Chile: Esas irreprimibles ganas que a veces nos inundan

Chile: Esas irreprimibles ganas que a veces nos inundan

No olvidemos ni por un momento: el Chile que vivimos ahora dirigido por un pobre millonario, represor y mentiroso, es el resultado de la gestión previa de la Concertación y su apéndice inútil, la Nueva Mayoría

Por Ricardo Candia Cares
8 Abril 2021

¿Le pasa algo cuando escucha a los próceres de la exConcertación criticando al sistema, apoyando el levantamiento de octubre, comprometiéndose a cambiar el modelo y ofreciendo de este mundo y del otro?

La candidata impuesta por Michelle Bachelet, Paula Narváez, comenta horrorizada la publicación de la revista Forbes que da cuenta de los millonarios chilenos y sus obscenas ganancias en plena pandemia. Exige impuestos, ética, solidaridad, comprensión.

¿En qué mundo ha vivido la señora Narváez? ¿Es genuino su espanto al saber que el aumento de las ganancias de los millonarios chilenos, entre ellos Piñera, alcanzó alturas groseras mientras casi toda la población vive al tres y al cuatro y con el credo en la boca?

¿Será que la fracasada candidata no tiene idea del mundo en el que vive?

Lo sabe muy bien. Fue parte de quienes lo construyeron.

No olvidemos ni por un momento: el Chile que vivimos ahora dirigido por un pobre millonario, represor y mentiroso, es el resultado de la gestión previa de la Concertación y su apéndice inútil, la Nueva Mayoría.

No es posible explicar el avance de la derecha más cruel y recalcitrante del mundo, si no se tiene en cuenta el concurso de los conversos que alguna vez fueron de izquierda, así haya sido de la boca hacia afuera.

Esa izquierda travestida y traidora gobernó el país cuando la derecha no podía hacerlo, desacreditada como estaba por su íntima, cómplice y criminal connivencia con la dictadura de Pinochet.

La Concertación hizo el trabajo sucio que no podía hacer nadie más: persiguió con encono a la izquierda consecuente, desmovilizó al pueblo, hizo desaparecer la prensa libre, permitió la impunidad, dio la espalda a la justicia, defendió al genocida Pinochet, no recuperó las empresas que el tirano regaló a sus amigos, no movió un dedo por arreglar la vida costaleada de la gente víctima del tirano y un vergonzoso etcétera.

Para esta gente, Jaime Guzmán tenía razón y asumieron el derrotero definido por su ideario, aunque no se atrevan a reconocerlo explícitamente.

La Concertación fue el brazo secular de la ultraderecha post tiranía y la condición suficiente y necesaria para su avance y consolidación. Hizo el trabajo sucio para despejar la cancha.

La idea de repartirse la administración del Estado cada cuatro u ocho años, es parte de la estratégica de construir un país en el que las ideas genuinamente de izquierda no tengan ninguna oportunidad sobre esta tierra.

El límite entre unos y otros es una cosa difusa y movediza.

Esta estrategia diseñada por el Departamento de Estado y la CIA, asumía que por la intercesión de la Concertación y su guerra sucia y de la complicidad pasivo de los partidos de izquierda a los que les faltó cojones, las ideas revolucionarias demorarían un siglo en levantar cabeza. Si es que.

Lo que vino a continuación fue tirar y abrazarse.

La estratégica idea pinochetista de un país de propietarios y no de proletarios fue asumida por la Concertación en treinta años de entusiasta construcción. Bautizaron como Clase Media a la gente que se descresta trabajando para lograr una casa, salud y educación para sus hijos y nadie dijo esta boca es mía. De la clase obrera nunca más se supo.

El triunfo de la cultura pinochetista tiene su punto más alto cuando los millonarios terminaron amando a líderes como Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, otrora considerados como enemigos de la propiedad privada y del mundo libre.

Jamás habían ganado tanta plata, tan cómoda y fácilmente como en esos tres decenios vergonzosos.

Ahora, montados ilegítima e inmoralmente en el sacrificio de todo el pueblo de Chile que ayer no más denostaban y reprimían, intentan posar en sintonía con el levantamiento de octubre, solidarios con las víctimas de la represión y razonablemente de acuerdo con las exigencias populares.

Irrita la impostura falsificada de la fracasada candidata impuesta por Michelle Bachelet y de los desvergonzados candidatos Heraldo Muñoz y Felipe Harboe, entre otros.

Todos mienten con un descaro pocas veces visto en el mundo político, lo que ya es mucho.

Los verdaderos responsables del advenimiento de la ultraderecha y de llevar al país al derrotero del capitalismo más extremo es la Concertación y los presidentes Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet.

Y son responsables también de las irreprimibles ganas homicidas que cada vez más a menudo afectan a la gente honrada.

fuente:
https://kaosenlared.net/chile-esas-irreprimibles-ganas-que-a-veces-nos-inundan/


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