Mèxico_Zapatistas: Mandar obedeciendo, la ruptura del cerco

Compartimos este extraordinario trabajo -en castellano e inglés- del antropólogo y pensador mexicano Gilberto López y Rivas, quien pone suelo y contexto a la propuesta zapatista del mandar obedeciendo, de cara al “Viaje por la Vida”, recorrido que este año 2021 realizará una delegación zapatista por la Europa de las luchas de abajo y a la izquierda.

MANDAR OBEDECIENDO. LA RUPTURA DEL CERCO

Por Gilberto López y Rivas

“El EZLN, se ha dirigido a estudiantes, campesinos, obreros, amas de casa, intelectuales, pequeños empresarios, asalariados, profesionistas de todas las razas, todas las religiones, todas las etnias para formar una nación distinta donde, como ellos dicen, “quepan todos los mundos”.

Autogobiernos, sujeto autonómico, dinamismo de la autonomía indígena, autogobiernos contemporáneos, 7 principios del mandar obedeciendo, Juntas del Buen Gobierno, partidos políticos, gobiernos pluriétnicos, hipótesis de red y del equilibrio, proyecto hemisférico de EEUU, nuevo orden y reconfiguración mundial, participación en los procesos nacionales, democratización, enfrentamiento a Estado y corporaciones, enseñanza de los autogobiernos y el relevo. Temáticas que el profesor López y Rivas resume en este trabajo acompañado de fotografía y palabra indígena en forma de citas nacidas del corazón zapatista. Pueden verlo y leerlo a continuación, así como descargar el PDF en este enlace:

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Mandar-obedeciendo-210406

 


Autogobiernos en su contexto histórico

Los gobiernos indígenas contemporáneos deben ser comprendidos en su contexto histórico: la lucha de los pueblos originarios por conservar y fortalecer su integridad territorial y cultural y sus recursos naturales, a través de formas organizativas que practican la democracia participativa y enfrentan —con una estrategia anti sistémica— la rapacidad y violencia del capitalismo en su actual fase de acumulación militarizada neoliberal.

Se trata de pueblos que reclaman un origen y una identidad, contrastantes de la nacionalidad mayoritaria, y que se
han conformado como sujetos autónomos que desean imprimirle un sentido comunitario a sus vidas en un momento en el que egoísmo, individualismo y competencia pretenden desplazar solidaridades, dignidad y fraternidad.
Los autogobiernos indígenas en América Latina se proyectan hoy día como aquellos espacios político-territoriales, a
través de los cuales, los pueblos oprimidos pueden consolidar en el ámbito local, regional y aún nacional, sus expresiones comunitarias de democracia directa.

Sujeto autonómico

Bajo esta premisa, se considera a los autogobiernos como formas de resistencia y de conformación de un sujeto autonómico que se constituye en un interlocutor frente al Estado y frente al cual impone una negociación, pero paralelamente, si ésta fracasa, se van construyendo los autogobiernos de facto. Por ello, los autogobiernos no se
otorgan, se conquistan a través de la organización y la concientización, y a través de cruentos levantamientos y extensas movilizaciones.

Los autogobiernos no son considerados “islotes libertarios dentro del universo capitalista”. En “Leer un video”,
los zapatistas señalan claramente: “el nuestro no es un territorio liberado, ni una comuna utópica. Tampoco el laboratorio experimental de un despropósito o el paraíso de la izquierda huérfana”.

Los indígenas no difunden una imagen idílica de sus movimientos “suponiendo que estos agrupamientos avanzan saltando todos los obstáculos”, critica que no parece fundarse en la investigación empírica y en un conocimiento profundo de la autonomía indígena.

El sujeto autonómico:
• Debe ser representativo de intereses comunes y generales de las comunidades.
• Debe tener una base territorial y una identidad socio-étnica definida
• Requiere arraigo de base comunal como fundamento de identidades regionales o supra regionales: esto es: comunitarismo democrático.
• Debe constituirse en el interlocutor legítimo o reconocido en la negociación con el Estado.
• El proceso zapatista establece una extensión masiva de la formación de ese sujeto, más allá de la organización político militar.

