Argentina_Salta: Comunidades Weenhayek resisten agrotòxicos y saqueo

 

____Arg__Salta__Pueblos Originarios NO agrotoxicos

Dos comunidades indígenas del Pueblo Weenhayek, ubicadas a 5 kms de Tartagal, Provincia de Salta, desde hace años vienen padeciendo el acecho del agronegocio sobre sus territorios ancestrales de la mano del agronegocio, con la complicidad del poder político y judicial local.

Se trata de las comunidades indígenas Kyellhyuktaj (El Quebracho) y O Ka Pukie (La Troja), que ya poseen carpetas técnicas aprobadas por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) para avanzar en la titularidad definitiva de sus territorios ancestrales. Sin embargo la burocracia administrativa imposibilita que definitivamente se les otorgue la propiedad colectiva. No obstante, la aprobación de las carpetas técnicas importa un paso significativo, aunque insuficiente en razón de los derechos centenarios de los pueblos preexistentes al Estado Argentino y más de 14 años de la vigencia de ley 26.160.

Ambas comunidades se ven afectadas por las fumigaciones con agrotóxicos que se realizan alambrado de por medio por una empresaria del agronegocio María Monserrat, que explota un predio rural lindero con soja transgénica principalmente. A su vez, a través de sus empleados, viene ejerciendo actos de violencia y amenazas de desalojo de un lugar que les pertenece ancestralmente a las comunidades Weenhayek. El último hecho de intimidación se registró el 21 de Julio de 2020, cuando un empleado de la empresaria se acercó a las comunidades increpando y advirtiendo a los caciques Isaias Fernández y Nancy Lopéz, delante de niños y niñas, que debían retirarse de su territorio o en su defecto serían desalojados con el auxilio de la fuerza pública.

Antes los hechos de amenazas, la cacique Nancy Lopez y el Cacique Isaías Fernandez, se autoconvocaron realizando una marcha en Tartagal haciendo presentaciones ante las autoridades locales, y a su vez, emitieron un comunicado: “La Comunidad Weenhayek Kyellhyuktaj (El Quebracho) y O Ka Pukie (La Troja) ubicadas en el Km5 de la ruta 86, Tartagal, Salta dan a conocer una situación de extrema gravedad por la que están atravesando. Pese a la ocupación tradicional, ancestral y actual del territorio, continúan la intimaciones para desalojar el lugar. Cabe destacar que estas comunidades que comparten territorio, habitan el lugar desde tiempos antiguosm dedicándose a actividades de siembre, recolección y artesanías principalmente, que complementan con otros ingresos para lograr subsistencia de las familias. Estas comunidades están atravesado una importante crisis por un fuerte desalojo en el año 2014, momento en el falleció la madre del actual cacique por el impacto sufrido en la violencia de los hechos policiales.

 

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Las dos comunidades están en estado de alerta en razón de que ya en el mes de noviembre de 2014, fueron desalojadas violentamente con la intervención de la policia provincial por orden judicial emanada del Juzgado Nominación Nº 2, y de la Fiscalía en lo Penal Nº 2, en el marco de la causa Nº 73821/14 por el delito de usurpación, a los fines de restituir el inmueble en forma provisoria a la empresaria Monserrat. Se trató de un acto absolutamente nulo y burdo ya que es de notorio y público conocimiento que los territorios en cuestión son del pueblo Weenhayek. A qué funcionario judicial se le ocurre semejante disparate procesal ?. Parece que abundan en la Argentina. Algo parecido sucedió en el sur con la Comunidad Mapuche Pu Lof en Resistencia en Cushamen, en el mes de Enero de 2017, con funcionarios del ministerio público ostensiblemente anti-indigenas y jueces con el guiño permanente a corporaciones como Benetton.

