México_Tribu Yaqui, Sonora: «…respeta mi derecho a vivir en autodeterminación»

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México_Tribu Yaqui, Sonora:
«…respeta mi derecho a vivir en autodeterminación»

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Autonomía

Mario Luna
Tribu yaqui, Sonora

Hablar de Autonomía tal como lo dice el maestro, es algo ante todo, es algo muy difícil, y hablar nosotros los pueblos de autonomía es mucho más difícil porque para nosotros es un sistema, es una forma de vida. Nosotros en la tribu yaqui en Sonora, pensábamos que todos éramos autónomos, que todos teníamos el mismo sistema de vivir como lo tenemos nosotros en Sonora.

Para nosotros ha sido muy difícil, ha sido verdaderamente una lucha histórica, una lucha milenaria en la que el pueblo yaqui aun antes de la llegada de los españoles invasores, ya teníamos una forma de gobierno, una forma y una idea de lo que queríamos como pueblo, como nación, hasta la fecha desarrollaba un sistema basado en unos sistemas normativos que nosotros conocemos como nuestra ley interna, porque de una u otra manera hemos aprendido a convivir con la otra ley, con las leyes nacionales. Pero tenemos una ley interna; a nosotros no se nos olvida que antes de ser mexicanos somos yaquis, después sonorenses y posteriormente mexicanos. Y creo quemás mexicano que cualquier otro porque ahí tenemos a la otra nación invasora, que día a día está ahí haciendo su trabajo para precisamente despojarnos de esa nacionalidad que está muy arraigada en nosotros.Y lo decimos porque ahorita se miraban varias formas, varias modalidades de reconocer lo que se ejerce en el Estado mexicano, y yo venía pensando: pues es que la tribu es uno solo.

En la tribu yaqui está la tenencia de la tierra, un sistema comunal. El sistema de representación es un sistema ancestral, es un sistema de organización tradicional donde la autoridad tradicional es la máxima autoridad en el territorio yaqui; o sea, que quiero decir, que no existen los comisariados de bienes comunales y que el único representante de las tierras es el gobernador tradicional, para que les quede más claro.Y obviamente chocamos con todos los sistemas que se han impuesto desde el Estado, los sistemas institucionales. Por ejemplo, nosotros para poder tramitar un PROCAMPO (Programa de Apoyos Directos al Campo) para poder gestionar un apoyo de las instituciones, pues chocamos porque nuestro sistema de gobierno, nuestro sistema organizativo, no están contemplados en los sistemas institucionales y nos piden entonces que nos organicemos en asociaciones civiles, nos integremos en asociaciones de producción rural, y todos esos sistemas que no son nuestros, no son propios. Pero eso entonces empieza a chocar en el momento en que sales hacia fuera a gestionar recursos, a tratar de ejercer tu derecho como ciudadano mexicano, a rescatar esos impuestos que tú pagas, y es entonces ahí donde ves otra realidad.

Hay un oscurantismo que se ha promovido en el que, por un lado, después de tantas batallas, hay una guerra exclusiva contra el pueblo yaqui del Estado mexicano, que es reconocido en el ejército mexicano “la guerra del yaqui”. Es decir, una guerra exclusiva contra el pueblo yaqui donde se multiplican miles de batallones del ejército, lo más sofisticado del ejército mexicano contra un pueblo, contra el pueblo yaqui, utilizando inclusive bombardeos aéreos en una zona desértica. Esto habla de que hay un verdadero interés, un verdadero desarrollo como pueblo, como tribu y que lucha por su autonomía.

Cuando se encuentran los pueblos indígenas, el pueblo yaqui, los primeros yaquis con los primeros invasores, hay un diálogo según cuentan los historiadores, en donde hay un diálogo se les para el alto, dicen “¡aquí no pasas!” No se está cuestionando si son legítimos, ilegítimos, si son diablos o son dioses, simplemente les dicen “aquí hay un respeto que tienes profesar hacia esta tierra” y ese respeto no se dio y se arma la guerra. Y esa guerra ha durado hasta hoy, y siempre el pueblo diciendo “respeta mi territorio, respeta mi tierra, respeta mi forma de ser, mi forma de gobernarme, respeta mi derecho a vivir en autodeterminación”. Y para nosotros eso es la autonomía.

