el primer Plan en Cuba fracasó porque si bien las metas para cada sector eran factibles, no lo eran en su conjunto. (En lenguaje sistémico de hoy se destacaría que una cosa es la consideración en separado de los elementos de un sistema, y otra es la consideración de sus múltiples eslabones de retroalimentación e interacciones sistémicas recíprocas). Y agregó que Cuba había copiado la experiencia de los países hermanos, cayendo en errores que trajeron también el burocratismo. Esas son otras experiencias que deberían hacer reflexionar mucho a cualquier otro país que decida intentar la superación del capitalismo con rumbo socialista-comunista-ecomunitarista.
Y en la ya mencionada carta que le dejó a Fidel Castro el 26 de marzo de 1965, antes de irse al Congo, el primer punto está dedicado al Plan y a lo que el Che considera errores de la economía cubana de entonces. Y dice lo que sigue, explicando las intenciones:
“Al empezar todos nosotros el aprendizaje de esta marcha hacia el comunismo, establecimos, con la ayuda de los checos, la Junta Central de Planificación [Juceplan]. Creo que está claro para todos que la planificación es una categoría implícita al socialismo y también a este período de transición que estamos viviendo. Lo malo es que hasta ahora, no hemos podido organizar una planificación que sea realmente un canal conductor y no una válvula loca que a veces deja pasar libremente los gases y otras se cierra herméticamente poniendo en peligro de explotar la caldera. A pesar de todos los errores del plan, de la orientación y de la concepción de la Junta Central de Planificación, creo que estamos todos de acuerdo en que hay una serie de líneas jerárquicas de mando en el sector económico que deben ser respetadas. Se entiende que el Gobierno crea las ideas económico-políticas de desarrollo, ideas que parten de iniciativas de los dirigentes y también, si es posible dadas las condiciones, de la propia población. Estas deberían pasar a la Junta que las analizaría y compatibilizaría, dando luego una recomendación. El Gobierno aprobaría o corregiría estas cifras, encargando ya la confección del plan y la Junta confeccionaría el plan, en discusión con todos los organismos, cuando se tratara de un plan anual, pero sobre la base de un plan perspectivo en el cual pudieran tomarse en cuenta los principales organismos como asesores”.
Inmediatamente después el Che empieza su balance crítico de lo hasta allí actuado:
“Nosotros hemos funcionado como si esa ficción fuera real pero, en la práctica, ¿qué sucedía?: el pretendido traslado de ideas de desarrollo por el Gobierno era simplemente una recopilación de algunas ideas sueltas que la Junta armonizaba poniendo las propias y elevaba al Gobierno. Tras un análisis extremadamente superficial, se aprobaban estas líneas de desarrollo, a veces cambiando determinadas cosas, siempre sobre un plan anual ya que todos los planes perspectivos han fracasado antes de comenzar. La Junta comenzaba a hacer sus planes con la idea de restringir el desbalance pero, al mismo tiempo, recibiendo las presiones de todos los organismos productivos y no productivos. De tal manera, el plan quedaba muy desbalanceado, se hacía tarde y había que correr al extranjero a pedir desbalances, ayudas, comprensión, etc., etc. Luego la Junta se encargaba de complicar las cosas con sus propios errores”.
Y el Che continua abordando lo que considera errores económicos cometidos:
“Creo que hemos cometido muchos errores de tipo económico. El primero de ellos, el más importante, es la improvisación con que hemos llevado a cabo nuestras ideas que ha dado por resultado una política de bandazos. Improvisación y subjetivismo, diría yo. De tal manera que se daban metas que conllevaban crecimientos imposibles. En los primeros momentos estos crecimientos imposibles se planeaban de una forma orgánica con la base de modelos globales en los que se preveían crecimientos hasta del 15 o el 20% anual. Después esto cambió pero la dispersión y falta de centralización de decisiones económicas permitía que cada uno de los organismos impulsara planes que, solos, eran factibles de realizar pero que, tomados todos en su conjunto, hacían imposible el cumplimiento de las metas trazadas; y es así cómo el llegar al 90% de un plan se considera en nuestro país una verdadera hazaña. Por esto también se han realizado una serie de inversiones no justificadas que variaban o suprimían antes de finalizar, pero también sin una justificación adecuada. Casos como estos tenemos en el fomento del arroz y su posterior restricción, el fomento del maíz y su posterior restricción, el del millo, el del algodón, el de los cerdos, ciertas inversiones en vacunos que no me parecen justificadas, las de la pesca y una buena parte de la política avícola. Todo esto en el campo de la agricultura”.
Y pasa a la industria:
“En el campo de la industria hemos cometido errores parecidos en cuanto a las inversiones. La Antillana de Acero, por ejemplo, es un monstruo que empezó, como empezamos siempre, a ser dibujado por la nariz; —ahora las patas del monstruo no caben en el papel—. La política de desarrollo de cemento, basada en una concepción de desarrollo global muy grande y que ha demostrado ser excesiva. La creación de fábricas conserveras que no trabajan actualmente. Otras fábricas que requieren materias primas importadas del área dólar, sin resolver realmente problemas. La más representativa de este tipo es el INPUD, aunque desde el punto de vista de la construcción y la racionalización de la producción es una de las mejores que hemos hecho: pero hay un sinnúmero de ellas que todos conocemos y que tienen las características apuntadas. Muchas veces, se suma el tener una tecnología muy atrasada, por ejemplo, los radios polacos. Para colmo íbamos a cometer el mismo error en la televisión, hasta que lo paramos. Todas estas son inversiones que hay que pagarlas y pagarlas caras. Dentro de este grupo podría poner la construcción de barcos pesqueros que no se justifica en el momento actual por el alto precio de la madera y su carencia; creo podría ser justificado el hierro, aun cuando saliera más caro que las del mercado mundial, siempre y cuando fuera tomado como una línea de desarrollo que daría pérdidas hoy como parte del aprendizaje”.
Sobre la flota de barcos y de transporte dice:
“También en este capítulo de las inversiones no justificadas, vemos la adquisición de barcos de travesía en momentos en que la empresa no tiene una organización para hacerle frente al aumento de sus unidades. Por eso, los barcos que debían ser nuestros salvadores de divisas se han convertido en una fuente más de gastos, prácticamente sin resolver problemas. Aun cuando eran más perentorias las necesidades, se puede decir lo mismo de la gran cantidad de ómnibus comprados cuando un mantenimiento adecuado podría haber solucionado algunos problemas; podríamos quizás, haber comprado menos ómnibus. La política del ganado, sin las condiciones mínimas para aclimatarlo, en la época pasada, tiene estas características, así también como los barcos pesqueros que son comprados en cantidades excesivas para nuestra capacidad organizativa”
Y sobre el turismo, que décadas después va a constituir un rubro central de la economía cubana, decía el Che en esa carta:
“ Y hay otras menores; podríamos citar el turismo que en una época se pensó sería la gran fuente de divisas y donde se han enterrado bastantes millones de pesos”.
Volviendo a las líneas generales decía el Che en esa carta:
“Además, se tomaban líneas de acción general falsas. Podíamos [sic] citar en la industria, el caso de la sustitución de importaciones, que fue la primera política llevada a cabo por nosotros; la pretensión de un autoabastecimiento ilusorio por ahora; los conocidos errores de la demolición de la caña, del pienso importado para vacunos y cerdos. Creo también que la compra de fertilizantes a precios fabulosos responde a una política no bien meditada y la supresión de algunas exportaciones que habitualmente hacíamos y que fácilmente podríamos haber mantenido; en este momento se me ocurren los mariscos, algunos tipos de tabacos, la soga de henequén”.
A manera de una conclusión general sobre ese balance de errores, dice el Che:
“Insisto en que aun cuando se haga una división de todos estos errores en más o menos graves, más o menos fatales, lo fundamental está dado por la política de bandazos y la política de bandazos está dada por el tratamiento superficial por un lado y subjetivo por otro, de todos los problemas de la economía. Sin embargo, la economía ha demostrado que tiene una serie de leyes y que violentarlas cuesta muy caro… Hemos visto también una política de gasto alegre que de pronto debe ser corregida y lo es con una drasticidad terrible, lesionando muy duramente la economía pues ya no se puede hacer una discriminación suficiente en el momento de realizar los cortes. En general, se puede decir que ha faltado la conciencia de la organización como uno de los pilares del desarrollo; cuando el caos administrativo es extremo se va hacia ciertos cambios de estructura, se realizan congelaciones o acciones intermedias buscando soluciones, otras veces se quitan los cuadros de dirección. Esto último significa alguna mejoría; evidentemente, un cuadro bueno trabaja infinitamente mejor que un cuadro mediocre o malo, pero también hay que tener en cuenta que por bueno que sea el cuadro si el marco organizativo general se lo impide solamente podrá rendir una tarea limitada. Los niveles de decisión están muy indefinidos; personalmente esta ha sido una de mis preocupaciones en todo el período de ministro de Industrias, pero realmente solamente hemos tenido éxito aquí hasta la definición del nivel de Director y, en algunos casos, Jefes de Departamentos; más abajo, en los centros de producción, ha habido bastante indefinición que nosotros hemos resuelto por la vía de centralización administrativa, muchas veces excesiva. En otros organismos productivos la indefinición creo que ha sido mayor aún pero al no existir tampoco una disciplina administrativa la anarquía ha sido total; las soluciones individuales a problemas únicos han estado a la orden del día y a veces han provocado una actitud contemplativa de las unidades de producción esperando a ver qué pasaba. Todo este maremágnum organizativo se ha dejado sentir muy especialmente en la esfera de los servicios y la agricultura donde los cambios de estructura han sido más profundos; por lo menos han sido mucho más profundos que en la industria donde se ha conservado la anterior estructura; en todo caso se han consolidado fábricas, se han hecho unidades mayores, se han anulado otras, pero conservando un sistema organizativo. En aquellos ha habido que cambiar prácticamente todo y los resultados realmente han sido desastrosos hasta el momento. Por todas estas causas, la información no ha fluido con la suficiente corrección y por ende el control ha fallado totalmente. A veces hemos pretendido resolver el problema de la organización mediante esquemas —los famosos organogramas que tanto odias—, y la creación de cargos para ocupar el huequito del organograma, sin atención a la capacidad del cuadro y sin que haya existido en muchos aspectos un adecuado sistema de formación del personal en su puesto de trabajo. Yo sé que tu argumento es que en los lugares donde tú te has ocupado eso no ha sucedido, cosa que es real, pero creo que si tú haces un pequeño análisis convendrías conmigo en que no se te puede admitir porque eres el Jefe del Estado y hasta hace poco responsable directo de la economía en Juceplan. Tus éxitos aislados no hacen más que resaltar lo que podría haberse hecho con una política de conjunto en los aspectos fundamentales”.