Deberá tenerse memoria y presente que éstos funcionarios judiciales devenidos en personeros y serviles de los intereses de los grandes terratenientes que avasallan los derechos de los pueblos originarios, también les cabe responsabilidad y deberán ser juzgados e investigados por todos los padecimientos que viven hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niños, niñas y adolescentes indígenas, por un desconocimiento repudiable sobre su historia y el genocidio del cual sus pueblos fueron víctimas. Y vuelven a serlo con la discriminación, intromisiones e injerencias arbitrarias y hasta desalojos “acomodados” de sus tierras originarias, en manos de exponentes del más repugnante extractivismo del capitaloceno, con los poderes del Estado Argentino atrás como garantía refozando el despojo territorial, como un deja vu de los tiempos de Avellaneda, Sarmiento, Alsina, Roca y toda la troupe nefasta de la historia oficial que nos quisieron imponer en la educación inicial, media y hasta universitaria.

No obstante el proceder del entramado político, empresario y judicial salteño, los y las Caciques de las 2 comunidades del Pueblo Weenhayek, entraron, en ese 2014, en estado de alerta permanente con el acompañamiento de autoridades del Pueblo Wichi y miembros del Consejo de Participación Indígena del INAI, haciéndoles recordar a los organismos judiciales y politicos responsables como a las fuerzas policiales, la vigencia de la Ley Nº 26.160 y sus prórrogas que impiden los desalojos de comunidades indígenas.

 

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A pesar de la violencia ejercida y la muerte de la madre del Cacique, las comunidades no renunciaron a su territorio. Luego de tres meses de asamblea permanente y de acampar al lado de la ruta, ambas comunidades lograron recuperarlo. Pero siempre siendo fustigadas y amenazadas por los empleados de la empresaria, obviamente con la anuencia del poder político de turno ejerciendo influencias determinantes en el poder judicial provincial que termina funcionando como un resorte funcional para el despojo en manos del agronegocio.

Las comunidades indigenas Weenhayek Kyellhyuktaj (El Quebracho) y O Ka Pukie (La Troja) comparten un territorio ancestral de 95 hectáreas aproximadamente. Se trata de 60 familias con una población importante de niños, niñas y adolescentes. Ambas comunidades se dedican a la agricultura familiar y elaboración de artesanías. También viven de la pesca en el imponente Río Pilcomayo que es el límite sur de la comunidad.

Pudimos hablar con Isaias y Nancy, quienes nos informaron que ambas comunidades fueron relevadas bajo Comunidad Kyellhyuktaj (El Quebracho) por la Ley 26.160 que impide los desalojos otorgando un reconocimiento a la ancestralidad territorial, sin embargo, las amenazas de terratenientes y polícias continúan. El relevamiento técnico jurídico catastral, de acuerdo a la citada ley, se realizó efectivamente en la comunidad Kyellhyuktaj (El Quebracho) por el E.T.O (Equipo Técnico Operativo), siendo reconocida mediante la Resolución 456/2018 del INAI el 27 de Diciembre de 2018, la ocupación ancestral y actual de la comunidad. Lo más paradójico que conforme la carpeta técnica aprobada por el INAI, a la cual tuvimos acceso, quien estaría ocupando el territorio de las comunidades es la empresaria Monserrat, e inclusive un aeródromo lindante que sirve de base para los aviones fumigadores del agronegocio en toda la región. Increíble.

 

___Arg_Salta_Desmonte saqueo agronegocio

 

Nancy es comunicadora social, hasta antes de la cuarentena tenía un programa de radio “Los hijos de la tierra” de Lunes a Viernes 15 a 17 en Fm La Voz Indigena, Tartagal. Con ella pudimos hablar más extensamente. Nos contó que es madres de 10 hijos. Nos dio cuenta de todos los atropellos y discriminaciones que vienen viviendo por su condición indígena en una provincia cuyos pobladores ancestrales fueron los pueblos originarios, un calco que se repite en cada provincia argentina. El sistema de salud de Salta que ya presentaba graves falencias, está prácticamente colapsado en razón de la pandemia y el aumento de casos de covid-19 que hubo en las últimas semanas. Ello a su vez, incrementa la situación de vulnerabilidad de las comunidades indigenas que siempre son relegadas.