Carácter dinámico

Destacamos el carácter dinámico y transformador de los procesos que van conformando los gobiernos indígenas autónomos, que para ser tales, deben modificar a los mismos actores y en dimensiones diversas: las relaciones entre géneros, entre generaciones, promoviendo en este caso el protagonismo de mujeres y jóvenes; democratizando
las sociedades indígenas, politizando e innovando sus propias estructuras políticas y socio-culturales.

Se remarca la importancia de la participación de las mujeres en los diversos niveles y espacios de la vida comunitaria y municipal, en particular, en las instancias de decisión y ejercicio del autogobierno indígena, a efecto de lograr una sociedad más justa y equitativa, desarrollando acciones concretas para combatir todo tipo de violencia contra las mujeres indígenas.

Autogobiernos contemporáneos

El estudio de los gobiernos indígenas contemporáneos en América Latina, particularmente en México, desde una perspectiva integral y comparativa, muestra la naturaleza transformadora de estos procesos no sólo en su articulación, las más de las veces contradictoria con los estados nacionales existentes, sino también en el interior de los sujetos autonómicos.

Así, no se trata sólo de la existencia de autogobiernos tradicionales indígenas que se desarrollan de diversas formas a lo largo de la colonia (la República de indios) y la vida independiente, y que perduran hasta nuestros días en numerosas comunidades de la geografía latinoamericana.

Tampoco se trata de competencias y atribuciones establecidas desde arriba, administrativamente o por modificaciones constitucionales, pisos y techos de modelos que no corresponden a realidades concretas y que denotan los límites de una ciencia social a la zaga de los procesos socio-étnicos.

Mandar obedeciendo

Las prácticas autonómicas actuales van más allá. Cuando los zapatistas —por ejemplo— trascienden el autogobierno tradicional y lo asumen a partir de los siete principios de mandar obedeciendo:
“Servir y no Servirse;
Representar y no Suplantar;
Construiry no Destruir;
Obedecer y no Mandar;
Proponer y no Imponer;
Convencer y no Vencer;
Bajar y no Subir”,
así como la rotación de los cargos de autoridad, la revocación del mandato…
… la participación planeada y programada de mujeres y jóvenes, la reorganización equitativa y sustentable de la economía, la adopción de una identidad política anticapitalista y anti sistémica y la búsqueda de alianzas nacionales e internacionales afines a ésta, se lleva a cabo un cambio cualitativo de la construcción de gobiernos autónomos, a la par que se transforman los propios pueblos indígenas en su apropiación regional del territorio y en la extensión del poder desde abajo.

Las juntas de buen gobierno Gobernar en forma autonómica 30 municipios, coligarlos a través de las cinco juntas de buen gobierno establecidas en Oventic, La Realidad, La Garrucha, Roberto Barrios y Morelia, traslucen una experiencia organizativa de gobierno que debe ser retomada pedagógicamente por otros pueblos indígenas.

Ya los municipios autónomos y las juntas de buen gobierno forman parte de las mejores tradiciones democráticas
del pueblo mexicano y son referencia obligada cuando se habla de gobernabilidad democrática.

Partidos políticos

En el caso zapatista y en la mayoría de los estudiados en América Latina, hemos comprobado que la injerencia de partidos políticos, deteriora e incluso, hace fracasar, a los gobiernos autónomos…
… En México, el reservorio de votos que el partido oficial (en los tiempos del sistema de partido de Estado) imponía a
través de los cacicazgos indígenas, se ve seriamente afectado por un movimiento indígena que incluso rechaza frontalmente el actual sistema de partidos de Estado y pone en tela de juicio los deteriorados componentes de la democracia tutelada, e impone, en su lugar, otra forma colectiva de hacer política.
Desde el etnocentrismo de la sociedad nacional, sólo es posible la democracia representativa y se niega toda experiencia relacionada con las democracias directas de las comunidades indígenas, las cuales desarrollan una cultura política de la resistencia, que es la base misma de los actuales procesos autonómicos.

