La sagrada familia: ¿está el incesto prohibido?

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video//Conferencia: Ana María Fernández «El estrago paterno»

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La sagrada familia: ¿está el incesto prohibido?

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Melina CeccatoLaura Martín
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“Tenemos que revisar toda la producción psicoanalítica basada en la primacía de un significante ¿Que es el significante fálico, que es la ley del padre? Pienso que esto responde a como la teoría está organizada y queda tributaria de un sistema patriarcal” Juan Carlos Volnovich. ¿Qué es lo que nos lleva, o, mejor dicho, nos trae a escribir este texto? Lanzamos palabras, ideas, conceptos junto con sentires acerca del ejercicio de nuestra profesión en un Cesac en Villa 20 en la Ciudad de Buenos Aires. Empezamos a escribir pese a la captura cotidiana de una dinámica de trabajo en la vulnerabilidad y vulneración social.

Escribimos como modo de resistencia frente a la inmediatez que insiste en atraparnos y no permitirnos un tiempo de detención. Nos urge pensar, reflexionar, analizar y escribir, en cualquiera de los órdenes posibles. ¿Qué queremos contar?

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Gran parte de las situaciones que atendemos en el equipo de salud mental del CeSac son casos de abuso sexual en la infancia. Otro tanto, son eso mismo, pero ya no se trata del hecho inminente, sino de pacientes adultas que se animan a ese recuerdo doloroso en el transcurso de las entrevistas.

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Gran parte de las situaciones que atendemos en el equipo de salud mental del CeSac son casos de abuso sexual en la infancia. Otro tanto, son eso mismo, pero ya no se trata del hecho inminente, sino de pacientes adultas que se animan a ese recuerdo doloroso en el transcurso de las entrevistas.

Basándonos en nuestra casuística, el ASI (llamaremos así a partir de ahora al abuso sexual en la infancia) es norma mucho más que excepción. Nuestros relatos compartidos por fuera de las consultas, se destacan por el asombro que nos producen las situaciones en las que sí encontramos un padre atravesado y a la vez transmisor de un ordenamiento simbólico, en los que sí primó la ternura por sobre la objetalización de los cuerpos infantiles. Nos sorprendemos mucho cuando las cosas van bien y tenemos efectos de anestesia, lamentablemente, o quizás defensivamente, frente a los relatos, diarios – a veces más de uno por jornada- de nuestras pacientes abusadas. Y decimos nuestras pacientes, en femenino, porque esto también es un observable de interés, nuestras pacientes son mucho más niñas que niños. La proporción es elocuente. ¿Si la mayoría de nuestras pacientes fueron o son víctimas de abuso sexual, perpetrado éste por una figura de las mal llamadas paternales (padrastro, padre, abuelo, tío, hermano mayor, profesor, etc.) está entonces el incesto prohibido?

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Sabemos que, frente a una situación traumática, como son los abusos, siempre, lo primero que tenemos que hacer es validar las sensaciones, fantasías y síntomas que se desprenden de ella. Incluso poder relacionar todas esas cuestiones con el trauma, que a veces se presentan desanudadas en el relato de la víctima, alivia porque armarnos una historia, damos sentido.

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El psicoanálisis fue pionero en adjudicar valor a nuestras producciones oníricas y nuestras fantasías. A su vez no descuidó a la realidad cuando forjó el concepto de trauma psíquico, es decir cuando planteó que algunas experiencias intensas que no pueden ser comprendidas por el psiquismo en el momento en que están sucediendo, dejan huella en el aparato psíquico y son potencialmente generadoras de síntomas. La psicoanalista feminista Lila Feldman, en una clase impartida en el Hospital Santojanni en mayo de 2022, a la que tituló ¿Qué hacemos con la realidad lxs psicoanalistxs? da a la realidad valor de instancia psíquica.

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En palabras de Feldman: «Pienso a la realidad como una cuarta instancia psíquica (situándome en la segunda tópica freudiana). Pensar la realidad como algo “externo”, circunstancial, coyuntural o imaginario, sólo es empobrecerla y dar cuenta de nuestra cortedad o ceguera, la cual tiene consecuencias…. La realidad para muchxs de nosotrxs incluye la realidad del tiempo histórico en el que vivimos, la materialidad del cuerpo, y del otrx, la realidad como trama conflictiva que es a la vez singular y colectiva, la realidad que inscribe el mundo “externo” en el psiquismo. Quiero decir, que cuando hablamos de “la realidad”, estamos haciendo alusión a todo eso. A las condiciones necesarias para que haya existencia psíquica y devenir, despliegue de la subjetividad humana.» El ASI presentándose en nuestros consultorios es para nosotras un analizador de la realidad, vale decir de» este tiempo histórico en el que vivimos». Nos sugiere no tanto las características masivas de la práctica del abuso (de eso ya teníamos noticias por el descubrimiento freudiano llamado «escena de seducción») sino mucho más, que estamos viviendo una época en la que niñas y mujeres cuentan con condiciones más receptivas para hablar y ser escuchadas.