Nancy también sabe mucho de fumigaciones con agrotóxicos, porque a ella, sus hijos, hijas, nietos y nietas, y comuneros y comuneras de su comunidad como la de Isaias, las padecen desde hace años. La terrateniente Monserrat que pretende desalojar a las comunidades, explota una centenar de hectáreas en un predio rural continuo. Un lugar que era puro monte nativo que ahora paso a ser un inmeso sojal, donde hasta hace un par de años, inclusive, se fumigaba con avionetas.

 

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“Ahora fumigan con mosquito, por lo menos, antes nos pasaban con los aviones por arriba – cuenta Nancy- hicimos nuestros reclamos, y logramos que pararan de fumigar con las avionetas, pero igual nos siguen fumigando muy cerca con los mosquitos. Hace poco murió una comunera de cancer que ya habia tenido un aborto espontáneo, tenemos miedo por la salud de los chicos y además de que se contaminen los alimentos que producimos. Tenemos una quinta que trabajamos entre todas las familias pero si nos fumigan cerca esos alimentos pueden verse perjudicados y terminar contaminados. Estamos rodeados, al norte con el campo de soja y al sur con una pista de aviones fumigadores donse se arrojan todos los envases de agroquimicos que se utilizan y después se queman y terminamos respirando el humo”. Efectivamente, como bien lo señala Nancy, ambas comunidades están acechadas por el agronegocio. En el mapa de la región se observa claramente los predios de monte nativo arrasados por lo que hoy son grandes sojales, el territorio ancestral de las comunidades Weenhayek que preserva el monte nativo ya que conviven en armonía con él, y la imponente pista del aeródromo con los hángares (ocupando el territorio de la comunidad) de donde parten los aviones fumigadores del agronegocio.

Ambas comunidades Weenhayek se mantienen firmes en la defensa de sus derechos, exhortando a las autoridades provinciales y nacionales a que se actúe en el perfeccionamiento de las titularidades sobre los territorios que le pertenecen ancestralmente.

Cabe destacar que tanto la provincia como el Estado Nacional están obligados – sin perjuicio de la vigencia de la ley 26.160 – a avanzar en el reconocimiento de los territorios ancestrales, en razón de la condena internacional a la Argentina que estableció la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el mes de Marzo de 2020 en el caso COMUNIDADES INDÍGENAS MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN LHAKA HONHAT (NUESTRA TIERRA) VS. ARGENTINA. En ese caso se reconoce que fueron violados los derechos de propiedad comunitaria indígena, al medio ambiente sano, a la alimentación adecuada, al agua y a participar en la vida cultural de las Comunidades Wichi, Iywaja, Komlek, Niwackle y Tapy’y en la Provincia de Salta .

 

____Arg__Salta_Rio Pilcomayo

 

Concretamente la sentencia de la Corte Interamericana determina que el Estado Argentino violó el derecho de propiedad comunitaria, al no dotar de seguridad jurídica a la misma y permitir que se mantenga la presencia de pobladores criollos, no indígenas, en el territorio. Entre otras consideraciones, la Corte, consideró que el Estado Argentino también violó los derechos a la identidad cultural, a un medio ambiente sano, a la alimentación adecuada y al agua, a causa de la falta de efectividad de medidas estatales para detener actividades que resultaron lesivas de los mismos. En su sentencia, el Tribunal entendió que la tala ilegal, así como otras actividades, desarrolladas en el territorio por población criolla, puntualmente la ganadería e instalación de alambrados, afectaron bienes ambientales, incidiendo en el modo tradicional de alimentación de las comunidades indígenas y en su acceso al agua. Se trata de prácticas que alteraron la forma de vida indígena, lesionando su identidad cultural.

En consecuencia, la Corte le ordena al Estado Argentino, que reconozca la titularidad de las comunidades indígenas sobre sus territorios y reubique a toda la población criolla que se encuentre en el mismo. El caso lamentablemente no comprende a todas las comunidades indígenas de la provincia sino tan solo a las 132 comunidades que habitan lotes en el Departamento Rivadavia, Provincia de Salta.

