Chile: ¡A evadir la cocina de la casta política!

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MOVIMIENTO POR EL AGUA Y LOS TERRITORIOS -MAT-

¡A evadir la cocina de la casta política!

Como MAT hemos formado parte de la más amplia e inédita movilización de los pueblos acontecida el último mes, y parida tras décadas de lucha.. Por eso, consideramos tener el derecho de rechazar en la forma y fondo el acuerdo de las cúpulas de partidos políticos que, a espaldas de los pueblos y entre gallos y medianoche, creen brindar una “salida” que en realidad implica detener el avance de las demandas sociales que buscan cambiar el modelo neoliberal reconocido por sus expresiones: el agua saqueada, los glaciares destruidos, las AFP y su robo a los salarios, el TPP 11, la salud negada, la militarización del wallmapu, el endeudamiento por el CAE de jóvenes y de las familias para sobrevivir, etc.

Será, en definitiva, la movilización popular la que tendrá la voz definitiva respecto de este nuevo intento de hacer cambios cosméticos para que todo siga igual. Desde ya la movilización continúa levantado las demandas urgentes negadas e invisibilizadas por la agenda legislativa del gobierno, que incluyen el retiro de la tramitación del TPP 11, así como la exigencia de juicio y castigo a Piñera y a todos los responsables de las muertes, mutilaciones, prisión política, tortura a niños, niñas y adolescentes, violencia política sexual y violaciones, entre muchas otras vejaciones perpetradas desde el 18 de octubre.

Este acuerdo, que trae a la memoria el pacto firmado por varios de estos mismos partidos con Pinochet para la llamada “transición” a la democracia, arrebata desde el inicio a la Asamblea Constituyente la prerrogativa de determinar en forma autónoma los quórum requeridos para aprobar sus decisiones.

El Acuerdo establece una votación de 2/3 de sus integrantes para ello, instalando un veto o candado que busca obstaculizar desde su génesis las demandas mayoritarias exigidas, que han sido la razón del alzamiento, desobediencia y rebeldía popular de todos los territorios y comunidades a lo largo del país. En la actual Constitución, creada en 1980 a manos de Jaime Guzmán, los inalcanzables 2/3 requeridos para modificar su base de sustentación, garantizaron hasta hoy en forma efectiva la imposibilidad de transformaciones sustanciales, entre ellas la desprivatización del agua.

Por otra parte, no existe en el repertorio de los pueblos, de las asambleas, cabildos y movilizaciones en curso, la “Convención Constitucional”. Nunca ha sido planteada, exigida ni reconocida como un mecanismo válido. La exigencia de los pueblos es que se convoque y materialice una Asamblea Constituyente plurinacional, con participación popular, que reconozca el tejido comunitario construido en asambleas, cabildos y trawün; una Asamblea Constituyente feminista, que valide el trabajo que millones de mujeres y disidencias hemos realizado en este ciclo de movilización; un proceso que requiere el retiro de la tramitación legislativa del TPP11 para impedir nuevos blindajes a los cambios.

El camino de una Asamblea Constituyente así planteada refleja la necesidad de respetar plenamente y sin trampas la soberanía y autodeterminación política de los pueblos, quienes de manera democrática, informada y en la más plena libertad de deliberación, fijarán los preceptos a ser incorporados en la nueva carta fundamental.

En virtud de lo expuesto, repudiamos sin matices los mecanismos perversos de la forma de elección de integrantes de la llamada Convención Constitucional y los cálculos políticos que lo justifican. Ese tipo de elección favorece a los actuales partidos con representación parlamentaria, sindicados en calles y asambleas como los principales responsables del desastre neoliberal imperante en el país. La solución nunca vendrá de parte de quienes han causado y vivido a costa de la precarización de la vida.

Discutir en conjunto con todos los sectores y movimientos sociales cómo y en qué plazos podemos dar forma a una Asamblea Constituyente en las condiciones aquí descritas, sin tutelajes, es nuestro llamado y compromiso.

Porque el proceso constituyente ya empezó, con las movilizaciones, la crítica hacia el modo de vida extractivista y neoliberal y, sobre todo, a partir de todas las organizaciones que hoy se encuentran deliberando y buscando decidir el mejor modo de vivir en común.

Llamamos a todas las organizaciones sociales a respaldar ese proceso e integrarse con todo a su desarrollo. Exigimos, emplazamos y alentamos a cada uno de los parlamentarios que han expresado adhesión o simpatía con las demandas sociales de los movimientos, a rechazar el acuerdo cupular y contribuir a evitar su materialización. Por lo mismo estimamos que sumando a las diputadas y diputados que han expresado un compromiso por ser parte de la demanda social de asamblea constituyente y fin del neoliberalismo, se puede abortar esta maniobra de autoprotección de la elite política.

Por todas estas consideraciones, propondremos a Unidad Social y otros espacios de articulación del mundo social, la convocatoria a una nueva huelga general para exigir la realización de una verdadera ASAMBLEA CONSTITUYENTE, que exprese plenamente la voluntad y soberanía de los pueblos. Es un camino que ya iniciamos.

¡A construir la ASAMBLEA CONSTITUYENTE Plurinacional, Popular y Feminista!

Movimiento por el Agua y los Territorios


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