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Las fuerzas que confinaban los abusos al ámbito de lo íntimo, lo secreto e incluso en un giro llamativamente renegatorio a lo «no realmente acaecido»; están hoy sino extinguidas, por lo menos debilitadas. En pocas palabras, no es que hoy suceda más, sino que hoy hay una trama simbólica que puede escucharlo. En palabras de Juan Carlos Volnovich: «Si el siglo XX nació conmovido por el escándalo que provocó el descubrimiento de la sexualidad infantil, el siglo XXl vuelve a movilizarse frente al escándalo de la sexualidad infantil.

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Sólo que, esta vez, la sexualidad infantil acusa su presencia trasvestida de abuso sexual «

Este relato repetido, que aún en sus diferencias resuena como un único cuento, no puede no remitirnos al momento en que Freud observó la repetición de un fenómeno: las mujeres en su consulta relataban haber sido seducidas, siendo niñas, por algún hombre adulto de la familia. En una de sus cartas a su amigo Fliess en donde Freud compartía sin tapujos sus reflexiones, escribe: «En segundo lugar la asombrosa circunstancia es que todos los casos obligaban a atribuir actos perversos al padre, y la comprobación de la inesperada frecuencia de la histeria en la que siempre se cumple dicha condición, siendo en realidad poco probable que los actos perversos cometidos contra niños posean semejante carácter general» (Cartas a Fliess. Carta del. 21 de septiembre de 1897)

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Freud resolvió este escollo con el concepto de “Escenas de seducción fantaseadas”, lo que dejó por fuera toda posibilidad de pensarlas como situaciones abusivas. Ana María Fernández llama a ese momento fundacional la “Paradoja fundante del psicoanálisis” porque al mismo tiempo que se inauguraba el concepto de realidad psíquica, tan valioso y vigente, se renegaba de la realidad material. Sabemos que diciendo esto corremos el riesgo de quedar capturadas por lecturas maniqueístas, que rechazan al pensamiento complejo, sosteniendo una grieta, un purismo que deja de un lado al psicoanálisis y del otro a lo “no psicoanalítico”. Como si atender a la realidad, no ya a la psíquica, sino a aquella extrapsíquica, a las coerciones, condiciones y limitantes de nuestras vidas, fuera asunto de otres, no de les analistas; quedando les analistas como especialistas del mundo de la fantasía y los sueños, como si estos estuvieran escindidos de las experiencias realmente acontecidas. Es decir, analistas ascépticos, “limpios” del barro, de la realidad sociopolitica.

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Quizás una posición psicoanalítica demande de nosotres les analistas la posibilidad de pensar complejamente y ser lo más riguroses posibles. En todo caso el psicoanálisis podrá ayudar a hacer de esas experiencias, nada más y nada menos que eso, experiencias dolorosas, pero no destino. Sabemos que, frente a una situación traumática, como son los abusos, siempre, lo primero que tenemos que hacer es validar las sensaciones, fantasías y síntomas que se desprenden de ella. Incluso poder relacionar todas esas cuestiones con el trauma, que a veces se presentan desanudadas en el relato de la víctima, alivia porque armarnos una historia, damos sentido. Poner símbolos allí donde nada se pudo comprender en tiempo real, funciona como sutura y mitigación del dolor agudo, no lo extirpa, pero al menos la palabra atempera.

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Justamente en este territorio caracterizado por la feminización de la pobreza, en donde son las mujeres quienes sostienen material, afectiva y físicamente los hogares no alcanzan la mirada antipatriarcal de la escena clínica, sino que también es necesaria una mirada de clase en su atravesamiento capitalista.

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Años de enunciación de los estragos maternos mientras en los consultorios escuchábamos a las mujeres avasalladas por figuras paternas, no puede más que llamarnos la atención. Abusos, violencia, abandono, violaciones. Esta discordancia es de una contundencia que no podemos más que notarla e intentar hacer nuestro aporte en la dirección contraria. Del estrago paterno se habla poco y solo en contados espacios (otrora marginales hoy más visibles con la avalancha de la “marea verde”). Evidentemente hablar de él es revolucionario, contrahegemónico, incluso peligroso para el orden patriarcal imperante. Para nosotras es insoslayable porque lo que llega a nuestros consultorios en el Cesac, es como dijimos, eso, los efectos del estrago paterno en niñas y mujeres cuyos cuerpos fueron mirados y tocados por el deseo sexual en vez de por la sublimación que implica la ternura.