Gobiernos pluriétnicos

La experiencia zapatista y la de otros procesos en América Latina muestran que el desarrollo de una red multiétnica consolidada de gobiernos autónomos de comunidades y regiones, e incluso de pueblos diversos, es otro de los cambios trascendentes en las actuales condiciones de los gobiernos autónomos, en las que la pugna intracomunitaria por conflictos seculares, linderos o recursos se puede superar para responder unidos ante la intrusión violenta de los Estados y las corporaciones capitalistas, la contrainsurgencia y el crimen organizado.

Todas las transformaciones internas, rupturas y redefiniciones en los ámbitos comunitarios, regionales y nacional son imposibles sin esa conformación y fortalecimiento del sujeto autonómico que hacen posibles los autogobiernos, con capacidades de afirmación hegemónica hacia adentro, de tal forma que contribuya a la cohesión interna a través de la construcción de consensos, la democracia participativa, la tolerancia y la superación de las divisiones religiosas, étnicas o políticas, la lucha contra la corrupción y contra los intentos de cooptación por parte del Estado y sus agentes. Este sujeto concita la movilización de pueblos y comunidades en defensa de sus derechos y demandas
y tiene el apoyo para una representación legítima hacia fuera.

Hipótesis de la red

Los gobiernos autónomos indígenas contemporáneas están lejos de los estereotipos de autarquía que sus adversarios predijeron como inherente a estos fenómenos. Por el contrario, como se observa en muchos países de América Latina, la irrupción de los pueblos indígenas en los acontecimientos políticos de sus respectivas naciones es una realidad innegable…
… Estos procesos se proponen cambios sustanciales en la naturaleza misma de esas naciones como entidades plurinacionales, pluriétnicas, pluriculturales y plurilingüísticas, y a los indígenas los reafirma como sujetos políticos de derechos colectivos irrenunciables en su carácter de pueblos y nacionalidades.

Los gobiernos autónomos zapatistas tienen a su cargo competencias referidas a justicia, seguridad, educación, salud,
cultura y mantienen sus autoridades a escala comunitaria, municipal y regional, reafirman el valor y la importancia de las prácticas políticas que se materializan en las asambleas comunitarias, los sistemas de cargo, el tequio y, en general, las obligaciones y contribuciones comunitarias…

… Se hace énfasis en la importancia de la articulación e interacción de las comunidades y los municipios indígenas para el ejercicio de la autonomía en el ámbito regional, tal como está garantizado en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y también, en los Acuerdos de San Andrés de 1996.
El proyecto Latautonomy sostiene al respecto: “Hipótesis de la red.- La sostenibilidad de un sistema autonómico depende de su capacidad de vincular el nivel de las comunidades locales con una estructura regional de manera horizontal e interactiva. A través de un proceso de integración desde abajo, se deben crear estructuras políticas (autogobiernos) y económicas participativas que se articulan tanto en el interior de las autonomías multiculturales como hacia fuera, generando un proyecto de sociedad alternativa…
… Esta hipótesis se pronuncia en contra de cualquier localismo etnocentrista y en contra de las representaciones jerárquicas que impiden el desarrollo de mecanismos participativos en la toma de decisiones políticas. Relación Investigada: Política – Cultura (Democracia Participativa). Fórmula Breve: Red de Comunidades Locales = Estructura Regional.”
Leo Gabriel y Gilberto López y Rivas.
EL UNIVERSO AUTONOMICO:PROPUESTA PARA UNA NUEVA DEMOCRACIA.

La hipótesis del equilibrio

Igualmente, la hipótesis del equilibrio del proyecto Latautonomy afirma: “En un sistema autonómico –que es un
proceso social del cual emerge un nuevo sujeto político– debe existir un equilibrio entre la dimensión política-jurídica, la dimensión cultural-intercultural y la dimensión económica-ecológica. Si un proceso autonómico tiene carencias de una de estas dimensiones (o sobredimensión de otra), existe el peligro de que actores externos (Estado nacional, terratenientes, compañías trasnacionales, etcétera) penetren el sistema, lo subviertan desde adentro y lo destruyan” (www.latautonomy.org/lae_wel.htm).