Y dice sobre la Juceplan lo siguiente:
“A todo esto hay que agregar los errores de la Junta Central de Planificación. Como ya dijimos, el error primero ha consistido en copiar de los checos su sistema organizativo (ellos hoy lo han desechado pero a nosotros eso no nos debe preocupar, porque lo han desechado por uno mucho peor y claramente capitalista, pero sí el hecho de que se consideraba la posibilidad de control extremo de toda una serie de índices que la organización cubana no estaba en posibilidades de hacer)”. Y “La Juceplan la concibo yo como un órgano de elaboración de la política económica del Gobierno, en forma concreta y de control de la misma en sus diversos aspectos. El grado en que se pueda hacer esta elaboración y este control, no se puede precisar, o yo no la puedo precisar, en una forma concreta y creo que el desconocer precisamente estos grados nos ha llevado a la situación actual. Pero para tener estas funciones la Junta debía tener una capacidad ejecutiva de la que ha carecido todo el tiempo y de la cual, incluso, carece hoy. La Junta ha sido incapaz de dirigir la economía. Todos hemos visto esa incapacidad. En determinado momento, creo, era fatal que eso ocurriera, pero ninguno de los que hemos pasado por la Junta fuimos capaces de organizar lo que en un momento yo pretendí hacer: Un aparato de control y análisis lo suficientemente serio como para que en un momento dado, naturalmente, cayera en sus manos la dirección de la economía al demostrarse por la continuidad de su trabajo, de sus advertencias y de sus análisis, las razones que tenía. Los métodos de cálculo son viejos en este momento; la revolución técnica ha llegado también a la economía: los nuevos métodos matemáticos permiten análisis mucho más profundos. Además, hay una buena parte de la economía burguesa de la cual se pueden extraer herramientas de cálculo que hasta hoy la economía socialista ha ignorado y de la cual ha ido a extraer solamente el más negativo y significativamente capitalista, como es la herramienta del control por el mercado. De este modo frente a organismos que avanzaban en la elaboración de sus planes y conocían concretamente sus realidades, las advertencias globales, presuntuosas y falta de realidad, de la Junta, no hacían sino quitarle prestigio. Desde aquel primer episodio de los 24 millones de pares de zapatos y la enorme exportación de madera, prevista por el primer plan, hasta hoy, el descrédito de la Junta ha ido creciendo y los cuadros intermedios ya han perdido totalmente la fe. Tú no conoces lo que son los maratones terribles para cumplir los planes en tiempo y forma (como se dice en nuestro lenguaje) y que yo he obligado a todos los niveles del Ministerio a realizar siempre, pero en todos, incluyéndome a mí, estaba clara la idea de que ese plan iba a ser modificado aun antes que acabara de realizarse y, efectivamente, sucedía así. Por eso todos los encargados de la economía del país, en las distintas esferas de la producción, sienten un desengaño muy grande y tienen una falta creciente de fe en la autoridad central. Hoy, con la incorporación de [Osvaldo] Dorticós, han habido algunos cambios de tipo cualitativo con respecto a esa autoridad y, además, cambios específicos en cuanto a los métodos de relación pero todavía no se puede hacer sentir más allá y si no hay cambios estructurales y conceptuales —estructurales que correspondan a un nuevo concepto— que a su vez engarcen con la realidad del país, y si no se le da a la Junta la real autoridad ejecutiva que necesita, mientras está encargada de la confección de los planes, seguiremos un camino parecido. Hoy la Junta recibe una cantidad bastante apreciable de datos económicos, por mi experiencia de Industrias sé que bastan para análisis muy profundos, sin embargo, la capacidad de análisis de la Junta, que siempre ha sido muy escasa, se mantiene en niveles cercanos al cero. Eso sin contar con que la misma estructura o, digamos, los mismos cuadros del aparato en sus partes superiores, son incapaces de ayudar a Dorticós en la realización práctica de los planes por ínfimos que sean. El individualismo más absoluto y la política de camarillas han deformado totalmente la estructura de la Junta. A tal punto es grave esto que ha llegado a tapar el problema principal; es decir, la Junta como organismo ineficaz, desorganizado, lleno de rencillas y pugnas, está en un marasmo tal que a veces se ha pensado que es el aspecto fundamental y, en realidad, el aspecto fundamental y que incide mucho sobre estas cuestiones secundarias, es el que no dirige la economía; de tal manera, que aun cuando las reestructuraciones son buenas, nos acercan a una mejor organización etc., etc., no se puede decir de ninguna manera, que simplemente por la estructuración de la Junta como aparato, va a mejorar las cosas. No puedo hablar de los nuevos proyectos de reorganización aunque en principio me parecen correctos, porque no los conozco lo suficiente, pero de todas maneras, sí hay que apuntar que no es este el aspecto fundamental, aunque es bastante importante, sino la verdadera autoridad que vaya a tener el organismo encargado de hacer los planes y de controlarlos y su capacidad para poder imponerse a los ejecutores”.
Sobre el Comercio Exterior dice en esa carta el Che:
“Otro de los capítulos más importante de nuestros errores es el que corresponde a Comercio Exterior [MINCEX]. No vale la pena hablar de los errores prácticos, el lío de las divisas, es simplemente la consecuencia de una total desorganización y falta de visión de la Junta, el Banco y Comercio Exterior, en este caso. Nosotros hemos entendido el Comercio Exterior como un organismo encargado de entregar azúcar por donde quiera, y de comprar cosas. Y es verdad que el azúcar es nuestro producto fundamental, pero precisamente esa política ha sido ciega a las necesidades más elementales de nuestra economía. Nosotros tenemos una economía abierta; seguimos manteniendo esa estructura y la tendremos que mantener durante mucho tiempo. La incidencia del mercado exterior, de los abastecimientos externos en la industria, es realmente importante: alcanza al 19% de la producción industrial bruta del Ministerio. De tal manera, que una reducción en el Comercio Exterior incide inmediatamente en la industria, en la agricultura, en las inversiones, en el comercio interior, transporte, etc. Nuestra débil y, además, deformada base industrial no permite suministrar a la agricultura ni al pueblo en general y hay que comprar productos en el exterior. Pero los balances no han existido en Cuba revolucionaria; y aun cuando el método de balances pueda llamarse artesanal, tiene sus beneficios; como concepto hay que utilizarlo. Nosotros separamos en compartimentos estancos las importaciones y las exportaciones: las exportaciones eran la suma del azúcar que podrá producirse más la suma de algunos otros productos que quisieran entregar los productores, el INRA y nosotros, y las importaciones eran la suma de lo que necesitaba cada uno de los organismos que tenía alguna fuerza (y casi todos han tenido fuerza porque en casi todos ha habido algún plan especial que hay que hacer). Ahora estamos endeudados grandemente y, lo que es peor, endeudados por comida, por uso de trenes de consumo directo, o por inversiones mal concebidas; de manera que nuestra deuda no podrá ser recuperada nunca con el mayor aporte que dieran nuestras instalaciones hechas con el préstamo que provocara la deuda. Nuestra capacidad de importación disminuyó notablemente por la falta de azúcar y sin embargo, no buscamos hasta el último rincón para tratar de sacar un pesito más en cada cosa. Comercio Exterior ha hecho una política de grandes ventas en grandes clientes; se despreocupa totalmente del pequeño proveedor o consumidor, que, además, puede ser eventualmente un mercado que se pueda complementar con el nuestro y, en África es posible hacer esto, por ejemplo; creo que en Europa y en otros lados también, pero en África, me consta que se podrían haber hecho pequeñas operaciones que no hubieran significado nada frente a las monstruosas cifras de nuestro comercio exterior, pero que hubieran sido un paso que podría haber sido seguido de otro y otro. Nuestro Comercio Exterior fue incapaz de planificar a largo plazo. Es verdad que las limitaciones de los planes anuales de comercio —la más macabra forma de inmovilización de la economía que se puede inventar— han tarado mucho su trabajo, pero no ha tenido agilidad para crear lo que viene cayéndose de la mata desde hace años: un flujo continuo de una serie de materias primas fundamentales, tal como se hace en el petróleo, por ejemplo, donde ya el problema se reduce a ajustar cantidades cada año pero ya están asignados los montos fundamentales. Eso se puede hacer con todos los países del mundo; también los capitalistas en este sentido planifican. En resumen, faltó a toda nuestra economía el concepto del comercio exterior como su piedra fundamental y al faltar este concepto vino todo el resto. Debe cambiarse la orientación dada y hacer de cada dólar conseguido o ahorrado nuestra tarea número uno y, en segundo lugar, ahorro en los gastos de convenio pero atendiéndolos también y sin despilfarrar recursos. Hasta ahora no se ha seguido una rigurosísima política para ir buscando la suplantación del dólar por una divisa de convenio en primer lugar y luego el análisis de las posibilidades internas de sustitución. El MINCEX puede hacer mucho, pero no solo; debe estar jerarquizado y engarzado en el aparato de la economía interna, conducido realmente por la Juceplan. El método establecido en Industrias que permite la inspección total de la producción exportable de tabaco por el MINCEX debe ampliarse a todas las relaciones del aparato de comercio exterior con la economía interna y viceversa, esta debe poder inspeccionar la gestión externa del MINCEX y ayudarlo. Este sistema de relaciones debería implantarse también en la economía interna entre sí de manera que Industrias controle producciones del INRA que le son necesarias (como el tabaco en rama, por ejemplo) y el INRA las suyas (maquinarias agrícolas, etc.)”.
Y de inmediato opina el Che sobre las inversiones:
“Aun cuando ya he hablado de las inversiones no justificadas, quisiera recalcar también, como un caso específico que retrata todo nuestro panorama económico, la forma en que se realizan las inversiones. Nosotros empezamos a pagar los equipos a los países socialistas inmediatamente después que firmamos contratos; esos contratos se cumplen y el producto se embarca, durmiendo después años en distintos almacenes o al aire libre en el país mientras la fuerza de trabajo, el equipo o los materiales que estaban destinados a realizar esa obra se trasladan de urgencia para hacer otra de último momento; se paralizan obras cuyo equipo se está pagando al extranjero para hacer otras que, desgraciadamente, muchas veces no sirven para nada. No vale la pena ponerse a dar ejemplos que todos conocemos, lo importante es lograr que se tenga la disciplina mínima de no imponer al MICONS una sola obra más sobre el plan, si no se compromete a hacerla sin tocar las que están (salvo, naturalmente, que sea un problema de extraordinaria urgencia real). No olvidarse tampoco que la gente tiene que vivir en una casa y que estamos haciendo cada vez menos casas, gastando cada vez menos en casas, pero cada casa, individualmente, cuesta más, de manera que nuestros índices están rebajándose constantemente y este estado de cosas hay que cambiarlo”.
Antes había citado ejemplos de los que juzga como errores menores:
Se pueden apuntar otras series de errores de tipo menor, claro que a veces han incidido mucho en nuestra gestión económica, por ejemplo, la falta de exigencia de responsabilidad en los cuadros de dirección, que no se vigilan, por lo tanto, no se critican a tiempo y se retiran violentamente después. Esto es parte de los grandes problemas que tiene el Estado que pienso abordar también” (en el punto 3 y 4 de esa carta).
