Venezuela_Entre «Dios y el Diablo»: Imposición católica en los Andes merideños

_______Genocidio colonialismo catolico__

Venezuela_Entre Dios y el Diablo: Imposición católica en los Andes merideños

Rubén Alexis Hernández

ruhergeohist@yahoo.com

 

Cada 9 de Octubre se cumple un año más de la “fundación” de Mérida por Juan Rodríguez Suárez (el malandro de la capa roja) y su hueste, quienes supuestamente tal día en el año de 1558, habrían establecido el primer asentamiento de dicha ciudad en una zona cercana a la actual localidad de Lagunillas. Valga el presente artículo para analizar brevemente el papel del catolicismo como fundamento ideológico-espiritual del proceso de conquista y colonización en los Andes merideños, iniciado justamente con el arribo de los invasores españoles. Tengamos siempre presente que la estrategia llevada a cabo por los conquistadores para someter a los indígenas, y utilizarlos al servicio del orden colonial, consistió en el uso de la fuerza (la espada) y en el adoctrinamiento religioso (la cruz).

 

____madre tierra__ __

 

En primer lugar, cabe aclarar, para quienes aún creen que Dios y los santos patronos ya estaban presentes en la vida espiritual de los antiguos pobladores de los Andes merideños y por supuesto del continente americano, que los aborígenes no practicaban el culto a figuras o divinidades de origen humano, sino la adoración a diversos elementos medioambientales (naturismo) como las montañas, las lagunas, las cuevas o cavernas, las corrientes fluviales, entre otros, y el totemismo, otorgamiento a plantas y animales de diversos atributos mágicos o sobrenaturales. Los nativos al creer que habían lugares sagrados, por ejemplo, evidentemente manifestaban una estrecha interrelación ser humano-medio ambiente propia de antiguas culturas no explotadoras-depredadoras; pensaban que allí habitaban algunas entidades sobrehumanas que evitaban su profanación y que cuidaban su entorno, lógicamente vital para el poblamiento. Una de dichas entidades en los Andes merideños habría sido el Ches, representada generalmente en estatuillas o figurillas de diferentes materiales, y en cuyo honor se ofrendaban regularmente alimentos o productos de distinta utilidad. De tal manera que resulta obvio que la adoración andina hacia Dios y hacia los santos proviene de la imposición del cristianismo desde el inicio del proceso de conquista y colonización, y no de las creencias mágico-religiosas de los indígenas.

 

Tal imposición respondió a la necesidad que tenían los colonizadores de controlar ideológicamente a los naturales y de hacerles creer que como vasallos de la Corona Española debían servir a sus intereses en el “Nuevo Mundo”. Por medio de este control ideológico-religioso, los curas doctrineros o misioneros, funcionarios encargados de la evangelización en los territorios hispanoamericanos, intentaron, al menos de forma parcial, la erradicación de la cosmovisión indígena, incluyendo las prácticas y

rituales naturistas. A medida que se consolidaba el adoctrinamiento de los aborígenes merideños, no sólo se lograba volverlos más dóciles y que aceptaran con más facilidad la enseñanza de la fe cristiana, sino que sirvieran con mayor eficiencia al orden colonial, bien como mano de obra agropecuaria, o bien como prestadores de distintos servicios surgidos de manera coercitiva en el contexto de los pueblos de encomienda y de doctrina.

 

Ahora bien, la implantación del cristianismo en los Andes merideños no fue precisamente un proceso fácil para las autoridades eclesiásticas. Obviamente hubo gran resistencia de los indígenas a aceptar el evangelio en desmedro de sus tradicionales prácticas y rituales mágico-religiosos, razón por la que los sacerdotes y otros funcionarios coloniales tuvieron que emplear distintos métodos y procedimientos de amenaza y presión para tratar de imponer a como diera lugar el catolicismo en la incipiente sociedad colonial merideña. Entre las medidas llevadas a cabo para implantar la fe católica en la región merideña, destacan una de tipo psicológico y otra de tipo represivo. La primera consistía fundamentalmente en hacer creer a los nativos la existencia de un Infierno, lugar que de acuerdo a la cosmovisión católica representa la antítesis del Paraíso o del Cielo, y por lo tanto un lugar donde el fuego consume y hace sufrir horriblemente a aquellas almas condenadas por el pecado. Mediante esta especie de terrorismo psicológico, los funcionarios eclesiásticos advertían a los naturales de que tenían que rendir culto en lo sucesivo a Dios, so pena de ser condenados al castigo eterno del Demonio o del Diablo, figura cuya morada era justamente el Infierno. A continuación un importante testimonio expuesto en la Visita a Mucurubá (pueblo ubicado en el valle alto del río Chama) de 1602, en el que se “aconseja” a los aborígenes locales que abandonen su cosmovisión mágico-religiosa y adopten el cristianismo: “ (…) y animarles a que sean muy buenos cristianos y tomen de todo corazon las cosasde nuestra santa fe catolica y doctrina cristiana pues si lo hacen le han de premiar en el cielo donde hay toda paz y libran de los lazos del demonio que solo trata de tenerlos cautivos con miseria en esta vida para dar con ellos en las llamas del fuego eterno del infierno despues de haberlos hecho pasar tanta miseria en esta vida como pasan, y demás decirles esto y quien es su verdadero dios a quien se debe toda reverencia

(…) que sean muy buenos cristianos y salgan de sus errores e idolatrias y tengan paz unos con otros y no hablen con el diablo ni hagan santuarios ni hagan borracheras porque no se los lleve el diablo al infierno donde todo es fuego pena y tormentos (…)”.

 

Nótese que en el testimonio anterior se hace referencia a las creencias y prácticas naturistas de los indígenas, y se las califica absurdamente como idolatrías demoníacas. Efectivamente para las autoridades coloniales la cosmovisión mágico-religiosa de los antiguos pobladores merideños no era más que el culto a diversas figuras o entidades paganas-malévolas, y por tanto reñida con el espíritu cristiano y con la devoción al “verdadero Dios”. Entonces para intentar erradicar el naturismo-totemismo indígena, el orden colonial merideño tuvo que actuar de forma represiva, ordenando tanto la destrucción de los santuarios en los que se depositaran ofrendas o figurillas en honor a las “deidades” nativas, como la persecución, destierro y castigo de los chamanes o mohanes (sacerdotes-médicos indígenas). A continuación una evidencia colonial, referente a la represión de las autoridades coloniales a los antiguos pobladores merideños por practicar el naturismo-totemismo:

“(…) los daños que los dichos mohanes hacen y se han hecho entre los dichos naturales asi en impedimento de la prediccion y de la doctrina evangelica y los ritos y adoraciones del demonio que han tenido y tiene en los bohios que llaman del diablo por muchos indios que en ellos se hallaron que estaban y tenian escondidos y las burlas y daños que en las haciendas y salud de los dichos naturales hacen con mucho embustes y hechicerias (…)”.

 

Si bien la implantación del catolicismo terminó siendo exitosa y beneficiosa para la consolidación del orden colonial en los Andes merideños, algunos elementos de la religiosidad prehispánica persistieron en la espiritualidad de los andinos, como huella trascendental de las antiguas culturas indígenas.

 

www.rubenhernandezhistoriademerida.blogspot.com

enlace relacionado: Venezuela: Mérida a 462 años de la llegada de los delincuentes españoles
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/10/04/venezuela-merida-a-462-anos-de-la-llegada-de-los-delincuentes-espanoles/

 

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