Argentina: «La culpa es del pobre, del indio y del negro”

Argentina

Crisis y medios: “La culpa es del pobre, del indio y del negro”

Por Ulises Crauchuk
https://copenoa.com.ar/
3 de agosto 2022

En épocas de crisis, las clases dominantes y sus portavoces construyen enemigos internos sobre los cuales descargar la responsabilidad de todos los males que aquejan a las mayorías explotadas y oprimidas. La maniobra ideológica que los medios masivos repiten hasta el hartazgo como un latiguillo, busca forjar un sentido común capaz de lograr un desvío del descontento popular con las políticas que responden a los intereses de las clases dominantes, inventando chivos expiatorios en las mismas víctimas de esas políticas. Si detrás de esa maniobra se esconde la búsqueda de concretar jugosos negocios, la campaña es más furibunda.

Así, “los piqueteros que cortan calles” son el enemigo de “la gente que tiene que ir a trabajar”, oponiendo a dos sectores de la clase trabajadora que comparten intereses: los ultraexplotados, precarizados e informalizados, con los desocupados. El objetivo es desviar la bronca con devaluación del salario o las condiciones de precariedad estructural hacia el obrero desocupado como amenaza. “Este otro quiere tu galletita” dice el burgués protegiendo el plato lleno que acaba de sacarle al obrero. La operación se repite con los migrantes, mas aun si tienen otro color de piel u otra cultura. Cuanto mas extraño o lejano resulte el chivo expiatorio, mas efectiva será la campaña, y más rápido se lograrán los resultados esperados.

“Los villeros vienen a saquear el barrio” vociferaba la Policía bonaerense en el 2001 por los barrios del conurbano. “Los inmigrantes vienen a sacarle el trabajo a los argentinos” decían los responsables de dejar a miles en la calle con las privatizaciones en los ´90. “Quieren quedarse con tu casa” dicen los antimapuche.

Este martes en la sesión de renuncia a la Cámara de diputados del “superministro” Sergio Massa en el Congreso, la diputada por CABA Victoria Villarruel, del partido “Avanza la Libertad”, los liberfachos de Milei, dio rienda suelta a su supremacísmo y racismo.

Para la defensora de genocidas, la “grave situación” que aqueja al país no son ni la inflación, ni la crisis producto del ajuste para pagar la deuda, ni los tarifazos, no. El problema es “quienes en nuestra Patagonia están sufriendo el terror” a manos de “supuestos pueblos originarios y con la complicidad estatal”. Sorprendente.

La diputada llegó a poner en el marco de la crisis energética mundial las protestas mapuche contra el fracking en Vaca Muerta, que contarían con la complicidad de Omar Gutierrez, gobernador de Neuquen. Delirante, sino fuera porque la diputada tiene un largo historial de justificación de lo injustificable.

Podría ser un nuevo exabrupto de los liberfachos, pero es parte de una campaña nacional de criminalización de la lucha mapuche, como parte de la campaña más general de criminalización de la protesta y en particular de los sectores que salen a luchar, como los movimientos de desocupados.

La noche anterior en LN+, el periodista Sergio Bilotta se despachó sobre el mismo tema victimizando a reconocidos miembros del grupo pro terrateniente y antimapuche “Consenso Bariloche” haciendo afirmaciones en torno a que la Lof Buenuleo reivindicaría su territorio para construir un “corredor libre” hacia la comunidad Lafken Winkul Mapu. Es decir que, según Bilotta, las reivindicaciones territoriales mapuche serían una especie de proceso de cantonización del territorio nacional argentino.

En línea con ello, Villarruel habló de que “vamos a perder nuestra Patagonia ganada con sangre sudor y trabajo” a manos de los “usurpadores de Lafken Winkul Mapu” que amenazan la propiedad de otros argentinos. Faltó aclarar de quienes provienen la sangre, el sudor y el trabajo, no claramente de Villarruel y los de su clase.

El Diario El Chubut va mas allá en su edición de este martes con un extraño corredor mapuche que financiaría la corona británica. Un supuesto periodista de El Bolsón, Luis Perez, afirma sin pruebas, sin nada, que la reivindicación del Wallmapu, el espacio territorial ancestral mapuche que atraviesa territorio chileno y argentino, sería parte de un plan para dividir la Patagonia. Casualmente, por allí viven algunos ingleses como Lewis, pero la soberanía y la apropiación ilegal de ese territorio no parecen importar a los defensores de la propiedad privada.

Por esas cosas de la vida, el territorio al que hace referencia el supuesto periodista Perez, corresponde al corredor bioceánico que proyecta el COSIPLAN. Pero eso tampoco preocupa, porque en ese caso la soberanía estaría disputada por multinacionales del “progreso y el desarrollo”.

Lo cierto es que esta campaña hunde sus raíces en el racismo y el supremacismo argentino, fogueado por los medios. Si la “campaña del desierto” se sustentó en una furibunda propaganda anti indígena para justificar el genocidio, el crimen de Santiago Maldonado, del que se acaban de cumplir cinco años de impunidad, fue precedido de una furibunda campaña financiada, entre otros, por el propio Benetton.

Los dichos de la ministra de Interior de Chile sobre el Wallmapu, fueron repudiados con indignación por Pichetto, Villarruel, País y otros exponentes de la derecha mas rancia y recalcitrante, que votaron de sumo agrado la sumisión del país al imperialismo a través del acuerdo con el FMI.

El incendio de una oficina de la Secretaría de Bosques de Chubut en El Hoyo hace pocas semanas, fue motivo para un recrudecimiento particular. Ignacio Torres, senador del PRO de Chubut, hizo un video al día siguiente instigando a descargar la furia sobre los “supuestos mapuche”. Massoni, empujado más a derecha por Torres, llamó a “cazarlos”, luego de sacarse una foto con Espert. Finalmente, Espert vio que Massoni no sumaba mucho a su imagen y esta semana el ex super ministro de Seguridad recaló como asesor del legislador de la UCR Manuel Pagliaroni, quien en noviembre del año pasado presento un proyecto de resolución repudiando el accionar mapuche en términos similares.

Todo esto, se da en el marco de un silencio sepulcral de sectores que, como el kirchenrismo, levantó la causa Santiago contra Macri y garantizó la impunidad de su crimen con Alberto en el gobierno. Al mismo tiempo, con Sabina Frederic al frente del Ministerio de Seguridad, dio apoyo a los pedidos de gobiernos como el de Rio Negro para militarizar los territorios con fuerzas federales. Es decir, que al estilo Boric en Chile con la continuidad de la militarización de la Araucanía, la criminalización de la causa mapuche es una política de Estado con gobiernos de derecha, o con gobiernos “progresistas”.

Lo llamativo es que, como el sambenito de derecha cuando se habla de los barrios populares con desprecio destacando “no todos son iguales, hay gente que trabaja”, todos reivindican a un supuesto “mapuche bueno” que no se reconoce en quienes luchan ¿Cuál sería ese “mapuche bueno”? una especie de reedición de la teoría racista del “buen salvaje” ¿El “buen Mapuche” sería aquel que calla y deja pasar el oprobio de perder su territorio, su cultura y hasta su vida a manos de los terratenientes, SU Policía y SU Estado?

Y cuando sale a pelear por sus derechos como pueblo preexistente al Estado, es asesinado como Rafa Nahuel o Elías Garay. Lo más sorprendente, es que impunemente estas campañas racistas y supremacistas, continúen día a día taladrando la conciencia de quienes, como los “buenos mapuche” vamos perdiéndolo todo a manos de quienes nos dicen que el enemigo, es nuestro hermano en la miseria. (LID) 

fuente:
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