Entonces tenemos en la actualidad luchas frontales en las que por ejemplo cuando se inició la lucha contra el acueducto Independencia que intenta desviar el río Yaqui hacia la ciudad de Hermosillo, hacia el río Sonora, o sea, pasará agua de una cuenca a otra, en donde el estudio de impacto ambiental únicamente contempla por dónde va a pasar el tubo, pero no lo que va a provocar aguas abajo. Lo que va a provocar es ausencia de líquido, de agua de esa cuenca, y entonces, para él nosotros no existimos.

Cuando metemos los primeros amparos, con lo primero que nos encontramos es que hay otra realidad, que la realidad que nosotros vivimos en el pueblo en donde nuestra autoridad es la máxima autoridad, donde nuestra forma de gobernar es lo común, donde no existen poderes encima de nuestra autoridad como el presidente municipal, como los diputados, como las delegaciones y todo eso. La tribu yaqui es un solo territorio; son 485 mil hectáreas que Lázaro Cárdenas siendo presidente restituyó en un decreto a la tribu yaqui y estamos hablando de una restitución, o sea un reconocimiento de que las tierras son de la tribu yaqui, que fueron arrebatadas de una u otra forma y se les está regresando, pero una restitución de alrededor de un tercio de lo que en realidad es el territorio de yaqui, pero bueno, hay una acción jurídica que reconoce precisamente que hay un dueño de ese territorio y el propietario es la tribu yaqui.

Y así hemos venido pues, y hemos estado en diferentes discusiones en las que nos han tratado de enmarcar como pueblo, como nación, como tribu, como etnia, etcétera. Pero en Sonora como en todo el norte, somos prácticos, “llámenos como quieran, nosotros somos la tribu yaqui, nos regimos de esta forma, tenemos este territorio, tenemos una lengua”, ¿no? No tenemos la escritura, nuestra historia está basada en la tradición por vía oral, no tenemos una gramática yaqui, pero se desarrollan otras formas que no porque estén codificadas pues tengan menor valor, entonces nosotros la ley interna la tenemos aquí (en la cabeza). Cada yaqui sabe cómo comportarse ante sus autoridades, en una esta tradicional, en una ceremonia y no está escrito, pero ahí está, es nuestra forma de gobernarnos, es nuestra forma de ser. Y cuando algunos estudiosos llegan nos dicen: “es que tienes que escribir tu historia, es que tienes que hacer esto y esto otro” pero ahí hay choques, y cuando algún vago de la tribu se presta para hacer esas interpretaciones, esas narraciones, siempre deriva en algo chusco.

Esos son los trabajos, las formas de ser de los pueblos, en las que nosotros como tribu yaqui ejercemos nuestra autonomía, nuestra forma de ser en donde no hay representante de bienes comunales siendo comunidad. Y que ahorita, por ejemplo, con la transferencia del distrito de riego, tenemos alrededor de 24 mil hectáreas que pueden cultivarse y tenemos un distrito de riego que está ahí, pero que legalmente no existe, pero está ahí de hecho. Ese distrito de riego, a nivel nacional se han trasferido todos los distritos de riego a los usuarios, pero entonces en el caso del yaqui no lo han podido trasferir, o no lo han querido transferir, porque es darle otro poder sobre un recurso tan vital en el desierto, en el norte, como lo es el agua. Entonces ellos argumentan que tenemos que organizarnos en una Sociedad de Producción Rural (SPR), en una Sociedad Civil (SC) para poder acceder a la transferencia de ese distrito de riego. Es nuestro, está ahí, hay un derecho del agua de 50%, de alrededor de 50% del río Yaqui, para la tribu yaqui decretada por un presidente y aún así está esa discusión.

Esas son las autonomías de hecho que existen, ya en tu derecho a lo mejor aquí el experto sabrá, ¿verdad? Pero en el caso yaqui, nosotros decimos bien claro, un aspecto es lo que se promueve en las instituciones, en las universidades, en los círculos académicos, intelectuales y otro es la realidad que vivimos los pueblos. Por eso fue doblemente importante la jornada que se desarrolló para visitar a todos estos pueblos a través del Concejo Indígena de Gobierno, con sus concejales al frente, con Marichuy al frente, porque vimos esa realidad, palpamos y visitamos varias regiones en donde esto que yo les estoy comentando de lo que nosotros tenemos como experiencia en el pueblo yaqui se replica en muchas otras partes también.