Y finalmente, en las recomendaciones económicas de esa carta dirá el Che:
“Trataré de ser concreto, ahora, en el capítulo de las Recomendaciones Generales. Política Económica: Creo que un pequeño grupo de gente debía dedicarse a estudiar la Economía Política de este período, pero no debemos esperar por ellos ni pensar que lo puedan resolver fácilmente. Muy poca gente de esa capacidad habrá en Cuba, si es que hay alguien, porque estas son tareas que las han hecho pocos en la historia y quizás Marx fuera el único que la hiciera completa. Sin embargo, en la política económica hay una serie de concepciones que se pueden establecer de tareas urgentes sobre las cuales se puede llamar la atención. Lo más importante (casi es un clamor hacia ti) «globalizar», en el buen sentido de la palabra, nuestras aspiraciones. Creo que si al entusiasmo se le pone un pequeño freno de realidad y se hace un análisis comparativo con otros países no cayendo de nuevo en las pretensiones de tener crecimiento de 15 o 20% anual, nos podemos plantear qué es lo que queremos para el año [19]80. Sobre esta base irá surgiendo lo que tendremos que producir, lo que tendremos que importar, cuánto tendremos que gastar en inversiones productivas y cuánto en inversiones improductivas y la repuesta al más grande interrogante: ¿podemos hacerlo con los actuales métodos y con el actual desarrollo de la economía, sí o no? Hay algunos estudios hechos por los compañeros del Ministerio que indican que no. Son preliminares, no sé si querrás leerlos. Esto indicaría que no se puede llegar a un desarrollo adecuado el año 80 simplemente con la ganadería y la caña; es necesario algo más. Ese algo más es la industria. ¿Cuánto se puede gastar en las industrias?, ¿qué industrias?, ¿cuánto en servicios, en transporte, etc.? No es el momento de estar aquí propugnando cantidades, simplemente me interesa propugnar métodos. Este es un método que no exige más de un día para hacerse una visión de conjunto. Se podrá entonces analizar cosas que se plantean muy claras, por ejemplo, que los mercados derivados de la carne no son tan abundantes como se pretende, que hay una serie de leyes proteccionistas, de acuerdo con las distintas agrupaciones capitalistas, que impiden una venta ilimitada de productos y no se prevé en los años próximos un aumento sustancial de los precios de los distintos productos elaborados a partir del ganado vacuno; además, hay que hacer ingentes inversiones, e inversión que se haga ahí no se hace en otro lado. Es decir, hacer un balance elemental de nuestras necesidades y de nuestros deseos. Si fuera posible hacer una vez esto y ceñirse a un plan de acción que no tendría que ser extremadamente minucioso, se podrían llevar líneas internas de desarrollo a largo plazo, con planes quinquenales mucho más elaborados de los cuales el primero, este del 66-70, que no existe pero que está fijado por una serie de compromisos contraídos, tendrá una tendencia claramente agrícola y después del 70 habrá que dar el gran viraje. Lo digo con toda mi convicción (independientemente de lo que valga); si nosotros nos dedicamos a la agricultura y a la industria agropecuaria solamente, estamos liquidados en cuanto a las posibilidades reales de tener un desarrollo armónico y ser un país rico. Hay que invertir en la industria, dentro de esta hay que tomar la industria más moderna; hay que tener una base mecánica suficientemente sólida, con una base metalúrgica elemental, por lo menos. Hay que hacerlo. Hay que dedicarse a la química del petróleo, del azúcar, la química básica, incluidos fertilizantes en ella; hay que quimificar al máximo. Hay que automatizar, única forma de competir. Hay que atender al problema inquietante del mantenimiento preventivo. Haciendo todas estas cosas, más la base de una prospección geológica adecuada, desarrollo de la máquina agrícola dentro de nuestras posibilidades, industrias mecánicas como la construcción naval, parsimoniosamente y con una educación acelerada continua y eslabonada se podrá llegar lejos; si no se hace nada en este sentido, a partir del año 70 Cuba volverá a tener problemas de desocupación. Hay tareas urgentes que realizar. Entre estas tareas se puede considerar de las más importantes fijar las reglas del juego de Juceplan definitivamente, definitivamente darle a Juceplan una autoridad, al menos anual, incontrovertida. Que nadie pueda salirse de marcos estrictos sin consideraciones a planes especiales. Hay que ir estableciendo gradualmente el sistema presupuestario en la agricultura; esto sería ideal para componer una inmensa cantidad de problemas que existen, siempre y cuando los cuadros sean honestos y trabajadores conscientes de lo que se debe hacer. Hay que reexaminar los problemas de los precios y, conjuntamente con los precios, los salarios; eso va a explotar en algún momento si nos descuidamos. No es que sea una situación explosiva hoy, pero se acumula descontento en determinadas regiones industriales en que los salarios están congelados, viendo cómo los salarios están congelados, viendo cómo los salarios del campo día a día se aumentan. Hay que seguir una política de extrema cautela en las inversiones, bien meditada y única, basada en un plan único de un organismo único, controlado por la Juceplan. Osmany decía el otro día una cosa muy sensata; nosotros paralizamos obras para mandar gentes a cortar caña y el organismo encargado de cortar la caña mantiene, con sus propios obreros, las obras propias en construcción. Esas cosas suceden todavía. Hay que hacer por lo menos otra estructuración de todos los organismos sobre un plan único dirigido por la Juceplan y después que se tengan ciertas directrices generales, de manera que se pueda ir limpiando toda una serie de zonas oscuras en las relaciones entre organismos, relaciones horizontales y verticales, etc.
Algunos aspectos de la evolución de la economía cubana tras la partida del Che de Cuba en 1965 –
Los salarios –
Según Tablada la política salarial propuesta por el Che sólo duró hasta abril de 1965, y que su alteración aparejó luego una serie de cambios (que el autor juzga en su mayoría como errores): 1) La creación de nuevos sectores productivos, cuyos salarios fueron establecidos por resoluciones especiales dictadas al efecto, las que no coincidían con las escalas establecidas, 2) La realización de promociones que no se atenían a los requerimientos de calificación y otros que establecía el sistema, 3) la instrucción nº 20 de 4-8-1967, dictada por la Dirección de Trabajo y Salarios del Ministerio de Trabajo, que contiene el reglamento sobre las condiciones salariales, de manutención, avituallamiento, etc., que regirían las movilizaciones de jóvenes y adultos por dos años hacia el sector agropecuario, donde se planteó que «Estos salarios son fijos y no serán afectados por el incumplimiento ni el sobrecumplimiento de las normas, ni por la realización de labores correspondientes a otros grupos, ya sean superiores o inferiores a lo que se ha tomado como base para la fijación de su salario», 4) La instrucción nº 20A de la propia Dirección y de fecha 10-8-1967 (NB: nótese que corrige a la anterior sólo una semana después de publicada) modificaba la anterior y establecía que el salario sería de acuerdo a lo establecido para los obreros habituales y estaría sujeto al cumplimiento de las normas de trabajo, aunque se mantendría la gratuidad del albergue y la alimentación, 5) Los acuerdos masivos de la ofensiva revolucionaria de 1968 de renuncia al cobro de las horas extras, propinas, etc., 6) La instrucción nº 50 de la Dirección de Trabajo y Salarios del Ministerio del Trabajo de 17-10-1968, que contenía el reglamento para la aplicación del sistema de salario a tiempo con normas en el sector industrial. El reglamento incluía la eliminación del descuento como penalidad por el incumplimiento (Tablada 1987, p. 143). Y Tablada agrega: «…el deterioro del aparato administrativo iniciado a partir de los errores cometidos en la aplicación de las medidas tomadas contra el burocratismo en 1966 maduró alrededor de 1968 con la pérdida de los controles económicos -las normas entre ellos- de la fluidez y disciplina estadística. Desapareció, incluso, la posibilidad de construir los necesarios macroindicadores para el análisis de la gestión administrativa. El salario se desvincula de la norma en 1968. Se estimulan los horarios de conciencia y la renuncia al cobro de las horas extras…Al no tomarse en cuenta la retribución con arreglo al trabajo, el exceso de dinero circulante se incrementó notablemente ante una escasez de oferta de bienes y servicios, lo que creó condiciones favorables y el caldo de cultivo para el ausentismo y la indisciplina laboral (Fidel en su Informe al I Congreso del PCC). Esta situación determinó que la aplicación del salario a tiempo con normas no fuera cabal, ya que la ausencia de controles impedía medir el cumplimiento de aquellas. Por otra parte, estas mismas circunstancias posibilitaban graves indisciplinas financieras, como el pago indebido a ausentistas y a trabajadores con licencias sin sueldo. La situación imperante en esa etapa, debida a la ausencia de controles, se resume en lo siguiente: la fuerza laboral del país recibía un ingreso constante independientemente de las fluctuaciones en su producción y productividad, así como de su disciplina laboral, en unos momentos en que el volumen de bienes de consumo a su alcance decrecía, reduciéndose así también las posibilidades de recaudar ese circulante y provocándose un agudo desequilibrio financiero (Tablada 1987, p. 144).
Otros datos de la evolución de la economía en la Cuba revolucionaria –
Antes de la Revolución, Cuba era un país monoproductor de azúcar, y esa realidad no cambió sustancialmente durante muchos años, como se verá en lo que sigue.
Ahora, García Molina (2005) registra que varias de las ideas del Che marcaron los años de la economía revolucionaria desde 1959 hasta 1965. Por su parte Tablada, como vimos, registra el hecho de que varias ideas centrales del Che, como la referente a las tablas salariales, fueron obviadas ya desde 1965.
García Molina nos dice que durante el período 1959-1964 el producto creció anualmente y la política económica del país se caracterizó por un renovado papel del Estado en la producción de bienes y servicios con mayor relevancia de la planificación sobre los mecanismos del mercado en la regulación de la actividad económica. Agregamos que en esta etapa, la economía experimentó profundos cambios estructurales, con la Reforma Agraria y la nacionalización de todas las empresas extranjeras (principalmente yanquis, en especial en el área azucarera). En cuanto a los servicios financieros, el 13 de octubre de 1960 fue nacionalizada la casi totalidad de los bancos nacionales y extranjeros; en consecuencia, a partir de esa fecha la actividad bancaria comenzó a ser prácticamente de propiedad estatal. El 23 de febrero de 1961 se reorganizó el Banco Nacional de Cuba y se concentraron en esta institución todas las funciones bancarias. (El Banco Nacional de Cuba asumió en 1966 la tarea de único organismo financiero del país, en tanto que simultáneamente conservaba su personalidad jurídica y patrimonios propios así como su carácter de banco estatal único).
Ahora, dice García Molina; “En 1964 se operó un cambio en el estilo de desarrollo, abandonándose el énfasis en la sustitución de importaciones, por lo que se privilegió el aumento y la diversificación de las exportaciones en el marco de la división internacional socialista del trabajo. En lo fundamental, el país se especializó en la producción de bienes primarios como azúcar, níquel y cítricos, pero se benefició de una favorable relación de precios del intercambio, en particular gracias a condiciones preferenciales que posibilitaban la adquisición de petróleo barato proveniente de la antigua Unión Soviética y la venta a dicho país de azúcar a precios altos”.
A principios del siglo XXI, ya caída la URSS, algunos datos relevantes de la economía cubana eran los siguientes, según Mesa-Lago (2003). Hay una recesión que comienza en marzo de 2001 y que se agravó en septiembre, cuando el gobierno de los EEUU redujo los viajes internacionales y suspendió las remesas de dólares enviadas por cubanos desde el exterior; los precios mundiales del níquel cayeron un 40% debido a la recesión mundial y también cayeron los precios del azúcar, al tiempo en que se reducía la demanda de los habanos cubanos; el huracán Michelle golpeó a la Isla el 4 de noviembre, causando daños estimados en 1.866 millones de pesos, equivalentes al 6,6% del PIB en 2001; Rusia cerró la base de vigilancia en Lourdes y dejó de pagar una tasa anual de 200 millones de dólares; la inversión extranjera directa cayó un 91% y debido al deterioro de la economía cubana y a la falta de pago a los acreedores, los préstamos en moneda fuerte se volvieron más escasos y caros; y en 2002 el intento del Golpe en Venezuela contra Chávez y luego el paro petrolero contra su gobierno, suspendieron durante ese año el suministro del petróleo venezolano a la Isla.
Según da Silva y Johnson (2013), en el primer lustro del siglo XXI Cuba diversificó su comercio exterior, que hasta 2004 presentaba el siguiente cuadro en el intercambio de mercancías:
| PAÍSES | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 |
| Total | 6 470 872 | 6 415 126 | 5 609 818 | 6 360 780 | 7 947 316 |
| Europa | 2 809 742 | 2 756 592 | 2 329 014 | 2 500 473 | 2 709 425 |
| Alemania | a 198 723 | 119 486 | 96 955 | 140 633 | 154 190 |
| España | 893 338 | 837 303 | 724 920 | 773 443 | 819 138 |
| Rusia | 435 877 | 486 420 | 352 899 | 191 168 | 195 558 |
| Francia | 332 287 | 331 626 | 262 448 | 224 695 | 187 343 |
| Holanda | 202 502 | 400 861 | 360 888 | 485 789 | 695 960 |
| Italia | 330 800 | 308 316 | 294 648 | 347 567 | 285 391 |
| ASIA | 988 489 | 1 034 959 | 997 086 | 1 073 636 | 1 251 185 |
| China | 524 301 | 622 231 | 592 852 | 583 501 | 670 439 |
| Japón | 111 102 | 110 283 | 95 970 | 127 803 | 185 797 |
| Vietnam | 48 957 | 59 432 | 69 204 | 80 805 | 146 946 |
| Otros | 153 240 | 119 261 | 83 400 | 109 334 | 113 494 |
| AFRICA | 37 492 | 36 002 | 35 950 | 102 974 | 77 539 |
| Argelia | 820 | 1305 | 9015 | 78077 | 66 807 |
| AMÉRICA | 2 630 128 | 2 525 780 | 2 186 765 | 2 632 961 | 3 852 516 |
| Argentina | 77 184 | 80 517 | 40 752 | 44 592 | 117 808 |
| Brasil | 151 390 | 164 578 | 117 558 | 128 026 | 223 318 |
| Canadá | 589 019 | 592 388 4 | 455 131 | 506 940 | 754 986 |
| EEUU | 0 | 4 414 | 173 615 | 327 252 | 443 900 |
| Venezuela | 912 409 | 973 4123 | 744 748 | 875 714 | 1 509 776 |
| México | 337 815 | 315 955 | 229 352 | 236 293 | 266 213 |
Y para el período 2005-2011 ese cuadro se presentó como sigue.
