Mèxico_Educaciòn Zapatista: Educaciòn Autònoma
Brigada “Dr. Ignacio Martín-Baró”
Construyendo un nuevo tipo de educaciòn: Escuela Autònoma
Para “colaborar” con un proyecto educativo como el zapatista, autodefinido como Educación Autónoma, a nuestra organización le ha implicado reflexionar críticamente sobre el proceso educativo que tenemos, sobre la sociedad que queremos y sobre lo que tenemos que hacer desde la escuela para cambiarla.
¿Qué es? ¿Cómo es el maestro/a? ¿Cómo es su alumnado? ¿Qué sociedad forma?
La escuela es una institución que ha creado el Estado para reproducir una forma de sociedad determinada, por lo que los valores, las formas de relación, las prioridades, etc. que inculca la escuela son definidos por los poderosos para que sean de una forma que beneficie a sus intereses y no que beneficie a los intereses de la población en general.
En ella se considera que el principio de autoridad se debe cuidar a toda costa, por lo cual a todos los/as integrantes de la escuela se les deja claro mediante diferentes estrategias, quien manda. Esta autoridad parte del supuesto de que hay “bien” y “mal” predeterminados y que esas autoridades representan al bien, por lo que sus decisiones son siempre “las mejores” y quienes se opongan a ellas (las pongan en duda, no les agraden o propongan otra cosa) son “los malos”. Como institución, esta escuela promueve la idea conservadora del “pensamiento único”.
Cuando hablamos de la escuela de “viejo tipo” nos referimos entonces a aquella en la que se concibe al alumnado como un vaso vacío que debe ser llenado por el conocimiento que porta el maestro, aquí el conocimiento se presenta como algo rígido e incuestionable y el alumnado deberá recibirlo en forma pasiva (sin dudar, sin preguntar, sin contradecir, sin aportar) y memorizarlo, ya que no importa comprender el porqué de las cosas, sino contestar correctamente el examen.
Este modelo de escuela no permite realizar análisis de lo que pasa en el mundo y mucho menos adaptarlo a las situaciones particulares de cada lugar, volviéndose un proceso tedioso para impartir y recibir clases; provoca que no se comprenda el contenido y aún más: que resulte, en su mayoría inservible para quienes estudian ya que lo que se “aprende” no se relaciona con su vida cotidiana, ni le ayuda a resolver sus problemas.
En este modelo escolar, la relación educativa es vertical, no hay dialogo de por medio, es el maestro/a quien define los temas a revisar, el orden de los mismos, su jerarquía y su valor o calificación, todo esto se le impone al alumno/a exigiéndosele que lo acepte con gusto.
La única forma de verificar que el alumnado aprende en la escuela de “viejo tipo”, es por medio de la valoración numérica. Las calificaciones son la forma en la que la escuela le dice a la sociedad que se está cumpliendo la función de “educar”, por lo que se pierde tiempo aspirando al diez, cumpliendo requisitos, contestando exámenes en forma mecánica, memorística, sin importar si se comprende la esencia de la información que se le brinda, su sentido, ni que le construya como mejor persona.
Este tipo de escuela descontextualiza a maestros/as y alumnado, imponiéndoles programas, metas, exámenes, etc. de otros contextos y desconociendo que ambas partes tienen sentimientos y emociones, condiciones económicas, familiares y sociales específicas, que viven en un momento histórico determinado, que tienen antecedentes culturales y diferencias individuales, etc. Desconociendo también que todo esto impacta el proceso educativo.
Como el conocimiento está depositado en la escuela y el maestro/a es quien lo posee, al alumnado sólo le queda acudir a ella para adquirirlo, menospreciando los otros lugares donde se puede adquirir o desarrollar dicho conocimiento. En ese contexto parece que el desconocimiento (el no saber) debe avergonzarnos y para muestra de ello basta recordar que cuando el maestro/a pregunta si alguien tiene dudas o no entendió, los alumnos/as prefieren callarse para no evidenciarse, en vez de preguntar para “aprender”.
El profesor/a de la escuela “de viejo tipo” utiliza como método de enseñanza solamente la exposición de los temas, lo cual abruma al alumnado que le escucha pero que no siempre le entiende. Este maestro/a se muestra autoritario ante el grupo, como aquel al que hay que obedecer incondicionalmente. Es además el/la profesor/a quien se muestra siempre activo, mientras el alumnado sentado recibe pasivamente la información que el educador/a considera conveniente.
Cuando por alguna circunstancia –enfado, falta de atención, miedo, inconformidad- el alumnado no “aprende” y/o se muestra rebelde según los parámetros del maestro/a, este aplica castigos que pueden llegar a ser dolorosos o vergonzantes.
Al maestro/a no siempre le interesa (porque no es la función de esta escuela) que el alumnado tenga la capacidad de analizar y pensar por cuenta propia, sino que aprenda a obedecer órdenes. Finalmente lo que el poderoso requiere son ciudadanos obedientes, no pensantes, ni críticos, ni propositivos.
Los alumnos/as que estudian en escuelas de “viejo tipo”, van del temor a la incomprensión por una parte, o del aburrimiento a la inquietud, sin poder realizar las tareas asignadas; lo cual le traerá, bajas calificaciones, castigos del maestro/a así como de su familia y una autopercepción devaluada.
Existe otro tipo de alumnado, el que se inconforma con la escuela, que exige más del maestro/a, que pregunta para que le va a servir lo que le están dando y cómo se aplica a la realidad, etc. Este alumnado es todavía más mal visto por el maestro/a y por la institución, pues cuestiona la idea fundamental del poderoso, así que se le somete a toda las represiones posibles a fin de callarlo y hacerlo obediente como los demás.