Los hechos y los fundamentos expuestos en la sentencia de la Corte Interamericana están presentes y comprendidos en la situación material que viven actualmente las comunidades Kyellhyuktaj El Quebracho y O Ka Pukie (La Troja). Y conforme al relevamiento en el marco de la ley 26.160, surge claro que las comunidades estan enclavadas en sus territorios natales, que conviven con él, que lo cuidan, se relacionan con el rio, el monte, trabajan la tierra respetando sus ciclos, preservando la biodiversidad como lo hicieron sus antepasados de un pueblo preexistente, cuando el capitaloceno aún no habia llegado.

Ambas comunidades con el acompañamiento de Naturaleza de Derechos ya pusieron en conocimiento a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos los hechos denunciados a las autoridades locales (aunque sin respuestas en este caso), dispuestas a no tolerar ninguna amenaza mas, procurando que el caso de la Lakha Honhat puede ser extendido también a las mismas como al resto de las comunidades indígenas de la provincia de Salta, que padecen los mismos atropellos.

Ello, en tiempos donde el extractivismo – en la pospandemia – está dispuesto a ir por todo, máxime cuando en esa región, la caña de azucar y la soja son cultivos energéticos que generan fuertes expectativas ante el plan presentado a las autoridades nacionales por el Consejo Agroindustrial Argentino, en simultáneo a las exigencias de la Liga Bioenergética ante el Ministro de Producción Nacional, Matías Kulfas, para aumentar el corte de los combustibles con agrocarburantes en base a esos dos cultivos que predominan en la provincia de Salta, ahí nomás, al lado de las comunidades Weenhayek y territorios ancestrales, donde antes era monte nativo y hoy tierra arrasada por el agronegocio cebado – por el poder politico de turno – de ir por el resto de lo que queda. Pero las comunidades indígenas estan decididas a no ceder: Tok inuKhenla, Nha tumla (no pasaran, resistiré en Weenhayek.

 

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“No hemos recibido ninguna visita de funcionarios públicos. Los compañeros llaman y llaman a los teléfonos que estan disponibles para cualquier cosa si hay algun síntoma de coronavirus, pero nunca atiende, así que no son verdades por lo que dicen por medio de las redes. Por eso acudimos al monte, siempre acudimos al monte, por eso la lucha es el territorio que es el monte. Para nosotros en el hospital no hay solución, si voy me dan un receta para un medicamento y no tenemos la plata, ahí está el tema. El problema es que encima el monte lo arrasan. No sé si decir si es ridículo, pero ahora tenemos la intriga sino se afecta nuestra medicina natural, ya que nuestro monte, esta rodeado arriba por el campo donde se fumiga y abajo por la pista donde cargan los venenos.”

 

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“En estos días, salieron los jóvenes a recolectar miel, y yuyos , la cascara de tusca, las hojas de guayaba y unos yuyos que nosotros conocemos que se llama Yhanipa, que baja la fiebre y el dolor de cabeza, la altamisa, y las hojas de ancorcha, y las hojitas de guaran, y las hojas de la planta de coco. Tambien hay plantas que suben en los árboles que nosotros llamamos barba de chiva, cuando tenemos alta fiebre y salen granitos, con eso hacemos un baño de agua caliente. También usamos las hojas de albahaca, eucaliptus, cedrón, altamisa y de palco, los mezclamos y lo hacemos en una olla grande de 20 litros y hervimos y después bañamos a los chicos y grandes. El hospital de Tartagal se colapsó y nos hacen esperar más de 5 horas, por eso nosotros acudimos a las plantas medicinales, que aprendimos de nuestros abuelos y tartarabuelos. Isaías le dimos esa medicación a él le volaba la fiebre y hasta tenía alucinaciones, y ha mejorado. No se si es coronavirus, pero podría ser, hay dos personas más que también lo tuvieron.”