| PAÍSES | 2005 | 2006 | 2007 | 2008 | 2009 | 2010 | 2011 |
| Total | 9763 702 | 12422448 | 13 764 875 | 17 898 251 | 11 769 014 | 15 244 542 | 19 997 000 |
| Europa | 2 868 169 3 | 3 878 398 | 3 557 874 | 3 978.210 | 2 759 308 | 3 020 771 | 4 061 496 |
| Alemanha | 329 505 | 639 876 | 395 989 | 404 658 | 308 981 | 296 538 | 56 309 |
| Espanha | 828 459 | 1 016 533 | 1 154 838 | 1 427 275 | 906 336 | 946 907 | 1 185 077 |
| Rusia | 189 815 | 288 772 | 362 358 | 324 706 | 283 129 | 284 814 | 292 558 |
| Francia | 217 459 | 249 742 | 235 120 | 272 634 | 185 886 | 297 900 | 367 496 |
| Holanda | 647 139 | 855 977 | 526 599 | 386 208 | 306 104 | 420 614 | 729 378 |
| Italia | 304 105 | 434 481 | 415 196 | 552 023 | 353 263 | 331 187 | 439 553 |
| ASIA | 1 771 572 | 2 715 691 | 3 566 082 | 3 760 439 | 2 491 965 | 2 787 735 | 3 060 780 |
| China | 996 289 | 1 815 101 | 2 446 404 | 2 157 898 | 1 687 508 | 1 900 707 | 2 067 942 |
| Corea del Sur | 84 544 | 183 047 | 333 591 | 433 012 | 113 022 | 99 017 | 130 819 |
| Japón | 259 829 | 183 254 | 236 895 | 162 593 | 94 201 | 86 347 | 88 344 |
| Vietnam | 252 329 | 192 243 | 283 949 5 | 516 566 | 279 179 | 268 939 | 313 743 |
| Otros | 80 970 | 113 821 | 109 067 | 161 480 | 108 916 | 68 220 | 210 793 |
| AFRICA | 166 720 | 246 257 | 300 702 | 578 513 | 421 022 | 409 737 | 625 184 |
| Argelia | 143 391 | 229 839 | 234 349 | 248 131 | 170 613 | 214 139 | 320 112 |
| AMÉRICA | 4 885 194 | 5 515 126 | 6 250 292 | 9 450 137 | 6 083 009 | 8 976 926 | 12 171 671 |
| Argentina | 160 884 | 115 668 | 150 407 | 140 021 | 144 804 | 146 835 | 167 532 |
| Brasil | 352 202 | 453 011 | 446 380 | 641 820 | 570 964 | 501 409 | 725 182 |
| Canadá | 777 796 | 896 985 | 1 399 689 | 1 412 400 | 741328 | 971820 | 1 198 057 |
| EEUU | 476 311 | 483 591 | 581 657 | 962 767 | 598 212 | 410 756 | 431 009 |
| Venezuela | 2 265 191 | 2 641 210 | 2 693 639 | 4 887 004 | 3 135 490 | 6 027 679 | 8 334 486 |
| México | 289 517 | 274 361 | 219 678 | 383 304 | 337 280 | 380 558 | 477 650 |
Fuente: ONE, Anuário Estadístico de Cuba, 2011.
Veamos como da Silva y Johnson analizan esos números.
Desde 2000 el intercambio comercial cubano se triplicó, aumentando de U$ 6,5 mil millones a cerca de U$ 20 mil millones; pero claro que habría que analizar en detalle la relación entre importaciones y exportaciones, los créditos y deudas, entre otros aspectos.
En segundo lugar se destaca la diversificación de los socios comerciales, a diferencia de la gran dependencia de los intercambios con los EEUU antes de la revolución y con la URSS y los países del CAME desde 1950 a 1991.
El mayor aumento del intercambio se dio con América (más de 50% en 2010 y cerca de 60% en 2011), seguida por Europa (cerca de 30% en 2010 y 25% en 2011) y Asia (en torno de 15% en los dos años); solamente con África el intercambio es pequeño y es insignificante con Oceanía.
En América, la relación con Venezuela, en el marco del ALBA y del intercambio basado en el intercambio de petróleo por servicios asume dimensión importante (cerca de 40% del volumen total en 2010 y 2011), y se destacan también los intercambios con México y Brasil.
En relación a Europa, debe destacarse el incremento de las relaciones comerciales con España, Holanda, Italia, Francia y Rusia (con esta última sin duda a partir de los lazos creados con la URSS).
En fin, en lo referente a Asia, el incremento de las relaciones comerciales con China es evidente. China se transformó en el segundo socio comercial de Cuba; esta la provee principalmente de azúcar y níquel, y adquiere de China productos manufacturados, equipos de transporte, además divisas de turismo e inversiones en extracción de níquel y petróleo, así como en el desarrollo de biotecnología. También se destaca el fortalecimiento de los intercambios con Vietnam y Corea del Sur.
El PIB cubano entre 1994 y 2017 acusó los siguientes números en millones de dólares:
1994 – 20.296
1995 – 20.986
1996 – 22.812
1997 – 23.565
1998 – 23.871
1999 – 25.494
2000 – 26.896
2002 – 28.118
2003 – 28.948
2005 – 37.240
2006 – 52.7
2007 – 58.6
2008 – 60.8
2009 – 62.1
2010 – 64.33
2011 – 69
2012 – 73.14
2013 – 77.15
2014 – 80.65
2015 – 87.13
2016 – 91.37
2017 – 96.85
A su vez hay una estimación de que la deuda externa cubana sería al 31 de diciembre de 2011 de más de 21.000 millones de dólares; y una fuente dice que desde 2010 el gobierno no divulga datos sobre su cuenta corriente y deuda externa, y que las reservas de divisas son tratadas como secreto de Estado. Según los datos que hemos citado la proporción entre deuda y PBI para 2011 era aproximadamente del 33%.
Según otras fuentes (ver Wikipedia) en 2006, la Isla contaba con aproximadamente 48.000 lechos de hotel de categoría internacional, capaces de proveer cerca de 25.185 mil noches-cuarto de hospedaje. La tasa de ocupación de los hoteles cubanos, en 2006, fue del 60,7%, lo que representó la venta efectiva de 15.627 mil noches-cuarto. La estadía media de los turistas en Cuba se estimó en 4,2 días. En 2006, el gasto total por turista fue de US$ 1.091 y el gasto diario por turista, de US$ 260. El turismo se convirtió en uno de los principales rubros económicos y sociales del país. En 2007 la actividad turística empleó a cerca de 268.000 cubanos, con 138.000 empleos directos (de los cuales cerca del 20% de nivel universitario) y 130.000 indirectos.
La Biotecnología se ha convertido en otra importante fuente de divisas (y avance sanitario) para Cuba; la Isla ha generado varios cientos de patentes para drogas nuevas e innovadoras como vacunas, proteínas recombinantes, anticuerpos, equipos médicos con software especial, y sistemas de diagnósticos.
Todavía, según otras fuentes, en 2012 Raúl Castro dijo que el crecimiento del PIB fue de 3,1%, lo que situaba al país en la 111a posición referente al Producto Interno Bruto (PIB) per cápita.
En 2014 Cuba pidió a empresas internacionales para que invirtieran más de US $ 8 mil millones como incentivo inicial de una economía centralmente planificada. El Ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca Díaz, anunció una lista de 246 proyectos potenciales que costaría 8700 millones de dólares para construir. El gobierno dijo que necesitaba inversiones extranjeras por US $ 2 mil millones por año para ayudar a levantar una tasa de crecimiento que no superaría entonces el 1%..
En 2016, afectada por la crisis de Venezuela, Cuba entró en recesión por primera vez en más de dos décadas, al registrar una caída de 0,9% del PIB, después de haber tenido un crecimiento de 4,4% en 2015.
En su balance del año 2018 el gobierno cubano presentó, entre otros, los siguientes datos.
La economía habría crecido un 1,2% (lo mismo que según la CEPAL creció la región), lo que se juzga meritorio por el huracán que costó 13 millones de pesos (y por la persistencia del bloqueo de EEUU). Una vez más llama la atención que las autoridades cubanas no utilicen en ese balance otros índices como el Índice de Desarrollo Humano (que la propia ONU estima más representativo del estado de un país que el PBI) y el Indicie de Gini (que supuestamente mide el grado de igualdad-desigualdad que existe en un país).
Ahora bien, las inversiones se quedaron un 15 por ciento por debajo de lo esperado, lo que se juzga una carencia fundamental. En el Plan de 2018 estaba previsto gastar 91,2 toneladas de combustible por cada millón de pesos del PIB, y se terminó el año con 89, previéndose para 2019 un monto de 84,5.
Las actividades que mayor crecimiento experimentaron en 2018 fueron:
Transporte y las comunicaciones (5,7 %)
Industria manufacturera (3,7%)
Comercio (2 %)
Cultura y el deporte (2,3 %)
Salud pública (1,3 %)
El presupuesto dedicó 66 mil 400 millones de pesos a los servicios básicos.
Se respaldaron los subsidios que se entregan a la población de menores ingresos con necesidad de ejecutar acciones constructivas en sus viviendas, y sobre los que se beneficiaron hasta el mes de noviembre de 2018 alrededor de 10 mil personas.
Para 2019 los bienes y servicios que se ofertan dentro de la canasta familiar normada a precios subsidiados demandan 3 mil 600 millones de pesos. Los productos fundamentales que se incluyen en este financiamiento son: cárnicos, leche, azúcar, pan, arroz, granos, huevos, así como los combustibles domésticos. Y una autoridad dijo que: “Para asegurar un proceso inversionista eficiente y que respalde los programas priorizados, se proyecta asignar 4 mil 175 millones de pesos”.
Durante el 2018 por el sistema bancario pasaron 14 mil 900 millones de pesos en ambas monedas. Solo mil 100 de ellos fueron mediante canal electrónico. “Eso significa que todavía estamos muy por debajo de la explotación de esas inversiones que estamos haciendo”, comentó una autoridad.
La líder del Banco Central de Cuba dijo: “Estamos haciendo un esfuerzo para terminar este año con 5 millones de tarjetas magnéticas emitidas. Intentamos mejorar la calidad de las mismas, que es una queja recurrente de la población. Hemos adquirido nuevos tipos de tarjetas que estamos probando para que no se desmagneticen, que no se rompan, y así aumentar el uso de las mismas”.
La relación no mercantil entre las empresas estatales y el presupuesto y los Bancos–
Como sabemos el Che propuso que las relaciones entre empresas, en el seno de esa gran empresa única que sería el país organizado por el Plan, no fueran mercantiles.
Ahora, dice García Molina que a fines de los años sesenta se suprimió el sistema de cobros y pagos entre las empresas estatales, lo que a su juicio “generó un deterioro de su disciplina financiera, menguando así las funciones del Banco, que se dedicó esencialmente a prestar servicios a la población”. Y agrega que “como parte también del debilitamiento de los mecanismos de control macroeconómico se extinguió el Ministerio de Hacienda y se eliminó el presupuesto estatal, por lo que se descuidaron las actividades monetario-financieras”.
Acerca del crédito observó el Che comentando el Manual (estableciendo implícitamente una diferencia con su SPF): “El que el dinero sea medio de pago no presupone la necesidad del crédito; puede funcionar como dinero aritmético en todas las transacciones entre empresas estatales y cooperativas. El crédito (su necesidad) responde a la forma adoptada por la sociedad soviética para controlar y dirigir su economía; una vez más, no es privativo del socialismo, sino de esta forma específica de socialismo” (ACEP, p. 175) Y sobre los bancos dirá: “Lo importante es que en el socialismo el banco podría ser una simple caja, función indispensable, por otra parte. Toda la importancia asignada a los bancos nace de lo varias veces repetido: el establecer un sistema de control con todas las características capitalistas, buscando al máximo la automatización del proceso por la vía del dinero” (ACEP, p. 177); y dirá que el gran problema en la URSS es que “el dinero es, si no el árbitro, al menos el gran censor, el que mide triunfos y fracasos” (ACEP, p. 178).