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En la Villa la boca materna salva, la paterna abusa

Justamente en este territorio caracterizado por la feminización de la pobreza, en donde son las mujeres quienes sostienen material, afectiva y físicamente los hogares no alcanzan la mirada antipatriarcal de la escena clínica, sino que también es necesaria una mirada de clase en su atravesamiento capitalista. ¿Qué violencias se encarnan en las situaciones de ASI en las mujeres y niñas que habitan una villa, cuál es la particularidad que le imprime?

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¿Si la captura patriarcal propone un sin salida a mujeres de clase media/alta en donde el éxodo de vínculos de sometimiento y violencia aparecen poco iluminados; qué es lo que sucede en situaciones que se producen en el seno ob-seno de la pobreza y vulneración? Se supondría, o esperaría, que los resortes del Estado y sus instituciones alojaran aquello que el devenir de las situaciones particulares no puede contener. Ahora bien, ¿qué sucede cuando parafraseando a Ana María Fernández nos encontramos con “instituciones estalladas”?

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Suena el teléfono en el Cesac, nos avisan que una adolescente de una escuela del barrio se suicidó. Vamos al colegio y empezamos a reconstruir los pedazos para armar algo de la historia de Juana. ¿Cuándo fue tomada por esta decisión? El suicidio de Juana deja ver una serie de vulneraciones en un contexto de fragmentación institucional y dificultad para acompañar a les adolescentes frente a la fragilidad familiar, social y económica que suele rodear, como es en este caso, a un abuso sexual. Juana, de 14 años, vivía con su madre (embarazada al momento del suicidio), una hermana un año menor y la pareja de su madre. Juana había sufrido abuso sexual por parte de la pareja de su madre, motivo por el cual, con la intervención de la Defensoría zonal había sido “sacada” de su casa para vivir con su abuela en la casa lindera. En ese momento asistía a 7º grado. Al poco tiempo de iniciar 1ª año, su abuela falleció y Juana debió mudarse nuevamente con su madre y el padrastro abusador, al mismo tiempo que se cambió de colegio secundario. El “entre” de esta situación es que la Defensoría interviniente no dio seguimiento a la situación y la muerte de la abuela junto con el reingreso a su hogar de origen, y con este la vuelta a convivir con el abusador, se sucedieron inadvertidos, y el nuevo colegio ignoró el entramado y antecedentes familiares. Quedó en estado de suspensión del conocimiento, en una especie de limbo, en una clase de infierno, el hecho de que Juana volvió al seno familiar junto a su padrastro abusador. En el colegio Juana era tranquila, “no hacía lío, ni llamaba la atención su comportamiento” dicen les docentes, pero en los pasillos del colegio y de la villa corrían los mensajes y WhatsApp de Juana “amenazando con quitarse la vida” y suplicándole a su padre biológico ausente, que la llevara a vivir con él, dicen compañeres y amistades. El receso invernal escolar llegó, por dos semanas desapareció la escena escolar y con esta el sin salida, la encerrona trágica de Juana se hizo acto.

Traemos la historia de Juana porque grafica claramente la situación de encerrona trágica en la que muchas mujeres se encuentran aun cuando ya han apelado a la terceridad, es decir cuando han buscado ayuda y denunciado. A pesar de esa decisión quedan una y otra vez expuestas a su victimario sin ninguna terceridad eficaz y apaciguante. Queremos señalar con esto que no sólo nos encontramos con las consecuencias de figuras paternales estragantes, sino también con un Estado estragante al lesionar sobre la herida. Y ese estrago no es solamente debido a la ausencia estatal, sino también a una carente mirada de género e interseccional de la realidad social.

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¿Qué es lo que podemos hacer desde el primer nivel de atención?

Sabemos que ciertas perspectivas psicoanalíticas frente a los planteamientos de figuras paternas estragantes, argumentan que de lo que se trata es de la caída del padre en tiempos postmodernos…como si dijéramos:” padres eran los de antes”. Nosotras creemos que ya se ha caído, no el padre, sino el velo, que podía sostener teóricamente esto de que son “los varones” de la familia quienes SON la ley, o transmiten la ley o vienen a cortar las vinculaciones estragantes de las mujeres con sus hijes para evitar que de ahí salga un sujeto psicótico; es decir aquel fundamento teórico que sostiene que, en definitiva, son quienes vienen a decir lo que está bien y lo que está mal. En contraposición afirmamos que es ese lugar patriarcal el que finalmente ha habilitado a que puedan hacer lo que quieran. Entonces, ubicamos una lectura hegemónica habitual de la cualidad masiva del ASI es que se trata del declive de la ley que por efecto postmoderno se ha producido sobre el padre. Otra, con la que acordamos es que el haberle otorgado al «padre» este lugar simbólico, imaginario y real de LEY no ha sido más que una eficaz plataforma para el sostenimiento de su poder y arbitrariedad y desde allí es que han dado curso a sus acciones.