Proyecto hemisférico de Estados Unidos

Pensar en los gobiernos autónomos y su relación con los estados-nación latinoamericanos implica también, para los movimientos indígenas y no indígenas, una responsabilidad teórica y política con una resistencia nacional y anti-capitalista frente al proyecto hemisférico que Estados Unidos y sus aliados pretenden seguir imponiendo sobre el continente en la nueva expresión de la mundialización del capital. América Latina está siendo afectada por proyectos, convenios o programas regionales de origen estadounidense como ASPAN, el Plan Colombia, la Iniciativa Mérida, el Comando América y diversos tratados de libre comercio, así como la invasión corporativa, en sus distintas modalidades económicas, políticas y militares que forma parte de la nueva configuración mundial que ha traído consigo la globalización trasnacional y un obstáculo de enormes dimensiones para el desarrollo de los autogobiernos de los pueblos indígenas y las ciudadanías.

Nuevo orden mundial

El llamado nuevo orden mundial que surge, entre otros factores, a partir de la crisis del “socialismo real” y de
modelos económicos de corte keynesiano en los países capitalistas, no sólo redefinió las esferas de influencia e intervención entre los países del norte y del sur (antes llamados países desarrollados y en vías de desarrollo); sino entre los mismos países del norte. La Unión Europea y su antecedente, la Comunidad Económica Europea, así como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), surgieron como paradigmas de una nueva reestructuración regional del capital.
Ello ha modificado, sin duda, por lo menos en América Latina, la redefinición de la esencia de los Estado-nación involucrados. Conceptos fundamentales de los estados-nación como soberanía e independencia han sido puestos en vilo por el actual modelo económico y los pueblos indígenas están contribuyendo a vislumbrar transformaciones y formas de defensa efectivas de las soberanías nacionales.

Reconfiguración mundial

Así, los alcances y el papel de los gobiernos autónomos en los países latinoamericanos también se han visto afectados por esta reconfiguración mundial del capital y sus fronteras.
De hecho, las coordenadas en que se debe dar la discusión actual en torno a los gobiernos autónomos pasan por analizar cómo el proyecto de dominación hemisférica de Estados Unidos —en su variante Trump, pretende obstaculizar e incluso aniquilar la existencia de lasmismas en tanto posibles expresiones de resistencia cultural, política, económica y administrativa.

Capaces de participar en los procesos nacionales
Asimismo, en el caso de México, la lucha por los gobiernos autónomos forma parte de un proyecto nacional que se ha venido gestando a lo largo de muchas décadas de exclusión, de miseria y discriminación contra los pueblos indígenas. Estos autogobiernos forman parte de un proyecto nacional, en el que los sujetos autonómicos han buscado integrarse, junto con otros sectores de la sociedad mexicana.

Específicamente, el EZLN, se ha dirigido a estudiantes, campesinos, obreros, amas de casa, intelectuales, pequeños empresarios, asalariados, profesionistas de todas las razas, todas las religiones, todas las etnias para formar una nación distinta donde, como ellos dicen, “quepan todos los mundos”. No reivindican la libre determinación para dar continuidad a la marginación estructural de raíz colonial y funcional también en la globalización neoliberal.
Las demandas de autogobierno y libre determinación son vías para alcanzar una mayor democracia, equidad de
género, para combatir la discriminación, integrarse a un mercado equitativo en el que puedan vender libremente sus productos y en el cual los pueblos indígenassean considerados ciudadanos y se les reconozca como sujetos políticos capaces de participar en los procesos nacionales.

Procesos de democratización

Los gobiernos autónomos, en consecuencia, expresan un replanteamiento alternativo a las formas nacionales impuestas desde arriba por los grupos oligárquicos que se fundamentaron en el integracionismo –asimilacionismo, o en el diferencialismo– segregacionismo, que constituyeron políticas igualmente provocadoras de etnocidios y negación de derechos ciudadanos y colectivos de pueblos y comunidades indígenas.
Así, los autogobiernos son procesos de democratización, articulación nacional y convivencia política —desde abajo—
entre agrupamientos heterogéneos en su composición étnico-lingüístico-cultural.