Notamos que los Lineamientos incorporan todas las categorías capitalistas aludidas por el Che, sin esbozar una discusión sobre su significado de permanencia o vuelta en/al capitalismo, o de construcción del socialismo y rumbo hacia el comunismo
En los Lineamientos de 2011 incentivan a las empresas a la autonomía financiera y al intercambio rentable entre sí y con el mundo extra–empresarial, al tiempo que al parecer se intenta conciliar la orientación del Plan con la autonomía de gestión empresarial (que el Che hubiera bautizado como premonopolista). Leemos: “Las relaciones económicas entre las empresas, las unidades presupuestadas y las formas de gestión no estatal se refrendarán mediante contratos económicos y se exigirá por la calidad del proceso de negociación, elaboración, firma, ejecución, reclamación y control del cumplimiento de los mismos como instrumento esencial para la gestión económica” (Lin. 10); y “Las empresas, a partir de las utilidades después de impuestos, cumplidos los compromisos con el Estado y los requisitos establecidos, podrán crear fondos para el desarrollo, las inversiones y la estimulación a los trabajadores” (Lin. 19). Recordemos que sobre esto, abordando la utilización de los recursos de la sociedad y el comportamiento de las empresas en la URSS, había dicho el Che en su crítica al Manual (estableciendo un contraste implícito con su Sistema Presupuestario de Financiamiento): “No todos los fondos se emplean en interés de toda la sociedad; hay un fondo de empresa que sirve para satisfacer las necesidades de ese colectivo y por aumentar el cual luchan los miembros del mismo, en contradicción con los restantes” (ACEP, p. 161).
Por otro lado, no se discute en los Lineamientos la diferencia administrativa entre la etapa premonopolista y la de los trust, ni se aclara qué se piensa que Cuba podría aprender hoy de los países y corporaciones capitalistas más tecnificados. Como se sabe (en ACEP) el Che defendió que el socialismo debía inspirarse de la etapa de los trust en el capitalismo, y no de su etapa premonopolista.
En su balance de 2108 así se expresaban las autoridades cubanas sobre el Banco Central (y los bancos). La ministra-presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), Irma Martínez Castrillón, aclaró que el 2018 fue un año de muchos retos para la banca cubana, fundamentalmente por ser un sector muy impactado por la persecución financiera de los Estados Unidos. “A pesar de eso, apostamos por la bancarización y la inclusión financiera en nuestro país”, dijo. Sin embargo, “estamos muy insatisfechos porque no alcanzamos la calidad del servicio que nuestro pueblo merece”. “Apostamos a llevar adelante nuestra agenda digital. Cada proyecto debe tener sostenibilidad, sin retroceso. El presupuesto lo dedicamos principalmente a piezas de repuesto”, informó la ministra-presidenta. Una meta es que las personas utilicen los canales electrónicos no solo para extraer efectivo, sino para realizar los pagos que estos permiten. Durante el 2018 por el sistema bancario pasaron 14 mil 900 millones de pesos en ambas monedas. Solo mil 100 de ellos fueron mediante canal electrónico. “Eso significa que todavía estamos muy por debajo de la explotación de esas inversiones que estamos haciendo”, comentó Martínez Castrillón. La ministra-presidenta del BCC se refirió también a los dos nuevos tipos de cajeros que han instalado: los recicladores (solo en moneda nacional) y los multifunciones (cuatro en el Aeropuerto Internacional José Martí y dos en la terminal de cruceros). Sobre los problemas que presentan en la prestación de servicio en las diferentes sucursales manifestó: “Tratamos de que no se acumulen tantas operaciones en los días de pagos a jubilados, que los hemos dividido por sectores. En algunas sucursales se ha puesto una sola ventanilla dedicada a ellos. Estamos muy insatisfechos porque la calidad puede catalogarse de deficiente. Todavía se ven grandes aglomeraciones en las puertas de las sucursales. Tenemos que trabajar en función de agilizar el proceso y crear condiciones para que se pueda esperar sentado en los salones”. Para el 2019, se espera mejorar el servicio de las pasarelas de pago para el comercio electrónico, que “pueden facilitar y mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo”, expresó. “Estamos haciendo un esfuerzo para terminar este año con 5 millones de tarjetas magnéticas emitidas. Intentamos mejorar la calidad de las mismas, que es una queja recurrente de la población. Hemos adquirido nuevos tipos de tarjetas que estamos probando para que no se desmagneticen, que no se rompan, y así aumentar el uso de las mismas”, agregó la líder del BCC.
A su vez, la nueva Constitución de 2019 dice lo siguiente en lo relativo a las diferentes formas de propiedad y empresas. ARTÍCULO 22. Se reconocen como formas de propiedad, las siguientes:
a) socialista de todo el pueblo: en la que el Estado actúa en representación y beneficio de aquel como propietario. b) cooperativa: la sustentada en el trabajo colectivo de sus socios propietarios y en el ejercicio efectivo de los principios del cooperativismo. c) de las organizaciones políticas, de masas y sociales: la que ejercen estos sujetos sobre los bienes destinados al cumplimiento de sus fines. d) privada: la que se ejerce sobre determinados medios de producción por personas naturales o jurídicas cubanas o extranjeras; con un papel complementario en la economía. e) mixta: la formada por la combinación de dos o más formas de propiedad. f) de instituciones y formas asociativas: la que ejercen estos sujetos sobre sus bienes para el cumplimiento de fines de carácter no lucrativo. g) personal: la que se ejerce sobre los bienes que, sin constituir medios de producción, contribuyen a la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de su titular. Todas las formas de propiedad sobre los medios de producción interactúan en similares condiciones; el Estado regula y controla el modo en que contribuyen al desarrollo económico y social. La ley regula lo relativo al ejercicio y alcance de las formas de propiedad. ARTÍCULO 23. Son de propiedad socialista de todo el pueblo: las tierras que no pertenecen a particulares o a cooperativas integradas por estos, el subsuelo, los yacimientos minerales, las minas, los bosques, las aguas, las playas, las vías de comunicación y los recursos naturales tanto vivos como no vivos dentro de la zona económica exclusiva de la República. Estos bienes no pueden trasmitirse en propiedad a personas naturales o jurídicas y se rigen por los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad. La trasmisión de otros derechos que no impliquen transferencia de propiedad sobre estos bienes, se hará previa aprobación del Consejo de Estado, conforme a lo previsto en la ley, siempre que se destinen a los fines del desarrollo económico y social del país y no afecten los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado. ARTÍCULO 24. La propiedad socialista de todo el pueblo incluye otros bienes como las infraestructuras de interés general, principales industrias e instalaciones económicas y sociales, así como otros de carácter estratégico para el desarrollo económico y social del país. Estos bienes son inembargables y pueden trasmitirse en propiedad solo en casos excepcionales, siempre que se destinen a los fines del desarrollo económico y social del país y no afecten los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado, previa aprobación del Consejo de Ministros. En cuanto a la trasmisión de otros derechos sobre estos bienes, así como a su gestión, se actuará conforme a lo previsto en la ley. Las instituciones presupuestadas y las entidades empresariales estatales cuentan con otros bienes de propiedad socialista de todo el pueblo, sobre los cuales ejercen los derechos que le corresponden de conformidad con lo previsto en la ley. ARTÍCULO 25. El Estado crea instituciones presupuestadas para cumplir esencialmente funciones estatales y sociales.
Y caracteriza como sigue la relación entre las empresas. ARTÍCULO 26. El Estado crea y organiza entidades empresariales estatales con el objetivo de desarrollar actividades económicas de producción y prestación de servicios. Estas entidades responden de las obligaciones contraídas con su patrimonio, en correspondencia con los límites que determine la ley. El Estado no responde de las obligaciones contraídas por las entidades empresariales estatales y estas tampoco responden de las de aquel. ARTÍCULO 27. La empresa estatal socialista es el sujeto principal de la economía nacional. Dispone de autonomía en su administración y gestión; desempeña el papel principal en la producción de bienes y servicios y cumple con sus responsabilidades sociales. La ley regula los principios de organización y funcionamiento de la empresa estatal socialista.
Ya que tanto los Lineamientos de 20111 como la nueva Constitución de 2019 reconocen a las Cooperativas, repasemos críticamente la posición del Che acerca de la participación obrera en la gestión y las Cooperativas.
Acorde a su visón centralizadora de la gestión económica, el Che, so pretexto de su oposición al estímulo material directo, no fue partidario de la participación obrera en la administración empresarial, ni de los sindicatos (en su crítica al Manual soviético ¡llega hasta augurar la desaparición de los mismos!). Como vimos, dice en la carta: “…se nos critica el que los trabajadores no participan en la confección de los planes, en la administración de las unidades estatales, etc., lo que es cierto, pero de allí se concluye que esto se debe a que no están interesados materialmente en ellas, están al margen de la producción. El remedio que se busca para esto es que los obreros dirijan las fábricas y sean responsables de ellas monetariamente, que tengan sus estímulos y desestímulos de acuerdo con la gestión. Creo que aquí está el quid de la cuestión; para nosotros es un error pretender que los obreros dirijan las unidades; algún obrero tiene que dirigir la unidad, uno entre todos como representante de los demás, si se quiere, pero representante de todos en cuanto a la función que se le asigna, a la responsabilidad o el honor que se le confiere, no como representante de toda la unidad ante la gran unidad de Estado, en forma antagónica. En una planificación centralizada, correcta, es muy importante la utilización racional de dada uno de los distintos elementos de la producción y no puede depender de una asamblea de obreros o del criterio de un obrero, la producción que se vaya a hacer” (ACEP, p. 17).
Quizá aquí el Che asimiló la empresa a una guerrilla, en la que el Comandante debe decidir en cada combate, sin asamblea de combatientes. En un plano más filosófico se puede notar en sus palabras una invasión de la “racionalidad instrumental” (aquella que decide medios para fines predeterminados) en un espacio en el que la discusión-revisión permanente de los fines por parte de todos los ciudadanos es necesidad vital de la continuidad de la revolución. Creemos que Guevara no vio los peligros de la fórmula soviética que puso en manos de la dirección unipersonal a las empresas (los chinos optaron por la dirección colegiada, y a tono de lo que ocurre hoy allí parece que no les fue mucho mejor), sentando un pilar fundamental de la “nomenklatura” que ayudó a acabar con la URSS y se apropió como propiedad privada de los medios de producción tras la caída de aquélla. A la vista de aquella realidad, hoy el socialismo del siglo XXI reivindica como uno de sus pilares la democracia participativa y protagónica (siempre que posible, directa), también en la esfera de la producción y la administración; no en vano la consigna fundadora de la Revolución Rusa fue “todo el poder a los Soviets”. (López Velasco, 2010 y 2017).
En su crítica al Manual el Che había reafirmado su punto de vista, al oponerse a la prédica de aquél cuando decía que ‘la participación activa de las masas en la lucha por el cumplimiento y la superación de los planes de desarrollo de la economía nacional constituye una de las condiciones más importantes para acelerar el ritmo de construcción de la sociedad comunista’, argumentando: “Es una formulación teórica. No se cumple en la URSS, no se ha cumplido en Cuba y creo que en pocos lugares, si los hay, se cumplirá. Mas, es casi un contrasentido; las masas tienen que tener participación en la enunciación del plan que es de su incumbencia, el cumplimiento debe tender a hacerse mecánico porque debe ser dominio de la técnica” (ACEP, p. 132). Luego desarrollará la idea como sigue: “…Lo que sucede (o debe suceder) es el cambio cualitativo siguiente: los obreros, el pueblo en general, decidirán sobre los grandes problemas del país (tasa de crecimiento, es decir acumulación-consumo, tipos fundamentales de producción, obras sociales, artículos perecederos, o de largo uso), en las localidades, decidirán sobre problemas concretos (los que rebasan su ámbito), pero el plan y la producción será obra de los especialistas y no puede cambiarse por voluntades individualizadas, aunque [lo] sean en forma colectiva. El quid está en considerar la organización económica como una gran maquinaria; el pueblo tiene derecho a dictarle las normas a esa maquinaria y vigilar que las cumpla, pero no [a] introducirse en su engranaje” (ACEP, p. 183).