En la convivencia con otros compañeros/as de clase, suele fomentarse un ambiente de competencia no sano, que da lugar a envidias, egoísmos e individualismo; perdiéndose así el sentido de grupo y/o de comunidad, además de perder el interés por el conocimiento, que se suponía era el objetivo inicial.
¿Qué sociedad se forma?
De manera general la sociedad que forma este tipo de escuela es individualista, poco solidaria, conformista, desesperanzada, concentrada en tener, pues el valor máximo es el dinero; desinteresada por investigar o descubrir; generalmente pasiva y despreocupada por lo que le sucede a los demás, rápida para emitir juicios y generar culpas, con una muy baja autoestima, sin ánimo para proponer o crear cosas nuevas, aturdida por la información manipulada que recibe, perezosa para conformar su criterio y reflexionar ampliamente sobre las causas de sus problemas, que se precia de subsistir engañando a los demás, simulando o fingiendo que sabe, que hace o que es.
Construyendo un nuevo tipo de educaciòn: Escuela Autònoma
¿Qué sociedad queremos? ¿Qué alumnos? ¿Qué maestros? ¿Qué escuela construiremos?
La reflexión anterior y el acercamiento a la propuesta de mundo zapatista, que desde la Primera Declaración de la Selva Lacandona establece como una de sus demandas la Educación, nos llevó a definir lo siguiente:
Queremos una sociedad que sea responsable de sus acciones, que considere a todos/as los/as diferentes que le dan
forma, que pugne por la justicia y por una mejor calidad de vida para todos/as, que sea solidaria, que sea crítica y propositiva, que confíe en sus habilidades y potencial, que respete a los otros/as, que se comprometa con un proyecto de futuro colectivo, honesta, que valore su trabajo y el de los/as demás, empoderada, esperanzada, interesada en el ser más que en el tener.
Para ese ideal de sociedad requerimos alumnado creativo, participativo, con una alta autoestima, motivado experimentar, proponer y a tomar la iniciativa, que ejerzan el pensamiento crítico, la alegría, el respeto, la valentía, los sueños, la honestidad, el trabajo colectivo y el interés por los demás. Ávidos/as de conocimiento, investigadores/as, que pongan a prueba todos los preceptos “científicos”.
Para tener ese alumnado debemos ser personas respetuosas de ellos y ellas, dejarles expresarse, aceptar sus iniciativas, fortalecer su autoestima, ser comprensivas a las diferencias de opinión, reconocer sus saberes, incorporar sus aportaciones, conocer sus expectativas, inquietudes e historia, interesarnos por lo que les pasa fuera de la escuela, reconociéndole como un ser humano integral y pensante, promover el pensamiento crítico, la amplitud de criterio y su construcción como mejor persona.
Entonces construiremos una escuela en la que el dialogo sea la forma de resolver los conflictos, de tomar las decisiones y de pensar alternativas, una escuela en la que alumnos/as y maestros/as establezcan relaciones humanas, en donde se promueva el interés por los/as demás y el trabajo colectivo, en donde los avances de la ciencia y el conocimiento en general se apliquen para resolver los problemas de la comunidad, una escuela donde los criterios de valoración no serán numéricos ni copiados de otros modelos y contextos, una escuela donde se fortalezca la autoestima del alumnado, donde el respeto sea la dinámica prevaleciente. Construiremos una escuela que sirva para cambiar a la sociedad en que vivimos.
Desde 1999 hemos intentado colaborar en ese sentido con el proyecto de los compas zapatistas y con gran determinación hemos reconocido que es más, pero mucho más lo que hemos aprendido de esa convivencia, que lo que hemos aportado.
Para nosotros y nosotras ha implicado un gran esfuerzo comprender la idea de la Educación Autónoma y concretarla en herramientas para los y las promotoras de educación, mismos/as que son quienes enfrentan las dificultades concretas en la zona y en un principio, la idea colonizada de la escuela. Las cosas han cambiado con el tiempo, pues ahora quienes tienen a su cargo la educación, ya son egresados/as de la Educación Autónoma y son, por lo tanto, más libres para crear, para especificar sus requerimientos, para planificar sus acciones, para discutir contenidos, formas, orden y prioridades, pero también para identificar cuando ellos/as o nosotros/as estamos cayendo en taras de la “educación de viejo tipo”.
Cientos de personas jóvenes se han involucrado a lo largo de estos años en la tarea de la Brigada “Dr. Ignacio Martín-Baró” en esas comunidades y hemos atestiguado como todas ellas han transformado su percepción no sólo de lo indígena, sino también de lo valioso, de lo hermoso y de lo trascendente. ¡Gracias a las Comunidades Bases de Apoyo del EZLN! ¡Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!
Patricia Ortega y Abelardo Chávez
Brigada “Dr. Ignacio Martín-Baró”
Noviembre de 2020
@brigadamb
https://twitter.com/brigadamb
https://www.facebook.com/brigada.martinbaro
fuente:
https://issuu.com/cabevi/docs/lucha_indigena_dic_2020_no_171a
enlaces relacionados: https://youtu.be/j4AJIMbwEs8
https://terminalsincentro.blogspot.com/2018/11/territorio-zapatista-con-la-brigada.html
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- Publicado:
- 9 diciembre, 2020 / 11:52
- Categoría:
- Zapatistas
- Etiquetas:
- Educaciòn Autònoma, Mèxico, Zapatistas

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