Se enfrentan al Estado y las corporaciones

Por su naturaleza anti sistémica y por la presencia indígena en territorios codiciados por el capital, y las características de su actual mundialización, los autogobiernos se enfrentan indirecta o directamente al Estado, sus instituciones y fuerzas represivas, sus estrategias contrainsurgentes…
… a las estructuras políticas, ideológicas, militares y de inteligencia del imperialismo; a sus corporaciones económicas, incluyendo el crimen organizado, que buscan abrir los territorios, ocuparlos, apropiarse de sus recursos culturales, naturales y estratégicos; a denominaciones religiosas, partidos y mecanismos políticos encaminados a penetrar, mediatizar y destruir los autogobiernos y formas colectivas de decisión y organización.

De ahí, su precariedad y su constante batallar por sobrevivir y desarrollarse, por extender sus niveles de articulación
intracomunitaria, municipal, regional y nacional, así como ampliar los ámbitos de resistencia, solidaridad y coordinación internacionales.
También, debe tomarse en cuenta que las autonomías no establecen en todos los casos un régimen o un nuevo nivel de gobierno (con la excepción de Nicaragua), no crean derechos corporativos ni fueros, no crean reservaciones. Tampoco identifican territorios autónomos o una división administrativa de territorios específicos en la geografía nacional, como si ocurre en los casos de Nicaragua o el Estado español.
En el caso de México, específicamente, los Acuerdos de San Andrés reconocen el derecho de los pueblos a la autonomía en el marco del Estado mexicano y, en consecuencia, establecen las competencias internas de las autoridades indígenas, sus obligaciones en el ejercicio de esas competencias, y las obligaciones compartidas y/o exclusivas de los poderes federales, estatales y municipales.
Sin embargo, el marco jurídico no reconoce los niveles comunitarios y regionales de gobierno.

Enseñanza de los autogobiernos

Las formas de organización política de la democracia directa y de los autogobiernos surgidas de los procesos autonómicos indígenas no pueden ser aplicadas como una fórmula que organice la sociedad nacional y el Estado en sus múltiples ámbitos y complejidades.

Sin embargo, ha sido precisamente la ausencia de participación de la sociedad y de los trabajadores en el ejercicio del poder y el control estatal, lo que caracterizó y —en parte— dio al traste con la experiencia del socialismo real.

Al destacar la participación de todo el pueblo en los gobiernos locales, municipales y zonales o Juntas de Buen Gobierno, en el caso zapatista, por ejemplo, no se pretende que estas formas de autogobierno se generalicen o se idealicen, obviado sus limitaciones y obstáculos impuestos por la contrainsurgencia y el avance expropiatorio neoliberal.

No obstante, su existencia en los espacios zapatistas es una realidad que debiera motivar su análisis para concebir
formas de organización y participación ciudadanas y populares que sustituyan a las maquinarias burocráticas que ignoran los mandatos de las mayorías. En este sentido, ¿¡qué de perjudicial puede tener para la lucha por la construcción del socialismo, defender la auto organización y resaltar los valores solidarios y comunitarios!?

Particularmente, en el caso de los mayas zapatistas, no se hace una apología de su experiencia ni se pone como
un “modelo a seguir” para la edificación de la sociedad presente y futura. Los autogobiernos indígenas no ignoran al Estado ni al poder que ejerce a partir del monopolio de la violencia legalizada por un marco jurídico y “legitimada” por una hegemonía de clase.

El relevo

• En estos años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.
• Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.
• Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes eran pequeños o no habían nacido al inicio del
alzamiento.
• Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:
• El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino.
• El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena.
• Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la
toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia
• Es nuestra convicción y nuestra práctica que para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización.
• Y en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo.

___ZAP Resistencia

fuente: https://vocesenlucha.com/mandar-obedeciendo-por-gilberto-lopez-y-rivas/


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