Por mi parte anoto que si en la parte final de su pensamiento el Che ratifica su posición anterior, en su parte inicial hay una hermosa base para defender la democracia participativa y protagónica también en la esfera económica; en ese sentido hemos planteado varias veces la idea de que en el socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista, podrían celebrarse plebiscitos (muy facilitados por los actuales medios de internet, desconocidos y ni soñados por el Che) en los cuales el pueblo (tras amplia discusión) sería llamado a hacer sus grandes opciones macroeconómicas, y así se abocaría con la alegría de lo que se hace por elección, a su ejecución.
Notamos que los Lineamientos incluyen la participación de los trabajadores, aunque la vinculan al mejoramiento tecnológico que aumenta la productividad (y a los cuidados ambientales), como lo hace el Lin. 139: “Definir nuevas vías para estimular la creatividad de los colectivos laborales de base y fortalecer su participación en la solución de los problemas tecnológicos de la producción y los servicios y la promoción de formas productivas ambientalmente sostenibles”.
En lo referente a las Cooperativas, el Che enfocará el tema a partir del único ejemplo de los koljoses, para criticarlos por: a) su diferencia en relación a la propiedad verdaderamente socialista que sería aquella en manos del Estado, y, b) su tendencia a pensar en su propia ganancia financiera, en detrimento del bien común. En su carta sólo de manera indirecta podemos ver la oposición y desconfianza del Che en relación a las cooperativas. En su crítica al Manual dice el Che: “No hay una negación convincente de que la cooperativa no engendre capitalismo. Aunque tienen tendencias colectivas, es una colectividad con contradicciones frente a la gran colectividad. Si no es un paso hacia formas más avanzadas desarrolla una superestructura capitalista y entra en contradicción con la sociedad» (ACEP, p. 104). E insiste, discrepando con la afirmación de Lenin de que la cooperación es una forma socialista de economía (y de que ‘El régimen de cooperadores cultos bajo la propiedad social de los medios de producción, bajo el triunfo de la clase del proletariado sobre la burguesía, es el régimen del socialismo’): “Me parece que esto es uno de los grandes errores del socialismo. Hay, en el principio una cuestión semántica… ¿qué es una cooperativa? Si se considera como tal una agrupación de productores, propietarios de sus medios de producción, frente al capitalismo es un adelanto, en el socialismo un atraso, ya que coloca a estas agrupaciones frente a la sociedad propietaria de los otros medios de producción. En la URSS la tierra es propiedad social pero no los otros medios de producción que pertenecen al koljos; sin contar con la pequeña propiedad koljosiana que suministra cantidades crecientes de alimentos básicos y ahonda la brecha entre la sociedad y el koljosiano, si no monetariamente, sí ideológicamente” (ACEP, p. 108). Y luego remachará: “Insisto: la propiedad cooperativa no es una forma socialista” (ACEP, p. 119). Cuando el Manual se refiere a la relación entre la propiedad cooperativo-koljosiana y la propiedad de todo el pueblo, el Che anota: “…el gran problema: cómo transformar la propiedad colectiva individualizada en propiedad social” (ACEP, p. 180). Y constatando que el comercio estatal al por menor es pequeño en la URSS, dirá: “Todavía es pequeño y a pesar de que el comercio cooperativo es grande, deja margen amplio a la especulación de colectividades individualizadas” (ACEP, p. 172)
Los Lineamientos, por su parte, incentivan fuertemente entre las modalidades no estatales de la propiedad y la producción, a la creación de cooperativas de primer grado y de segundo grado. Leemos: “Se crearán las cooperativas de primer grado como una forma socialista de propiedad colectiva en diferentes sectores, las que constituyen una organización económica con personalidad jurídica y patrimonio propio, integradas por personas que se asocian aportando bienes o trabajo, con la finalidad de producir y prestar servicios útiles a la sociedad y asumen todos sus gastos con sus ingresos.(Lin. 25); y: “Se crearán cooperativas de segundo grado, cuyos socios son cooperativas de primer grado, las que tendrán personalidad jurídica y patrimonio propio y se forman con el objetivo de organizar actividades complementarias afines o que agreguen valor a los productos y servicios de sus socios (de producción, servicios y comercialización), o realizar compras y ventas conjuntas con vistas a lograr mayor eficiencia” (Lin. 29).
Por su parte el Lin. 189 dice: “Lograr que la entrega de tierras en usufructo propicie que los resultados productivos se asemejen a los actuales del sector cooperativo y campesino, donde el productor no será un asalariado y dependerá de sus ingresos…”.
Por nuestra parte hemos defendido la forma cooperativa como importante componente del socialismo del siglo XXI (López Velasco 2010), pero ahora nos damos el tiempo de la reflexión (y si fuera necesario de la revisión de conceptos) a la luz de las advertencias formuladas por el Che (que no sabemos hasta qué punto son recordadas y discutidas hoy en Cuba); no obstante, podemos recoger el importante matiz de Guevara cuando criticando a la cooperativa dice “…Si no es un paso hacia formas más avanzadas…” con lo que deja entender que considera que esa forma organizativa puede ser sí una herramienta de transición al socialismo.
El problema de la dependencia externa –
Dice García Molina que, a pesar de los avances obtenidos en los primeros años de la Revolución, no pudo disminuir su dependencia del financiamiento externo, por lo que la capacidad de importar de los mercados, principalmente de los países socialistas, influyó en los niveles de producción y exportaciones de esos años.
Y para lo sucedido desde 1989 dice García Molina: “Cuba se especializó dentro del CAME en la exportación de bienes primarios como azúcar, níquel y cítricos. En el bienio 1988-1989 ese mercado compró 63% de las exportaciones de azúcar cubana, 73% de las de níquel y 95% de cítricos. Si bien esa especialización le reportó ciertos beneficios a la economía cubana, con la desaparición del CAME hubo que enfrentar un nuevo escenario comercial con requerimientos diferentes. Así, casi la mitad del azúcar que se comercializa en el mundo es blanco, en tanto que Cuba exporta básicamente azúcar crudo por limitaciones en sus capacidades de refinación. El país se especializó en la venta de cítricos en forma de frutas frescas, que apenas tienen demanda en los países vecinos. Las plantas cubanas de níquel no lo producen en su forma metálica lo que dificulta su comercialización. A fines del decenio de 1980, más de la mitad de la superficie cultivable de la isla estaba dedicada a la producción de bienes exportables como azúcar, cítricos y otros rubros de origen agropecuario. Esta estructura dificultaba la reinserción en el comercio internacional y se reflejaba en elevadas importaciones de alimentos. En aquella fecha se importaba alrededor de 57% de las proteínas y 50% de las calorías consumidas. La dependencia de Cuba de las importaciones provenientes de los países integrantes del CAME también resultaba significativa, ya que éstos aportaron 63% de las compras de alimentos, 86% de las materias primas, la casi totalidad del combustible y entre 75% y 80% de la maquinaria y equipo, así como diversos productos manufacturados. En la segunda mitad de los ochenta se iniciaron las dificultades funcionales con el abasto de insumos básicos procedentes de los países europeos integrantes del CAME porque éstos sufrieron desorganización e interrupción de sus procesos productivos. Se presentaron atrasos en el suministro de bienes estratégicos como el petróleo y el encarecimiento de productos básicos como la harina de trigo, en ambos casos con la extinta Unión Soviética. Además, los atrasos en el suministro de bienes intermedios influyeron en la subutilización de la maquinaria, que repercutió en la ampliación de la ociosidad de la capacidad instalada. Con ello se registró una caída en la capacidad de importación ante la declinación de los ingresos en divisas por concepto de “reexportación” de combustibles, que en 1989 sólo ascendieron a unos 210 millones de dólares, el 42% del nivel logrado en 1985. En aquel contexto, la celeridad, la intensidad y el alcance de los cambios políticos en los países socialistas europeos tuvieron repercusiones desfavorables en el funcionamiento interno de la economía cubana. Así chocó la economía cubana con la forma en la que las empresas y las naciones se relacionan en el comercio internacional capitalista. En Cuba prevalecía el monopolio estatal del comercio exterior con una estructura centralizada, por lo que las empresas de la economía interna tenían poca relación con entidades extranjeras. Según García Molina, la gestión empresarial cubana se caracterizaba por su falta de flexibilidad y agilidad en las nuevas condiciones cambiantes del mercado internacional. Pese a los crecientes ingresos por servicios turísticos, se amplió la brecha comercial de bienes y se generó un incremento del saldo negativo de la cuenta corriente del balance de pagos equivalente a 14% del producto en 1989. Esta profundización de la dependencia del ahorro externo se originó en un contexto de exigua concesión de créditos líquidos y de disminución de préstamos de proveedores. Ello se agravó por la persistencia y recrudecimiento del bloqueo económico que dificultó el acceso de Cuba a los mercados internacionales de capital. En 1986 hubo que interrumpir el servicio de la deuda externa y la economía funcionó con magros niveles de reservas internacionales. En 1989 la deuda externa ascendió a 6,100 millones de dólares, equivalente a 102% y 30% de las exportaciones de bienes y servicios y del PIB, respectivamente”.
La inversión extranjera y la captación de divisas –
En su discurso ante la ONU en diciembre de 1964, para destacar la independencia de Cuba, el Che subrayó que en la Isla no había inversión extranjera.
No obstante tras la caída de la URSS esa inversión entró a Cuba para quedarse, como lo confirman los Lineamientos Económicos de 2011 y la nueva Constitución de 2019.
A ese respecto nos dice García Molina: “En septiembre de 1990 se implantó un programa económico de emergencia denominado ‘período especial’, que se propuso repartir equitativamente los efectos de la crisis entre la población y crear condiciones para la reinserción de Cuba en la economía internacional. Ante la necesidad de incrementar la capacidad importadora, se priorizó el ámbito externo de la política económica mediante una mayor apertura a la inversión foránea que se había iniciado unos años antes con el desarrollo de los servicios turísticos, y se fue extendiendo gradualmente al resto de las actividades productivas”.
A su vez en los Lineamientos (nº 96) se lee: “Continuar propiciando la participación del capital extranjero como complemento del esfuerzo inversionista nacional, en aquellas actividades que sean del interés del país, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo económico y social a corto, mediano y largo plazos”.
Y la nueva Constitución de 2019 dice: ARTÍCULO 22. “Se reconocen como formas de propiedad, las siguientes:
a) socialista de todo el pueblo: en la que el Estado actúa en representación y beneficio de aquel como propietario. b) cooperativa: la sustentada en el trabajo colectivo de sus socios propietarios y en el ejercicio efectivo de los principios del cooperativismo. c) de las organizaciones políticas, de masas y sociales: la que ejercen estos sujetos sobre los bienes destinados al cumplimiento de sus fines. d) privada: la que se ejerce sobre determinados medios de producción por personas naturales o jurídicas cubanas o extranjeras; con un papel complementario en la economía. e) mixta: la formada por la combinación de dos o más formas de propiedad. f) de instituciones y formas asociativas: la que ejercen estos sujetos sobre sus bienes para el cumplimiento de fines de carácter no lucrativo. g) personal: la que se ejerce sobre los bienes que, sin constituir medios de producción, contribuyen a la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de su titular. Todas las formas de propiedad sobre los medios de producción interactúan en similares condiciones; el Estado regula y controla el modo en que contribuyen al desarrollo económico y social. La ley regula lo relativo al ejercicio y alcance de las formas de propiedad”. ARTÍCULO 28. “El Estado promueve y brinda garantías a la inversión extranjera, como elemento importante para el desarrollo económico del país, sobre la base de la protección y el uso racional de los recursos humanos y naturales, así como del respeto a la soberanía e independencia nacionales. La ley establece lo relativo al desarrollo de la inversión extranjera en el territorio nacional” (los subrayados son nuestros).