Los pueblos, en su mayoría viven aislados, viven marginados; aprendieron a vivir de una forma, a convivir, a desarrollarse, pero cuando empiezan las gestiones hacia afuera, hacia la sociedad civil, hacia la otra parte del otro México, entonces vemos que surgen esos choques, hay esas diferencias, ¿no?

Autonomía para nosotros, entonces, es gobernarnos nosotros mismos, defender nuestro derecho al territorio con todo lo que ello implica: agua, aire, tierra, plantas, animales, bosques, mares, ríos y lo que no se ve. Lo que no se ve, que no se cuenta, que no se valora. Lo que no se ve es esa condición espiritual con tu tierra, y que se da a través de varios elementos. En algunos pueblos son el fuego, en algunos casos como es el yaqui es con el agua, pero de la conexión que hay del territorio, del yaqui con lo material y lo inmaterial.

Todo eso es nuestra forma de concebir nuestra autonomía y se trastoca, entonces desde el momento en que hay apropiaciones parciales, paulatinas de nuestra autonomía como en el último caso, que lo comentábamos con Francisco, ahorita hace un momento. Que se dio el tema de los fariseos, los fariseos para nosotros, bueno para la sociedad civil son danzantes, son algunos que andan bailando en las ciudades por monedas, algunos tienen otros rituales más diferentes, pero todos son así como algo bonito, para verse, para disfrutarse. En el caso del yaqui no, en yaqui son penitencias, en yaqui son rituales sagrados, en el yaqui es abstinencia absoluta, es sacrificio, es encarnar el lado oscuro del ser humano. Y entonces cuando tú expones toda esa ritualidad al público, o a un turista común, lo primero que trata es tomarle una foto, o un video, o un audio y el yaqui dice “¡No, espérate! Aquí no se puede hacer eso. Me estás condenando de una u otra forma a vivir ese recuerdo, a vivir esa oscuridad…” y ahí es donde choca. Entonces se dio un problema en redes sociales, donde alguien en la televisora Televisa, grabó a un supuesto fariseo yaqui con algunos ademanes chuscos y lo publicitó como que en Sonora, en Televisa Sonora se fomenta, se aprecia y se adora la cultura yaqui, la cultura de Sonora, y para nosotros fue algo verdaderamente deshonroso, algo inmoral que se hubiera hecho eso, y lo dimos a conocer en redes sociales. Pero entonces, dimos esa otra lucha, cómo defendernos ante esto, ante la modernidad que con cualquier celular te pueden tomar fotos, videos, y ahí estamos: ¿qué hacer en caso de esto?, ¿qué hacer en caso de, por ejemplo, que todo mundo confunde a los yaquis con otros fariseos, y otros fariseos con los yaquis? Y ahí está todo ese debate. El llamado de las instituciones turísticas de ir a Sonora a apreciar la danza del venado, del pascola, todo eso para nosotros no nos beneficia mucho, al contrario, nos están despojando, pues, de esa otra parte del territorio.

Entonces es una lucha constante, son cientos de años, y miles de vidas que se han sacrificado en aras de defender nuestra autonomía, y no es de ahorita y no es del zapatismo. Con el zapatismo se da a conocer, se pone en la mesa de discusión a nivel nacional, pero los pueblos hemos vivido nuestras autonomías, nuestras formas diferentes en cada región en todas partes de México y esto es algo para nosotros es difícil de explicarlo. Pero la experiencia mía nos ha costado, por ejemplo, cárcel, nos ha costado hostigamiento, amenazas, nos ha costado el desconocimiento de las instituciones gubernamentales a nuestros gobiernos tradicionales y ha sido una lucha muy dura, muy desigual porque nosotros no tenemos el acceso libre que tienen las instituciones, o los Estados nacionales a los medios de comunicación; tampoco tenemos el acercamiento con los dueños de los dineros y, por lo tanto, tenemos una total desventaja. Y este espacio que ustedes nos brindan es una oportunidad también para dar a conocer lo que nosotros somos, cómo vemos las cosas y qué estamos haciendo. Es algo que no puede abordarse en unos minutos, en unas horas, es algo que es de estar dándole, dándole y dándole.

fuente:
https://www.academia.edu/41968521/Juventudes_e_infancias_en_el_M%C3%A9xico_contempor%C3%A1neo

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también editado en https://publicar.argentina.indymedia.org/?p=11354

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