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Sin intención de abrir el tema aquí, dado que no es el objetivo principal, simplemente para mencionar otra situación más, tenemos a la institución de la iglesia, en donde desde el discurso patriarcal eclesiástico se cometen y han cometido los mayores abusos -de poder y sexualesque pudieran enunciarse y negarse. Entonces pensamos que para echar luz sobre los puntos oscuros de la construcción de una teoría-psicoanalítica- androcéntrica, heteropatriarcal y binaria que se ha ocupado de ubicar a la mujer (y disidencias) en el lugar de la naturaleza, lo irracional-emocional- subalternizado, es necesario ofrecer una clínica-escucha antipatriarcal, anticolonial e interseccional que pueda Renombrar lo que debe ser nombrado, sin eufemismos ni gatopardismos simbólicos. Nombrar al padre como representante de la ley es una más de las formas que el androcentrismo se ha representado en las teorías psicosociales. Si el padre es la ley y hay que tener cuidado con el estrago materno y la construcción de madres suficientemente buenas, frente a las situaciones de ASI diarias y cotidianas que entran en nuestros consultorios, habría que preguntarse ¿quién se hace cargo, cría y cuida a estas niñas? Lamentamos spoilear, pero quienes están a cargo de la crianza son las madres. La feminización de la pobreza, de los cuidados y los hogares monomaternales dan cuenta de que el estrago no solo es paterno, sino que las ejecutoras de la protección de los derechos de les niñes son las madres. Madres plaza mayo, Madres víctimas de trata, Mamá cultiva, Madres protectoras, Madres del dolor, Madres del.paco, son solo algunas de las figuras sociales en las que las mujeres han encarnado y encarado la lucha, defensa y protección de niñes, adolescentes e hijes. Entonces nos preguntamos, ¿por qué el ASI no es el objeto de estudio, análisis y abordaje primordial de la salud mental? ¿Hasta cuándo el campo psi continuara atacando, exigiendo y degradando a la madre e invisibilizando el abanico de sintomatología que producen los cotidianos y diarios estragos paternos?

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Así es como objetamos y rechazamos el seguir asociando y nombrando a la función ordenadora, aquella que inscribe al humano en la cultura, función paterna. La transmisión de la ley, en tanto instancia que nos diferencia de los animales atados al instinto, aquella que instala el deseo, es una función ocupada por madres, padres, y quienes estén en el lugar de cuidado y a la altura de las circunstancias. No alcanza con diferenciar padre de progenitor para ubicar que no se trata necesariamente de quien brindó un material genético para dar existencia a alguien. Hay que ir más allá y animarse a renombrar, a repensar nuestras formas de decir las cosas desde el campo psi.

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Agregamos para terminar o empezar, que es necesario continuar profundizando en la definición y consecuencias del estrago paterno en tanto abarca un gradiente diverso de comportamientos ejecutados por las “figuras paternas” que van desde la no implicación en la crianza y tareas de cuidado, pasando por el abandono, el no pago de la cuota alimentaria, el ASI como expresión máxima de este estado de vulneración de derechos y violencias que tienen efectos directos en la subjetividad de les niñes y adolescentes y que encuentra su efecto extremo en la violencia vicaria.

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Melina Ceccato. Meter Salud Sexual. Psicoanalista. Cesac 18. Casa Matrioshka. licmelinaceccato@gmail.com 
Laura Martín. Psicoanalista y escritora.
lauramartindupuy@gmail.com(link sends e-mail) https://linktr.ee/LauraMartinDupuy

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Bibliografía:

  • Feldman, Lila. ¿Qué hacemos con la realidad lxs psicoanalistxs? Clase dictada en Julio 2022 en el Htal. Santojanni. Material brindado por la autora, Buenos Aires, 2022.

-Fernández, Ana María. Conferencia sobre estrago paterno. UBA 2019. https://www.youtube.com/watch?v=TKIeh1vLhFo(link is external)

-Fernández, Ana María. Instituciones estalladas. Eudeba, Secretaría de Cultura, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, 1999

  • Toporosi, Susana. En carne vivaAbuso sexual infanto juvenil. Editorial Topia, Buenos Aires, 2010

  • Fernando Ulloa Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Dirección

Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente Área de Desarrollo Profesional Docente Seminario internacional La escuela media hoy. Desafíos, debates, perspectivas. Del 5 al 8 de abril de 2005 en Huerta Grande, Córdoba. Panel: Brecha social, diversidad cultural y escuela. Sociedad y crueldad * http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL002016.pdf(link is external)

-Volnovich, Juan Carlos. Revista Topía. “Para releer a Freud: cien años de los Tres Ensayos para una teoría sexual”https://www.topia.com.ar/articulos/para-releer-freud-cien-a%C3%B1os-de-los-tres-ensayos-para -una-teor%C3%AD-sexual 

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