En relación a la captación de divisas hay que destacar que los muy buenos logros del sistema educativo cubano y la necesidad económica llevó a que una actividad que había comenzado como colaboración internacionalista desinteresada, se volviera una no despreciable fuente de divisas; me refiero al trabajo que en decenas de países prestan médicos, educadores y entrenadores deportivos cubanos. En lo que respecta a los médicos, en los años finales de su vida Chávez dijo que había habido unos 30.000 galenos cubanos trabajando en Venezuela (suponemos que a cambio del vital petróleo que Venezuela enviaba a la Isla), y en el gobierno de Dilma Rousseff, en Brasil, miles de médicos cubanos fueron contratados y pagados en el programa “Mais médicos” que atendió a las regiones más carentes del país (a algunas de las cuales antes nunca había llegado un médico); esa participación cubana fue abruptamente interrumpida por Bolsonaro, quien adujo, entre otros argumentos anticubanos, que esos médicos recibían sólo una pequeña parte de su salario nominal, y el resto se lo embolsaba el Estado cubano; nótese que para quien recibió una enseñanza gratuita desde el jardín de infantes hasta la Universidad, tal “sacrificio” (impensable en el capitalismo) no parece exagerado. Lo que de nuestra parte podemos objetar a ese programa desde el punto de vista humano, que siempre fue el del Che, es el hecho de que las familias de dichos médicos no pudieran acompañarlos en su estadía en tierras brasileñas.
Rentabilidad Superpoblación y desempleo –
El Che daba como propio del capitalismo (“ideal”, diríamos, por las ventajas que de hecho hoy tienen las grandes empresas, incluso para cubrir a costa del Estado eventuales pérdidas) la situación de un “mercado libre donde productores rentables y no rentables, eficientes y no eficientes, compitan, y los no eficientes mueran de inanición”(ACEP 10); y criticando en su carta la adopción de la política de rentabilidad mercantil en las empresas de la URSS y otros países del campo socialista de Europa, anota que “se produce un reajuste en la economía de acuerdo con la eficiencia de los distintos sectores y unidades y aquellos sectores o unidades que no son suficientemente eficientes desaparecen. Se cierran fábricas y emigran trabajadores yugoeslavos (y ahora polacos) a los países de Europa Occidental en plena expansión económica” (ACEP, p. 12). En su crítica al Manual anotará que “La rentabilidad es una noción relativa en una economía planificada” (ACEP, p. 158).
Los Lineamientos contienen una macro-orientación en el rubro “Empleo y salario”, que dice: “Modificar la estructura del empleo, reducir las plantillas y ampliar el trabajo en el sector no estatal”; también se dice: “Las empresas estatales o cooperativas que muestren sostenidamente en sus balances financieros pérdidas, capital de trabajo insuficiente, que no puedan honrar con sus activos las obligaciones contraídas o que obtengan resultados negativos en auditorías financieras, serán sometidas a un proceso de liquidación o se podrán transformar en otras formas de gestión no estatal, cumpliendo con lo que se establezca al respecto” (Lin. 17). Un autor cubano, revolucionario, estimó en un millón y medio el número de asalariados del sector estatal que serían puestos en la calle, y juzgó imposible que todos ellos pudieran transformarse en cuentapropistas, cooperativistas o pequeños empresarios (lo que significa, inminencia de desempleo, marginalización y criminalidad).
El Manual soviético decía: ‘El socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo propio’; y el Che comenta: “…el socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo socializado, condenando así a todos los trabajadores por cuenta propia” (ACEP, p. 180).
Noto que desde la Revolución se insiste como derecho fundamental en el derecho al trabajo.
Ahora bien, veamos cómo el gobierno cubano presenta la situación del empleo y desempleo en su balance de 2018. “Al cierre de 2018 se estima una ocupación de 4,5 millones de trabajadores; de ellos 3,1 pertenecientes al sector estatal y 1, 4 en el sector no estatal, con una tasa de desocupación de 1, 7 por ciento, informó Margarita González Fernández, ministra de Trabajo y Seguridad Social. La estructura de empleo se reconfigura, ahora hay más trabajadores en el sector empresarial que en el presupuestado.
Unidades presupuestadas 1, 5 millones de personas (48%); los sectores de salud y educación son los más representativos con más de 800 mil trabajadores
Sector empresarial 1, 6 millones de trabajadores (52%), donde las Organizaciones Superiores de Dirección dedicadas a la industria alimentaria, azucarera, agricultura, ganadería y construcción tienen un peso fundamental.
Sector no estatal 1, 4 millones de trabajadores que se desempañan en el sector cooperativo y trabajadores por cuenta propia, los últimos representan cerca del 42 %.
Se dio a conocer en el programa radio-televisivo que los desocupados crecieron de 75 mil 288 en 2017 a 76 mil 400 en el 2018, lo que se traduce en un incremento de mil 112 personas más en busca de empleo con relación al año anterior.
Ahora, valoró la Ministra: “Estas cifras no deben confundirse con las personas que estando en edad para ello, ni estudian ni trabajan. Los que están en esta situación son unas 567 mil, y en la Encuesta Nacional de Ocupación el 18 % manifestó no tener interés en hacerlo, lo cual es muy criticado por la población y que se evidenció en el proceso de consulta popular. El método no es obligar, hay que buscar las vías para que estas personas sientan la necesidad de trabajar”.
Por nuestra parte subrayamos que al 1,7% de desempleados se le suman los más de medio millón de personas que, estando en edad de hacerlo, ni trabaja ni estudia (por lo que en realidad los desempleados son mucho más que aquel 1,7% y llegarían aproximadamente a un 12%, si se calcula que 76.400 son el 1,7%, 567.000 serían más de siete veces más); y además, debemos suponer que esa masa de “ni –ni” o vive de remesas recibidas desde el exterior, o se dedica a actividades ilegales como el contrabando, la prostitución, el trabajo no declarado por cuenta propia u otra actividad no declarada, como puede serlo el alojamiento o transporte de turistas).
A mediados de 2019 el gobierno cubano anunció que había escasez de algunos productos básicos, como el aceite, y que debido a la baja del suministro de petróleo (suponemos que proveniente de Venezuela, debido a la grave crisis que atraviesa ese país, que incluye una disminución de su producción petrolera), el servicio de transporte entre ciudades se reduciría a una sola frecuencia semanal (y según un testigo habría disminuido también la frecuencia de los ómnibus urbanos).
-Estímulo moral y técnica –
Dice Guevara en su carta: “El interés material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy (N.B. en la URSS) se pretende elevar a la categoría de palanca del desarrollo, pero está limitado por la existencia de una sociedad donde no se admite la explotación” (ACEP, p. 10). Como sabemos, el Che pensaba que el estímulo material individual en la construcción del socialismo debía ser indirecto (en su crítica al Manual soviético insiste varias veces en este punto, defendiendo la idea de que el trabajador que superase la norma establecida debería recibir como premio un curso de capacitación, que luego le permitiese reinsertarse en la actividad laboral en un puesto donde recibiría un salario mayor al hasta entonces percibido; el estímulo material individual directo, consiste, por el contrario, en el simple hecho de que el trabajador que sobrecumple una meta o norma, recibe una cantidad mayor de dinero que el que corresponde a su salario habitual). En su carta, como vimos, dice Guevara que dos son las líneas fundamentales para llegar al comunismo: la conciencia, y la técnica. “El comunismo es un fenómeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, de donde la educación individual y colectiva para el comunismo es una parte sustancial de él” (ACEP, p. 12).
En su crítica al Manual, observa el Che: “Notemos que no se dice una palabra del estímulo moral y, ¿cuál será el valor real —en términos monetarios, por ejemplo— de un trabajador con el resultado de su trabajo para la sociedad? Un zapatero puede hacer 10 pares de zapatos por día, supongamos, unos 3000 por año. Supongamos que arroje un plus valor de 1500pesos su trabajo y que reciba en diversos subsidios del Estado 300 pesos. Es obvio que si hace 12 pares u ocho por día de trabajo su ingreso mediante formas indirectas no variará en nada. Vale decir, sólo se interesará por su trabajo si este es pagado más o menos, de acuerdo con la calidad y cantidad, pero esto mismo le ocurre a un trabajador capitalista. El problema está en hacer ver a estos obreros su indisoluble ligazón a todos los problemas de la construcción. Aquí es donde juega el estímulo moral al constructor, base de la nueva conciencia socialista y la educación” (ACEP, p. 118). E insiste: “El Estado actúa sobre el individuo que no cumple su deber de clase, penalizándolo, o premiándolo en caso contrario, estos son factores educativos que contribuirán a la transformación del hombre, como parte del gran sistema educacional del socialismo. El deber social del individuo [es] el que lo obliga a actuar en la producción no su barriga. A eso debe tender la educación” (ACEP, p. 133); se repite: “La disciplina del trabajo se impone por la fuerza en una sociedad de clases. La socialista todavía es una sociedad de clases y, por ende, debe ejercer la compulsión sobre los trabajadores para implantar su disciplina, sólo que lo hará (lo debe hacer) auxiliada por la educación de las masas hasta que la disciplina sea espontánea. Para ser consecuentes, aquí debían haber puesto la palanca del interés material como factor disciplinante, lo que es cierto, pero también lo es que va contra la educación comunista, en la forma actual de aplicarse” (ACEP, p. 138). Y antes había machacado: “El error consiste en tomar el estímulo material en un solo sentido, el capitalista, pero castrado. Lo importante es señalar el deber social del trabajador y castigarlo económicamente cuando no lo cumple; cuando lo sobrepase premiarlo, material y espiritualmente, pero sobre todo con la posibilidad de calificarse y pasar a un grado superior de técnica” (ACEP, p. 136). Explicando históricamente la situación vigente en la URSS, dice el Che: “El interés personal debe ser reflejo del interés social; basarse en aquél para movilizar la producción es retroceder ante las dificultades, darle alas a la ideología capitalista. Es en el momento crucial de la URSS saliendo de una guerra civil larga y costosa cuando Lenin, angustiado ante el cuadro general, retrocede en sus concepciones teóricas y [ello es] el comienzo de un largo proceso de hibridación que culmina con los cambios actuales en la estructura de la dirección económica” (ACEP, p. 157).
Como sabemos el estímulo moral (diplomas, homenajes, etc.) y el trabajo voluntario (más allá de la jornada laboral obligatoria) son para el Che dos pilares en la formación de la conciencia del nuevo ser humano que aspira a ser “hombre nuevo” libre de las taras capitalistas. En su crítica al Manual y refiriéndose a la emulación a través de las brigadas del trabajo comunista, el Che había dicho: “Este es un auténtico movimiento socialista y al que se debe dar prioridad sobre los otros. En la emulación socialista debe recibir mayores estímulos el que logra los mayores éxitos en la educación de sus compañeros para el trabajo” (ACEP, p. 140).
Ahora bien, parte de los cubanos ha constatado que, salvo excepciones, (como la familia del propio Che mientras él vivió en Cuba), hubo un buen pasar de muchos dirigentes y sus familias a lo largo de todos los períodos de la Revolución, mientras el común de los ciudadanos debía apretarse el cinturón; ello pudo y puede comprometer el deseo de Guevara de que cualquier trabajador (“un tornero o una secretaria”) tuviera el mismo entusiasmo de encarar el trabajo como un placer (y deber social solidario), como lo hace (haría) un dirigente a la hora de abocarse al esfuerzo productivo en pro de la felicidad colectiva (ACEP, p. 16). Comentando el Manual, había dicho el Che: “…Entre un koljosiano y un sovjosiano hay muy pocas diferencias en su nivel y estilo de vida, no así entre estos y los habitantes de la ciudad, sobre todo los burócratas de elevado rango y algunas otras capas; esto indica que lo que las diferencia actualmente no es el tipo de propiedad sobre los medios de producción, sino el diferente desarrollo de ambas partes de la sociedad, y ciertas superestructuras creadas en el transcurso del poder soviético” (ACEP, p. 182-183).
Por otro lado dirá que la técnica permite mejorar la productividad y la administración de la producción (y según él la URSS mostraba un claro rezago en relación al capitalismo en ambos campos, y en el terreno donde la tecnología soviética alcanzaba un alto grado, a saber la defensa, sus innovaciones no eran transferidas, al contrario de lo que ocurre en EEUU, para la esfera de la producción civil).