El Pueblo Weenhayek tiene sus tierras ancestrales en lo que se denomina Departamento General José de San Martín, a kilómetros de la ciudad de Tartagal, Provincia de Salta, sobre la Ruta 86. Es su territorio desde hace centenares de años, mucho antes de que se constituyera el Estado Argentino. Increiblemente, el mismo Estado que reconoce a una simple sociedad anónima o fundación, otorgándole la personeria juídica hasta con un trámite exprés, aún no se la ha reconocido a los Pueblos Preexistentes, a pesar de la reforma constitucional del 94 y los tratados internacionales de los derechos indigenas.

En Salta, doce comunidades indígenas que conforman el Pueblo Weenhayek como asi también todas de los pueblos de Lule, Atacama, Loguis y Tastil, aún siguen sin ser reconocidas por el Estado Argentino. Por ello, no son parte del Consejo de Participación Indígena del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas ni del Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas de Salta.

Las doce comunidades del Pueblo Weenhayek que reclaman su reconocimiento como Pueblo Originario son: 1) Sachapera 1. 2) Siwok. El Carpintero km. 4 Ruta Nacional 86. 3) El quebracho km 5. 4). Mi Troja. 5) Los pinos km 6. 6) Km. 7. 7) Los sembradores km 6 8) El Alva km 6. 9) Los Gallardo Embarcación 10) El Marqués. Embarcación. 11) La Troja. 12) El Quebracho.


“El pueblo Weenhayek existe. Somos de aquí, por eso nuestros antepasados han participado de la guerra de Río Grande. El Pueblo Weenhayek estaba asentado allá en Orán y Embarcación, que en La Loma está Barrio El Cristo, así que no es que venimos de otra nación, nosotros ancestralmente vivimos aquí, nuestros abuelos, sus huesos están ahí en Embarcación”.

Palabras que salieron de la entrañas de Manuel Montes, coordinador general del Pueblo Weenhayek.

_____Arg_Salta_ El pueblo Weenhayek existe

Foto: La Voz Indigena


El 30 de Julio de 2020, el Pueblo Weenhayek, motivado principalmente por las amenazas a dos de sus comunidades (El Quebracho y La Troja) volvieron a reclamar públicamente, la sanción – por la Cámara de Diputados Provincial – de la reforma a la ley provincial 7121, que modifica la composición del Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas de Salta (ya cuenta con media aprobación del Senado) reconociendo al Pueblo Weenhayek y también a las comunidades de los Pueblos Originarios Lule, Loguis, Atacama y Tastil. La actual ley provincial 7121, sólo reconoce la existencia de nueve pueblos indígenas en el territorio salteño: Kolla, Wichí, Qom, Diaguita, Chorote, Chané, Chulupí, Guaraní y Tapiete.

 

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El pueblo ‘Weenhayek es ancentral del bosque tropical seco del Gran Chaco en el centro de América del Sur.
Recolectores/as y Pescadores/as.
Su idioma es ‘weenhayek lhààmet, pertenece a la familia lingüística mataco-mak’á. El pueblo ‘weenhayek vive en el Chaco Boreal, a ambos lados de la frontera nacional entre Bolivia y la Argentina. Subsisten de la recolección, la pesca y la caza, pero, al menos hoy en día, la pesca es más importante que la caza, y la recolección se complementa con la horticultura. Su cultura material consiste principalmente en herramientas e implementos personales, hechas de madera y fibras, y algunos de ellos, como sus omnipresentes llicas, están decorados con diseños geométricos, cargados de simbolismo. Su literatura oral es extremadamente rica y representa muchos géneros.

 

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POR LA MALLA DE UNA LLICA. Material y simbolismo en los tejidos de caraguatá por Jan-Åke Alvarsson. ETNOGRAFÍA ‘WEENHAYEK, VOLUMEN 4. Año 2012.

fuente: http://pospandemia.naturalezadederechos.org/18.8.2020.htm


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