En su crítica al Manual, observa el Che que algunas carencias de la URSS se deben no “sólo a la poca madurez de la tecnificación, sino a la negativa de las propias empresas a adoptar métodos que podrían traerle dolores de cabeza y pocas mejoras económicas, ya que, al mejorar la técnica aumentan las exigencias del plan. Esto se debe en última instancia a la contradicción creada entre la sociedad y las células aisladas pero también es el producto de una mecánica irracional en el tratamiento del problema” (ACEP, p. 115). Y declara: “Pretender aumentar la productividad por el estímulo individual es caer más bajo que los capitalistas. Estos aumentan la explotación al máximo de esta manera, pero es la técnica la que permite dar los grandes saltos de calidad en cuanto a la productividad” (ACEP, p. 198).
Los Lineamientos dan importancia a la innovación tecnológica y sus aplicaciones, y legitiman la palanca del estímulo material directo (individual y/o colectivo); no vemos que en ningún momento recojan la expresión “estímulo moral”, ni discutan el por qué y el cómo usar uno y otro. Leemos: “Los ingresos de los trabajadores y sus jefes en las empresas estatales y las formas de gestión no estatal estarán vinculados a los resultados que se obtengan” (Lin. 20); y “Deberán evaluarse y proponerse sistemas de pago y de estimulación y penalización salarial a todos los sujetos del proceso inversionista, vinculados con los resultados alcanzados en las diferentes fases de la inversión, incluyendo el nuevo sistema de estimulación del doble turno, donde existan las condiciones para ello (antiguo Lin 115, integrado con los Lin. 20, 141, 170 y 288).
El Che, en su crítica al Manual soviético había mencionado el fervor inicial existente en las revoluciones jóvenes; ahora bien, la experiencia de medio siglo de privaciones en el “buen vivir” quizá refuerce en Cuba la necesidad de apelar al estímulo material directo; también se puede aducir que no se puede exigir a todo un pueblo que se contente con tantas privaciones durante tanto tiempo (algo muy distinto es un esfuerzo por un tiempo determinado más o menos previsto de antemano), y tampoco es dable exigir de todos los ciudadanos una conducta frugal heroica, porque Che hubo sólo uno; concluyéndose así que el común de los mortales necesita algo más que el estímulo moral para contribuir con el bien común. Si todo eso es plausible, queda la pregunta acerca de si en Cuba se discute la previsión del Che (en especial en su crítica al Manual soviético) de que la preeminencia del estímulo individual material directo sería una de las causas que llevaría a la URSS de vuelta al capitalismo (y eso fue anunciado 26 años antes de que dicho hecho se consumase abiertamente!), y también queda la pregunta por el lugar que el estímulo moral está llamado a ocupar en el presente y el futuro de Cuba.
Los Sindicatos –
Sobre los sindicatos ya dijimos que el Che en su crítica al Manual soviético llegará hasta desear su extinción. Dice: “Para que nada falte en el cuadro, aparecen los sindicatos, anacronismo sin sentido, sobre todo en su organización nacional, que no es sino el resultado de una especial situación de la URSS, en un particular momento histórico, trasladado luego a los demás países socialistas. En una sociedad donde el proletariado ha tomado el poder, ese órgano de lucha de clases debe desaparecer, transformarse. Su sostenimiento ha llevado a dos cosas: de un lado la burocratización del movimiento obrero; por otro, la diferencia entre obreros, pues las prestaciones sociales dependen de la riqueza de cada sindicato y estas de las diferencias salariales existentes” (ACEP, p. 123-124). Y rematará diciendo que en la organización económica socialista: “…el papel de los sindicatos debe ser nulo y la misma institución desaparecerá” (ACEP, p. 184).
No recordamos haber visto en los Lineamientos ninguna mención al papel de los sindicatos. Por nuestra parte defendemos la importancia que los sindicatos deben tener en la transición al socialismo (¿y más allá?) en la defensa de la vida sana de los trabajadores y de su constante participación protagónica en la definición, gestión y control de las políticas productivas y socioambientales en general. En la Cuba de hoy ello es tanto más imprescindible por cuanto (si el Che decía en su carta que en la URSS estaba vedada la explotación) la empresa capitalista clásica ha sido amparada por los Lineamientos y en la Constitución de 2019 (el Lin 2. habla de “otras formas” de propiedad, y, como vimos la Constitución de 2019 la admite explícitamente), y ya se ha autorizado la contratación capitalista de mano de obra (o sea, la explotación).
Algunas breves conclusiones provisorias-
1. El concepto de la economía socialista
Si al principio de la Revolución el Che defendió la tesis de que no habría socialismo mientras existiera la mercancía, la empresa privada, el intercambio mercantil entre empresas, los Bancos cobrando intereses y obteniendo ganancias (a lo que agregamos el dinero y el salario), la economía cubana fue aceptando después el mantenimiento de esas categorías.
2. La Planificación centralizada
Si al principio de la Revolución y de acuerdo a la tesis del Che el Plan de producción (y distribución) se concibió como algo que envolvía toda la economía nacional en el seno de una única gran empresa nacional, con el tiempo se admitió su flexibilización y descentralización, al tiempo en que se admitía otras formas de empresas aparte de la estatal y la necesidad de combinar centralización con descentralización.
3. Los salarios
Si el Che defendió una única escala salarial en el seno de la única gran empresa nacional, entre cuyas partes cualquier trabajador pudiera cambiar de sector, la realidad ulterior condujo hacia una diversificación salarial. Y nunca se avizoró concretamente la posibilidad de superar la relación salarial (que es la esclavitud en su modalidad capitalista).
4. La inversión extranjera
Si en un principio el Che se vanagloriaba hasta fin de 1964 de que Cuba no tenía inversiones extranjeras, luego se la fue admitiendo, en especial durante y después de 1991, comenzando por la gran industria hotelero-turística. Sin duda que la falta de divisas para financiar la infraestructura y funcionamiento de algunos sectores clave (como el turístico, que a fines de los años 90 ya despuntaba como uno de los principales en la economía cubana) debe haber influido en esa decisión.
5. La realidad monetaria y las remesas extranjeras
En los años 90, y aunque no hay cifras confiables, la CEPAL estimó que las divisas extranjeras representaban unos 700 millones de dólares anuales, y se situaban sólo por debajo de los ingresos por el turismo. Como ese dinero entraba en dólares Cuba fue obligada a legalizar la tenencia de divisas extranjeras, reformatear su sistema bancario (y a abrir cuentas que pagan interés y sobre las que se cobran tasas) y a crear las dos monedas nacionales (el peso común y el peso convertible); estas dos medidas distorsionan la equidad, pues discriminan entre lo que pueden comprar quienes tienen divisas o pesos convertibles (en tiendas especiales en las que no circula el peso común) y la mayoría de la población que sólo tiene acceso al peso común (porque ejerce actividades asalariadas que sólo se pagan en esa moneda).
5. El por qué de los cambios
5.1 Pobreza de recursos naturales (sin petróleo)
Cuba siguió siendo un país pobre en recursos naturales (con excepción del níquel) y carente de petróleo, y eso la obligó a depender del extranjero y luego de la inversión extranjera.
5.2 Dependencia externa para alimentos y tecnología
Es alarmante el dato de que cuando se cayeron la URSS y el CAME, Cuba importaba de allí la mayoría de las calorías y proteínas que consumía. Aquí hay que preguntarse si no hubo un grave error de planificación estratégica al no priorizarse absolutamente el logro de la soberanía alimentaria (lo que debería ser tomado muy en cuenta por cualquier otro país pobre que pretenda superar el capitalismo). En lo que a tecnología se refiere es comprensible que dada la pobreza, Cuba tuviera y tenga que importar mucha tecnología esencial. Aunque hay que destacar sus avances en materia de la industria biomédica (por ejemplo en la fabricación de vacunas). Al mismo tiempo parece que Cuba no despertó a tiempo para la necesidad de promover intensivamente la tecnología energética solar y eólica (ya que no tiene sino una cantidad ínfima de petróleo, y carece de grandes ríos).
5.3 El Bloqueo
Nadie podrá negar que el bloqueo impuesto por EEUU casi desde el comienzo de la Revolución ha infligido e inflige severísimos daños a la economía de Cuba y a la calidad de vida del pueblo. Aunque más no sea por el hecho de que el gobierno y las empresas cubanas no pueden comerciar con empresas radicadas en los cercanos EEUU y se ven obligados a traer muchos productos de países lejanos (con el costo adicional que ello significa). Ya en su discurso de Argel en 1963 el Che dijo que Cuba había pasado de tener un comercio exterior del 75% con EEUU a otro de entre el 75% y el 80% con los países socialistas. Y también dijo que antes de la Revolución las empresas radicadas en Cuba ni siquiera tenían stocks, pues cuando se presentaba una necesidad hacían el encargo a los EEUU y recibían lo pedido en tiempo y forma. Tras la Revolución todas esas puertas yanquis se cerraron para Cuba, con las nefastas consecuencias económicas imaginables (empezando por la falta de piezas de repuesto de máquinas que eran casi todas yanquis).
5.4 Falta de eficiencia de la planificación centralizada
Como los cubanos pasaron y pasan de vez en cuando por escasez de productos básicos (como el aceite, para no hablar de la carne), parece que la dirigencia cubana concluyó que la pesada planificación centralizada no estimulaba suficientemente a los productores y era/es muy lenta (y deja huecos) en la distribución; de ahí su apuesta a dejar en manos no estatales (en especial pequeños productores y prestadores de servicios, cooperativas, y cuentapropistas) la producción y distribución de varios sectores que atienden a necesidades del día a día. Simultáneamente se incentiva la descentralización, dando más facultades a los municipios. Ya en su discurso en el evento sobre Planificación, realizado en Argel en 1963, el Che dijo que el primer Plan en Cuba fracasó porque si bien las metas para cada sector eran factibles, no lo eran en su conjunto. (En lenguaje sistémico de hoy se destacaría que una cosa es la consideración en separado de los elementos de un sistema, y otra es la consideración de sus múltiples eslabones de retroalimentación e interacciones sistémicas recíprocas). Y agregó que Cuba había copiado la experiencia de los países hermanos, cayendo en errores que trajeron también el burocratismo. Esas son otras experiencias que deberían hacer reflexionar mucho a cualquier otro país que decida intentar la superación del capitalismo con rumbo socialista-comunista-ecomunitarista.
5.5 Los huracanes
Como si todas las dificultades que Cuba ha tenido que ir sorteando en su período revolucionario fueran pocas, hay que agregarle aún las enormes pérdidas que provocan en la economía cubana los huracanes que asolan la isla periódicamente. En una verdadera tarea de Sísifo los cubanos se ven obligados a causa de esas devastaciones periódicas a recomenzar lo que ya habían concluido o tenían muy avanzado.
5.6 Los gastos con defensa y seguridad
Como desde el inicio la Revolución cubana ha estado bajo permanente agresión de los EEUU, nunca ha podido descartar la posibilidad de una invasión yanqui (mucho más directa, masiva y devastadora que la de Playa Girón de 1961), y Cuba se ha visto obligada a mantener un enorme gasto militar y de seguridad, que sin duda ha consumido cuantiosos recursos que pudieron haber sido destinados a la actividad productiva y a elevar la calidad de vida del pueblo cubano.
5.7 ¿Cuba confirma su rumbo socialista camino al comunismo?
Cabe esa pregunta, pues no tengo conocimiento de que haya hoy en Cuba una discusión sistemática (que al Che le habría parecido indispensable) acerca de para cuándo y cómo creen posible superar realidades-categorías básicas del capitalismo como lo son la mercancía, la empresa privada, las relaciones mercantiles entre empresas, el dinero y los Bancos (que cobran interés y reciben ganancia), y los salarios. En todo caso, como lo dijimos al principio, consideramos que todos los avatares de Cuba son el espejo de ideas, dificultades y correcciones en el que se deben mirar crítica y autocríticamente, con mucha esperanza y a la vez con mucho realismo y cabeza propia, quienes en el mundo (y en especial en A. Latina) luchan hoy por el socialismo y el ecomunitarismo.
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- Publicado:
- 6 noviembre, 2019 / 13:04
- Categoría:
- Cuba, Resistencias
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